Mi nombre es José Luis, tengo 62 años (abril 2020) y soy de Villar del Arzobispo (Valencia), socio de la Dulce Revolución y os escribo para aportar mi testimonio sobre la curación con CDS de dos verrugas que tenía mi hijo de 10 años. Dada la grave situación del país en estos momentos debido al Covid19 no estaba seguro de escribir este testimonio sobre una afección menor como son las verrugas, pero puede servir para demostrar mediante la experiencia la efectividad del dióxido de cloro. A principios de 2019 le aparecieron a mi hijo de 10 años dos verrugas, una más grande en el codo como una alubia y otra más pequeña en la rodilla, como una lenteja que se iban haciendo cada vez más grandes y muchas veces venía del cole con alguna sangrando por caídas o rascones. Él nos pedía ir al médico para que se las quitasen, pues la situación se le iba haciendo cada vez más incómoda. Después de probar algunos remedios naturales sin resultado (más bien por la falta de continuidad que por la posible efectividad del remedio) nos decidimos a probar con CDS, producto que conozco, aunque nunca lo había probado. Compré el kit y como tengo el libro de “La Salud Prohibida”, elaboré CDS al 0,3 %, tal como se indica en el libro. Llené un pulverizador y comencé a aplicar sobre las verrugas tal como indica el protocolo D dermatológico, varias veces al día. Al principio no notábamos nada, pero no desistimos y seguimos con el tratamiento, procurando que hubiera una continuidad y que por lo menos se pulverizaran 4 o 5 veces al día. Al cabo de un mes comenzamos a notar que las verrugas se iban reduciendo hasta que pasados dos meses y pico desaparecieron por completo. Sirva esta experiencia como testimonio del uso positivo terapéutico de dióxido de cloro.