FIBROMIALGIA – MMS – MADRID – (TÉCNICO EN CUIDADOS AUXILIARES DE ENFERMERÍA)

- 13 Marzo 2021 -

Mi nombre es Gloria Rojas, tengo 56 años (junio 2020), soy técnico en cuidados Auxiliares de enfermería. Trabajo en el hospital 12 de octubre de Madrid, en reanimación.

Mi unidad es una UVI de anestesia. Durante la pandemia fuimos una UVI Covid19 en la que me tocó vivir muy de cerca todas esas jornadas extenuantes dentro de un epi.

Soy enferma de fibromialgia o, mejor dicho, ex-enferma. Me lo diagnosticaron hace año y medio.

A mi médica de cabecera le costó mucho aceptar que mi dieta sin gluten ni lácteos fuera algo eficaz, por ello me mandó al psiquiatra. Sé que puede parecer extraño, pero ahora sé que me anticipé a sus conocimientos. El psiquiatra me animó a seguir y me recomendó no luchar contra el sistema. 

Mi médica me recetó analgésicos, que solo empeoraron mi situación. Me hinché y engordé muchísimo. 

Tuve suerte al dar con un neurólogo que dedica la mayor parte de su tiempo a la fibromialgia y me ratificó la dieta que estaba siguiendo como adecuada. Me habló de no tomar medicamentos y de la terapia Magnética trascraneal. Lo peor 1 año de lista de espera.

Tuve grandes dolores en el colon seguido de estreñimiento. Dolor en el trigémino, articulaciones, sobre todo en las piernas y pies. Grandes y persistentes dolores de cabeza, sobre todo occipital. Mi cansancio no me permitía ni tan siquiera mantenerme en pie. He llorado, sí, y algunos días he dudado de cómo iba a ser capaz de vivir con aquello que me estaba pasando. Mi vida se interrumpió de golpe yo, tan activa y valiente en todo lo que la vida me daba en cuanto a golpes. Mi filosofía de sacar lo positivo de la vida me pareció en aquellos meses una ilusión. Pero no dejé de luchar. 

Alcancé a darme dos sesiones de la terapia y me fue muy bien, pero se vio interrumpida por la pandemia. 

Los extenuantes turnos me llevaron de nuevo a los dolores, pero esta vez, estaba activa laboralmente y sin poder darme de baja. Había agotado 1 año y la seguridad social no me lo iba permitir. Eso o la incapacidad y eso nunca lo quise. 

Volvía a levantarme de la cama agotada y con dolores. Mi patrón de sueño volvió a ser de 1hora u hora y media. Mi equilibrio fatal. Mi memoria fatal.

Empecé a tomar el clorito de sodio con los protocolos de Andreas Kalcker y ahora después de más de un mes, me considero recuperada. 

Pongo a vuestra disposición mi nombre y mi experiencia con el dióxido de cloro y en consecuencia mi mejoría notable.

Todas mis PCR fueron negativas, al igual que mi serología.

Hoy sigo en tratamiento y soy una estudiosa de todo lo concerniente a mi salud.

Tengo energía, memoria, equilibrio, mi intestino está perfecto, no tengo dolores, e incluso empiezo a perder peso. 

He escuchado muchos vídeos de vuestra asociación desde hace años. Mi filosofía siempre ha ido en esa dirección, de hecho, hace años estudié naturopatía, pero pasé por una separación muy dolorosa con graves problemas económicos y me aparté de mi centro. Más bien, me perdí. En mi vida solo había trabajo sin descanso. Doblaba turno en el hospital para arañar algún euro más. 

Hoy soy yo de nuevo. Quien busca el camino lo encuentra. Soy feliz y tengo una dirección, mi dirección. 

Vosotros representáis mucho más de lo que podéis imaginar. Sois un horizonte. 

Mis observaciones durante el período de pandemia en mi unidad también las pongo a vuestra disposición. Tendría que haber sacado fotografías de las gasometrías de esos enfermos. El color de la sangre arterial era muy diferente, casi aguada. Antes de saber muchas cosas, y lo que me llevó a no creer en los tratamientos fue mi observación. Los ph y los índices de ácido láctico fueron lo que más me alertaron.

Gloria Rojas

gloriarojas28364@gmail.com

Madrid