Mi nombre es Esther Amador, tengo 63 años, soy terapeuta (septiembre 2024) y vivo en Cholula- Puebla (México). Uno de mis pacientes experimentaba fuertes mareos al levantarse de la cama. Durante la primera semana, al ser el dolor tan intenso, tomó medicación alopática que poco a poco fue reduciendo.
Comencé por hacerle un rastreo biomagnético para detectar si había parásitos en cerebro o alguna condición que estuviera provocando ese malestar. Le ayudé también con fitoterapia: cúrcuma, ahuehuete, jengibre, ceiba, ginko biloba como estabilizantes y desinflamantes.
A nivel nutricional dejó de comer carne, pescado, trigo, azúcar, lácteos y aumentó la ingesta de frutas, verduras, semillas, germinados, hongos….
También tomó CDS con este protocolo:
Los 3 primeros días realizamos el protocolo F (frecuente) por las mañanas y el protocolo C (con 20 ml) durante el resto del día. También el protocolo E (enema: 250 ml de agua con 10 ml de CDS) tres veces al día.
Desde el 4º día al 6º todo como los días anteriores, pero rebajamos a dos enemas al día.
Desde el día 7º al 9º protocolo F por las mañanas, protocolo C (con 15 ml) durante el resto de día y el protocolo E una vez al día.
Desde el día 10º al 12º solo protocolo C (15 ml al día) y el protocolo E, un día sí y otro no.e
Desde el día 13º al 15º solo protocolo C (15 ml al día) y el protocolo E, 2 veces por semana.
Después de esos quince días, ya el mareo prácticamente había desaparecido, pero seguimos con el protocolo C (15 ml al día) y el protocolo E una vez por semana durante un mes.
Junto a todo lo anterior, también trabajamos desde la hipnosis y biodescodificación para descubrir las raíces emocionales y los desequilibrios de su vida en ese momento actual.
El paciente está completamente libre de mareo, de náuseas, come muy bien y está muy contento.
Mi nombre es Nuria, tengo 46 años (agosto 2024) y vivo en La Orotava (Tenerife). En octubre de 2022 me diagnosticaron cáncer de ovarios con metástasis en peritoneo.
Comencé a sentir unas molestias en la zona alta del abdomen (lado derecho). Conforme iban pasando los días esas molestias iban convirtiéndose en un dolor cada vez más intenso que no remitía con ningún analgésico. Así estuve como unos cinco días, hasta que decidí acudir a un centro médico. Allí me exploraron y me dijeron que tenía muy inflamada la zona. En ese momento, intentaron hacerme una ecografía pero no tenían hora disponible para este día y me citaron para el siguiente. No obstante, me mandaron medicación para el dolor y la doctora que me atendió me dijo que si no notaba alivio, que fuese por urgencias al hospital. Y así sucedió. El dolor no desaparecía, cada vez se manifestaba con mayor intensidad, hasta el punto de que se convirtió en insoportable.
Antes del diagnóstico tomé medicación para aliviar el dolor. Una vez me dieron el diagnóstico y, hasta que se realizaron todas las pruebas para conocer el alcance de la enfermedad, me recetaron una medicación más fuerte porque los dolores eran insoportables.
Al confirmar el diagnóstico me explicaron que la idea era realizar una histerectomía radical, pero antes de llevarla a cabo, debía someterme a unas cuantas sesiones de quimioterapia porque el tumor, debido al lugar dónde se encontraba, no se podía operar. La pauta eran seis sesiones de quimioterapia. A la mitad de ellas, realizarían un TAC y valorarían si había reducido para poder intervenir, o por el contrario, ponerlas todas y ver si después de ellas se podía finalmente operar.
Con dicho diagnóstico era imposible que el miedo y la incertidumbre se apoderasen de mí. Fue entonces, cuando una amiga me puso en contacto con una persona que para mí ha sido fundamental en mi proceso de recuperación y sanación. Estoy convencida que sin ella, mi historia no se hubiese escrito igual. Esta persona, me habló de la importancia de abordar mi enfermedad desde tres aspectos básicos, la alimentación, el ejercicio físico y el control de la mente. Juntas, nos centramos mucho en la alimentación, lo que debía comer para reforzar mi sistema, sobre todo, de cara a las quimios.
Hice todo tal cual me dijo, licuados diarios, suprimí el azúcar en todas sus modalidades, tomaba frutas y verduras a diario, etc. Me dijo una frase que llevaba muy grabada: "el azúcar es la comida de las células cancerígenas, así que no les des de comer". Eso hice y en cada analítica que me hacía, mis valores tumorales iban descendiendo de una forma increíble. Después de mi tercera quimio, repiten TAC y curiosamente, los implantes que habían en el peritoneo habían desaparecido por completo y el tumor de los ovarios había reducido de unos 5 a 2,6 cm.
Con esos resultados, decidieron intervenir, pero como se demoraba un poco la disponibilidad de un quirófano, optaron por poner la cuarta dosis de quimio y así no romper la dinámica. Al mes de esa cuarta quimio, me operan y el cirujano al día siguiente de la intervención habla conmigo y me dice que solo quedaba un pequeño trozo de tumor en el ovario derecho, que el equipo médico estaba asombrado como la quimio había actuado con tanta efectividad en mi cuerpo. Sin embargo, yo sabía que no había sido solo la quimio. Estoy convencidísima que la alimentación jugó un papel fundamental en todo el proceso. Sin lugar a dudas, ayudó a que todo fuese mucho más rápido.
Durante todo el proceso, caminaba unos 5 km diarios, excepto los 4 días posteriores, pues me era imposible hacer absolutamente nada. Me ayudaron mucho los baños de sal que realizaba después de las quimios.
Recibí, con frecuencia, ayuda psicológica por parte de los profesionales de la unidad de psiquiatría del hospital. También hicimos varias terapias a nivel familiar, en casa, por parte de una psicóloga especializada en ello.
Recibía dos clases semanales de terapia mística.
A nivel físico, noté una mejoría notable. Poco a poco iba mejorando y sintiéndome con más fuerza para llevar a cabo mis actividades diarias. A nivel psicológico, aprendí a controlar un poco más mis emociones y a valorar mucho más los pequeños detalles que en nuestro día a día pasan totalmente desapercibidos.
A día de hoy continúo cuidando mucho la alimentación, como mucha verdura y mucha fruta, tomo licuados para reforzar mis defensas y también tomo el tratamiento oncológico que terminaré en mayo de 2025, pero sé, y así lo siento, que mi tratamiento preventivo es la alimentación y el ejercicio.
A través de mi experiencia, quiero incidir en la importancia de tener unos buenos hábitos alimenticios. Es necesario que la alimentación se entienda no desde la perspectiva de lo que me gusta o no me gusta, sino de lo que nuestro cuerpo necesita para estar sano.
Que prioricemos lo natural frente a lo manipulado y a la química.
Que en la medida de nuestras posibilidades, busquemos un tiempo para cuidar y mimar nuestro cuerpo y nuestra mente. En definitiva, que tomemos consciencia que la salud es el bien más preciado que tenemos, por tanto, hay que cuidarla.
Mi nombre es Julia, tengo 55 años (agosto 2024) y vivo en Picassent (Valencia). Desde pequeña he padecido de hiperhidrosis (sudoración excesiva). Aunque no es una enfermedad grave, es muy molesta para la vida diaria. Manos y pies mojados durante todo el año, sudoraciones en la mayor parte del cuerpo durante el verano, además de las consecuencias: hongos, continuas heridas en los pies, mal olor, ropa siempre mojada, vergüenza al chocar la mano, mojar el papel al hacer algún escrito...
Me hago baños de salvia: hago una infusión con 2 cucharadas de salvia y después lo introduzco en la bañera añadiendo unos 20 litros de agua. Estoy a remojo 5 minutos boca arriba y 5 minutos boca abajo.
He dejado de sudar en un 90%. Supongo que esta rutina será de por vida. Mi vida ha mejorado notablemente con este descubrimiento.
Mi nombre es Diana Irma, tengo 64 años (agosto 2024) y vivo en San Martín de los Andes, Argentina. El 7 de enero de este año me diagnosticaron un Herpes Zóster Severo (culebrilla).
Me salió una erupción que creí que era la reacción a un antibiótico que estaba tomando. Aparecieron ampollas gigantes, urticantes, punzantes y dolor muscular. La zona afectada era la mama desde el esternón, bajo axila y bajo omóplato hasta la nuca. Imposibilidad de moverme y mover dedos de mano derecha. Hoy, 8 meses después, sigo teniendo marcas en la piel y sequedad.
Mientras buscaba qué hacer, tomé medicación convencional y me dieron la baja laboral. La medicación me hacía dormir todo el día, pero el dolor seguía. La dejé de tomar a los 4 días de empezar.
Me diseñé un tratamiento con limpieza de hígado (protocolo Dra. Clark) con Lisina, 8000 mg diarios en 4 tomas y té de cayena -1 cucharadita de té repartida en 4 tomas-, con zumo de limón y miel en agua tibia. Tintura de nogal negro, Tintura de artemisa, yodo lugol al 10 %. Dieta de verduras y frutas crudas, ayunos de 16 horas y zumo de zanahoria, naranja y manzana. Kitchari (arroz basmati con mezcla de verduras y especias). Me aficioné al mate de ajenjo puro con un poquito de miel. Caldos de verdura con harina de garbanzos. Nada de azúcar, nada de harinas ni féculas. Leche dorada ayurvédica y homeopatía. Trabajo personal y yoga, meditación y decodificación emocional.
En marzo conseguí MMS a través de una amiga y esto mejoró todo el cuadro del día a la noche. Me puse también compresas de agua fría.
Cambié muchas cosas en mí: solté mucha ira, resentimiento, tristeza y frustración. Durante 2 años me habían diagnosticado neuralgias, pero ya no he tenido más (excepto un picor que surge con alguna situación emocional).
Continúo usando ajenjo. No tuve ningún efecto secundario pernicioso, por el contrario, toda la terapia que me hice -inaudible para los médicos alópatas que me trataron y revisaron-, mejoró mi calidad de vida en general porque cambió mi carácter, mi cuerpo y eliminé multitud de parásitos en la primera semana de tratamiento.
Por norma, suelo hacer limpiezas de hígado desde hace 25 años y la recomiendo 2 veces al año si no hay cuadros graves. Tengo vesícula y apéndice sanos. No como carne porque no digiero la proteína animal desde niña, aunque a veces tomo pescado (atún) en ensaladas.
Se me fue una pesadez que no notaba que llevaba conmigo hasta que me liberé paulatinamente de ella.
A fecha de hoy no tomo ninguna medicación alopática. Sigo tomando MMS, infusiones de ajenjo, té de cúrcuma y jengibre con limón y miel, compota de manzana entera con canela, clavo y limón licuado todo con semillas reforzado con ácido málico para eliminar glifosatos; spirulina o chlorella para eliminar mercurio; bórax -pizca en medio vasito de agua 1 vez/semana-, para eliminar otros compuestos químicos, aminoácidos esenciales y, como me sirvo de la homeopatía, tengo mi botiquín para corregir algunas cosas que aparecen. Tomo también Flores de Bach desde el año 90. Y sobre todo, disciplina y consciencia de que mi cuerpo es el envase que me permite aprender en esta vida. Es necesario confiar en nuestro poder de sanación para activar la capacidad regenerativa de nuestro cuerpo; perdonarnos porque hemos venido a aprender, observarnos, corregirnos sin juzgarnos y estar atentos a los avisos del cuerpo. Cuidar nuestra alimentación física, mental, emocional y espiritual aprendiendo de estos "bajones" para no repetirlos.
Mi nombre es Eva, tengo 54 años (julio 2024) y vivo en Castellón. A raíz de unos acontecimientos caí en depresión y he estado tomando antidepresivos durante 20 años. Con 4 recaídas fuertes cuando intentaba dejarlos. Un cansancio horrible y no me podía levantar por las mañanas. Tras estudiar varias terapias alternativas, viendo que la medicina actual no me podía ayudar, di con el Reiki egipcio. En menos de 15 días de aplicármelo, junto con aceites esenciales en los chakras, ya me encontraba genial. Había recuperado mi alegría.
Actualmente estoy dando talleres para que la gente aprenda a autoaplicarse el Reiki egipcio (consiste en imposición de manos en los chakras con símbolos sagrados que se encontraron en las pirámides egipcias) y se alinee los chakras. Somos cuerpo y campo energético alrededor. Las enfermedades comienzan en el campo energético (en los chakras), antes de manifestarse en el cuerpo físico. La medicina ni idea de esto.
También intento andar descalza por la tierra o por la arena para descargar lo negativo, ya que, andar descalzo produce un intercambio de iones que es necesario para nuestro cuerpo.
Desde que he hecho todo esto tengo más alegría y ganas de vivir. He bajado los antidepresivos de 4 que me tomaba a 2. Me los estoy dejando lentamente porque son drogas y al dejarlas de repente, casi me muero en vida.
Esta curación con el Reiki egipcio la he tenido a principios de este año y me he planteado dejarme los antidepresivos en 1 año, sin prisa. La pastilla de la tensión, que también me subió y he estado tomándola durante años, ya me la he podido quitar.
Ahora quiero pedir el MMS para eliminar toda la porquería que me he tomado durante 20 años que, estoy segura, es la causante de mi cansancio. Recomiendo a todo el mundo aprenda Reiki egipcio, ya que el auto tratamiento son 5 minutos.
Mi nombre es Juan, tengo 59 años (junio 2024), soy chileno y vivo en Madrid. Desde muy joven sufría de amigdalitis crónica, acidez estomacal, tenía lumbalgia muy recurrente. Hace un tiempo dejé de fumar, empecé a cambiar mi alimentación añadiendo muchas más frutas y verduras, infusiones y sobre todo, hago ayunos de 21 días a base de jugos de zanahoria, remolacha y naranja, que me tomo en ayuna e infusiones durante el día. Me siento más en paz y tranquilo conmigo mismo y con la vida. Voy aprendiendo. No voy a ningún médico porque me siento muy bien.
Mi nombre es Amaranta, vivo en Toledo y soy mamá de un niño de 8 años (mayo 2024). Las fumigaciones intensivas afectan a mi hijo con infección severa. Le salen mocos purulentos por los orificios de la cabeza, tiene fiebre, dolores de cabeza y mucho malestar en general.
Durante 7 días le doy antibiótico natural: infusiones de tomillo, infusiones de ajo, cebolla, jengibre, infusiones de laurel…También lavados nasales y oculares con las infusiones (si las noto muy fuerte las rebajo con agua).
Para un litro o medio litro de agua pongo: un puñado de tomillo, jengibre en rodajas, un diente de ajo y media cebolla.
Evito salir cuando fumigan y cierro todas las ventanas.
Así es como mi hijo mejora. A fecha de hoy sigue tomando las infusiones y un poco de CDS (ponemos 15 ml en una botella de 1 litro de agua filtrada).
Mi nombre es Rocío, tengo 33 años (mayo 2024) y vivo en San Fernando, Cádiz. Desde hace 6 años tengo un diagnóstico de colon irritable. Sentía una punzada en el estómago, peristaltismo, meteorismo y ansiedad.
Durante 6 meses tomé Gaba y Positive para estar más relajada, flores de bach (estrella de Belén) y Neurocontrol. Fui a terapia psicológica, me alejé de una pareja tóxica y escribí un libro.
Se me quitaron los síntomas, aunque hoy en día vuelvo a sentirlos cuando tengo ansiedad, pero no de forma tan crónica.
A fecha de hoy tomo plantas para ir al baño (Lax Plus Forte), para mejorar el sistema inmune (Micosan Inmunflu), para la regla (aceite de onagra y borraja) y para relajarme. Todo esto me ayuda a estar mejor. También me ayuda el reishi y el cáñamo para las defensas.
Me llamo Almudena, tengo 30 años (abril 2024) y vivo en Alicante. En julio de 2017 empecé a tomar infusiones de MESTVITA de Pàmies Vitae, la mezcla de: bolsa de pastor, milenrama, melisa, salvia y stevia e infusión de hipérico debido a mis ovulaciones y menstruaciones dolorosas, fiebres altas. En septiembre de ese mismo año desaparecieron los dolores y las fiebres. Todo esto ocurrió en menos de tres meses. La regla, por fin, es regular y no mancho ni la mitad que antes de comenzar el tratamiento. Además, ya no recuerdo qué es tener una regla dolorosa. La mejoría ha sido en el 100%
Tratamiento:
- 1 taza de infusión de la mezcla de: bolsa de pastor, milenrama, melisa, salvia y stevia, por la mañana, todos los días.
- 1 taza de infusión de hipérico por la noche, los días que no tenía la regla.
A fecha de hoy también he conseguido subir mis defensas con Artemisa annua y moringa (una cucharada de cada en infusión) durante 10 días a cada inicio de estación.
Mi nombre es Alberto, tengo 70 años (diciembre 2023) y vivo en Baiona (Pontevedra). En enero de este año me encontraba mal: dolor en la parte baja de la espalda, tenía pérdidas de orina, perdía peso, pero pensaba que era pérdida de masa muscular al no estar haciendo gimnasia. En Julio de 2023 fui diagnosticado de cáncer de próstata extendido también en los huesos.
Desde el diagnóstico estoy tomando CDS: Tomo 20 ml disueltos en 1 litro de agua durante el día. También hago el protocolo R (6 gotas en 150 ml de agua). Tomo dos pastillas de Prostmix Forte (de Pamies Vitae) en la merienda. Además de: kalanchoe, cúrcuma, cardo mariano, vitamina D y la mezcla de Prosvita: Hojas de Epilobio (Epilobium parviflorum), Raíz de Ortiga (Urtica dioica), Hojas de Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi), Corteza de Uña de Gato (Uncaria tormentosa), Hojas de Stevia (Stevia rebaudiana Bertoni).
Empecé a comer más verdura y zumos con verdura cruda. Dejé las harinas, la pasta, el arroz y el azúcar.
He notado menos dolor y sobre todo que el tumor ha reducido. Los índices de PSA están bajando. En el hospital me recetaron unas pastillas y una inyección cada 3 meses. No quise ponerme quimio. Las pastillas no las estoy tomando y estoy pensado en dejar de ponerme la inyección.
Mi nombre es Vicente, tengo 55 años (marzo 2024) y vivo en Madrid. En el año 2018, después de varios cólicos nefríticos, me diagnostican una piedra de unos 3mm (tamaño considerable) en el riñón. Me programan una cita para una litotricia (romper la piedra con ondas de choque), procedimiento con no pocos posibles efectos adversos.
Decido empezar a tomar el "lepidium latifolium" (rompepiedras) en infusión en la dosis terapéutica recomendada. El día programado para la litotricia, acudo al hospital y me hacen una radiografía para localizar la piedra. No salen de su asombro porque la piedra no aparece. Así que deciden hacerme una ecografía y ¡ni rastro!
El técnico de la litotricia no lo entiende porque para expulsarla, en el caso de que se hubiera convertido en arenilla, habría tenido que sentir dolor. Pero nada. Como si se hubiera volatilizado. Desde el 2018 ninguna molestia ni cólicos.
Durante este año aparece alguna molestia y un poco de sangre en la orina. Empiezo a hacerme analíticas y ecografías. Hay una nueva piedra en el riñón, esta vez de 5 mm. De nuevo programan litotricia. Empiezo de nuevo con las infusiones y de nuevo desaparece la piedra. No sentí ni una molestia al expusarla.
Tanto en el 2018 como ahora, en el 2024, hice dos períodos de 10 días tomando 3 infusiones al día y descansando 10 días entre medio. Me hacía 1 litro de infusión con una cucharada sopera de hierba seca. Lo que no hice fue tomar alguna vez dosis preventiva y es lo que sí haré ahora.
Mi nombre es Rosario Jacqueline, tengo 62 años (febrero 2024) y vivo en Sevilla. No tengo diagnóstico, pero hace unos 4 años, desde que me perforaron al hacerme una colonoscopia, he sufrido hemorragias frecuentes, diarrea o estreñimiento y dolor en el intestino grueso.´
Ustedes me aconsejaron dejar los lácteos y el trigo, así lo hice. Tomé infusiones de crovita que es la mezcla de: Raíz de Malvavisco (Althaea officinalis), Hojas de Menta (Mentha piperita), Raíz de Regaliz (Glycyrrhyza glabra), Flores de Manzanilla (Matricaria chamomilla), desmodium y glutamina.
Vuelvo a ser persona, dejé de sangrar, mis intestinos funcionan muy bien. Se me ha quitado la inflamación del vientre y me encuentro más fuerte.
Ahora estoy tomando CDS, pero voy a volver al tratamiento.
No tengo palabras para agradecer lo que habéis hecho por mí.
Mi nombre es Mercedes, tengo 56 años (febrero 2024) y vivo en Segovia. Hace unos meses me quemé la mano con agua hirviendo. Esto me provocó una quemadura muy grande.
Desde el primer momento me apliqué DMSO al 70% en el gel de aloe vera y CDS puro, en spray. Me lo aplicaba con mucha frecuencia a lo largo del día. Nunca se infectó ni me dolió y no me ha quedado ninguna marca. Se fue curando poco a poco, de dentro a fuera.
Llevo muchos años tomando CDS, agua de mar, vitaminas y plantas. En esos momentos aumenté la dosis de vitamina C. La mano, como se ve en las fotos, cicatrizó muy bien.
Mi nombre es Ángel González, he trabajado en la construcción toda mi vida, y, a mis 28 años, debido a un accidente laboral, me detectan tras una resonancia magnética una estenosis en el canal medular, en la L5-S1.
A partir de ese momento me recetan para combatir el dolor 2 tomas de 200mg al dia, de una medicación denominada ADOLONTA retard, la cual contiene un principio activo llamado TRAMADOL, el cual resulta ser, además de un opiáceo, una solución muy nociva por su composicion, pero me resultaba imprescindible para el dolor de lumbares, y no aceptar el tener que moverme con la ayuda de una silla de ruedas, tal y como la medicina me proponía, o te medicas de forma crónica o no volverás a andar sin dolor.
Dada las opciones que me daban, mi mente se reveló de tal manera que empecé a sentir ansiedad y mucha dificultad para conciliar el sueño. Esto hizo que me añadieran benzodiazepinas a discreción.
Diazepan 10mg para la ansiedad o también denominado VALIUM y para conciliar el sueño; STILNOX 10mg, y años mas tarde fue sustituida por NOCTAMID 10mg La suma de los analgésicos opiáceos junto con las benzodiazepinas se escapa a una suma exacta debido a que las tomas eran en consecuencia al momento presente y a la ansiedad del momento.
Con todo esto, debido a un accidente de trafico se me protusionan las vertebras cervicales desde la C2 a C7, recetándome un analgésico a base de buprenorfina, siendo igualmente un opioide, transdérmico denominado TRANSTEC, que posteriormente, debido a la irritación cutánea que me produjo, pasaron a sustituirlo por el conocido opiáceo sintético FENTANILO, en formato aplicador bucal, lo más parecido a un caramelo con palo, y con sabor a fresa.
Este químico, viene en un formato muy cómodo y a la vez muy peligroso, pues esto te daba la opción de consumir el fentanilo a tu libre albedrio, a discreción, con lo cual, la adicción se hace más severa puesto que puedes dormirte con un aplicador en la boca.
En RESUMEN: Durante ese periodo, puedo llegar a contar hasta 3 décadas tomando 2 pastillas de TRAMADOL con un equivalente de 10.950 días, que, por dos 2 pastillas diarias, resultarían en unas 21.900 pastillas de OPIACEOS a lo largo de este periodo, además de dos dosis diarias de FENTANILO durante 10 años y los últimos 5 años de tres dosis de, en ambos casos, 600 microgramos por día, del denominado FENTANILO, sin olvidar una buena parte de benzodiazepinas que sin ser en dosis fijas, no por ello dejan de sumar, hagan cuentas.
Estás tan inmensamente enganchado a esos dos tipos de drogas que te sientes un esclavo, te sientes preso de ti mismo. ¿Cómo se plantea uno dejar esa cárcel?
PRIMEROS PASOS: decisión
1º es querer salir de esa horrible espiral impulsado por tu corazón.
2º tu mente, o intelecto deberá hacerte fuerte para ser muy disciplinado, pero el primer paso, es tenerlo claro desde tu lado más espiritual, desde el corazón de tu propio corazón… Para eso es la meditación.
3º contacté un con médico naturista. Don Enrique Costa Vercher (tengo permiso para nombrarlo)
SEGUNDOS PASOS: continuidad
4º el tratamiento empezaba, la palabra mágica era FITOTERAPIA y era la principal base de todo, junto con la continuidad o disciplina de seguir a rajatabla con el tratamiento, y para ello me apoye de la meditación y el control de la respiración.
5º. Así pues, empezamos por depurar mi hígado de tantísimo material pesado acumulado en este órgano, (mi hígado estaba muy inflamado)
Un litro de infusión diaria durante un año de:
RABO DE GATO, ORTIGA MAYOR, EPILOBIO, COLA DE CABALLO, esta infusión de 1 litro debía de tomarse a lo largo del día, todos los dias, durante un año.
A su vez, tras cada comida debía de beber una infusión de 25cl de las denominadas plantas carminativas, en mi caso fueron:
ANIS ESTRELLADO, COLA DE CABALLO, YERBA LUISA, y BOLDO tras cada comida.
Añadiendo a mi organismo también tras cada comida un elixir hecho a base de muchas plantas, elixir ya preparado, denominado AMARGO SUECO, de María Treben.
TIEMPOS y PROTOCOLOS:
Los primeros 3 meses, fue importante tomar AMPOLLAS DE ALCACHOFERA, y a los 3 meses siguientes tenía que sustituir esas ampollas por unas gotas de CARDO MARIANO (gotas de concentrado) a un vaso de agua tres veces al día.
A partir del 4 mes, el dr Enrique me añadió y me hizo mucho hincapié de que el siguiente paso del tratamiento era muy importante, así como de importante, lo era también de "pesado" y tedioso.
Pues en total tomé cuatro clases distintas de unos granulados homeopáticos, denominados Lycopodium, los cuales cada 2 horas debía de cambiar de un tipo a otro.
Con el tiempo comprendí la importancia de este paso en el tratamiento, pues todo consistía en reprogramar mis patrones mentales a través de la disciplina y no dejar la posibilidad de pensar durante el día en la adicción a la que me había llevado la decisión médica.
Al cabo de apenas 7 meses desde el inicio del tratamiento, manteniendo siempre ese litro de infusión antes mencionado, y sumando los distintos cambios que mi medico me refería, mi mente y cuerpo ya jugaban en el mismo equipo y sin apenas darme cuenta, esas sustancias empezaron a darme repulsa, de tal modo que fui suprimiendo el tramadol poco a poco, al ritmo de 50mg cada semana y en menos de un mes, el tramadol ya no formaba parte de mi vida.
En la penúltima fase del tratamiento de un año, (8º mes) añadimos al tratamiento un vaso de Clorela diario.
El fentanilo fue dándome más y más repulsa, y sin apenas darme cuenta, pasé de estar todo el día con el chupachup en la boca, a sobrarme uno cada día.
Un mes más tarde ya me sobraban dos chupachups al día, y cuando ya ví que era capaz de pasar un día entero con UNO solamente, empecé a sentir que iba ganando esta batalla.
Durante algo más de un mes, cada noche me limitaba a tomar un cuarto de ese veneno, pues mi cuerpo ya no lo necesitaba, pero mi dichoso intelecto seguía metiéndome miedo a la hora de dormir. Volví a la consulta de mi doctor y le pedí permiso para completar el tratamiento con CDS. No hubo ningún problema.
Un día cualquiera, sin más, decidí dormirme tomando me únicamente los somníferos. Mi sorpresa fue que dormí sin despertarme con el conocido síndrome de abstinencia. Repetí al día siguiente, y la 2ª noche que conseguí dormir sin absolutamente nada de fentanilo, comprendí que la misión había casi terminado, en tiempo récord, 8 meses y 3 semanas.
A continuación, hice lo mismo con las pastillas denominadas somníferos.
Estuve un par de noches con cierta dificultad para poder dormirme, pero a partir del tercer día, empecé a dormir sin ayuda química. UFFFF, BINGO….
Y por fin me volví a sentir libre, libre para irme donde quisiera. Así lo hice. Y me fuí para África.
Un año después de haber hecho el proceso descrito, no tomo absolutamente nada de lo que conocemos a día de hoy como la big-pharma.
Dejando de tomar:
El ADIRO para licuar la sangre.
EL BISOPROLON y/o ENCONCOR para la correcta tensión.
LA SIVARSTATINA para el colesterol.
LA ANAGASTRA para la protección del estómago.
EL NEUROFEN/PARACETAMOL para dolores de cabeza.
A día de hoy, todavía sigo purgando mi cuerpo de todos esos materiales pesados que se fueron acumulando en mi cuerpo durante tantos años. Con la ayuda de las terapias Oxidativas Quelantes. (otro capítulo)
PUES HAYAS TOMADO LO QUE HAYAS TOMADO A LO LARGO DE TU CORTA O DE TU LARGA VIDA, ES POSIBLE SALIR DE ESE INFIERNO SIN MUCHA MUCHA COMPLICACION, PERO SI CON MUCHA DECISION Y DISCIPLINA.
Todos estos temas se pueden desarrollar.
Mi nombre es Raquel, tengo 45 años (enero 2024) y vivo en Madrid. Hace varios años que me afecta la primavera y siento estornudos, ahogamiento, mocos, silbidos en el pecho y mucha congestión.
Cuando llega la estación primaveral tomo 3 tazas al día, de infusión de la mezcla de Allergivita de Pamies Vitae (Hoja de Perilla (Perilla frutescens), Flor y hoja de Malva (Malva sylvestris), Hoja de Ortiga (Urtica dioica), Flor de Siempreviva (Helicrisium italicum), durante tres meses.
También suelo tomarla cuando siento síntomas de alergia de forma esporádica. Basta que tome una taza de infusión por las mañanas.
De vez en cuando, como prevención tomo tomo dióxido de cloro.
Los cambios que noto son muchos: me desaparece la alergia, elimino los síntomas premenstruales… A fecha de hoy tanto la mezcla de infusión como el dióxido de cloro, forman parte de nuestra alimentación. Siempre están presentes.
Mi nombre es Isabel, tengo 43 años (noviembre 2023) y vivo en Barcelona. Hace 6 años empecé a tener cólicos y fui diagnosticada con piedras en los riñones (3,5 mm, 4,5 mm y 7 mm).
Hace unos 3 meses empecé a tomar lo que me recomendasteis Lepidium latifolium (rompepiedras) y la mezcla de Amrenavita: Hoja de Mejorana (Origanum majorana), Corteza de Uña de Gato (Uncaria tomentosa), Raíz de Consuelda (Symphytum officinale), Semilla de Hinojo (Foeniculum vulgare), Raíz de Achicoria (Chichorium inntybus), Uva Ursi (Gayuba), Raíz de Hortensia (Hydrangea arborescens), Raíz de Eupatoria Púrpura (Eupatorium purpureum), Raíz de Malvavisco (Althaea officinalis), Vara de oro (Solidago virga-urea) y la tomé haciendo novenas (tomaba 9 días y descansaba otros 9). Así desaparecieron las piedras.
Tomé 1 litro al día de la mezcla de las dos 9 días y los 9 días siguientes sólo la amrenavita (1 litro al día también). Y así sucesivamente.
En 2 meses me hice una ecografía y su resultado ha sido objetivo: NI RASTRO de las 3 piedras que tenía. A fecha de hoy, estoy repitiendo este tratamiento por si quedara algo de arenilla.
**ATENCIÓN** Hay imágenes de recuperación explícitas que pueden herir la sensibilidad del lector.
Mi nombre es Carmen, tengo 56 años (noviembre 2023) y vivo en Lérida.
Nuestro caso comienza como tantos otros, con diabetes tipo II, una enfermedad silenciosa que va haciendo por dentro.
Mi marido (62 años) fue perdiendo lentamente calidad de vida. Empezó a tener problemas circulatorios y le empezaron a salir úlceras en las piernas. Primero era alguna úlcera esporádica y después ya comenzaron a ser habituales en una pierna, en la otra o en ambas.
Al cabo de un tiempo empezaron a fallar los riñones y comenzaron las sesiones de diálisis. Meses después, empezaron los problemas respiratorios. Había noches que no podía tumbarse en la cama porque se ahogaba y pasaba parte de la noche sentado.
Las piernas se fueron complicando hasta que en la pierna izquierda le tuvieron que hacer un by-pass porque casi no tenía circulación.
La diabetes continuaba siendo un problema. No había manera de tener unos niveles correctos, ni estando ingresado.
Debido a todo lo que iba surgiendo, pasaba bastantes temporadas ingresado.
Por fin llegó el trasplante de riñón y parecía que les cosas mejoraban un poco. Su calidad de vida era mucho mejor.
Pero las úlceras continuaban apareciendo en las piernas. Los problemas respiratorios se fueron agravando hasta que le trajeron una bomba de oxígeno a casa. Tenía que llevar puesto el oxígeno durante toda la noche y algunas horas durante el día, de por vida.
Un día le salió una úlcera nueva, en la pierna izquierda, en la parte de atrás del tobillo, justo encima del tendón. No era la primera vez que pasaba y pensamos que volvería a estar meses abierta, como la vez anterior.
Pero las curas habituales no eran suficiente, cada vez estaba peor, hasta que quedó el tendón al descubierto. Y lo ingresaron.
El diagnóstico: La úlcera no se podía curar porque no le llegaba sangre. El by-pass se había taponado y no habían encontrado ninguna vena en el cuerpo, que pudieran aprovechar para poder cambiarlo. La única opción era la amputación de la pierna por debajo de la rodilla.
El mundo se nos vino abajo.
Empezaron los trámites para la intervención, pero los quirófanos estaban ocupados durante al menos dos días y nos mandaron para casa, a esperar hasta que nos avisaran.
Una vez en casa, nos empezamos a mover y llamamos a todas las puertas que se nos ocurrieron en aquel momento.
Había oído hablar de la ozonoterapia y consultamos si se podía hacer. Nos dijeron que en el estadio que se encontraba su enfermedad, ya no era posible.
Todo apuntaba que nos teníamos que resignar.
Teníamos en casa MMS y había leído "Salud prohibida" de Andreas Kalcker. Yo ya lo había tomado, pero nunca me había atrevido a dárselo a mi marido, por la medicación que tomaba.
Tenía miedo que interfiriera con la medicación del trasplante.
Lo estuvimos valorando y mi marido dijo que adelante, que lo quería probar. Así que comunicamos al hospital, que de momento, no se iba a operar.
Y así fue como me quedé en casa con un paciente trasplantado, con el by-pass taponado, necrosis y bomba de oxígeno.
En esos momentos, empezaba a andar el movimiento MAI (Movimiento Asistencia Integral) y compartisteis su teléfono en las redes. Llamamos. No recuerdo el nombre de la persona que nos atendió, pero muchísimas gracias. Le consultamos la manera de tomarlo y nos aconsejó empezar con un enema de MMS, porque si no había circulación, sería la manera más efectiva para que llegara a la herida.
¡Y funciona! Vaya si funciona
Al día siguiente la herida ya no hacía mal olor. Esto nos dio un poco de esperanza.
Una enfermera nos había dicho que debíamos vigilar la temperatura de la pierna y el olor. En el momento que ya no hubiera nada de circulación, la pierna se enfriaría rápidamente y tendríamos que correr al hospital.
Empecé a buscar información. Debíamos controlar la infección, destaponar el by-pass y atacar la diabetes.
Comenzó a tomar cada noche, un rato antes de la cena, un limón entero, con la piel incluida, triturado añadiendo un vaso de agua y colado. Dos infusiones de estevia, una después del almuerzo y otra después de la cena.
El enema lo preparaba con seis gotas activadas de MMS y para las curas, me preparé un spray con la mitad de MMS diluido y la mitad de DMSO.
Las curas, las hice una vez al día, durante un año, y después cada dos días. Lavaba la herida con agua de mar y jabón, después la rociaba con la mezcla del spray, la dejaba actuar 4 minutos, y antes de tapar la herida le ponía aceite de coco. También estuve alternando con miel.
Descubrí las propiedades de la ortiga y la incorporé a las infusiones de estevia.
También le puse trapos mojados con la infusión de ortiga, encima del by-pass.
Al cabo de 10 días tuvo una hemorragia y dedujimos que la circulación se había restablecido en parte.
A partir de ese momento cambiamos al CDS. Era más cómodo de usar. Sólo había que poner en el spray la mitad de CDS y la mitad de DMSO. También dejamos los enemas y nos pasamos al CDS de forma oral.
Cada día preparaba 1 litro de agua con el CDS (empezamos con 5 ml y fuimos aumentando hasta 20 ml) Este litro de agua lo repartía en dos botellas. Una botella se la tomaba a media mañana y la otra a media tarde. Así nunca se mezclaba con la medicación que se tomaba en las comidas y tampoco interfería con el limón que se tomaba antes de la cena.
A los tres meses de hacer todo esto, ya no necesitaba la bomba de oxígeno. Los niveles de azúcar se habían moderado, aunque aún eran elevados.
Le pidieron hacer analíticas y no había infección, que era lo que más nos preocupaba. Y los valores habían salido mejor que nunca.
Teníamos que insistir con el tema diabetes, pues era la causante de todo.
A parte de hacer un cambio de dieta, incorporamos a las infusiones, la tulsi, el cardo mariano y la bardana. Estos dos últimos los tuvimos que dejar porque interferían con la medicación del trasplante. Y fue una lástima porque realmente lo ayudaron a bajar los niveles de azúcar.
Vi el vídeo del Josep Pàmes, recomendando la Lepidium para deshacer las calcificaciones de las venas y arterias. La incorporamos también. Así que cada día se toma dos infusiones de estevia, juntamente con otra planta de las que he mencionado. Nunca repite el mismo día, vamos alternando las plantas.
De todo esto ya hace un año y medio.
Os paso un resumen de fotos de este último año y medio, donde podréis ver la evolución de la herida.
La herida aún no está cerrada, queda muy poquito.
Como en los últimos cuatro meses, no vemos ningún avance, hemos ido a consultar al especialista.
Nos dice que puede quedar como una herida crónica que habrá que curar dos veces por semana.
Tal vez tenga razón. Pero aún tengo esperanza que cierre completamente.
Lo más importante es que mi marido puede caminar. Nunca ha dejado de hacerlo. En todo este tiempo no ha aparecido ninguna úlcera nueva. No necesita la bomba de oxígeno, y descansa toda la noche.
Los niveles de azúcar han bajado tanto, que está a punto de dejar la insulina y pasar a tomar únicamente pastillas.
Agradezco a Josep Pàmies y a todo su equipo por toda la información que han compartido y que nos ha servido de tanto. Gracias por estar al lado de los que lo necesitan.
Gracias al personal médico, que sin aprobar lo que estábamos haciendo, lo han entendido y respetado. He de decir que he tenido la suerte de encontrar personas maravillosas.
También quiero agradecer a Sara de Vic que compartiera su testimonio. Me ha sido de gran ayuda.
Mi nombre es Agnes, tengo 61 años (noviembre 2023) y vivo en Paderne de Allariz (Orense). Durante casi 5 o 6 años he tenido taquicardia.
Por la noche, hacia algo más de media noche, tenía sueños bastante angustiantes, y me di cuenta que era cuando el corazón me latía demasiado rápido. Tardaba un buen rato en volver a bajar el ritmo y volver a dormir. Nunca fui al médico. Hacía respiraciones profundas y me relajaba.
Empecé a tomar espino albar en extracto: 20 gotas dos veces al día. No noté que me resultara muy eficaz, pero sí conseguía relajarme.
Un día leyendo, Los remedios de la Abuela, di con el vino cordial. Lo preparé y tomé durante dos meses. Tomaba una cucharada sopera antes de cada comida. La mejoría fue en breve, en una semana más o menos. Seguí tomándolo, pero bajé a dos cucharadas diarias, una por la mañana y otra por la noche durante otro mes. Las taquicardias pararon completamente.
Así preparé el vino cordial:
Un litro de vino, rojo o blanco, ecológico a ser posible. Poner a fuego lento y dejar que se ponga a hervir. En ese momento se añade 10 ramas de perejil y 300 gr de miel. Se apaga el fuego y se deja en reposo hasta que enfríe. Se filtra y embotella.
Yo lo tengo encima de la mesa de la cocina. La temperatura de ésta, no supera los 20 ºC.
A fecha de hoy sigo tomando una cucharada diaria por las mañanas. Ya no he vuelto a tener taquicardias y, además, duermo estupendamente.
Desde que empecé con el vino cordial, dejé de tomar el espino albar.
Mi nombre es Silvia Artos Fernández, tengo 48 años (noviembre 2023) y vivo en Villagarcía de Arousa (Pontevedra). Desde los 28 años había estado afectada por una alergia a la humedad, a los cambios de temperatura, casi a diario, unos días más fuertes, otros menos. Los días fuertes he llegado a tener incluso fiebre. A veces intentaba aguantar, pero a diario tenía que tomar antihistamínicos.
Todos los días me sentía agotada, con ojos hinchados y goteo constante, incluso acabé desarrollando asma. Sólo había un par de meses al año que me sentía mejor, los meses de verano, julio y agosto.
Encontré la perilla y durante 3 meses la tomé y desde entonces no tengo alergia. De vez en cuando noto algo, pero nada que ver con antes.
Nadie de mi entorno entiende el cambio tan increíble. Yo, después de 4 años, sigo alucinada.
A fecha de hoy, de vez en cuando, tomo la infusión a modo de refuerzo durante una semana y poco más.
Mi nombre es Leonardo, tengo 47 años (noviembre 2023) y vivo Montroig del Camp (Tarragona). Desde 1999 tengo psoriasis. Costras de piel muerta que, en mi caso, afortunadamente, sólo se dan en el cuero cabelludo y un poco en los codos. Hay gente que la tiene por todo el cuerpo, incluso en zonas más visibles, como la cara.
Nada de lo que me ofreció la medicina convencional funcionó, salvo la cortisona tópica que actúa rápido y es medio duradera. Sin embargo, con el tiempo fui viendo cómo, a la vez que trataba la psoriasis, se perjudicaba la micro circulación, debilitando los vasos.
También me ayudó el cambio de alimentación. Cuando di el paso a una alimentación vegetal, sentí muchas mejoras, así como cuando dejé de comer procesados, pero lo que me ha llevado a contar este testimonio es mi última experiencia con el muérdago.
El muérdago ha mejorado mi psoriasis como la cortisona, pero sin los problemas de la misma.
Esta fue mi experiencia:
El día 29 de septiembre, luna llena, fui a recoger muérdago con un amigo. Una parte la destinamos a secar, y con la otra, hicimos un hidrolato con alambique. Fue un salto al vacío porque no habíamos encontrado antecedentes del uso del alambique en el muérdago. El hidrolato salió en gran cantidad y calidad.
Con el sobrante, una enorme cantidad de hojas y tallos de muérdago casi desechos por las altas temperaturas, los trituramos con la procesadora en una versión con aceite de coco y otra con aceite de oliva. Esa pasta, resultado de la mezcla, color verde intenso y con un olor bastante fuerte y desagradable, es una maravilla. La he usado para mejorar el volumen de mi piel en la cara, como mascarilla facial que se seca como la arcilla, también para dejar sedoso el pelo, y para limpiar la piel de cualquier zona; pero lo impresionante fue el efecto en la psoriasis. Me hizo el mismo efecto que la cortisona, pero sin serlo, sin los problemas en la microcirculación (aunque se aplique tópica).
El resultado fue inmediato y más sostenible que la cortisona cuando han ido pasando los días y con una sola aplicación.
Ambas versiones (con aceite de oliva y con aceite de coco) hacen el mismo efecto, por lo que puedo deducir que los aceites no son la clave de la cura sino el muérdago.
Mucha información sobre el muérdago está en el libro de María Treben y también en el de Pio Font Quer.
A fecha de hoy, por supuesto, sigo usando el muérdago.
Mi nombre es Sabine, tengo 51 años (octubre 2023) y vivo en Castelldefels (Barcelona). En abril de 2020, después de todo el confinamiento y de realizarme una PCR, empecé a tener inflamaciones varias: infecciones, cistitis, paniculitis mesentérica… Me sentía mal.
En septiembre me diagnostican tensión alta, sin más. Como mis progenitores eran hipertensos, pues lo banalizaron como genético e inicié un ciclo de medicamentos. Estaba cansada, siempre irritable, no rendía.
Me negué a la medicación. Investigué a la Dra. María Teresa Illa y empecé a hacer toma de tierra, a tomar agua de mar y magnesio (unos 450 mg de magnesio y ¼ de agua de mar mezclada con agua dulce).
Mantuve actividad física y empecé a ir a la playa cada 2 días y bañarme en el mar (método Wim hof, empecé en noviembre).
Y en poco tiempo, toda la inflamación desapareció, también la infección y la tensión arterial, en un mes estaba perfecta.
A fecha de hoy, sigo caminando descalza por la naturaleza. Bebo agua de mar 1/5 o ¼ mezclada con agua dulce (ósmosis) y voy haciendo desintoxicaciones de metales pesados y desparasitaciones (con extracto de zanahoria o con aceite de coco y gotas de orégano).
Tengo que decir que fue crucial una dieta más rica en magnesio, zinc (frutos secos).
Mi nombre es Juan Manuel, tengo 56 años (agosto 2023) y vivo en Benabarre (Huesca). Desde hace más de 4 años estoy afectado de hongos en la uña del dedo gordo del pie. El dedo se pone de marrón oscuro.
Los primeros 10 días (iba alternando, día sí, día no) me ponía: 2 gotas DMSO + 2/4 gotas CDS (cuentagotas separados, no mezclados).
El DMSO es un producto delicado de manejar, mejor informarse bien antes de usarlo y bajo la responsabilidad de cada uno.
A partir del día 11 seguí con la misma dosis 2 veces por semana, durante 3 semanas.
También me puse aceite de orégano, durante los 5 meses siguientes, 2 veces por semana.
Como era una lesión vieja costó recuperar. Los primeros 10 días se notó el cambio más claro de coloración. A los 3 meses y medio se empieza a ver la uña limpia. A los seis meses y medio la uña ya estaba prácticamente recuperada.
A fecha de hoy sólo me pongo aceite de orégano por sus propiedades desinfectantes.
Me detectaron diabetes melitus tipo 2 y me estaba tomando dos pastillas de metformina de 1000 mg y me pinchaba por la noche 80 de insulina. Empecé a tomar cuatro vasos de infusión de estevia en hoja seca y en el año que llevo tomando esta infusión he conseguido reducir la toma de insulina a 15 en vez de los 80. El azúcar se mantiene normal, por debajo de 120 mg, y mi médico me anima a seguir. Llegará un momento en el que podré deshacerme de toda esta química que nos estamos metiendo en el cuerpo.
Utilizo la estevia en fitoterapia por sus beneficiosos efectos y como complemento en combinaciones con plantas para infusión y preparados específicos. Además de aportar un nuevo sabor dulce se integra perfectamente en tinturas y bebidas saludables y como aporte en preparados probióticos, fruto de la fermentación acidoláctica.
Los beneficios de la estevia son bien conocidos y están documentados para quien quiera consultarlo. Es absurdo prohibir una planta medicinal mientras existen en el mercado, tanto en productos sanitarios como en alimentación, un gran número de elementos y compuestos tóxicos con efectos secundarios perniciosos para la salud.
En mayo de 2013 me operaron de cáncer de colon. Además del trozo de colon me extirparon un trozo de estómago, la vesícula, duodeno, un trozo de conductos biliares y la cabeza del páncreas, todos los pronósticos eran favorables a ser insulino-dependiente. Estuve ingresado durante 5 semanas y me inyectaban diariamente insulina. Al salir del hospital estuve controlándome el azúcar en casa durante un tiempo. Las pastillas de estevia me ayudaron a bajar los niveles de azúcar cada vez que los veía alterados, sobre todo durante los seis meses que duró la quimioterapia (pues esta contenía glucosa).
Hoy, día 27 de febrero de 2017, hace tres años que dejé atrás la quimio, junto con el control de azúcar. Ya no tengo que tomar la insulina y las pastillas para el colesterol y la tensión que eran mi día a día antes del cáncer. La estevia para el páncreas fue mi mejor aliada.
Desde que tomamos estevia, mi madre de 94 años y yo de 60, nuestra salud ha mejorado. Los índices de colesterol y azúcar están totalmente regularizados. No es posible entender que prohíban la estevia que es inocua y no el aspartamo que es cancerígeno. Nuestros gobernantes legislan en contra de los ciudadanos y a favor de las industrias farmacéuticas y esto resulta insoportable.
Desde hace dos años cultivo y consumo hojas de estevia y estoy más sano que nunca. Así lo dicen los análisis de sangre, orina y ecografías de los últimos meses.
En mi caso fue mi médico quien me recomendó la estevia y se lo agradezco. Desde hace 7 años que la tomo y desde entonces mis elevados niveles de azúcar en sangre, que desde hace años padezco (hereditario), están dentro del intervalo que los laboratorios consideran como correctos.
Desde hace 10 años aproximadamente que uso la estevia en hoja para hacer infusiones y triturada en un molinillo de café como edulcorante para diferentes platos y postres. Estoy muy satisfecho por las implicaciones positivas en mi salud porque es un edulcorante natural, no como el aspartamo y otros edulcorantes con probados problemas para la salud. Lo compartimos con mi familia y mis padres. Espero que prontamente se anule esta prohibición absurda que seguro obedece a intereses económicos y no a criterios de salud.
Conocí hace tiempo al Sr Josep Pamies. He comprobado los beneficios de la estevia para bajar los niveles de colesterol y de glucemia. Estoy haciéndola conocer, aquí en Italia. Como no la encontraba en Italia, la compraba en Barcelona, la regalaba a las personas que sufren diversas patologías , para que experimentaran los resultados, con la condición que después pidieran a las herboristerías de Italia tener la planta completa. Así hemos conseguido en Cerdeña ir sensibilizando a las personas de sus propiedades, cultivar la planta y distribuirla. Es una planta que solo aporta beneficios.
El Sr. Josep Pamies, su familia y colaboradores, han hecho y hacen un gran trabajo de información y difusión de todas las plantas que pueden aportar beneficios para la salud y ahorro a nivel sanitario.
Tenemos que agradecer y apoyar a todas aquellas personas que están dedicando su vida a educar a a vivir con salud.
Como doctora en Biología, especialidad Biología Molecular y Bioquímica, creo que la estevia no sólo no se debe limitar sino que se debe promover. La diabetes de tipo 2 por el abuso de azúcares es un problema de salud pública de primer orden en los países del Norte económico y emergentes. Sólo esto es una buena razón, pero es que además otros glucósidos de la planta estabilizan el nivel de azúcar en la sangre mediante el aumento de resistencia a la insulina, e inhiben la absorción de glucosa. Por tanto ayudan a prevenir la diabetes, de manera natural con un bajo coste para la sanidad pública. Necesitamos decisiones políticas fundadas en hechos científicos y no en intereses corporativos, para algo el Gobierno existe por y para el pueblo.
Cada día nos quedan menos opciones para vivir una vida natural, más armónica con lo que somos. Abogo por una alimentación sana y preventiva usando las plantas medicinales que este planeta nos da. Decidí por una cuestión de salud eliminar toda glucosa y fructosa de mi alimentacion aún siendo muy golosa. Cuando la salud desciende hay que dar pasos firmes. Bendita estevia que endulzas mis días y me regalas nutrientes que necesito.
Por una estevia libre. Por una vida en libertad. Gracias Josep por luchar por ello. Estamos contigo.
Buenos días. El testimonio que queremos dar es sobre la estevia y la hipertensión arterial de mi madre.
Hace cuestión de 6 años aproximadamente le diagnosticaron hipertensión a mi madre (con 70 años y una salud perfecta). Le recetaron una pastilla diaria de por vida, que empezó a tomar enseguida. A los pocos días comenzó a tomar dos infusiones diarias de estevia. Ella iba tomándose la tensión de forma regular y vió que le iba bajando a medida que pasaban los días. Le explicó al médico los resultados de las infusiones y él le recomendó que fuera dejando la pastilla poco a poco (una cada dos días, luego cada tres...) y controlara la tensión arterial diariamente. Al final, él mismo le recomendó que dejara totalmente la pastilla y continuara con la planta.
Después de un par de meses dejó de tomar también la estevia porque le empezaba a bajar demasiado. Y a día de hoy sólo la toma de vez en cuando (sobretodo en verano) si ve que está alta.
Buenos días me tomo la estevia desde hace más de un año. La utilizo en hoja seca en infusión con jengibre. Conozco todas sus propiedades y la recomiendo, es más, tengo una hermana diabética a la que se la he regalado para que la pruebe. Sé que además es buena para la hipertensión, diabetes y un sinfín de cosas. La tomaré siempre que pueda y llevo más de un año sin ningún efecto negativo. La he comprado también en planta y la tengo en forma líquida, pero recomiendo la hoja seca. Quiero seguir tomándola y aconsejo su uso a todo el mundo.
Buenos días me llamo José y tengo 42 años. Hace 4 años me diagnosticaron diabetes tipo 1 y llevo consumiendo estevia desde hace 3 años. Desde que empecé con la estevia no he dejado un solo día de tomarme 2-3 infusiones y los resultados son asombrosos. Pasé de pincharme insulina 5 veces al día a cero en 4 meses.
Quiero darle las gracias a Josep Pàmies en concreto y a todos los defensores de la estevia en general. Animo a quien pueda leer mi modesta experiencia a que no os resignéis a lo que os digan oficialmente sobre lo qué es seguro y no para ti. Atreveros a probar, hay otras alternativas a las medicinas que nos mantienen crónicos en la enfermedad, que es donde nos quieren tener. Hay ejemplos como la estevia para regular el azúcar en sangre, o una dieta alcalina para el cáncer, pues se ha comprobado que las células cancerígenas mueren de inanición con esta dieta.
Todos los cambios en el mundo y roturas de monopolios injustos para la población, y lucrativos para unos pocos, empezaron por la acción de un solo hombre que siente amor hacia los demás y quiere mejorarnos la vida. Pongo el caso de Indira Gandhi que, con el gesto de ir al mar y hacer su propia sal, desafío al imperio ingles en su monopolio de la sal creando un movimiento imparable.
Me llamo John Franco y soy de Lima-Perú. Quiero compartir un relato referente a la estevia.
Tengo 32 años de edad, mi estatura es 1,67 m. y he llegado a pesar 92 Kg. En razón de ello acudí al nutricionista, el cual, en primera instancia suprimió toda comida industrial y la reemplazó por una comida de tipo ecológica. Sin embargo, el inconveniente presentado era, y sigue siendo, mi fuerte atracción por lo dulce. Ello me impedía cumplir con los objetivos trazados, hasta que, después de investigar y consultar, conocí la estevia… ¡Lo comprobé en carne propia, como decimos en Perú!
Mi peso actual es de 67 kg. Actualmente toda mi familia la consume y han podido experimentar mejoras en el adelgazamiento, control de la diabetes y la disminución de la hipertensión.
¡La estevia debe ser libre, sin restricción para su consumo de ningún tipo!
Apoyo a Josep Pámies ¡Plantas Medicinales Libres!
Tengo ansiedad e hipertensión. Aun tomando la medicación que me recetaba el médico tenía picos que me duraban bastante. Desde que tomo estevia en hoja seca he podido reducir mi medicación, siempre consultando al médico. Ahora no puedo comprarla en mi herbolario habitual y se me está acabando la que tenía. Esto me causa verdadera preocupación.
Mi nombre es Eva, tengo 51 años (agosto 2023) y vivo en Cambrils (Tarragona). En enero de 2022, tuvimos que recoger a mi hija de 12 de años del cole por encontrarse mal, ese mismo día le hicimos PCR que dio positivo en Covid. En casa somos 4, todos no vacunados excepto mi marido que está vacunado con 2 dosis.
Fuimos desarrollando síntomas todos uno detrás de otro, con unos 4-6 días de diferencia.
Yo cuidé de mi hija y pese a llevar mascarilla FPP2 desarrollé síntomas 4 días después y me hice PCR con resultado positivo.
Al haber decidido no vacunarme y presentar comorbilidades el resultado + con un CT=13 (carga viral elevada) me asustó.
Padezco una paraplejia desde 1989, y aunque mi estado de salud es bueno, en mayo 2020 también sufrí un ictus que no me dejó secuelas. Según algunos estudios el haber sufrido un ictus multiplica por 3 el riesgo de muerte por covid.
No tomo ningún tratamiento anticoagulante excepto cúrcuma por las mañanas.
La noche del domingo al lunes la pasé con muchos escalofríos y molestias leves en la garganta.
Día 1 (Lunes): amanezco con dolor de cabeza y algo de dolor corporal. Tras dormir y tratar el dolor con paracetamol el lunes por la tarde pienso que no me encuentro tan mal, no estoy cansada.
Día 2 (Martes): empeoro, estoy muy cansada con dolor corporal, sólo me apetece dormir. Tengo poca tos, pero algo profunda y me duele la garganta. Me asusto. Nos han metido tanto miedo en el cuerpo...
Contacto con el servicio de consulta de salud de Dolça Revolució. Me tranquilizan y me aconsejan duplicar la dosis de vitamina D y de vitamina C y tomar 50 mg de Zinc, Fluimucil 600mg, infusión de varias plantas, gárgaras con agua con bicarbonato y sal o con agua oxigenada diluida, y spray de própolis.
Aumento las dosis como me aconsejan y empiezo con las gárgaras y también con lavados de fosas nasales con un chorrito de agua oxigenada diluida en agua.
Día 3 (Miércoles): me encuentro mejor que el martes, con algo de mocos y de tos, pero ya no me duele todo el cuerpo ni estoy tan cansada.
Día 4 (Jueves): sigo con mocos, algo de tos y dolor de garganta.
Día 5 (Viernes): mi hijo y mi marido ya han desarrollado síntomas.
Yo, encontrándome mejor, me dedico a cuidarlos a todos, después de desayunar y tomar los complementos, empiezo con náuseas, me encuentro mal y tengo que vomitar, no sé si por el virus o por la dosis alta de zinc.
Después de vomitar me encuentro mejor, se me quita el dolor de garganta.
Día 6 (Sábado): Consigo ivermectina. Tomo 12 mg en una toma, por la mañana en ayunas. Reduzco la dosis de zinc para evitar las náuseas. El sábado por la tarde me encuentro muy bien. Sin tos ni mocos. Duermo muy bien.
Día 7 (Domingo): vuelvo a tomar 12mg de ivermectina. Por la tarde me encuentro totalmente recuperada.
No he notado ningún efecto secundario debido a la ivermectina. Sólo una gran mejoría.
Espero que mi testimonio pueda servir a aquellas personas asustadas ante un diagnóstico covid. Pese a mis comorbilidades y al no estar vacunada, he cursado la enfermedad de manera leve y la ivermectina me ha ayudado a acelerar la eliminación del virus.
Agradezco enormemente a Dolça Revolució la ayuda y los consejos. Lo peor de toda esta “plandemia” es que te aterroricen y te dejen solo en casa sin ningún protocolo de actuación, y que hayan demonizado tratamientos como el de la ivermectina, sobre cuya efectividad y bajísima toxicidad existen al menos 200 estudios.
Mi nombre es Helena, tengo 51 años (julio 2023) y vivo en Zaragoza. Tengo fibromialgia desde los 25. Es una enfermedad que no te mata, pero no te deja vivir. Tenía dolores por todo el cuerpo y, como se desconoce el origen, difícil tratamiento. He tomado: antidepresivos, relajantes musculares, opiáceos... y drogas varias. Llegué a tomar hasta 13 pastillas al día y para nada, porque me dolía igual y encima drogada. Llevo unos cuantos años usando marihuana y no sólo no tomo pastillas (me las quitó mi reumatólogo, yo no dejé nada por mi cuenta), si no que ya no tengo ningún dolor. Las jaquecas pasaron de ser mensuales a ser anuales, volví a trabajar, a salir por ahí, voy a todos sitios andando, hago Tai chi y Wing Chun, dos artes marciales y ni me acuerdo de lo que tengo.
Gracias a esta planta no sólo he recuperado mi vida si no que la ha mejorado de una forma que nunca imaginé. Yo sólo quería que no me doliera y ahora estoy haciendo cosas que no hacía cuando tenía veinte. La situación de esta planta es la que es y no quiero animar a nadie a "drogarse", pero si tomamos sin pensar ni preguntar lo que es, lo que nos recetan los médicos... ¿por qué no probar con otras alternativas que no sirvan para enriquecer farmacéuticas, crear enfermos crónicos o nuevos y cosas peores?
Mi nombre es José Antonio, tengo 54 años (agosto 2023) y vivo en Zaragoza, desde hace 25 años estoy diagnosticado de Esclerosis Múltiple. Tenía problemas de equilibrio. Tenía que llevar bastón.
Hace 5 años visité el invernadero en Balaguer donde me recomendaron una pastilla de melena de león, con un vaso grande de agua, en ayunas.
Hace 8 años, cada 6 meses, me ponen un gotero de Ocreolizumab, pero no fue hasta que comencé a tomar en ayunas la pastilla de melena de león que empecé a sentir una mejoría general y abandoné el bastón. Hoy me encuentro mucho mejor. Sigo con mis caminatas de unos 8000 pasos diarios y yendo a nadar semanalmente.
Ahora recomiendo las pastillas a toda persona que sé que le puede ir bien, pues como complemento a las enfermedades neurodegenerativas es ideal.
Así lo he experimentado yo.
Somos los hermanos Josep y Sergi, de 61 y 54 años (julio 2023), respectivamente, actualmente vivimos en Capellades (Barcelona). Tenemos una experiencia con nuestra madre de 83 años de edad, no vacunada desde 2016. A los 82 años, vivíamos en Barcelona capital, sufre una caída en casa y se hace daño en el costado. A los 3 días llamamos a la teleasistencia para que vengan a verla a casa, pues, tiene mucho dolor y no puede descansar. Acude una doctora del 061 y, por protocolo le hace un test Covid que da positivo.
Afirma oír un ruidito en la parte baja de los pulmones y mejor llevarla al hospital para hacerle una radiografía de control, dice textualmente: “Consol, para el mediodía ya estarás en casa”.
Mi madre sale de casa con su bastón caminando por su propio pie hacia la ambulancia. No me dejan acompañarla a pesar de ser su cuidador - Josep R-. Tiene párkinson y una dependencia del 80 %. Ingresa en el hospital por urgencias para hacerle la radiografía y más o menos a las 6 horas me llama una doctora diciéndome que mi madre tiene una neumonía bilateral y que eso se podía haber evitado si hubiese estado vacunada (se produce un cambio de opiniones, sin comentarios). La conectan a una máquina de oxígeno y la derivan a otro hospital. Estamos dos días, casi tres, para poder verla. Una neumóloga dice que nuestra madre está muy grave, que no llega a un 15% de probabilidades de sobrevivir en las próximas 24-48 horas. Le aplican el protocolo Covid con corticoides y morfina a demanda (tratamiento para terminales).
Consigo un pase y puedo entrar a verla. Se le había acabado la pila del audífono, estaba sorda, aislada y muy desorientada. La cambian de una habitación compartida a una individual debido a su estado terminal. Pido un pase para que mi hermano pueda entrar a verla (concepto del pase: “fin de vida”).
Sin entrar en más detalles, que los hay. Valoramos, decidimos e iniciamos conjuntamente con mi hermano un tratamiento de choque para infecciones graves, víricas y bacterianas con MMS, detallado más abajo. Todo esto como complemento al protocolo médico y sin comentarlo con el equipo médico, claro está.
También tomaba complementos homeopáticos: descritos más abajo también.
La mejora en los valores de oxígeno, fueron inmediatos y contundentes, pasando por ejemplo de una oxipulsimetría de 84 a 93 durante la primera hora, hora y media del primer tratamiento de choque.
Al cabo de 27 días mi madre, sorpresivamente para el equipo médico, está en casa sin oxígeno, muy débil, en silla de ruedas y con mucha necesidad de recuperación y rehabilitación por delante, pero en casa.
En esos momentos pesaba 45 kg.
El tratamiento por días fue el siguiente:
Primer día:
Tratamiento de choque: 8 gotas activadas en 800 ml de agua. Dosis 100 ml cada 15’. Dos horas de reposo. Tratamiento de refuerzo: 16 gotas activadas en 1000 ml de agua. Dosis 100 ml cada hora.
Segundo día:
Tratamiento de choque completo. Cuatro horas de reposo. Medio tratamiento de choque (hasta que no toleraba más líquido).
Dos días después 6 pastillas de “artemisa annua” ( tienda Pàmies vitae) al día durante 4 días.
Además, tomaba al día:
Dos cucharaditas de espirulina diluidas en un caldo vegetal ecológico.
1 cápsula de Magnesio 1000
1 cápsula de 1g de vitamina C
2 cápsulas de levadura de cerveza.
2000 mcg de vitamina B12 a la semana.
Me llamo Cecilia, tengo 55 años (julio 2023) y vivo en Alemania. Desde hace unos 7 años he padecido de hipertensión. Me sentía agotada, muy cansada y a veces, desvanecida.
Empecé a tomar algas (espirulina, chlorella) y polen de flores y la presión sanguínea empezó a recuperar sus valores normales. Me encuentro muy bien. Tengo mucha energía física y psíquica.
Sigo tomando tanto las algas (las voy alternando) como el polen (también lo alterno) además de canela, manzanilla y pimienta cayena, varias veces por semana.
De vez en cuando también tomo té de romero.
Nunca voy al médico porque nunca estoy enferma, al contrario, estoy llena de vitalidad y energía.
Mi nombre es Cristina, tengo 47 años (julio 2023), soy artista y vivo en Madrid. En el 2009 me diagnosticaron Candidiasis. Me encontraba cansada, con infecciones recurrentes, mareos, me invadía la tristeza, estaba realmente mal, sin energía e incapaz de llevar una vida activa normal. Estuve 10 años con las cándidas y los óvulos que me daba la ginecóloga, hasta que en 2019 eran tan fuertes las crisis que ya nada me hacía efecto. Se me puso la lengua blanca y no podía digerir nada bien, me asusté y contacté con una nutricionista. Cambié mi dieta radicalmente. Estoy segura que la dieta y bajar el estrés es lo que cura. Entender que es lo que trata de enseñarte la enfermedad, hacer un cambio en tu estilo de vida. No puedes curarte si sigues haciendo lo mismo. Utilicé aceite esencial de árbol del té en baños de asiento y aceite esencial de lavanda y aceite vegetal de caléndula para las molestias en la zona. Utilicé tampones (eco) empapados en aceite de coco y con unas gotas de aceite del árbol del té, dejándolos varias horas. Tomé muchos antifúngicos naturales, los rotaba cada mes. Algunos fueron aceite esencial de orégano (una gota en una cápsula vegetal más aceite de oliva), no más de una semana, ácido caprílico, extracto de pomelo, moringa y muchas infusiones: tomillo, diente de león, pau d'arco, canela, clavo, ajo y mucha verdura. Cuando remiten las cándidas luego hay que tomar probióticos. Lo importante es no alimentar al hongo (ni con comida inadecuada ni con emociones negativas) y encontrar paz de espíritu. Te olvidas del azúcar en todas sus formas y las harinas refinadas, el café y el alcohol, toda la comida chatarra, fuera. No tener húmeda la zona y secarse bien el área genital (incluso con secador de pelo), cambiarse de bañador mojado en verano, usar jabones naturales.
Hay que comprometerse con la propia sanación y asumir esa responsabilidad. Recomiendo el libro de Cala Cervera de candidiasis tu mejor amiga y el libro de todo está en tu digestión, de Dr. Josh Axe. También recomiendo ver el video en youtube sobre la cándida de Loli Curto:
Los anti fúngicos químicos son pan para hoy y hambre para mañana. Paciencia y ánimo que se puede sanar, si te comprometes contigo misma y tienes buena información. Se sale de esto, aunque a veces sea duro el trayecto.
Hoy sigo tomando las infusiones. Los anti fúngicos naturales los tomé unos meses. Reduje radicalmente el estrés. El deporte, la naturaleza, el yoga y la meditación han sido también esenciales. Y amarme y aceptarme incondicionalmente a mí misma. El autorespeto es esencial. Me recuperé después de un año y medio de dieta y creo que es la única manera de sanar. Empecé a tener energía y ganas de vivir. Se fueron los mareos y los síntomas de la infección remitieron. Ahora llevo una dieta muy sana y no tomo gluten, ni levaduras, ni azúcar, ni lácteos. Me cuido bastante, sé lo que es estar muy mal. Sanar la cándida ha sido un viaje, a niveles mucho más profundos que lo meramente físico. Te enfrentas a tus miedos y aprendes muchas cosas, como cuidarte, valorarte y poner límites a los demás. También me ayudó mucho leer el libro de Anatomía del espíritu, de Caroline Myss. Si no abordas el tema emocional es complicado sanar del todo. Conocí el CDS en 2021, y si lo hubiera conocido antes no dudo de que me hubiera ayudado también.
Mi nombre es Cristina, tengo 57 años (febrero 2023), vivo en San Lorenzo de la Parrilla (Cuenca), soy maestra, terapeuta energética y coach de intervención estratégica. Desde que tenía 18 años he tenido alergias: rinitis, picazón de ojos, picores, asma, mucha tos. La nariz se me ponía como una bota y los ojos también. Muchas veces he tenido que ir a urgencias a ponerme inhaladores por no poder respirar. Cuando conocí la perilla en pastillas y la mezcla de varias plantas para las alergias, las he ido tomando y ahora ya prácticamente no las necesito. Es una maravilla y todo gracias a Pàmies.
La dosis que me tomaba era una cucharada sopera en 1 litro de agua. Las pastillas de perilla la misma dosis que pone en el bote.
Me encantan las infusiones y tomo muchas clases de plantas en infusión como romero, tomillo, salvia, eucalipto, laurel, diente de león, escaramujo, hamamelis… Al principio tomaba lo que el médico me recetaba, luego dejé todo progresivamente y solo tomo mis hierbas. También he hecho un cambio radical de conciencia y de saber que yo soy la única que puedo sanarme porque soy esa pura energía de la creación. Actualmente ya no tengo alergias y si en primavera brota algo como sigo con mis hierbas y mi conciencia voy de maravilla.
Gracias a la perilla y las otras hierbas y gracias a mi cambio de conciencia.
Los cambios fueron rápidos y las mejoras hasta día de hoy estoy genial. El doctor que me llevaba de inmunología me dijo que estaba perfecta, que siguiera tomando los inhaladores y pastillas y lo que no le dije nunca, cuando me dio el alta, es que llevaba años sin tomar nada de eso.
Muchas gracias a Josep Pàmies por todo lo que haces por este gran planeta y por todos los seres vivos que en él habitamos. Ojalá el cambio que esperamos se dé para mejorar nuestros campos y abrir conciencia de que la madre naturaleza nos da lo que necesitamos para nuestra sanación.
Me queda probar y plantar la artemisa, ¡qué ganas tengo de tenerla!
Mi nombre es Norma y vivo en Paterna (Valencia). Hace 5 años diagnosticaron a mi madre (65 años – julio 2023) un cáncer de útero (endometrio) mediante biopsia a una masa de 3 cm de endometrio. El diagnóstico fue: carcinoma seroso de alto grado. Lo notamos porque tenía sangrados y estaba ya en la menopausia. Mientras esperaba la operación (unos 2 meses), le hicieron biomagnetismo, mejoró su alimentación, tomó cada noche Artemisa annua en infusión y con MMS se hizo irrigaciones vaginales (10 gotas activadas en 400 ml de agua y un chorro de agua de mar) todos los días. Algunos días por la mañana y por la noche.
A partir de entonces desaparecieron los sangrados.
En la operación le extirparon el útero y salió limpio. Los médicos patólogos analizaron el “tumor” varias veces porque no coincidía con la primera biopsia. Anularon todos los tratamientos de quimio y radio previstos porque “no había malignidad”.
A fecha de hoy no toma nada especial. Se cuida con calma y todas las revisiones salen perfectas.
Mi nombre es Isabel, tengo 45 años (abril 2023) y vivo en Valladolid. En 2021, a mi madre, con 75 años, le diagnosticaron tumores en la vejiga y uréter. Después de varias intervenciones, lavados, sondas… seguía teniendo muchísimo dolor.
Cuando vi que la sanidad pública no hacía nada por aliviar sus dolores, me puse las pilas para buscar algo alternativo. Desde Dulce revolución, Rubén nos ayudó. Por otra parte, investigué hasta que conseguí dar con el aceite de THC.
Esto fue lo que tomó durante 3 meses antes de volver a realizarle las pruebas:
Lo aplicaba en la zona afectada 3 veces al día. A los pocos días ya notó alivio en el dolor.
Lo único que le quitó el dolor y le ayudó, después de meses sin poder salir casi de la cama, fue el aceite de CBD con THC. Esto la devolvió a la vida normal.
También hacía mudras e intentaba visualizar como una luz la curaba.
A fecha de hoy sigue tomando las infusiones de Artemisa Annua, las gotas de CBD + THC, suplemento de vitamina C y Magnesio.
Tengo que decir que su confianza en probar otros remedios a pesar de que sentía miedo a priori y su fuerza de voluntad, ha sido de mucha ayuda para ella. A día de hoy, no puede entender cómo es posible que lo la ha ayudado no sea legal o alegal. Ella ha abierto su mente totalmente y gracias a todo ello, los resultados de sus últimas pruebas han dado todo negativo en células cancerígenas.
Mi nombre es Rocío, tengo 31 años (abril 2023) y vivo en Argentina. Me diagnosticaron, hace 8 años, ovarios poliquísticos y quistes mamarios. Tenía menstruaciones irregulares, dolor en las mamas, infertilidad.
Entré en la página web de la Dulce Revolución y leí sobre las propiedades del aceite de onagra. Empecé a tomar 3 ml en ayunas durante un mes.
El cambio fue radical, ya que, en un mes, me desaparecieron los quistes. Tuve una curación completa y, lo más importante: ¡¡¡me quedé embarazada!!!.
En estos momentos no tomo nada. Estoy agradecida al equipo de Dulce Revolución y muy feliz con mi hijo hermoso.
Mi nombre es Stella, tengo 52 años (marzo 2023) y vivo en Bogotá (Colombia). Escribo para compartir mi recuperación de fibromialgia e hipotiroidismo que me diagnosticaron en el año 2014.
Sentía un dolor intenso provocado por el más mínimo estímulo. Me dolía hasta cargar un pocillo de café. Fui deteriorándome hasta que no podía salir a la calle. La niebla mental me hacía olvidar dónde iba y qué tenía que hacer. Me olvidaba de conversaciones, datos vitales. No podía conciliar el sueño por el dolor y a esto se le sumó la ansiedad y depresión que tenía al tener esta nueva realidad.
Empecé a tomar unos hongos llamados psilocibina en microdosis (2 gr dividido en cápsulas de 200 miligramos). Espaciaba la toma en un día y otros dos días de descanso hasta completar los 2 gr. Lo repetía cada 3, 6 y 9 meses.
Estuve acudiendo a psicoterapia donde me ayudaron a ir cambiando y aceptando todos los cambios tantos físicos como emocionales, así como los hábitos de vida.
El dolor bajó un 90%, volvió la memoria, gracias a que la medicina ancestral (psilocibina) crea sinapsis entre neuronas.
A día de hoy sigo realizando las microdosis de forma periódica. Me encantaría poder expandir este conocimiento, porque también lo vi como tabú, ya que ni siquiera fumé cigarrillos comunes, sino algo similar a los cannabinoides o enteógenos, pero el tomarlos me cambió la vida.
Mi nombre es Ramona, tengo 70 años (marzo 2023) y vivo en Vilanova i la Gertrú (Barcelona). Deseo dar mi testimonio sobre la desaparición de verrugas en los pies de mis hijos cuando eran pequeños.
Un médico naturista me recomendó el remedio: por la mañana poner un esparadrapo con col recién triturada y por la noche sustituir la col por un poco de leche cuajada. La curación fue bastante rápida. La verruga fue saliendo hacia afuera y finalmente cayó sin dejar cicatriz. Incluso, un pediatra se apuntó este remedio.
Esto nos ayudó a evitar la cirugía. Desapareció por completo y hasta el día de hoy que mis hijos son mayores.
Mi nombre es Ascensión, tengo 62 años (febrero 2023), vivo en Zaragoza y soy terapeuta. En marzo de 2021 me diagnosticaron un tumor retroperineal gigante en la cola del páncreas. Tuvieron que hacer una esplenectomía, gastrectomía parcial, pancreatectomía corporocaudal, nefrectomía izquierda, linfadenectomía, resección parcial diafragma izquierdo, neumonectomía atípica basal izquierda. Sentía muchas molestias, hinchazones digestivas, cansancio, pérdida de peso.
Durante 15 días antes de la operación, comencé a tomar fitominerales depurativos, kalanchoe, silicio orgánico, vitamina E, omega 3, vitamina C, reconstituyente de vitaminas B y minerales. Me puse compresas de DMSO y CDS sobre el tumor. Ponía 50% de DMSO y 50% de CDS (3000ppm) en una gasa y directamente a la piel.
También realicé baños de agua con 2 kg de sal marina y bicarbonato, enemas de café, ayuno completo durante 15 días desde el diagnóstico hasta la operación.
Hasta la fecha sigo sin complicaciones. Todas las pruebas perfectas. No hubo metástasis ni tratamiento de quimio ni radioterapia.
Hoy, sigo tomando suplementos según el resultado de las intervenciones: artemisa, moringa, romero, vitaminas, minerales, omega 3, protectores hepáticos, vitamina C y hongos medicinales.
Mi respuesta emocional fue positiva y siempre confiando en la protección divina. Mi vida ha cambiado a mejor, sigo dedicando mi tiempo a formarme en mi trabajo y tratando de ayudar desde mi experiencia y teniendo más tiempo de descanso, de disfrutar del momento y de la vida. Ojalá pueda ser de ayuda a alguien que necesite hablar o dar algún consejo en momentos de decaimiento o de salud física.
Mi nombre es Eduardo, tengo 49 años (febrero 2023) vivo en Barcelona. A finales de 2013 tuve un brote de Esclerosis Múltiple (remitente-recurrente). Me sentía extraño, confuso porque no sabía qué me estaba pasando.
Me costaba enfocar la vista (visión doble), me desequilibraba caminando y no notaba ciertas partes del cuerpo como el abdomen, algún dedo de manos y pies. Hormigueos, asimetría facial y sensación pulsátil en el oído izquierdo. Tenía el sueño alterado y una depresión por la incertidumbre de sentirme así.
Rechacé el tratamiento inmunomodulador crónico que me ofrecieron los médicos en el hospital y fui a Pamies Vitae para que me aconsejaran qué hacer.
Empecé tomando el protocolo de plantas y MMS que me aconsejaron.
Tomé Artemisa Annua (2-3 infusiones diarias), vitamina D (en aceite 1 frasco al día), omega 3, magnesio (comprimidos 1 día), melena de León (1 cápsula diaria), aceite de cannabis, MMS y sobre todo, alimentación alcalina.
Las sigo tomando a día de hoy alternándolas en tomas de 10-15 días (las plantas) y el MMS lo tomo 10 días cada dos meses aproximadamente.
Iba a un psicólogo para buscar respuestas de por qué me pasaba esto. Después de ir a terapeutas alternativos (registros akashicos, reiki, emocionales...).
Entonces fue como di con el origen de la enfermedad. Es (en mi caso), de origen emocional. Me sentía muy culpable por haber engañado a la que era mi novia, le rompí el corazón y eso hizo que la culpabilidad fuese tan fuerte que mi propio sistema inmune me atacase. Noté una mejoría notable al ver de dónde se originaba. Sigo terapia emocional a día de hoy.
También sigo tomando artemisa annua, ginko biloba, vitamina D (alimentos que lo lleven), MMS, aceite de cannabis, melena de león y sigo alimentándome de forma alcalina.
Todo esto me ha ayudado a perdonarme a mí mismo y no buscar el perdón fuera, a que somos algo más que humanos, almas aprendiendo. Que las emociones y sentimientos lejos de ser algo a evitar u ocultar, son importantes. Que hay que aprender a gestionarlas, hablar de ello, porque si las dejas, es posible que se "enquisten" y acaben en dolencias o enfermedades, según el caso.
Que muchas enfermedades se pueden tratar con plantas y otras terapias, que la medicina común ayuda en casos y no estoy en contra, pero sé que hay más caminos y todos tenemos derecho a escoger.
Yo hoy puedo decir que, a través de las supuestas medicinas alternativas encontré mi mejora. Sigo bien, no he tenido ningún brote más, aunque he estado cerca. Aprendí a percibirlos antes, aunque no siempre me es fácil.
Mi nombre es Maite, tengo 71 años (febrero 2023) y vivo en Hendaya – Francia.
Mi hijo (45 años), alérgico a los pelos del perro, hasta hace un año, cuando venía a casa a pasar un fin de semana (vive bastante lejos de aquí) o de vacaciones en verano y navidades, tenía que meter a la perrita en una habitación 15 o 20 días antes de su visita y pasar la aspiradora todos los días por el sofá.
En el verano de 2020, cuando regresó de pasar las vacaciones aquí, se fue con una bolsa de hierbas preparada con mucha perilla.
El verano de 2021 no le saqué a la perrita de entre nosotros para probar cómo estaba con el tema de la alergia. Cuál sería mi sorpresa que apenas estornudaba, vinieron en navidades y apenas nada, nos visitó un fin de semana de abril pasado e incluso, ha estado jugando con ella (es una perrita muy juguetona). Esta vez llegó tosiendo mucho. Toda la noche se pasó tosiendo (fuma bastante). Por la mañana le preparé una infusión de: llantén, pulmonaria, perilla y alguna más que se me ocurrió añadirle y la segunda noche no tosió apenas nada, le pregunté a los días qué tal iba y me dijo que muy bien.
Espero que les sirva a todos aquellos que tengas estos problemas y se animen a intentar, seguro que lo consiguen.
Me llamo Ariadna, tengo 30 años (enero 2023) y vivo en Barcelona. Me gustaría compartir un hecho bonito que me pasó hace unos 5 años.
Después de estar dos años esperando para sacarme las muelas por la seguridad social (los cuatro de golpe), tres días antes pensé: "¿qué debe hacer Josep Pàmies cuando tiene problemas en la boca?" Encontré una charla donde hablaban él, el doctor Oriol Farrer, dentista, y el Dr. Escudero.
Busqué información y me dije ¿por qué yo no lo puedo hacer? Al cabo de dos días estaba en Lérida, donde me hacían la radiografía y al cabo de media hora ya tenía las cuatro muelas fuera, sin anestesia química, ni puntos, ni antibióticos, ni cara inflamada y por supuesto, pudiendo trabajar de violinista para la tarde (no estando cuatro días de baja como me decían en la Seguridad Social).
A quien pueda interesar, la base de la técnica la podemos llevar a cualquier momento del día, no sólo a tratamientos quirúrgicos y extracciones de los dientes.
Entender qué significa dolor, cuando es una reacción de vida o muerte a cuando es una sensación, una presión, que nos avisa que el cuerpo está trabajando.
Entender que siempre tenemos el control y una buena manera es pensar en la saliva que tenemos en la boca, tener abundante, jugar con ella.
Y por supuesto, el pensamiento en positivo. El recibir con "amor" lo que nos hagan.
"Quiero sacarme las muelas, necesito la boca dormida".
Mi nombre es Mari Carmen, tengo 52 años (mayo 2021) y vivo en Jaén, soy artesana y enfermera. Padezco de fibromialgia desde el año 2000 y cansancio crónico desde niña. He padecido agotamiento total durante meses y años en brotes más o menos fuertes sin que nadie supo qué me pasaba. Como aguantaba se dejó de investigar. A partir del 2000, con mi embarazo, vinieron los dolores persistentes. A duras penas sobrevivía a ese malestar. Necesitaba dormir al menos 10 horas diarias, y cuando en 2008 murió mi padre tuve un brote tan fuerte que tuve que dejar mi profesión como enfermera.
En 2015, tras insistir mucho, me diagnosticaron fibromialgia y me despacharon como "una loca más" (estoy hablando de mis propios compañeros sanitarios). Seguí mi vida como pude y, la artesanía (soy creadora de Orgonitas), me ayudó mucho. Toqué fondo en 2018 y empecé una desintoxicación profunda.
En ese momento empecé a tomar CDS durante casi 2 años. Cuando me desintoxiqué de la medicación tan fuerte que tomaba para los dolores y me pasé al Cannabis CBD, empecé con el protocolo normal 10ml de CDS en 0,5 litros de agua. Eso durante 6 meses, todos los días, sin excepción alguna. Luego hice el protocolo P durante 3 meses con todo lo que implica, aunque los enemas no los hice tan a raja tabla. Al tercer mes hacía los enemas en días alternos. Después de eso seguí con el protocolo de mantenimiento durante 9 o 10 meses más. Después de ese periodo intensivo tomo CDS una o dos veces a la semana en dosis concentrada o cuando me quiere venir la migraña, entonces tomo 10ml en 0,5 litros de agua tomado a lo largo de una hora. Este verano pienso repetir el protocolo P. Además, la perilla en infusión y comprimidos, me ha aliviado casi al 100% las alergias del polen. Utilizo también la Artemisa Annua para prevenir y reforzar el sistema inmune. La tengo para emergencias, en cápsulas.
Me gusta mucho tomar tomillo, hinojo y poleo en infusiones. Estas plantas las tengo siempre a mano.
Hice mis pinitos con el DMSO pero no soy muy fan. Lo uso en caso de algo urgente como cuando tuve una contractura en el trapecio de un mes de duración, ahí puse CDS con DMSO local con un algodón y noté alivio.
También utilizo plata coloidal para mantener la boca libre de inflamaciones (me gusta más el sabor que el CDS).
Dejé de comer basura química, carnes, lácteos y gluten. Luego me quité todos los medicamentos que tomaba y empecé con Cannabis CBD para aguantar el dolor cuando bajé la dosis de la medicación para el dolor.
Tomo antioxidantes en altas dosis:
Q 10, Resveratrol, L-Carnitina, Ácido Alfa Lipóico, y Vit. E.
Empecé a tomar Magnesio y Colágeno. Todo eso ANTES de empezar con el CDS. Después pude ir quitando algunos antioxidantes (que los tomaba por la mañana para no interferir en el CDS que lo tomaba por la tarde / noche).
Pasé de querer morirme porque no podía más, durante años (no es cliché ni lo digo a la ligera), a levantar la cabeza poco a poco y darme cuenta que consigo subir esas escaleras, puedo dar ese paseo de 30 minutos sin pagarlo caro físicamente.
Antes tenía que recuperarme de algo, quedándome en cama durante al menos 2 días. Ahora puedo agacharme y levantarme de nuevo sin marearme. Puedo cepillar mis perros y sujetarlos sin que me tiren al suelo. Puedo llevar un cubo de agua al bebedero, puedo aguantar una velada con mis amigos sin tener que retirarme a dormir un rato. Bueno eso no era dormir, cuando me daba ese cansancio repentino, era como caer en coma y despertar un par de horas más tarde. Mis amigos ya estaban acostumbrados, por eso hacíamos estas veladas en mi casa.
Ahora puedo empezar una tarea y acabarla, sea escribiendo un texto o fregando los platos.
Tengo dos garrafas, una de Clorito y otra con el Activador de 5 litros y lo he puesto a disposición del que quiera acercarse y llevarse un poco o rellenar su bote. Siempre tengo CDS recién hecho en el frigorífico. Lo uso para muchas cosas.
Mi protocolo de emergencia cuando asoma la migraña: 10ml de CDS en 0,5 litros de agua tomado a lo largo de una hora y un buen chute de Cannabis CBD para acompañar, luego a dormir la siesta o si es por la noche a descansar, al día siguiente estoy como nueva.
Pongo CDS en mi cuero cabelludo cada vez que me lavo el pelo. Lo siento más fuerte que nunca. Uso el spray de CDS en heridas, pequeñas pupas, roceduras y para limpiar los ojos de mis animales (esas legañas que se forman cuando tienen una infección).
Tengo el libro del MMS en animales y lo uso con frecuencia.
Tengo 6 pilares principales para mi bienestar:
Sé qué es estar muerta en vida. Han sido 20 años largos y tediosos hasta que di con las hierbas de Josep y los vídeos sobre el CDS de Andreas. Estoy muy agradecida por el esfuerzo y la valentía que han demostrado. Gracias de corazón.
Mi nombre es Olga, tengo 56 años (abril 2021) y vivo en Cornellà de Llobregat (Barcelona). A principios de marzo de 2021, tras hacerme un test de antígenos di positivo en Covid19. Mis primeros síntomas fueron dolor muscular en las cervicales y fiebre inferior a 38ºC. Se sumó a todo esto: diarrea, ausencia de apetito (no me entraba la comida), boca reseca y pegajosa, cansancio y tos con expectoración de moco denso y transparente.
Estos síntomas me empezaron a remitir a los 9 días. Yo misma me ideé el siguiente tratamiento: por la mañana y por la noche tomaba zumos de naranja, zumos de limón con agua tibia y miel y varios preparados (4 o 5) en un poco de agua de: extracto de própolis, perlas de aceite de orégano (una a la mañana y otra a la noche), extracto de semilla de pomelo, tintura de equinácea (de todo lo anterior puedo decirte las marcas, pues para mí son fundamentales), tintura de artemisa annua fabricada por mí, aceite de nigella sativa (comino negro), cúrcuma y Chyawanprash (una medicina ayurvédica preparada con más de 40 plantas, frutas, raíces, hierbas y minerales en una base de la pulpa de la tradicional fruta de la India “ amla” muy rica en vitamina C que refuerza de forma increíble el sistema inmunológico). Después dejaba pasar una hora o dos y empezaba a tomar CDS: un litro de agua con 15ml de CDS. Cuando me fui encontrando mejor reduje a 10 ml por litro de agua. También preparé la siguiente tisana que iba tomando durante todo el día: puse a hervir durante cinco minutos raíz de malvavisco, raíz de regaliz, semilla de hinojo, semilla de coriandro, jengibre y liquen de Islandia; tras parar la cocción añadía tomillo, pulmonaria, llantén, artemisa annua y estevia. Los preparados de la mañana eran antisépticos y antivíricos y para aumentar mi sistema inmune.
También para impedir la formación de coágulos con el limón y jengibre. Las plantas de la tisana también para sistema inmune, depurativas y para proteger mis pulmones con el liquen de Islandia y la pulmonaria. He de decir que nunca había tomado tantos remedios juntos, pero lo hice porque sentía que era fuertecito el virus. Al final me hicieron una placa de pulmón y salió limpia y un test serológico en el que tenía anticuerpos de dos tipos, que parece ser, porque lo ponía en el análisis, que con la vacuna solo se adquiere un tipo. Aproximadamente al mes, ya me encontré restablecida, pero con un poco de tos irritativa alguna vez.
Mi nombre es Encarna, tengo 53 años (mayo 2021), soy ceramista, ama de casa y vivo en Mislata (Valencia). A los 25 años me diagnosticaron colon irritable. Antes del diagnóstico estaba hundida. Era muy joven y creí que no tendría un futuro. Gracias a un amigo vegetariano que me aconsejó: “Con aloe vera, dieta, y caldo depurativo con limón te desaparecerá”. Y así ocurrió. Tomé aloe vera 3 veces al día, una cucharada de aloe en cada toma. Me hacía caldo de hojas verdes de col hervidas en un litro y medio de agua, con apio, cebolla, y limón y también me lo tomaba 3 veces al día, media hora antes de cada comida.
Lo estuve haciendo durante seis meses. También hice dieta estricta. Cambié alimentos, no comía carne y estaba más tranquila. Limpié mi sangre, perdí peso, pero no vitaminas ni hierro. No tomé ningún medicamento. Yo me he curado bronquitis con ajo, verrugas con arcilla, constipados con tomillo, diarreas y vómitos a mis hijos con manzanilla con limón y quemaduras solares con aloe.
Además de plantas hice una lectura de autoestima y amor. Estoy curada.
Mi nombre es Ana, tengo 46 años (mayo 2021) y vivo en Valencia. Desde 2015 hasta 2016 estuve afectada por el virus del papiloma. No tenía síntomas. Una naturópata muy conocida me recetó 1 mg de uña de gato diaria. La tomé durante 1 año. Al año fui a revisión y no existía el supuesto virus.
Además de tomar uña de gato estuve haciendo las afirmaciones de Luis I., pues hay afirmaciones referentes al virus del papiloma. También he notado mejoras en mi piel, las manchas que tenía han ido cesando.
Ahora me cuido, tomo infusiones y productos naturales.
En la revisión, los médicos, al ver que mi virus había desaparecido me interrogaron diciéndome que qué había hecho. Yo dije que medicarme con medicina natural y casi se ríen en mi cara. Me siguieron insistiendo que me pusiera la vacuna del papiloma y yo me negué.
Han pasado 7 años y sigo sin el virus. Los médicos se niegan a darme el alta médica. Yo he tomado la decisión de no volver a consulta. Sientes que cuando te curas, ellos sienten ira. Parece que lo normal sea estar enfermo!! Y es lo me enfada muchísimo.
Mi nombre es Salma, tengo 42 años (marzo 2021) y vivo en Terrassa (Barcelona). He padecido de cándidas vaginales durante 20 años.
Al principio me infectaba unas tres o cuatro veces al año. Seguía el tratamiento de óvulos que me indicaba mi ginecóloga y me curaba.
Pasados 15 años, la frecuencia de las infecciones pasó a ser periódica, llegando a tenerlas cada mes, sin fallar. Para liberarme de cada invasión, seguía la misma rutina: aplicación de óvulos y volver a la normalidad. Hasta que se hizo prácticamente permanente ya que, inmediatamente después de terminar el tratamiento, volvían a surgir.
La preocupación de mi marido y la mía nos llevó a contactar con el Sr. Josep Pàmies que me explicó que la causa del problema podía venir del colon por su proximidad a la vagina. Me sugirió tomar 1 litro diario de infusión de la mezcla (CROVITA): raíz de malvavisco, hojas de menta, raíz de regaliz y flores de manzanilla. También me dijo que eliminara el azúcar de la dieta. Lo de dejar el azúcar ya lo había intentado, años antes, sin lograr ningún cambio. Seguí las instrucciones de tomar las infusiones además de eliminar el azúcar.
En plena invasión de cándidas, sin tratamiento de óvulos, empecé con las pautas indicadas.
Desde el primer día en que inicié esta nueva cura, no solo empezaron a desaparecer las invasoras sino que ya nunca más han vuelto a aparecer.
Mi nombre es Mónica, tengo 48 años (marzo 2021) y vivo en Barcelona. Mi madre tiene ahora 85 años, 10 años atrás fue diagnosticada con diabetes de tipo II, desde entonces tomaba un medicamento que ayuda a regular la glucosa. La dosis era de 1 comprimido en la mañana y otro en la noche. Ella siempre se ha cuidado mucho y ha comido sano. Es una persona activa.
Hace unos 3 años que comenzamos a trabajar más a fondo con naturopatía para intentar bajar la dosis del medicamento, y empezamos a obtener mejoría a base de suplementación natural reguladora de glucosa; conseguimos reducir la dosis de 2 a 1 pastilla diaria. Así llevaba 1 año aproximadamente, tomando menos dosis, pero no podía dejar del todo la medicación. No obstante, ella quiso probar el consejo de Josep Pàmies, de tomar 2 tazas de estevia diarias, durante unos 3 meses. Quedamos sorprendidos al percibir una cierta reactivación del páncreas. Esto marcó un antes y un después, una notable mejora en las mediciones de glucosa, que hicieron que mi madre dejara definitivamente la medicación. De esto ya hace 9 meses. A sus 85 ha conseguido prescindir de un medicamento que le aseguraban sería de por vida y que incluso le decían se le podría quedar corto y acabaría pinchándose insulina.
Ella sigue cuidándose bien, tomando suplementación natural de apoyo y sus infusiones de estevia de vez en cuando (ya no a diario), pero ya no necesita para nada el medicamento que ha estado tomando tantos años. Estamos felizmente sorprendidos por tan buen resultado. Solo quien vive estas experiencias en persona es consciente del gran regalo que nos ofrece la naturaleza.
Mi nombre es Salma, tengo 42 años (febrero 2021) y vivo en Terrassa (Barcelona). Estoy casada y tengo una hija de 13 años.
Mis reglas siempre han sido estables en cuanto a tiempo y cantidad hasta que, 3 días pasada una de mis menstruaciones, que había hecho su curso dentro de la normalidad, observé que tenía pequeñas pérdidas de sangre mezcladas con flujo vaginal.
Al principio sucedieron cada 7 días durante dos semanas y con muy poca pérdida de sangre. Las siguientes aumentaron a 4 veces por semana sumándose, en cada pérdida, más sangre hasta llegar a tenerlas cada día con una cantidad considerable de flujo sanguíneo. Ya eran como una regla normal excepto la textura y el color, ya que la sangre se mezclaba con flujo vaginal.
La peculiar hemorragia, en el periodo final, duró unos 10 días disminuyendo poco a poco hasta que desapareció.
Yo ya había pedido cita con mi ginecóloga y por fin llegó el día de la visita.
En la ecografía se descubrió, en el ovario izquierdo, un quiste de 1,5 cm, de apariencia benigna y pegado a la pared del ovario. La doctora me comentó que era de preocupar, pero que de momento lo mantendría en observación y me mandó hacer unos análisis de sangre y orina.
Contacté con el Sr Pàmies inmediatamente. Le expliqué mi caso y él me recomendó tomar la mezcla de hierbas (MESTVITA): Milenrama, bolsa de pastor, salvia, melisa y estevia. Me dijo que tomara dos infusiones al día durante un mes y que el quiste desaparecería.
Las tomé todos los días hasta la siguiente visita con la Ginecóloga y aún no había transcurrido un mes. Ya tenía los resultados de la analítica que me había hecho unas semanas antes.
En los resultados se observó que tenía los niveles tumorales, que ella había mandado analizar, específicamente en relación a los nódulos en los ovarios, un poquito elevados. Pasamos a la exploración con ecografía y la sorpresa fue que el quiste había desaparecido por completo.
Mi nombre es Silvia, tengo 60 años (febrero 2021) y vivo en Coruña. Mi hijo tiene 33 años y suele padecer de contracturas ocasionadas por el estrés. Varias veces ha acabado en urgencia con tratamiento. La última vez que le ocurrió consintió que le aplicase calor. No se movía bien ni me dejaba tocar, así que fue todo a través de la camisa.
Se tumbó y le arrimé una bolsa de agua caliente. En la funda puse primero una obsidiana negra natural, como de 15x8 cm. Al cabo de unos minutos añadí un masajeador de cuarzo (trataba de igualar las dos masas). Estuvo unos 30-40 minutos y ya. No necesitó después masaje ni nada. No lo podía creer.
Me llamo Yris, tengo 68 años (octubre 2017) y vivo en Menorca. En mi familia, el MMS siempre ha dado buenos resultados.
Comparto el testimonio de mi madre, que con 90 años tiene una actitud vital muy positiva. Está casi sorda y ciega, por eso depende de nosotras, sus hijas (yo soy una de ellas), pero aún así es bastante autónoma. En el verano de 2016 le salieron unas rojeces que le producían picor en la cabeza, debajo de los pechos, en las axilas y en el cuello.
La medicina alópata diagnosticó -psoriasis- y los médicos le recetaron corticoides. Después de un mes sin resultado, decidí aplicar paños de MMS (soy una convencida de sus principios). Le aplicaba el MMS con gasas o paños de algodón. Activaba 10 gotas en medio litro de agua. Al mismo tiempo también tomó, durante 3 meses, 3 gotas activadas por la mañana y 3 gotas activadas de MMS por la tarde. Además tomó infusiones de hierbas depurativas (compradas en la Dulce Revolución) y las endulzó con stevia. Para lavar la cabeza utilizó un champú natural a base de salvia. En una semana, había mejorado y en un mes no quedaban señales.
Mi nombre es Andrés, tengo 57 años (septiembre 2018) y vivo en Asturias. Mi hija Carmen actualmente tiene 29 años de edad.
Cuando tenía 18 años fue diagnosticada de Trastorno de Personalidad antisocial. Esta enfermedad hace que sean incapaces de relacionarse normalmente, no controlan los impulsos y carecen de empatía, causando gran sufrimiento en los que la sufren y sus allegados.
Estuvimos 6 años de psiquiatra en psiquiatra, cambiando medicación cada dos por tres, pero la cosa no mejoraba. Atiborraron a Carmen con antiepilépticos, antidepresivos, tranquilizantes.... lo único que consiguieron fue convertirla en un zombi.
Entonces oí hablar de Teresa Forcades y del MMS. Yo siempre había sido muy escéptico en cuanto a tratamientos alternativos, pero pensé: “¿qué podemos perder?”
Seguí investigando, conocí la Dulce Revolución y Carmen comenzó a seguir un tratamiento con MMS y una mezcla de Pasiflora, Hipérico y Hierbaluisa.
La dosis que tomó fue la siguiente:
Las explosiones de ira comenzaron a disminuir, estaba más tranquila y al cabo de un año y medio, aquella enfermedad se convirtió en un mal recuerdo. Hoy en día, está terminando ingeniería industrial, está embarazada de gemelos y es feliz.
Sólo quiero dar las gracias a quien difunde que es posible la curación pese a todas las trabas que se encuentran.
Mi nombre es Manuel, tengo 55 años (abril 2020), soy director de empresa y vivo en Madrid.
Hace unos años me asocié a Dulce Revolución. Este correo lo dirijo a la familia Pàmies y a las personas que hacen posible este proyecto.
Acabo de escuchar en la Cadena Ser, en el programa de la Ventana, cómo se desprestigiaba a "un pobre agricultor de la provincia de Lérida que manipula, engaña, bla, bla, bla", nada nuevo que no sepáis o que no hayáis escuchado ya.
Escuchando la "noticia", la indignación me ha subido como la espuma, pero me ha durado muy poco, y de la indignación he pasado a la alegría. A la alegría de saber que lo estamos haciendo muy bien (me incluyo por lo que más tarde reseñaré); a la alegría de saber que son ellos los que nos tienen miedo a nosotros, los diferentes, los que estamos en otro territorio que ellos no pueden controlar o manipular. Y comienzan a darse cuenta que este movimiento no tiene marcha atrás; que más tarde o más temprano la consciencia individual de las personas llegará, esto es, que ya está llegando, y que la conciencia de muchas personas atenta contra sus intereses sociales, económicos, de control y de poder.
Por eso me he alegrado de la "noticia", porque comienzan a tenernos miedo. Porque las que están contadas son sus horas, no las nuestras, que son las de nuestra Madre Tierra, las de nuestra Madre Naturaleza.
Tuve la ocasión y la suerte de asistir a una charla de Teresa Forcades y de Josep Pàmies el pasado año en un pueblecito de la sierra de Madrid. Después de acabada la charla, intercambié con Teresa unas palabras. Le expliqué que mi padre que ahora cumple 91 años, hace más de dos años se curó de un cáncer de vejiga (según el cirujano que operó mi padre éste no duraría más de un año, y ya va camino de los tres con buena salud, edad aparte), gracias al CDS (no tengo palabras de agradecimiento para Andreas) y gracias a la dieta disociada de Suzanne Powell (idem para ella), y a las hierbas que me recomendasteis que tomara (en mi terraza tengo Kalanchoe para aburrir).
Los oncólogos del hospital donde se trató mi padre y con ni siquiera un ciclo de quimio (dejó de sangrar por la orina antes de que pasaran 30 días del inicio del cambio de dieta y de la toma de CDS), todavía se están preguntando por qué el tumor ha desaparecido, por qué mi padre está bien y no sangra. En resumen, por qué mi padre no ha fallecido como mandan las estadísticas para ese tipo de patología. Y les da igual averiguar la causa.
Este es el motivo de mi correo; daros todo mi ánimo y todo mi apoyo por vuestra labor. A Andreas, a Teresa a vosotros los Pàmies, a todos los que divulgáis.
Mi nombre es Raquel, tengo 58 años (junio 2020), soy Argentina y hace 12 años que vivo en Barcelona.
En el 2005 me diagnosticaron Hepatitis C, después de donar sangre. Es cierto que cuando comía mal o me excedía en el alcohol tenía molestias, pero nunca imaginé que fuera hepatitis.
Mi primera reacción al enterarme fue hacer un cambio fundamental en mi vida. Decidí hacerme ovolactovegetariana. Dejé de comer carnes, fritos, alcohol, café y chocolate, éste último es lo que más me costó.
Mi teoría era, si el virus está en mi hígado haré que duerma una larga siesta y no lo despertaré por desarreglos.
Mientras tanto empecé a averiguar qué método natural podía curarme. Una amiga me habló del MMS y empecé a leer artículos y a investigar sobre él.
Empecé a consumirlo sin seguir ningún protocolo. Tomé 6 gotas activadas cada noche durante 3 meses. Luego me informé que había un protocolo llamado 1000 y comencé a hacerlo.
Al cabo de unos 10 días me sentí fatal y lo suspendí tal y como me aconsejaron.
Decidí empezar a preparar mi cuerpo desparasitándolo. Al cabo de un mes comencé nuevamente con el MMS, pero esta vez lo hice sin activar y pude terminarlo por completo a pesar que algunas veces sentía nauseas, pero esa sensación pasaba muy rápidamente.
En ese entonces conocí personalmente a Josep Pàmies y le comenté lo que acababa de hacer. Él me recomendó que hiciera una novena de infusiones de Artemisa Annua, una novena de Boldo y una novena de Cardo mariano.
Tengo que decir que el médico que me trataba, siempre me decía que debía entrar en algún programa de tratamiento, pero yo me negaba, pues sabía que eran tratamientos muy agresivos.
En la siguiente cita con el médico éste me mira con cara de asombro teniendo en sus manos mis estudios y me dice: “Esto es increíble, tus valores son muy bajos, estás casi curada. Con estos resultados no entras en ningún tratamiento”.
Debo confesar que nunca me animé a decirle que había hecho el tratamiento con MMS y con las hierbas, ya que cuando yo les comentaba algunas de mis investigaciones naturales ellos se reían de mí.
En estos momentos estoy muy bien. Sigo con mi alimentación alcalina, ahora soy casi vegana (a veces me como una pizza de cuatro quesos, que es mi debilidad) y sigo haciendo mis novenas con hierbas medicinales a cada cambio de temporada.
Mi nombre es Paco, tengo 72 años (febrero 2021) y vivo en Marín (Pontevedra). En el año 2019 tuve una prostatitis que me diagnosticaron como crónica, o sea, que de vez en cuando me dará un ataque. Estuve tomando un antibiótico que me dio una tendinitis en los tendones de Aquiles tremenda. Estuve varios meses en rehabilitación y aún, tengo secuelas.
A finales de mayo 2020 empecé a tener problemas otra vez, fundamentalmente dolor de testículos. Para los hombres que lean esto, es parecido al dolor típico del calentón de jóvenes, yo tengo ahora 72, pero bastante intenso. También se alivia eyaculando, pero luego vuelve.
A principios de abril, con el tema de la Covid 19, una buena amiga me habló del MMS. Yo me compré el libro y empecé a buscar información.
Empecé a tomar el protocolo B para el tema de la prostatitis. Tuve diarrea, pero nada más empezar, noté que cada toma me aliviaba el dolor.
Como seguía con diarrea, me pasé al protocolo C con CDS. Me fue genial, sin dolor alguno y sin problemas, hasta el día 15, que empecé a tener dolor de nuevo. Subí entonces 20 ml en 1 litro de agua, en diez tomas diarias.
Volvió a aliviarme durante una semana, pero luego volvió el dolor. Consulté a la Asociación Dulce Revolución y empecé a tomar Artemisa annua y decidí subir la dosis. He ido subiendo, siempre recordando el alivio en el dolor de los primeros días, y actualmente estoy tomando 50 ml a día.
En julio de 2020 fui a la consulta del urólogo y me dijo que tengo la próstata en muy buen estado y que mi único problema ahora mismo (seguía teniendo un leve dolor de testículos de vez en cuando) era una ligera inflamación en el conducto del epidídimo y que se resuelve solo. Seguí tomando 50 ml al día en 1 litro de agua y sin dolor. Mi idea fue seguir así durante otro mes y medio para quitar la cronicidad.
Lo único que como tiene que estar en nevera te hace estar un poco dependiente, aunque durante el confinamiento no hubo problema, pero al fin y al cabo estoy jubilado y me puedo organizar.
Me he curado sin ningún efecto secundario negativo porque positivos sí que he tenido.
Otro de estos efectos positivos es que prácticamente, continuamente tengo bastantes cardenales, sobre todo en el brazo derecho y me han desaparecido.
Yo seguí las recomendaciones de Andreas y Jim Humble: experimenta con tu cuerpo. Seguí sus tres reglas:
Mi nombre es Mónica, tengo 50 años (abril 2020), soy enfermera y vivo en Manresa (Barcelona). He probado el CDS para el Covid19. Tanto yo como mis padres, afectados también por el Covid19, hemos sido tratados con CDS y otras terapias, como neural y acupuntura. Mi recuperación fue rápida. La carga viral de mis padres era muy potente y les va a costar más (estuvieron al límite de la muerte), pero por suerte se están recuperando satisfactoriamente.
Los primeros infectados fueron mis padres, yo los cuidaba y a los dos días de estar con ellos me ahogaba ligeramente, por las noches. En aquellos momentos yo estaba tomando vitamina C (1500mg). Al caer enferma, cogió el relevo con ellos, mi hermano.
A la semana empecé con un dolor abdominal y febrícula (37°), mucho cansancio, dolor corporal e insuficiencia respiratoria leve.
Empiezo a tomar CDS: 10 ml en 1 litro de agua, 3 días seguidos, Kuzu 3 veces al día y dejo la vitamina C. Hago terapia neural en la zona del pulmón, zona ganglios estrellado y endovenoso, autovacuna. Al día siguiente no hay febrícula, el dolor abdominal se ha ido y la insuficiencia respiratoria mejora, aunque el cansancio se mantiene. Al tercer día se han ido todos los síntomas.
A los 4 días de mi recuperación tengo una recidiva (estoy en contacto con mis padres), siento ahogo y cansancio extremo. Vuelvo al CDS tres días más.
Debo decir que mi dieta, desde hace mucho tiempo, es una dieta cuidada, sin procesados, con miso diario, y fermentados vegetales. También me tomo una infusión cada día de artemisa y varios.
Hago vahos de laurel.
El 14 de abril me hago el test y sale negativo.
Doy gracias a la Asociación Dulce Revolución, al Sr. Pàmies, Andreas Kalcker y todos los que trabajan por un nuevo paradigma.
Mi nombre es Manuel, tengo 54 años (enero 2021) y vivo en Córdoba. En el mes de marzo, hizo 3 años que me diagnosticaron hepatitis autoinmune. La inflamación del hígado se veía reflejada en los análisis. Los niveles llegaron a Bilirrubina en masa, 21 y 16.80 esterificada, Sm-Alanina aminotransferasa, 2142, Sm-Aspartato aminotransferasa, 1840 y por último, Sm-g-Glutamiltransferasa, 496, por lo demás todo bien. Mi hígado funcionando perfectamente. Me hicieron las pruebas de todas las hepatitis conocidas y enfermedades que dañan el hígado y todo salió negativo, pero la inflamación persistía. Entonces me hicieron las pruebas de los anticuerpos que salieron positivas ANA + 1/640. AMA Negativo AML Positivo 1/160.
El único tratamiento que me ofrecían eran corticoides, inmunosupresores y además en dosis elevadas puesto que había que bajar esa inflamación. Le dije que me lo pensaría puesto que estos tratamientos son bastante agresivos. Además de preguntarle si no había otro tratamiento con menos efectos secundarios, a lo que me respondió que era lo único que había disponible por el momento.
Cuando llegué a mi casa me puse en contacto con Dulce Revolución (soy socio) y ellos me dieron a conocer la maravillosa planta: Artemisa Annua.
Empecé con 5 gramos de artemisa annua, cardo mariano, la mezcla que tienen para el hígado, en infusión, repartidas en tres tomas. Al tiempo del segundo análisis que salió bien, reduje las tomas a una infusión de dos cucharitas del café al día con las mismas pautas.
Con respecto a la alimentación y los aportes con otras plantas como la moringa, siempre secas o al natural alternándolas en el jugo.
Para mi sanación he preferido los alimentos (semillas, vegetales, frutas y frutos secos, plantas, etc.) y las infusiones de plantas enteras y lo más vivas posibles. Ahora, por ejemplo, estoy tomando en el jugo, planta de cáñamo viva y la artemisa la he sustituido por la mezcla para el sistema inmune. Así voy alternando estas maravillosas plantas prohibidas, escondidas o como lo queramos llamar, pero que son tan potentes por sus aportes nutritivos que ayuda a la regeneración de todo nuestro organismo.
Llevo tomándola desde que me diagnosticaron el proceso autoinmune, con algunos descansos.
Tomas: 9 días Artemisa Annua y 7 días descanso.
Además de una alimentación natural. Intento comer del 60% al 80% comida viva y cruda, donde introduzco jugos verdes, ensaladas y frutos (incluidos los secos), plantas o aportes nutricionales antiinflamatorias, depurativas. Como la moringa (árbol de la vida), cúrcuma, algas espirulina, chlorella, kalanchoe, etc.
Los voy alternando normalmente en los jugos verdes. También tomo complementos como el magnesio y vitaminas C y D con baños de sol, kéfir de agua y alimentos fermentados que aportan bacteria beneficiosas para nuestra flora intestinal que también son importantes para nuestro sistema inmune.
He suprimido los lácteos, harinas refinadas, bollería industrial, alimentos procesados, alcohol, etc. He disminuido los hidratos de carbono y aumentado las grasas saludables.
Con todo esto, a los tres o cuatro meses estaba trabajando y poco a poco ha ido bajando la inflamación. He tenido algunos rebrotes, no tan grandes como al principio, en el primer año y medio.
Hoy por hoy me encuentro perfectamente, llevo un año y medio con los análisis, perfectos.
Mi nombre es Eugenia Rius, tengo 55 años (enero 2021) y vivo en Barcelona. Hace 6 años me diagnosticaron un cáncer en el pulmón izquierdo de células pequeñas. Le pregunté al oncólogo cuántas probabilidades había de supervivencia. Estimó un 34% (esto me pasa por preguntar). El tumor era inoperable.
Pasé la terrible quimio (ya no creo en la quimioterapia) y después me hicieron radio en el pulmón (sí creo en la radioterapia) y luego en el cráneo.
Tuve la gran suerte de conocer a una doctora (creo que es cirujana y traumatóloga) que sana con medicina holística. Entre otras cosas me recomendó que me hiciese cada día un zumo de remolacha, manzana y zanahoria.
También tuve la suerte de hablar con Aleix Pàmies. Me habló de la kalanchoe pinnata. La compré y la tomé durante 8 meses. Investigué en la web de Dolça Revolució y seguí algunas recomendaciones.
El año pasado visité de nuevo a la doctora y le pregunté si durante las sesiones que hacía con ella durante los tratamientos del cáncer me había hecho algo que yo no supiera y me dijo que sí. Estas fueron sus palabras: "te hice una intervención en el pulmón a un nivel energético". Estoy convencida que todo esto me curó. La información de la Dolça Revolució me ayudó mucho. Este diciembre pasado tuve visita con el oncólogo. Me dijo que el resultado del TAC y los análisis estaban perfectos.
Mi nombre es Antonio, tengo 62 años (noviembre 2020) y vivo en Benimaclet (Valencia). Rosa, mi mujer, cuando tenía 43 años (septiembre 2015) fue diagnosticada con piedras en la vesícula. Pudimos evitar la intervención quirúrgica gracias a las plantas naturales. El diagnóstico fue en septiembre. Estuvo en lista de espera y la llamaron para noviembre, pero no acudió. Desde el diagnóstico comenzó a tomar la mezcla de: cola de caballo, rompepiedras, vaina de judía y estigma de maíz. Se tomaba 1 litro diario. Los primeros 15 días notó que tenía dificultad para orinar, decía que era una molestia como cuando tienes infección de orina. En abril de 2016, seis meses después, le hicieron una ecografía en Madrid y le dijeron textualmente: “Está usted limpia”. No dábamos crédito y deducimos que las molestias al orinar, que iban y venían, se debían a que estaba expulsando las piedras en forma de arenilla.
Desde entonces no ha vuelto a tener molestias. Aun así, lo toma de vez en cuando para prevenir. Fue efectivo al 100%.
Mi nombre es Bernice, tengo 41 años (junio 2020), soy abogada y vivo en San Luis Potosí (México). Quiero agradecer a Josep Pàmies porque, gracias a los primeros vídeos que vi de él, tuve acceso a la información de la artemisa annua y de la raíz de diente de león, que ahora son mis inseparables, pero sobre todo al MMS y CDS que ahora toda la familia tomamos. Tengo tres hijos: bebé de 4 meses, nena de 2 años y mi hija mayor de 10 años.
Primero se lo di a tomar a mi perro que había sido mordido por un gran danés y le ocasionó dos cortadas en el costado. No quería moverse ni comer y sólo temblaba. Como no sabía cuál era la cantidad correcta le di 1ml en medio vaso de agua y a la media hora otro tanto y se fue a dormir. Al otro día se levantó solo a tomar agua y a mediodía ya andaba comiendo normal. En 1 semana no tenía las cortadas. Le puse con atomizador en ellas.
Mi papá de 76 años y mi mamá, que no confiaba en él, después de una fuerte tos recurrente y con temor de coronavirus, se lo tomó y se le quitó. Ahora no sale sin él.
Mis hijos lo han tomado cuando tienen temperatura, y a los 3 días máximo como nuevos. Sinceramente ya ni los llevo al doctor, sólo me pongo a estudiar y ajustamos dosis.
Mi hija pequeña (2 años) tenía una dermatitis atópica muy fuerte, principalmente detrás de la nuca y las rodillas. Le puse CDS tópico y tomaba 2ml diarios y en una semana se fue recuperando hasta que, aproximadamente a la 3ª semana, ya no tenía costras que sangraban.
Mi bebé de 4 meses empezó con temperatura y le di 1 ml repartido en todo el día. Al siguiente día desapareció la temperatura.
Yo tengo operado el tabique nasal desde que tengo 19 años. Durante esta cuarentena, tuve un sangrado muy fuerte durante 4 días seguidos (empapaba 4 trapos limpiadores de cocina de los absorbentes). Mi hermana, que es enfermera, me dijo que tenía que ir a que me cauterizaran unas venitas, pero me realicé lavados nasales con CDS y DMSO durante 3 días seguidos y santo remedio. Llevo más de 2 meses sin sangrado.
También, durante la cuarentena, anduve un día con dolor fuerte en el pecho. La cabeza me daba vueltas y me dolía mucho. Empecé el protocolo urgente y en un día desapareció la opresión del pecho y ya andaba sin nada de dolor ni molestias.
Gracias por difundir y defender el derecho a una vida con salud. Gracias a esto me siento tan tranquila…
Mi nombre es Nieves, tengo 51 años (junio 2020) y resido en Zaragoza. Durante unos seis años tuve en las uñas un problema de tipo psoriasis que los médicos a los que consulté me decían que no tenía solución. Dos dermatólogos me recetaron diferentes medicamentos, pero no recuerdo el nombre, uno eran gotas y otro una crema, creo que ambos contenían cortisona.
Las uñas de las manos, no todas en el mismo grado, se separaban de la carne en una cuarta o media parte de la medida total de la uña produciendo una especie de bolsa de aire. No era doloroso, pero era muy antiestético. Tenía que tener mucho cuidado de lo que tocaba. Un ejemplo: cuando trabajaba con mis plantas y si la tierra se introducía en mis uñas, al lavarme las manos, la tierra no la podía retirar totalmente. Siempre se quedaba una línea negra (de tierra) a la altura en que la uña se unía con la carne. Pasaban días antes de que la suciedad saliera de mis uñas. Imaginad qué efecto producía el tener esa línea negra en tres o cuatro de las uñas de cada mano. Trabajo con público, no os digo más. El saber que no tenía solución era desesperante. Siempre intentaba esconder mis manos avergonzada por su aspecto.
Hasta que un día, un conocido me hablo de Josep Pàmies y su trabajo. Y allí que fui, a Balaguer. ¡¡¡En buena hora!!!!! Me recomendaron que hiciera cuatro novenas de Artemisa Annua. Y así lo hice. En la segunda novena ya noté la mejoría.
Ya hace mucho tiempo desde ese primer encuentro con la Dulce Revolución. Sigo cada año haciendo en primavera las cuatro novenas de Artemisa Annua. Las uñas volvieron a su estado natural y así continuo.
Aprendí mucho de ellos y continúo haciéndolo. Gracias a ellos también descubrí la stevia que tomo en infusión y utilizo como edulcorante para alguna de mis tisanas. Y muchas cosas más.
Gracias DULCE REVOLUCIÓN por vuestro compromiso con el ser humano y con la naturaleza, por defender métodos naturales y luchar por todos nosotros.
Mi nombre es María, tengo 64 años (junio 2020) y vivo en Madrid. Soy una persona que goza de buena salud. Nunca he estado enferma, pero un día apareció asma, me tenía que parar cuando iba al parque a caminar con unos pitos tremendos, me ahogaba.
Fui al especialista y también a un alergólogo, ya que mi hija tenía un gato y pensé que pudiera ser alérgica. El especialista me hace unas pruebas donde tenía que respirar una cosa que me iba cerrando los bronquios. Me dijo “cuando veas que ya no puedes respirar paras”. A continuación, me dijo de hacerlo en otro aparato y en un segundo me dice, pues sí, eres asmática y esto es de por vida. Me empezó a recetar varias cosas, entre ellas cortisona. Me dijo que comprase un inhalador que vendían allí para hacer inhalaciones diarias. La escuché y le dije que no iba a hacer nada de lo que me decía, si yo le hago respirar lo mismo y le cierro los bronquios, ella da asmática también y allí deje las recetas.
Me puse en contacto con Dulce revolución y comencé a tomar Perilla (3 infusiones al día y, a medida que mejoraba, fui reduciendo a dos y a una hasta que ya no tomé ninguna). Mientras me hice las pruebas alérgicas y hubo una que dio positivo y era alergia al anisakis. Me dijeron que no podía comer pescado, a menos que estuviese congelado y así lo hice.
En quince días tomando Perilla y habiendo dejado el pescado, mi asma casi ya no estaba. En menos de un mes había desaparecido por completo y nunca más. Ahora solo tomo alguna infusión en primavera cuando empiezo a estornudar, por si fuese alergia.
Mi nombre es Xavier, tengo 41 años (junio 2020) y vivo en Lérida. Hace aproximadamente 8 años sufrí una agresión en el trabajo y me quedó una herida mal cerrada en la boca. Siempre me sangraba de tantos antiinflamatorios y de tanta medicación que tomé por orden médica. Empecé a tener rectorragias y hasta que no comí Kalanchoe daigremontiana (unos 30 gr al día en 3 tomas) y estevia (1 – 3 gr por taza, en infusión, de 1 a 3 veces al día) en las dosis que me recomendaron en la Dulce Revolución no mejoré.
Mi nombre es Cristina, tengo 44 años (mayo 2020) y vivo en Cornellà (Barcelona). A mis 7 años de edad, me llevaron de urgencias, diagnóstico: “cólico renal, por arenilla”. De nuevo, este dolor se hizo presente en mi adolescencia, aunque con tratamiento natural “rompe-piedras”, desaparecía. A mis 17 años de edad, por decisión propia me realicé una reducción de pecho ya que las dimensiones de las mamas me dejaban sin respiración cuando tocaba el piano…
Es curioso, en los meses que se consideran de lactancia no tomé leche materna, un matriarcado en la familia, reducción de pechos…. ahí queda…
Un 14 de febrero del 2018, mi cuerpo siente malestar al miccionar, mmmm…. había iniciado una relación de pareja y aunque el joven era una amistad de la infancia… estaríamos hablando de una infección de orina…
Inicié tratamiento de cápsulas vegetales de “arándano rojo” de Nature Essential y, transcurridos unos quince días, orinaba sangre… y ¿ahora qué?, venga va, quedan unas cápsulas más, seguro que al acabarlas el sangrado remite, aunque no fue así…
En paralelo, la relación con la familia, había llegado al límite, sintiendo una rabia, odio, asco que me ahogaban… y así sin más, el 9 de marzo de 2018, la vida me lleva a cambiar de residencia, de Cornellá (Barcelona), marché a Calonge (Girona), con un nuevo trabajo. Mientras transcurría la adaptación laboral, que sinceramente era otra de las áreas de mi vida que se desmoronaba… sentía miedo, un miedo que me confrontaba:
“Aquí, en un lugar que desconozco, sin apoyo familiar, nadie en quién confiar, la relación de pareja resulta no hablar mi idioma, una “medicina” que pensar en ella me entraba de todo menos salud, literal orino sangre, presento taquicardias y para recuperar energía, he de parar interiormente, entrar en serenidad y respirar, respirar, respirar…”
Dado que el sangrado no remitía, a través de E.A., y a nivel privado, me visita la Dra. C. R.
El sistema público de “salud” se presentaba como mi mayor desafío en esta vivencia… jugándole un pulso en todo momento a mi convicción interior, basada en la medicina que me trasmitieron mis abuelos… y mi poder de decisión.
Continuaba trabajando y el 31/05/2018 el diagnóstico:
“Riñón izquierdo globuloso, de medidas aumentadas, con una extensa cicatriz parenquimatosa en el tercio superior, y un gran saco hidronefrótico crónico a calzos superiores de 7,7 cm, así como dos grandes litiasis obstructivas de 21 y 15 mm.”
El primer urólogo de la privada, argumentó que se trataba de una litiasis encastrada de años de evolución, que se había partido en dos y al querer descender había producido una fisura/cicatriz y con ello el sangrado.
Me comenta el facultativo que el tercio superior del riñón está necrosado y no funcionará jamás.
Proponen como intervención inicial, drenaje, Ureteroscopia y posterior tratamiento farmacológico… que sólo pensarlo muero en el intento… y a partir de aquí, según evolución, continuarían valorando…
Recuerdo un miedo, una fobia que me engullían… acompañado de… tiene que haber otro camino…sé que sí… y de la siguiente forma inicié la toma de:
Cada día 2 infusiones de “mezcla para la anemia”, hasta restablecer la deficiencia de hierro.
Toma durante el día y cuando quisiese, de la “mezcla isotónica de agua de mar” (1 parte de agua de mar + 3 partes de agua mineral + el zumo de un limón). Hoy, aún lo tomo!!!
Tratamiento para las litiasis/piedras:
2-3 infusiones de “Lepidio” durante 10 días, después continuar con 2-3 infusiones de mezcla de cólicos (10 días más).
Al finalizar éstas, tomé 2 infusiones al día de “Artemisa Annua”, durante veinte días.
“Batido de remolacha, manzana dulce, zanahoria, perejil, alga dulce, agua de mar”, dos al día, hasta restablecer deficiencia de hierro..
“Stimul'im” , 3 capsulas al día con las comidas, un bote de 60 cápsulas.
“Hierro más Vitaminas Floradix”, dos veces al día 10 ml media hora antes del desayuno y de la cena. Tomé tres frascos de 500ml, cada uno.
Infusión de "Vara de Oro”.
Jarabe/preparado de "Hierbas Suecas” de Maria Treben.
Doy fe que, en la primera infusión de Lepidio, remitió un cuadro febril que pujaba con fuerza… además, el dolor intercostal izquierdo… Qué alivio y gratitud sentí por ese instante… aunque la situación requería de atención inmediata.
El 12/07/2018 solicité la baja laboral, ya que la semana anterior, literal, no podía dar dos pasos desfallecía, rentabilizaba energía a través de mi respiración, era un encuentro entre dosis débiles de oxígeno y los límites de perder la conciencia…
Me encontraba sin fuerzas, era incapaz de batir un huevo… suerte que cerca de casa había una rosticería, cuya calidad-precio velaron por mi nutrición, bendito dinero que trabajó por mí!!!
A primera hora de la mañana, del día 12, me realizaron una analítica de sangre y otra de orina. A las 15:00h., me llamaron por teléfono del Hospital General de Palamós para ingresar urgentemente, me estaban esperando con todo preparado, porque a nivel clínico precisaba transfusión de sangre y hierro en vena.
Tumbada en el sofá, sentía una fobia atroz y unas taquicardias, que el corazón parecía salirse de mi cuerpo al pensar que podían venir los cuerpos de seguridad, bomberos… por el hecho de ir a contracorriente del sistema familiar, laboral y de salud.
Con mi vida en riesgo y una situación donde la única fuente de protección venía de mí, sentía la convicción de ofrecerme la oportunidad e intentar restablecer mi salud a través de la medicina tradicional, en caso de que no funcionase, siempre podía recurrir a la medicina convencional.
Sabía que llevaba 5 meses orinando litros de sangre y desde la humildad y respeto que siento en todo momento ante la vida, acogí hacer frente a la incertidumbre, que adora la interrogación, la duda... impulsándome a seguir lo que mi corazón y razón conversaban: Oponerme en tres ocasiones al ingreso, descansar, recuperar la pérdida de hierro con alimentación, suplemento orgánico y tratar mi dolencia renal con terapia/s no invasiva.
A toda esta situación, me sobrevenían unos dolores de cabeza de locura, sentía presión intracraneal y del cerebelo, hasta desencadenar en hemorragia nasal.
La “doctora” de cabecera se mostró en desacuerdo frente la decisión de no ingresar y bajo mi responsabilidad, solicité un control de analíticas quincenales.
Trascurridas las dos semanas, me presenté en consulta y en un primer momento la facultativa creyó equivocarse de expediente. Afortunadamente, los parámetros de análisis clínico que presentaban una notable mejora, eran míos.
No me hacía ni pizca de gracia que perfundieran mi brazo, pero continué realizándome análisis, todos ellos con éxito, hasta lograr restablecer por completo los parámetros de hierro, entre otros.
En paralelo, combinaba una alimentación rica en hierro y terapia de Par Biomagnético, ambas mitigaron malestar, aunque las piedras continuaban presentes.
Me cuestionaba… ¿estaré en un error? Siempre tenía la opción de llevar a cabo el Plan “B”.
El 06/06/2019 recibo el alta médica del Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas (ICAM), con visita en urología el 11/06/2019 para programar drenaje, urestoscopia. No hay que estudiar mucho, para ver que la “doctora” presenta falta de vocación y/o sentido común médico.
Del mismo modo, su manera de hacer, estar y sentir, carece de buen trato: no mantiene contacto visual cuando verbalicé: ¿me va a dar el alta médica con un órgano vital en riesgo? “Cualquier reclamación en el mostrador”, esa fue su respuesta, a la que sumé, “Ha estudiado para velar por la salud de las personas, porque está cometiendo una negligencia médica”, de nuevo respondió, “cualquier reclamación, al mostrador”.
Realicé la reclamación y como era de esperar, denegada, claramente una actuación economicista.
Un Terapeuta del barrio de Sants (Barcelona), con dos - tres sesiones de Ajuste Biomagnético, dio fin a las dos piedras, así lo mostraba la ecografía del 31/10/2019, día de comer castañas, boniatos y “panellets”.
Un día de CELEBRACIÓN!!!!
La alegría para ambos, el conjunto de profesionales y amigos, era y es indescriptible.
Hasta llegar aquí y a través del servicio público y privado de salud, fueron varias las pruebas de radiodiagnóstico por imagen que decidí realizarme (TAC sin contraste y ecografía).
Destacar que el “urólogo” de salud pública, aparte de carecer de empatía, cuestionar visitarme, omitir los resultados del informe y con ello, la mejora que presenta mi riñón, continúa a día de hoy, insistiendo en realizarme un renograma y drenaje.
En la actualidad, continúo fortaleciendo mi salud, según me oriente la experiencia y la consciencia del cuerpo de la piel hacia dentro.
Mi nombre es Eva, tengo 65 años (enero 2020) y vivo en Barcelona. En Julio del 2013 me detectaron un cáncer de colon. En septiembre de ese mismo año me operaron, quitándome 20 cm del intestino.
No acepté la quimioterapia, que me dijeron que "tenía que" hacerla. Sin embargo, hice un tratamiento homeopático de micro-inmunología.
A parte, tomé durante una buena temporada las hojas de la Kalanchoe, el MSM que ayuda también a desinflamar y varios productos naturales para desintoxicar / alcalinizar y reponer el cuerpo.
Lo cierto es que también he pensado, casi siempre en positivo, hecho que, creo, ha sido muy importante para no vivir con miedo constante. No tuve presente el tema casi nunca, salvo cuando tocaban las pruebas anuales que removían todo.
Pero ahora, después de casi 7 años, acabo de hacer los últimos análisis y colonoscopia y estoy perfecta.
Tomar una decisión así, es decir, no seguir el protocolo clínico establecido, evidentemente es muy muy personal.
La presión exterior suele ser bastante grande y cada persona ha de ver con qué decisión puede vivir más tranquilamente, que al final es lo que más importa, según mi opinión.
Me llamo Matilde, tengo 65 años (junio 2020) y vivo en Córdoba. Mi madre tenía un lunar verrugoso en la cara que empezó a crecerle a gran velocidad. El médico dijo que había que quitarlo pues era potencialmente canceroso.
Mi madre tenía 85 años y tanto ella como la familia no éramos partidarios de someterla a una cirugía que podría complicarse y más a esa edad.
Por su cuenta y decisión dijo que a ella no le tocaban la cara. Así que cada día se aplicaba un trozo de aloe que se dejaba puesto sobre el lunar con un esparadrapo y se lo cambiaba de noche. O sea, cada 12 horas un trozo nuevo de aloe de la planta que teníamos en casa, desde hace tiempo.
Estuvo haciendo esto cada noche durante un mes y el lunar desapareció completamente. El médico no lo creía, decía que eso a veces pasaba, que se quitaba solo.
Mi madre murió con 96 años y sin que volviera a aparecer el lunar. A veces comentamos este episodio y nos preguntamos qué habría pasado si se hubiera sometido a una cirugía para extirparlo.
Mi nombre es Juan, tengo 53 años (junio 2020) y vivo en Gerona. Hace años tuve una prostatitis benigna, probé todos los medicamentos de las medicinas oficiales y no tuve resultados. También probé algunos productos que venden en herbolarios, pero tampoco noté mejoría. Lo que me curó fue tomar infusiones de epilobio y hacer unos ejercicios pélvicos (Kagel) en la zona de la próstata, 15 minutos al día. Lo hacía sentado, iba apretando y soltando y en poco tiempo mejoré y me curé. Han pasado al menos 6 años y todavía estoy curado.
Mi nombre es Lierni Landa, tengo 55 años (mayo 2020) y vivo en Zarautz (Gipuzkoa). Hace unos 4 años me diagnosticaron un hipotiroidismo severo (9, entre un límite de 0-4). En esos momentos un dentista colombiano me estaba retirando las amalgamas de mercurio y me dijo que en su país no había tanto hipotiroidismo porque comían un alga llamado cochayuyo. Me costó, pero la encontré. En dos meses y medio o tres ya estaba curada y sigo estándolo. La dosis semanal es lo que entra en el puño cerrado. Es muy fácil de preparar: cocer un poco y servir con cebolla caramelizada y tomate. Se vende como abono para huerta.
Mi nombre es Kati, tengo 44 años (mayo 2020), soy médico y vivo en Barcelona. A finales de marzo pasado inicié síntomas Covid19: fiebre, escalofríos, cefalea muy intensa, dolor muscular generalizado y tos seca, con temperatura de 37,6º a 38,6º.
Por la preocupación de haber tenido varias bronquitis y neumonías en los últimos 6 años y para evitar complicaciones pulmonares, decidí tomar el MMS.
Desde el día 1 empecé a tomar el MMS activado y diluido en 1 vaso de agua a razón de:
1er día: 3 gotas cada 12 horas.
2º día: 4 gotas cada 12 horas.
3er día: 5 gotas cada 12 horas y así hasta llegar a 10 días.
El día 4, al llegar a 6 gotas, tuve tan solo una deposición blanda y reduje a 5 gotas 2 veces/día durante el resto del tratamiento: 10 gotas diarias repartidas en 2 tomas.
A las 48h desapareció la fiebre y a las 72h desapareció también el malestar, renovándose totalmente el nivel de energía, percibiendo incluso más fuerza y energía que la previa al inicio de los síntomas.
El día 7 de inicio de síntomas tuve un PCR en garganta y nariz que salió positivo.
Al día 28 de inicio de síntomas tuve un test rápido que salió IgM negativo (indicando que no soy contagiosa) y una IgG positiva (indicando que tengo los anticuerpos protectores).
Gratamente me sorprendió que tuviera la inmunidad tardía adecuada IgG protectora, incluso habiendo tomado el MMS desde el día 1 de inicio de síntomas. Confirmando así que el MMS me había curado y me había permitido hacer inmunidad.
En la familia, mi pareja también tuvo síntomas, pero no quiso tomar MMS y al día 12, debido a la clínica respiratoria en aumento y por tener una auscultación de bronquitis, aceptó iniciar el MMS: 5 gotas activadas cada12h durante 2 días y el mismo día empezaron a reducirse las molestias y ruidos respiratorios gradualmente, tanto así que, el día 14 (48h después) estaba como nuevo, tele-trabajando y lleno de energía. Se alegró mucho no haber tenido efectos secundarios ni complicaciones pulmonares ni de ningún otro tipo que hubiesen requerido ingreso.
Los hijos menores de edad tuvieron síntomas faríngeos y diarrea y uno de ellos incluso fiebre 37,9º y con 48 h de tratamiento con MMS activado, a razón de 1 gota por cada 4 kilos de peso al día, desaparecieron los síntomas por completo y sin efectos secundarios.
Comparto mi Testimonio con todos los lectores de Dulce Revolución y le agradezco la difusión respecto a plantas medicinales y MMS-CDS.
La Dulce Revolución hace una labor preventiva estupenda difundiendo información veraz sobre plantas medicinales y conocimiento sobre salud natural ecológica y orgánica. Una labor que, en lugar de ser perseguida "como si fuese un delito prevenir, mejorar la salud de forma natural y salvar vidas", debería ser reconocida públicamente por la comunidad, los gobiernos y las instituciones de salud del mundo entero.
Los estudios clínicos que se hacen actualmente en Latinoamérica con CDS y MMS, tras ser validados por comités de ética y los muchos más que se harán en África y Oriente Medio, ayudarán a convencer a los gobiernos y al sistema sanitario mundial (ya que aún la mayoría siguen rechazando sin argumentos contrastados está alternativa preventiva y terapéutica, que es rápida, muy eficaz y sin efectos secundarios demostrados).
Pronto la labor de Josep Pàmies, Andreas Kalcker y otros más. dará frutos y se reconocerá científicamente la eficacia del MMS, CDS y Artemisa Annua, así como muchas otras plantas medicinales... , algo que cientos de personas sanitarios y no sanitarios, hemos comprobado en nosotros mismos y nuestras familias que se han curado en 48-72h sin secuelas ni efectos secundarios al tratarse con clorito de sodio activado o CDS (dióxido de cloro).
Mi nombre es Patricia, tengo 44 años (mayo 2020), soy maestra, Coach de niñ@s y adultos, Coach familiar, terapeuta psíquica e intuitiva, risoterapeuta y facilitadora de juegoterapia, Maestra en Reiki. Vivo en San Lorenzo del Escorial (Madrid).
En el año 2014-2015, viví en Guinea Ecuatorial. Cuando fui para allí, me llevé MMS, el cual tomé como como preventivo 15 días antes de viajar y durante dos meses al llegar a África y 15 días después, al volver a España. También lo utilicé como potabilizador de agua.
Allí, 3 personas adultas que cogieron la malaria tomaron el MMS porque yo se lo facilité y se curaron de forma inmediata, bajándole la fiebre y la sintomatología.
Por otra parte, la hija de una amiga que tenía un año y medio también se curó de malaria tomando 7 gotas activadas de MMS (la mitad de la dosis que marca el protocolo para la malaria). La niña llevaba con medicamentos durante una semana y con 40º de fiebre. Mi amiga era reacia a las cosas naturales, pero me llamó y acudí a su casa. Después de la primera toma la niña empezó a correr a jugar. Se le fue la fiebre por completo y la malaria no le ha vuelto.
Al ver los resultados tan impresionantes cuando volví a España (en Semana Santa y Navidad), adquirí más MMS para repartirlo a todos los conocidos cercanos a mí.
En la actualidad he estado tomando durante un mes 9 gotas activadas al día repartidas en tres veces. También como potabilizador de agua, activando 5 gotas en cada litro de agua.
En estos momentos lo estoy usando solo como potabilizador de agua.
Para reforzar el sistema inmunológico estoy tomando la Artemisa Annua, así como triptófano y melatonina.
Mi nombre es Juan Manuel, tengo 39 años (febrero 2019) y vivo en Sevilla. Quería compartir nuestro caso sobre una contractura fuerte de cervical, ansiedad leve y migrañas.
Conocí las terapias naturales gracias a un compañero de trabajo.
Mi mujer, que tiene 40 años (febrero 2019), tenía una contractura fuerte en la cervical y todas las noches se tomaba un relajante muscular, y a veces un antiinflamatorio. El médico le dijo que tenía que ir a rehabilitación y seguir con el tratamiento de relajantes y antiinflamatorios. Le dieron cita para comenzar la rehabilitación para 6 meses de espera y debido al dolor y mareos que tenía comenzó a tratarse con biomagnetismo (2 veces por semana durante 2 meses). Además, debido al estrés del trabajo tomaba, como relajante, 4 comprimidos al día (2 mañana y 2 tarde) de la mezcla de: menta gatera, melisa, menta, lavanda, flor de espino blanco, hierba luisa y estevia de la Dulce Revolución.
Mucho antes de que llegara el día de la cita para rehabilitación, ya no tenía la contractura. La ansiedad había desaparecido y la migraña también. Ahora rara vez aparece la migraña, pero si lo hace, es leve, de hecho, ha dejado el tratamiento.
Mi nombre es Ester, tengo 43 años (enero 2020) y vivo en Bañolas (Gerona). Hace aproximadamente dos años les pedí ayuda, pues la situación de mi madre (67 años) era muy muy complicada. Hoy quiero dar las gracias y escribir mi testimonio porque, gracias a los consejos de Aleix Pàmies hemos podido ir reduciendo toda la medicación que le hacía estar cada vez más débil.
Hace dos años mi madre se estaba medicando para muchos tipos de enfermedades: artritis, diabetes, polineuritis, colesterol, presión arterial alta... aparte de su enfermedad degenerativa de la visión, hacía mucho que lidiaba con todas estas enfermedades, hasta llegar a tomarse diariamente entre 17 y 20 pastillas más la insulina correspondiente. En algún momento también se ponía parches de morfina para el dolor. Hoy ya no utiliza parches de morfina.
La cosa se complicó cuando le recetaron un medicamento para el dolor, ya que, debido a la polineuritis diabética, no podía soportar el dolor intenso a todas horas: no podía dormir, ni comer, ni caminar. Con esta medicación no era mi madre, no se mantenía en pie, caía, se mareaba, era un sin vivir y no sabíamos qué hacer.
Conseguimos contactar con Aleix. Él nos recomendó que tomara Magnesio, Artemisa Annua, la mezcla de: Ulmaria, corteza de Sauce, raíz de Harpagofito, hojas de Grosellero negro y Stevia. Aún hoy se toma las infusiones diariamente y hemos conseguido reducir los dolores, los brotes de artritis y regular el azúcar. Mi madre ha podido recuperar su calidad de vida. Las enfermedades siguen estando, pero la manera de llevarlas no tiene nada que ver. El sufrimiento le había hecho perder casi 15 kg y ahora ya ha recuperado, y vuelve a estar en su peso ideal. Puede hacer una vida normal: hace ejercicio, va a comprar… una vida que todo el mundo se merece.
Mi nombre es Maite Elisabet, tengo 47 años (abril 2019) y vivo en Sant Guim de la Plana (Lérida). Hace cosa de un año aproximadamente, me diagnosticaron "hipertiroidismo". En un principio los médicos sospecharon que podía ser autoinmune y empezó mi pequeña odisea.
Todo empezó con mi malestar, los primeros síntomas que noté más molestos y que me hacían sentir agotada, fueron las taquicardias, mis pulsaciones no bajaban de 90-95 en reposo, y si hacia cualquier mínimo esfuerzo, tranquilamente subían a 120-130 hasta 150 o me agotaba continuamente. Tenía llorera a menudo, lo mismo saltaba de alegría que me ponía furiosa o triste. Fui al médico y le comenté todo lo que me estaba pasando, porque, a pesar de conocer el mundo alternativo, necesitaba un diagnóstico y saber qué le estaba ocurriendo a mi cuerpo, para poder escucharlo y atenderlo adecuadamente.
En la primera analítica se vio claramente lo que estaba ocurriendo: mi tiroides se estaba acelerando y fabricaba hormonas por doquier (comentar de paso, que en esos tiempos estaba viviendo una situación que me aceleraba a mí también y no conseguía encontrar calma por más que me esforzaba). En seguida me enviaron al endocrino y me hicieron varias pruebas, porque el endocrino apreció un bultito en mi cuello, que resultó ser un nódulo de unos 22 mm. Me pusieron en tratamiento con urgencia porque mi corazón se estaba castigando con el tema de las taquicardias.
Empecé mi tratamiento y pensando que me encontraría mejor, la cosa no fue tal como esperaba. Las taquicardias iban a su aire, por más pastillas que tomara. Al cabo de un mes, mes y medio, me empecé a informar sobre el tema y a buscar alternativas, (biodescodificación, plantas medicinales etc...). Cuando supe cómo podía acompañar al problema con las plantas adecuadas me puse manos a la obra.
Empecé a tomar una mezcla de melisa, vitex y azahar. Tomaba 25 gotas aproximadamente, 3 veces al día de la maceración (mínimo 15 días macerando) resultante de (150 gr de vitex, 100 gr de melisa y 100 gr de azahar, en un litro de alcohol de vino (uso alimentario). También tomaba agua de mar isotónica: 1/4 de litro de agua de mar rebajada 3/4 de litro agua mineral + el zumo de un limón (personalmente le añado una cucharada de miel de flores, aunque eso va a gustos).
Al principio volví loco al médico, porque al empezar con las plantas tuve una crisis curativa y se alteró todo. Durante un mes aproximadamente me estuvieron haciendo analíticas cada semana. Yo guardé la calma y seguí con mis plantitas y mi agua de mar. En un mes, todo volvió a su lugar. La tiroides empezó a funcionar correctamente.
Me han estado haciendo seguimiento a través del endocrino y hoy, después de un año, y solo 2 meses de tomar pastillas, el endocrino me ha comunicado que hay un 50% de personas que se recuperan totalmente de este problema y yo probablemente forme parte de ese 50%. Me sinceré con el médico y le conté lo que he estado haciendo y...sorpresa!!!...me ha animado a continuar con lo que hago. Me dio unas pautas de alimentación geniales para que pueda controlar mi peso. Dejé de comer carnes y embutidos. Mi alimentación actualmente se basa en consumo de pescado, verduras, frutas y frutos secos. Me ha dicho el médico que coma legumbres de tanto en tanto y harinas también de tanto en tanto. Me ha citado dentro de un año, para controlar que el nódulo no crezca, ya que sigue estando, pero no ha crecido ni menguado.
A día de hoy sigo con un mantenimiento: 1 litro de ADM isotónica un par de días a la semana (la misma fórmula redactada arriba) y 25 gotas de tintura una vez al día.
Hoy por hoy, me tomo las cosas con otro humor y calma, me trabajo las emociones y procuro practicar lo que predico en mis terapias. Por encima de todo, me amo y amo todo lo que me rodea (y si alguna vez me turbo, dejo que salga sin resistirme, lo entrego, suelto y vuelvo a mi camino) porque como una vez alguien me dijo: “Mañana amanecerá otra vez”.
Mi nombre es Teresa, tengo 71 años (abril 2020) y vivo en Vilert (Girona). Mi testimonio es sobre el proceso de recuperación de una intervención de implantación de prótesis de rodilla el 17 de enero de este año. En el hospital, tuve reacción al tramadol con náuseas y mareo por lo que lo tuvieron que suspender y sustituir por antiinflamatorios, analgésico y protector de estómago. Lo mismo me prescribieron al darme el alta, además del anticoagulante.
Al estar en casa inicié una búsqueda de cómo sustituir los antiinflamatorios y analgésicos.
Por mi cuenta inicié tratamiento homeopático:
Árnica montana 30 CH 5 gránulos siempre que tenía dolor 2/3 H
Aconitun naphellus 30 CH 5 gránulos cada 4-6 h
Staphysagria 9 CH 5 gránulos cada 4-6 h
Aceite de Árnica para masajes en las piernas
Además jengibre y cúrcuma como complementos alimenticios.
A los 10 días tenía décimas de fiebre por la tarde, la herida muy inflamada, caliente y mucho dolor.
Me derivaron a urgencias desde el Centro de Salud donde acudí para quitarme las grapas, por si tenía infección interna. Me hicieron analítica, placas y punción para extraer líquido de la rodilla y dio negativo.
Me dirigí por correo a Dulce Revolución, a Aleix Pàmies, para hacer una consulta sobre tratamiento alternativo para inflamación y dolor.
Enseguida me escribió recomendándome:
La mezcla de: ulmaria, corteza de Sauce, raíz de harpagofito, hojas de grosello negro y stevia, infusión 3 veces al día. Inicio el 5 de febrero.
Dolohelp PV: 2 comprimidos al día. Inicio el 5 de febrero.
Y para la herida Rosa Mosqueta + Aloe vera (por recomendación de la fisioterapeuta no lo apliqué hasta tener la herida cerrada).
Este tratamiento me permitió reducir las dosis de homeopatía.
También empecé a tomar aceite de CBD al 5%: 3 gotas sublinguales mañana y por la noche y al medio día si lo veía necesario. Sobre todo por las tardes para poder dormir unas horas seguidas, sin tener que despertarme por el dolor.
A principios de marzo la herida seguía caliente, inflamada y el dolor intenso persistía.
Volví a escribir de nuevo a Dulce Revolución preguntando dónde podía encontrar MMS. Me dieron el contacto de un colaborador y le escribí.
Para mejorar la cicatriz, que aún tenía costras y algún punto supuraba, me recetó:
• Aceite de cloruro de Magnesio + DMSO 10% + agua de mar (para aplicar con compresas sobre la rodilla) - 2/3 veces al día. La mejora fue rápida. A mediados de marzo la herida se fue cicatrizando, fue perdiendo calor y se fue desinflamando. También disminuyó el dolor. Estas aplicaciones todavía las mantengo, sobre todo después de hacer ejercicios o caminar para controlar la inflamación y el dolor. La cicatriz ha sanado muy bien.
Desde mediados de marzo estoy tomando infusiones de Artemisa annua (3 veces al día), para fortalecer mi sistema inmunológico, siguiendo los consejos de Josep Pàmies, ya que, debido a la operación tenía falta de hierro y, como preventivo para la presente pandemia del coronavirus estoy tomando MMS tres veces al día: 2 gotas de clorito de Sodio 28% + 2 gotas Ácido clorhídrico 4% por cada toma, según protocolo de Andreas Kalcker.
Os doy las gracias por la orientación terapéutica, por el apoyo recibido para aliviar mi proceso de recuperación y el dolor. Estoy muy recuperada y me siento fuerte y con salud.
No pierdo ocasión para hacer difusión del trabajo tan importante que estáis haciendo para promover los tratamientos naturales y el empoderamiento del propio individuo y su comunidad.
Gracias de todo corazón.
Mi nombre es Ramon, tengo 55 años (abril 2020) y vivo en Lérida. A principios de diciembre de 2019 tuve una parálisis intestinal por estrés que me hizo perder 15 kg y me dejó con dificultades para orinar.
Ingresé en el hospital por urgencias y después de 4 días de todo tipo de pruebas me salió todos los análisis bien menos los marcadores tumorales de la próstata (PSA). Si el máximo es 3, yo tenía 8,19 (27/12/2019), niveles que recomiendan una biopsia y normalmente acaban en operación.
Una vez recuperado del sistema digestivo a base de enemas, me dan la baja domiciliaria y me envían a casa con 55 kg cuando normalmente peso 70.
-28/12/2019: empiezo a tomar una infusión de epilobio al día y al cabo de una semana la cambio por 2 cápsulas Prostmix Forte de PamiesVitae que, además de epilobium, lleva semillas de calabaza, Pygeum Africanum, Licopeno, etc .. que me son más fáciles de tomar.
También me preparo 15 gotas de MMS (dióxido de cloro) diluidas en un litro de agua que voy bebiendo durante el día, separado de las comidas. No lo hago cada día, pero con bastante frecuencia. Ni que decir tiene que también hago dieta sana con complementos de magnesio.
-10/02/2020: 2º Análisis completo de sangre.
-20/02/2020: Visita al urólogo para darme los resultados. El doctor cuando vio el informe se le escapó una palabrota. Todos los parámetros dentro la normalidad y el PSA me había bajado de 8'19 a 2'14 ¡¡ en un mes y medio !! , incluso me ahorré la palpación prostática típica de la visita.
Yo ya me esperaba los buenos resultados porque notaba cada día la mejora y recuperaba peso con normalidad. Ya vuelvo a ser el de antes!!
Sigo tomando una capsula al día de ProstMix y el MMS (dióxido de cloro) lo tengo preparado por si nos visita el coronavirus.
Gracias Josep y la Dulce Revolución por hacerme más libre.
Mi nombre es Claudia, tengo 48 años (abril 2020) y vivo en Marbella (Málaga). Deseo dar mi testimonio sobre cómo pude sanarme de este coronavirus usando el MMS.
El día 24 de diciembre de 2019 me atacó este virus dejándome totalmente postrada en cama sin poderme levantar ni para ir a hacer mis necesidades. Este virus se me hizo raro porque yo nunca me enfermo y pensé que era una gripe. Yo soy deportista y me cuido mucho. No me hicieron test porque todavía no se había extendido tanto, ya que fue en diciembre. Los síntomas fueron iguales a los del Covid19.
Al principio, dolores lumbares como calambres, al siguiente día me empezó a dar una irritación en la garganta acompañada de tos que me duró como 2 días hasta convertirse en neumonía. Eso fue como una mutación de varios síntomas que iban acelerándose: fiebre, fuerte dolor de cabeza, dolor en los huesos y músculos, debilidad muscular e infección pulmonar. Al respirar sentía como si mis pulmones se estuviesen inflando de aire, como si fueran a explotar. Sentía un silbido en ellos al respirar y no podía respirar normalmente. Me empecé a asustar mucho, no sabía lo que estaba sucediendo en mi cuerpo, pero noté que no tenía congestión nasal sino que esta gripe iba directa a los pulmones.
Una amiga está de testigo de cómo estaba de enferma. No podía más y entendí por qué los viejitos mueren con este virus, ya que es terrible. Estuve así, muy mal, durante 5 días, pues estaba usando un remedio que no era el adecuado hasta que se me ocurrió hacer uso del MMS. Activé 4 gotas en un vaso de agua. Esto lo hice 2 veces al día durante 2 días. Los síntomas de fiebre y el malestar general, desaparecieron de forma inmediata, pero la tos seguía. Investigué más a fondo y vi en el protocolo de Jim Humble que decía que para neumonía había que hacer inhalación solo de una gota o dos para que el gas limpiara los pulmones del virus. Así lo hice y pude eliminar la tos. Luego seguí con infusiones de cebolla y tomando planta de kalanchoe para subir mis defensas. En 24 horas estaba súper bien. Mi madre quedó sorprendida, ya que me querían llevar a urgencias y yo tenía fe en el dióxido de cloro.
En este mes de abril le hice el mismo protocolo a una persona mayor (75 años) que empezó con los mismos síntomas y sanó rápido.
Gracias Josep Pàmies, te admiro mucho por tu valentía y conocimientos y agradezco todo lo que estás haciendo.
Mi nombre es Juan Echevarria, tengo 39 años (enero 2020) y vivo en Sort (Lérida). Para contar mi experiencia he dejado pasar un tiempo razonable (6 años), con el fin de poder afirmar con seguridad que el linfoma B de célula grande, está superado. El testimonio es puramente técnico e informativo, sin entrar en detalles ni profundizar en lo espiritual. Así mismo, dejo bien claro que estoy absolutamente convencido de que jamás he estado tan vivo como cuando viví este proceso. A mediados de diciembre del 2014, después de una ecografía, me confirman que la molestia abdominal que arrastraba desde hacía 3 meses, se debía a una invaginación del intestino delgado. El mismo día me operan de urgencias cortando 10,4 cm del intestino.
El día 31 de diciembre me comunican el resultado de la biopsia: Lesión en intestino delgado, resección ilegal segmentaria: Infiltración en mucosa, submucosa, muscular propia y serosa por un linfoma B difuso de célula grande, con ulceración superficial. Márgenes de resección de mucosa libres de neoplasia. En los días posteriores al alta hospitalaria me practicaron un Pet Tac y una prueba de médula ósea. El resultado de los dos estudios fue favorable, no se encontraban indicios de células cancerosas. Aun así, el día que me notifican el resultado de la biopsia (31/ 12/2014) ya tenía programadas las 6 primeras "sesiones preventivas" de quimioterapia que debía empezar el día 6 de enero del 2015, a la que me opuse por falta de confianza en el argumento de los médicos (cumplimiento protocolar para la total limpieza del cuerpo y muy posible, 70%, de reaparición maligna del linfoma).
Desde el día de la operación conté con el asesoramiento de nuestro osteópata familiar y una excelente terapeuta que trabajaba en ese momento con él. Dos personas que hicieron una gran labor para dejarme ver, sin presiones, que hay más de un punto de vista sobre lo que es un cáncer y el por qué llega a nuestras vidas. Leí sobre el Dr. Hamer y la nueva medicina germánica: http://nuevamedicinagermanica.org/es
Tuve la gran suerte de llegar hasta casa Pàmies donde en casi 2 horas de visita personalizada con Aleix Pàmies, con un nivel de humanidad y profesionalidad admirable, nos orientó al completo en las conductas alimenticias y la ayuda con plantas medicinales para poder llevar adelante el ciclo del cáncer con éxito. De un gran listado de consejos creo que los más relevantes fueron tres: la dieta alcalina, purificación de la sangre con la mezcla de infusiones de ortiga, milenrama y caléndula y los baños con sal, 3 veces a la semana.
En la búsqueda del real origen de mi linfoma, el osteópata (Néstor) y su colega (Caterina), me recomendaron la biodescodificación (Nuria), terapia que recomiendo ampliamente. Hoy por hoy estoy curado y estos son los resultados de mi última analítica hecha en el 2017:
MARCADORS TUMORALS 1.40 mg/L 0.4 - 2.4
Agradezco enormemente a quienes me ayudaron profesionalmente y muy especialmente a mi compañera de vida y madre de mis tres maravillosos hijos que fue pilar fundamental en este redescubrir la vida.
Comparto los datos de las personas que colaboraron en la recuperación:
Osteópata y homeópata: Néstor Calvete (666052066)
Caterina Boixader (661857266)
Nuria Noguera (620575416)
Mi nombre es Conrado, tengo 66 años (abril 2020) y vivo en la provincia de Alicante. Yo era un poco desconfiado del clorito de sodio y de otros productos naturales. Me parecía demasiado simple, barato y fácil. Mi hija, que tiene 41 años (abril 2020), se encontraba muy mal, le faltaba el aire, no podía respirar, tos seca muy intensa, fiebre y mucho dolor de cabeza. Estaba a punto de llamar a la ambulancia. Llamó al número de teléfono que han habilitado en la Comunidad Valenciana. Le tomaron sus datos. En el caso de mi hija, después de hablar un médico con ella y, por los síntomas que ella le describió, la diagnosticaron como infectada por el covid19. Le dijeron que no podía salir de su casa y que debía hacer cuarentena forzosa.
Mi hija me llamó desesperada, porque estaba sola en un piso con su hija de 12 años. Estaba preocupadísima porque no podía respirar más y si la ingresaban a ella… ¿dónde dejaba a su hija? Porque nadie querría quedarse a su hija por el miedo a ser portadora. Durante la llamada, yo no la podía comprender porque tosía más que hablaba. Entonces fue cuando se me "encendió la lamparita" y le propuse probar, ante su desesperación, unos productos naturales que conocí a través de Josep Pàmies. Ella aceptó libremente probar con prudencia otra alternativa. Creo que eso la salvó.
Siguiendo las directrices de Andreas Kalcker y otros, le di el clorito activado con ácido clorhídrico en 1 litro de agua destilada: 22 gotas de cada componente. El estado de pureza del clorito es del 80% (seco en escamas) preparado al 28%, es decir en un botecito de 100 ml lleva 35 gr de clorito puro y se llena el botecito con agua destilada. Del ácido clorhídrico (en líquido) se pone 14,5 cc en el botecito de 100 ml y luego se llena con agua destilada.
Empezó tomando la solución durante todo el día, un pequeño trago cada hora y media.
También tomó própolis en polvo, se aplicaba plata coloidal en la garganta y nariz de 20ppm. También, 3 veces al día, tomó una solución concentrada en alcohol de Kalanchoe, artemisa annua, caléndula y cáñamo (cannabis). Le di vitamina C 1 gr. al día, (en este caso, separándola por 3 hs. de la toma del clorito), citrato magnesio 400 gr día, D3+k, 150 mcg y 50 mcg, Zinc y Selenio, L- glutamina 500mg. La artemisa también la tomó en cápsulas, además de equinácea, ajo, canela y espirulina. Además de llevarle todos estos productos, le llevé también alimentos porque no podía salir de casa a comprar.
Le dije también de evitar o reducir al máximo leche, azúcar y harinas blancas. Le aconsejé comer mucha fruta y verduras variadas, pescados pequeños como fuente de omega3, huevos, nueces, almendras, arándanos, frambuesas, muy poca carne y sólo si puede ser ecológica para no comer hormonas ni antibióticos.
También que realizara respiraciones profundas, tomar sol, caminar, moverse, beber 2 litros de agua al día, tomar un sorbo de agua de mar por su riqueza en minerales y dormir bien 7-8 horas min. Y como cura psíquica, emocional y espiritual le aconsejé apagar por completo la TV, y las noticias, que provocan miedo y pánico y esto deprime nuestro sistema inmunológico. Le propuse leer libros edificantes, buscar en internet videos educativos, constructivos, positivos, documentales de animales, naturaleza, etc. que leyese los Evangelios, es decir distanciarse del bombardeo negativo del pánico que no le favorecía para nada, etc.....
En menos de 24 horas remitió la tos y empezó a respirar normalmente. Todavía me cuesta creerlo. De este modo no solo se curó, sino que evitó ir al hospital, colaborando a que no se colapsara más de lo que está.
Casi todos los días la llamaban del centro de salud para saber cómo evolucionaba. Le dijeron que no hacían test y preferían mantener a los infectados en sus casas con un seguimiento telefónico, siempre que vayan superando la enfermedad.
Si el clorito (aparte de todo lo que le di) no hubiese funcionado, entonces creo que hubiese terminado en la UCI, ella y su niña.
Según mi opinión personal, el elemento más activo y decisivo en su mejoría fue el clorito, el resto del cóctel, por supuesto también tuvo su parte activa.
Mi hija a fecha de hoy, 18 de abril, está perfecta.
De forma telefónica le han dado el alta y ya no la llamaron más. Sólo ha recibido una llamada la semana pasada pidiéndole que se presente en el Hospital para que le hagan una extracción de sangre.
Mi nombre es Marisa, tengo 56 años (abril 2020) y vivo en La Rioja (en una región fuertemente castigada por el coronavirus). Soy bióloga de formación y me dedico a la micología aplicada. A principios de marzo hice varios viajes de trabajo, uno a Berlín y otro a Castilla la Mancha.
A mi regreso, el 13 de marzo, comienzo a sentir dolor de garganta y fuerte tos seca, posteriormente comienzo a sentir dificultad respiratoria, con flema incrustada en el pecho, pero no tuve fiebre. Ante estos síntomas activé el protocolo, llamando al número habilitado en la Rioja. Tardaron dos días en llamarme y darme algunos consejos a seguir.
Tras el fin de semana, me contacta mi médico de cabecera, y al contarle mis síntomas él piensa en un primer momento que era una bronquitis, ya que yo soy bastante susceptible a padecerla y me prescribió un corticoide (que no tomé) y un antibiótico (que tomé los primeros días, pensando en la bronquitis, antes de hacer el test). Yo por mi cuenta decidí reforzar inicialmente mi sistema inmune y tomé vitamina C, vitamina D, Zinc y un jarabe de equinácea, propóleo y tomillo, para la tos.
Unos días más tarde, cómo seguía con mucosidad en el pecho y dificultad respiratoria, mi médico me solicitó un test PCR para ver si tenía el coronavirus. Para su sorpresa di positivo a la presencia del SARSCoV2. Al saber que era positiva (dejé el antibiótico), pensé en tomar dióxido de cloro (CDS), pero no tenía en casa, así que lo pedí por internet y, mientras me llegaba, tomé plata coloidal, que también tiene propiedades viricidas.
En cuanto me llegó el CDS, abandoné la vitamina C, el Zinc y la plata coloidal y solo mantuve la vitamina D. Y comencé a tomar el CDS con el protocolo C (10 ml de CDS diluidos en 1 litro de agua). Dividí la botella en 10 tomas. La primera la tomaba 1 h después del desayuno y después cada hora, siempre respetando el tomarlo media hora antes de los alimentos y 1 h después de los mismos. Lo cierto es que mejoré mucho tras tomarlo, desapareciendo los problemas respiratorios y los síntomas de flebitis que también aparecieron.
Esta misma semana el martes 14 de abril, me hicieron un segundo test de PCR, donde ya no se detecta el virus, mi médico me llamó para felicitarme porque ya me había negativizado. Tengo los resultados de ambos test PCR. No los público, pero si fuera necesario puedo mostrarlos de modo privado.
He tratado de ser rigurosa y contar las cosas tal cómo son: comencé reforzando mi sistema inmune y después tomé el CDS (dióxido de cloro estabilizado en agua).
Nada me gustaría más que en España se hicieran estudios clínicos con todo el rigor científico para constatar las importantes propiedades medicinales del dióxido de cloro y todo lo que puede aportar para la conquista de la salud.
Gracias por ofrecerme la oportunidad de compartir mi testimonio.
Mi nombre es Aurora, tengo 50 años (abril 2020) y vivo en una zona entre Castellón y Valencia. Mi marido tiene 51 años, es hipertenso. Trabaja en una fábrica de cerámicas (como muchos de esta zona). Debido a este trabajo muchos crean alergias y otras patologías como hernias discales, etc.
Hacia el 20 de diciembre del 2019 empezó a toser. Justo en la época que aquí aparece el polen con más fuerza, debido al clima donde vivimos. El año anterior, ya le había pasado en las mismas fechas, pero con menos fuerza. No se le iba con nada. Una amiga nos dio Té de roca y con infusiones la tos se le fue desapareciendo poco a poco.
Pero en diciembre pasado le volvió a dar con más fuerza, con una tos persistente y molesta, provocándole el vómito. Estaba débil y no podía descansar ni de noche ni de día. Fue al médico de la mutua y le mandó un jarabe que no logró hacerle nada, luego fue al médico de cabecera y le mandó unos sobres, con los que tampoco encontró mejoría.
Pasaban los meses sin encontrar mejoría y a primeros de marzo volvió al médico de cabecera, porque los vómitos eran constantes. No podía retener nada en el cuerpo. No había tenido fiebre, pero al no comer, había perdido peso. El médico le recetó un jarabe, un protector de estómago, corticoides y un aminoácido. Le dio la baja durante una semana.
Ya empezaban a verse casos de Covid19 y yo ya había pedido el MMS para prevenir el virus. Cuando me llegó, le di 3 gotas activadas, en ayunas, en un vaso de agua, como pone el protocolo. Como era la primera vez no quería arriesgarme y solo se tomó 3 gotas. Por la noche ya no tosió, pudo descansar y la tensión la tenía regulada, que incluso con medicación para la tensión, no se regulaba.
El clorito de sodio lo tomó así tres días consecutivos; aunque también siguió el tratamiento médico a la par.
Mi nombre es Berta, tengo 38 años (febrero 2020) y vivo en El Vilar d´Urtx (Girona). Mi hijo Oriol de 9 años, sufre de asma. En primavera se le complica con la alergia que sufre al polen y en invierno con los resfriados. Cada vez iba a peor. Los médicos nos recomendaron vacunarlo una vez al mes durante unos años y, al mismo tiempo, medicarlo a diario. Nosotros optamos por no hacerlo, así que buscamos una manera natural de tratarlo, pero nos costó mucho encontrar un especialista que nos ayudase. Hacía 3 años que tratábamos a Oriol de manera natural con varios especialistas sin ningún resultado. Una prima mía me había hablado de los Pàmies, así que un día, por internet empecé a leer su web y encontré un apartado de testimonios de madres / padres con niños con los mismos problemas que Oriol, donde decían que los niños habían curado o mejorado de manera sorprendente, así que fuimos a visitar Aleix Pàmies a Balaguer.
Empezamos a tratar a Oriol con Aleix en julio de 2017. Le dio una dieta sin lácteos, baja en gluten y le sacó los alimentos que le hacían subir la histamina. Lo complementó con las infusiones de Perilla y en primavera con unas cápsulas. También le dio un jarabe para reforzar el sistema inmunitario y probióticos para rehacer la flora intestinal.
En invierno de 2018 Oriol ya sólo tuvo dos crisis asmáticas y en primavera de no ha tenido ninguna. En un año Oriol ha mejorado de manera sorprendente. Cuando tu hijo deja de sufrir, tú dejas de hacerlo también.
Estamos muy contentos de haberos conocido.
Mi nombre es Berta, tengo 38 años (febrero 2020) y vivo en El Vilar d´Urtx (Girona). Mi hijo con 3 años tenía problemas de otitis. Consultamos con Aleix Pàmies y nos dijo que utilizáramos gasas impregnadas de hierbas suecas (Maria Treben) y dos infusiones de perilla al día (mañana y noche).
El mismo día empezamos con la perilla. Cuando tenía dolor en los oídos le poníamos las gasas unas horas y dejaba de tener dolor. Por la noche, que suele ser cuando uno tiene siempre más dolor, le dejamos las gasas impregnadas toda la noche y ya pudo dormir sin dolor, sin antiinflamatorios, ni antibióticos, ni antihistamínicos, sólo perilla y hierbas suecas. Sólo necesitamos las hierbas suecas de María Treben un día. Seguimos una semana con la perilla para ayudar a drenar el moco del oído y en una semana, limpio.
Mi nombre es Mikel, tengo 49 años (nací en septiembre de 1969), peso 102 Kg y vivo en Bilbo (Bizkaia). Llevaba años tomando una pastilla diaria para controlar la tensión y aún con ello, la alta a veces me llegaba hasta 17.
En el último análisis de empresa (mayo 2018), la tensión ocular también me salió alta: 18 en el ojo derecho, 28 en el izquierdo. Me recomendaron tomar aceite de mejorana durante un mes: 3 gotas por la mañana, 3 al mediodía y 3 por la noche. Lo tomé en agosto de 2018. Las tomaba con un poco de zumo de naranja de tetrabrik, pues su sabor es muy fuerte (por su fuerte sabor, no recomiendo tomarlo ni con agua, ni con leche). A los 15 días, dejé de tomar la pastilla de la tensión.
En septiembre, me volví a hacer la revisión de la vista: la tensión ocular había pasado de 18/28 a 14/18. Después de 7 meses, en el análisis de empresa de abril 2019: 16/18. Después de 8 meses la tensión arterial medida en casa, recién levantado 6/12. Tomada por la médica, por la tarde, después de ir a trabajar, volver a casa, comer e ir al ambulatorio: 8/12
PD: En enero de 2020, tras 16 meses sin pastilla, he vuelto a tomar el aceite de mejorana porque en noviembre y diciembre la alta me ha dado varias veces 15.
PD2: Después de tomarlo durante un mes, hay que descansar otro mes antes de volver a tomarlo, en caso contrario puede producir estreñimiento, pues su consumo prolongado, ralentiza el movimiento intestinal.
Mi nombre es Ramón, tengo 71 años (enero 2020) y vivo en Cardedeu (Barcelona). Me diagnosticaron colitis ulcerosa a los 35 años. Aprendí a cortar las crisis haciendo ayunos (tenía sangrados ininterrumpidos de hasta dos meses de duración). Me hice vegetariano, pero no encontré la total solución hasta que, hace ahora 10 años, acepté seguir el consejo de dejar totalmente los lácteos y, desde entonces, no he vuelto a tener una sola crisis. Practico yoga a diario, elemento fundamental para mi estabilidad. Como de todo menos lácteos, aunque mi alimentación tiene muy en cuenta la calidad: productos de proximidad, a poder ser ecológicos; mucha verdura, fruta, frutos secos y huevos; la carne y el pescado con moderación; también infusiones saludables.
Mi nombre es Josefa, tengo 68 años (enero 2020) y vivo en Cabo de Palos (Murcia). Quería contar mi experiencia con los productos naturales. Hace 12 años me detectaron hipertensión. He estado tomando diariamente pastillas para la hipertensión y un diurético. En múltiples revisiones médicas me quejé de que tenía problemas con la circulación periférica, con síntomas alarmantes, ya que en aquel momento vivía en un pueblo de montaña de Salamanca y tenía los pies y manos congelados en invierno. Todos me decían que no era por la medicación, que al contrario que estaría peor si la dejaba. Cansada, decidí empezar a investigar. Hace dos años empecé a suprimir el diurético poco a poco sustituyéndolo por agua y zumos que me ayudaban.
Desde siempre he hecho y sigo haciendo, deportes aeróbicos, camino muchísimo todos los días por eso no entendía ese deterioro, precisamente en los pies y piernas. Durante esa investigación encontré muchos videos sobre agua de mar, estevia, Josep Pàmies y, al escucharlos, les escribí y les conté mi caso. Me aconsejaron tomar su preparado de hierbas para la hipertensión (mezcla de: hojas y flores de espino blanco, diente de león, olivo, pasiflora, stevia y lavanda). Empecé a tomarlas el 12 de marzo de 2018, y a los 15 días empecé a ir "rascando" pequeñas cantidades de una de las pastillas que tomaba para la hipertensión, para ir desintoxicándome de ella a nivel físico y "mental". El 25 de junio a penas tomaba 1 mg, un trocito para, simbólicamente convencerme que no la necesito. Mi tensión arterial está perfecta, mucho mejor que antes de empezar a tomar las infusiones, a veces demasiado baja, lo cual me lleva a plantearme que en algún momento y a largo plazo tendré que ir suprimiendo la otra pastilla.
Increíble el efecto producido en apenas 3 meses. A parte de la mejoría en la tensión arterial, tenía problemas de insomnio y también me ha desaparecido. Cuando uno empieza a investigar y tomar las "riendas de su cuerpo" es emocionante. También he aprendido a cocinar con agua de mar, como sustituto de la sal, la cual la bebo todas las mañanas en ayunas (tengo la suerte ahora de vivir a la orilla del Mediterráneo). Por amor y respeto a los seres vivos mi alimentación ha cambiado. Sigo tomando la mezcla de hierbas para la hipertensión mañana y noche. Creo que en unos meses suprimiré la única pastilla que me queda (pues de 10 mg. ya voy por 2,5 ). Doy gracias por haber llegado a una edad en la cual poseo el "lujo del tiempo", para poder aprender de todas esas personas que nos trasmiten sus conocimientos.
Gracias Dulce Revolución, espero en algún viaje poder visitar vuestras instalaciones.
Mi nombre es María, tengo 62 años (enero 2020) y vivo en Madrid. Hace unos 6 años fui diagnosticada asmática de por vida. Cuando me dio la doctora las múltiples rectas con medicaciones varias, entre ellas, cortisona, se las dejé en su despacho. Nunca había sido asmática y sospeché que algo podría haber provocado esto. Mi hija había traído un gato a casa y solicité pruebas de alergias.
Cuál fue mi sorpresa que me preguntan si como mucho pescado a lo que contesto que casi a diario y me dicen que tengo una alergia al anisakis y que no puedo seguir comiendo pescado.
Ya había empezado a tomar perilla de Dulce Revolución y en un mes yo ya no tenía el asma.
Leí que los japoneses envolvían el pescado en hojas de perilla para matar el anisakis.
Nunca más me volvió el asma. De no haber tenido esa inquietud de investigar por mi cuenta hoy no tendría ya huesos de la cortisona que me iban a mandar y demás medicación con las consecuentes secuelas.
Mi nombre es Nieves, tengo 45 años (enero 2020) y vivo en Ibi (Alicante). En junio de 2018 Pepe (con 68 años) empezó a notar dolores de cabeza todas las tardes, no le dio demasiada importancia y lo achacaba a los problemas que tenía con la dentadura porque tenía una infección en las muelas. Así pasó el mes de junio y el mes de julio. Durante el mes de agosto además de los dolores de cabeza, empezó a encontrarse mal, tenía náuseas, vómitos y poco a apetito por lo que empezó a perder peso. Fuimos al médico en varias ocasiones, pero no nos daban ningún diagnóstico.
Teníamos cita en el dentista y se lo dijimos al médico, nos dijo que una vez que el dentista lo tratara, si a los 15 días no se encontraba mejor, que volviéramos a su consulta. Fuimos al dentista, le quitó los dientes de la parte superior que le estaban ocasionando problemas y le pusieron dentadura postiza. A pesar de esto, seguía encontrándose mal. Durante todo el mes de septiembre fue un ir y venir del dentista al centro de salud y al hospital y Pepe seguía perdiendo peso y deteriorándose.
Fue a mitad de septiembre en una de estas visitas al centro de salud, que mientras esperaban para consulta, un médico, conocido de la familia, lo saludó y le preguntó qué hacía allí. Le explicó todo lo que estaba pasando y como se sentía y este médico lo envió a rayos para hacerle una radiografía. En la radiografía aparecía una mancha en el pulmón derecho, en seguida lo ingresaron en el hospital para hacerle más pruebas, entre ellas un TAC en el pecho y ahí estaba. Un tumor en el pulmón derecho. Estuvo ingresado una semana. Durante su ingreso empezaron a medicarlo con corticoides para la inflamación y notó mejoría, ya no le dolía la cabeza, ni tenía vómitos. Le hicieron un nuevo TAC, esta vez en cerebro para saber si había metástasis y desgraciadamente sí que había. Comenzó con el tratamiento de quimioterapia la última semana de septiembre 3 días seguidos, los días 25, 26 y 27, de martes a jueves. No tuvo apenas efectos secundarios de esta primera quimioterapia.
El diagnóstico era muy grave, los médicos nos dijeron que iban a hacer todo lo posible, pero que teníamos que estar preparados porque iba a ser muy duro. No fueron específicos en el pronóstico, pero no era nada positivo.
Cuando nos dan la noticia de que tiene un tumor en el pulmón derecho, un tumor que mide 8 cm con metástasis en el cerebro y que le quedaban pocos meses de vida y con mucho sufrimiento, nos hundimos, pero después de unas horas pensamos que no podíamos quedarnos de brazos cruzados, que teníamos que hacer algo. Durante los días que estaba ingresado, no paramos de investigar, leer, ver vídeos, testimonios de otras personas que habían superado el cáncer y cómo lo habían hecho.
El cáncer es una consecuencia de malos hábitos que contaminan el cuerpo y esto crea un entorno tóxico para las células, así que había que cambiar los malos hábitos por otros buenos y depurar ese cuerpo para que las células cancerígenas desaparecieran. Así que lo primero que había que hacer era eliminar las toxinas a través de una alimentación adecuada. Hace unos cuatro años estuvimos en una conferencia que hablaban de alimentación y enfermedades. Unos de los ponentes era un nutricionista que tiene su consulta en Castalla. El 25 de septiembre nos pusimos en contacto con él y nos dio cita para el 1 de octubre.
El viernes día 28 de septiembre le dieron el alta y nos fuimos a casa. Estábamos hundidos, tristes, impotentes, pero nos negábamos a aceptar la noticia, a aceptar que no había nada que hacer. Esa misma tarde fuimos a Alicante a la consulta de un médico homeópata al que hace años que visitamos cuando tenemos cualquier problema de salud o queremos hacerle alguna consulta relacionada con la salud. Cuando leyó el informe médico, nos confirmó el diagnóstico del médico del hospital: “la situación es muy grave y no hay nada que hacer. Va a morir de este cáncer. Os esperan tiempos muy duros. Disfrutarlo mientras esté con vosotros”.
La noticia nos cayó como un jarro de agua fría. Habíamos acudido a él con la esperanza de que nos dijera que había terapias y tratamientos alternativos o complementarios para luchar contra el cáncer y que nos dijera qué podíamos hacer o dónde acudir. Sin embargo, eso no pasó. Nos dijo que lo sentía mucho y que nos daba mucha fuerza y ánimo. Que le diéramos mucho amor y cariño y nos dijo algo muy importante: “permitiros y permitirle llorar. Soltar todos esos sentimientos y esa pena porque es muy necesario para sentir alivio y poder seguir día a día. No pretendáis hacer como que no pasa nada, haciéndoos los fuertes y no exteriorizando lo que lleváis dentro porque es peor y podéis enfermar”. Salimos de la consulta destrozadas ¿Cómo podía ser? ¿Ya estaba? ¿Eso era todo? ¿Era este el fin? La única persona que pensábamos que nos podía ayudar nos acababa de decir que no se podía hacer nada, FIN. En ese momento nos hundimos más todavía, no podíamos hacer nada más.
El día 1 de octubre fuimos a nuestra primera consulta con el nutricionista y a partir de ahí, empezó una dieta para limpiar y depurar su cuerpo y su organismo. Había que cambiar el hábitat de acidez donde vivían las células por un hábitat alcalino.
A principios de octubre un amigo de la familia, Paco, se ofreció para hacerle sesiones de Reiki. Nosotros aceptamos porque creemos mucho en la fuerza sanadora de la energía y eso sería una ayuda más para conseguir detener el tumor. Venía todos los días a casa a hacerle reiki, él sabía que estábamos investigando y buscando respuestas, por eso nos habló de Josep Pàmies, un señor de Cataluña que había demostrado que el cáncer se podía curar a través de plantas medicinales. Nosotros habíamos oído hablar de él anteriormente y por eso nos sonaba el nombre.
Los días 15, 16 y 17 de octubre le dieron la segunda sesión de quimioterapia, pero en esta ocasión sí que hubo efectos secundarios. Le bajaron las defensas y tuvo una infección que le provocó fiebre. Le salieron llagas por la boca y la garganta. El miércoles 24 de octubre por la mañana, al no bajarle la fiebre lo llevamos al hospital e ingresó en estado muy crítico. El médico nos dijo que la infección lo había debilitado mucho y que podía fallecer. Así estuvo durante 48h. El viernes 26 de octubre salió de peligro y el lunes 29 de octubre le dieron el alta. Durante el tiempo que estuvo ingresado, nosotros seguíamos investigando y leyendo todo lo que caía a nuestras manos. Paco iba al hospital a hacerle Reiki todos los días.
Estando en el hospital conseguimos el email de Josep Pàmies y el 25 de octubre nos pusimos en contacto con su sobrino Aleix, le enviamos el historial y los informes médicos y nos sugirió un tratamiento a base de infusiones y extractos de plantas, entre ellas la graviola. El día 27 de octubre hicimos el pedido de plantas y a principios de noviembre empezamos con el tratamiento de Pàmies. Casualmente, hablando de la enfermedad con una amiga, nos dijo que su hermana tenía una herboristería en Galicia, que conocía la graviola y que la tenía en cápsulas de manera que el concentrado de graviola era mayor que tomarla en infusión. Nos pusimos en contacto con ella para comprarle las cápsulas y nos recomendó que tomara también cúrcuma para la inflamación y moringa para mejorar sus defensas.
El 8 de noviembre, Paco, vino a casa con un producto llamado MMS, Clorito de Sodio. Es un concentrado depurativo para hacer el agua potable. Nos explicó que había sabido que puede combatir el cáncer y quería que lo conociéramos. Nos pusimos a investigar durante los días siguientes para saber más y tener más información. Pepe estaba dispuesto a tomarlo, así que hicimos el pedido y empezó a tomarlo el 12-13 de noviembre. Lo estuvo tomando desde noviembre de 2018 a mayo de 2019. Empezó con 3 gotas activadas y fue subiendo hasta una dosis máxima que en él, fueron 15 gotas diarias.
De esta manera empezamos el tratamiento complementario al tratamiento del hospital para acabar con el tumor: nutricionista, tratamiento a base de plantas, Reiki y MMS.
El día 15 de noviembre le hicieron el segundo TAC. El día 22 de noviembre, nos llamó el oncólogo y nos dio los resultados del TAC, el tumor había reducido y la metástasis tampoco había ido a más. ¡Fue una gran noticia! Cuando fuimos a consulta, decidieron no seguir con el tratamiento de quimioterapia porque no la había tolerado bien, y decidieron darle 10 sesiones de radioterapia en el cerebro.
Mientras tanto, nosotros seguíamos leyendo e investigando y aprendimos mucho sobre la enfermedad y el funcionamiento del cuerpo y la mente de las personas. Aprendimos que una persona no está formada solamente de un cuerpo y unos órganos, las personas somos también energía, poseemos una mente que es muy poderosa y que nuestros pensamientos, emociones y experiencias pasadas influyen de forma muy significativa en nuestra vida y nuestra salud.
Analizamos todo lo que estábamos haciendo:
Estábamos trabajando el cuerpo a través de la alimentación, las infusiones y los concentrados de hierbas y la energía a través del reiki y la meditación. Pero teníamos que sanar también una parte muy importante: la mente, a través de los pensamientos y las emociones. A principios de diciembre hicimos una terapia familiar con caballos para ayudarnos a detectar y liberar problemas, emociones y traumas que arrastrábamos del pasado. Esta terapia fue solo un paso más en este proceso, fue hacernos más conscientes del poder que tienen las experiencias pasadas en nuestra vida y cómo aprender a soltarlas para que no nos afecten en nuestra vida actual. Hacernos más conscientes también de que es un trabajo constante el gestionar las emociones y los pensamientos que son muy poderosos y pueden ocasionarnos enfermedades y no vivir una vida plena, sana y feliz.
Durante el mes de diciembre recibió el tratamiento de las 10 sesiones de radioterapia que acabó el 24 de diciembre. En enero le hicieron un nuevo TAC y el 8 de febrero nos dieron los resultados. El tumor había reducido de 8cm a 3cm, la metástasis del cerebro también había reducido. Se consideró darle otras 10 sesiones de radioterapia en la zona paratraqueal porque ahí quedaban células cancerosas activas. Pero las noticias fueron muy buenas y animaron a Pepe a seguir luchando porque todo el esfuerzo estaba valiendo la pena y estaba dando resultados.
En marzo le dieron las sesiones de radio y en abril le hicieron un nuevo TAC, en mayo nos dieron los resultados y en esta ocasión fueron extraordinarios. En el cerebro y en la zona paratraqueal no quedaba casi nada y el tumor del pulmón apenas medía 1 cm, medía 9mm. La alegría fue inmensa. El médico en esta ocasión decidió no darle ningún tratamiento más y esperar a ver cómo el cuerpo reaccionaba por sí solo. En julio le hicieron un nuevo TAC y los resultados fueron mejorando, el tumor ya solo medía 8mm. Estábamos consiguiendo que el cáncer fuera desapareciendo.
El último TAC ha sido en octubre y en esta ocasión el oncólogo confirmó que el tumor había desaparecido totalmente. Su cuerpo está limpio de tumor y metástasis.
Durante 8 meses seguimos al pie de la letra todo lo que el nutricionista nos recomendó. Actualmente sigue cuidando mucho su alimentación tomando productos sanos y ecológicos.
En junio realizamos una sesión de Constelaciones familiares.
Ahora estamos siguiendo un tratamiento de biocuántica que consiste entre otras cosas, hacer una dieta para que el fórnix ayude a limpiar el cuerpo de toxinas, patógenos y virus, bacterias, etc.
Desde hace un mes ha comenzado a hacer ejercicio físico para fortalecer el cuerpo y recuperar masa muscular.
Tenemos que destacar que Pepe ha sido muy buen enfermo, ha tenido una actitud muy positiva durante todo el tiempo y ha estado muy predispuesto a tomar y a hacer todo lo que hiciera falta. También ha tenido mucho apoyo y mucho amor de la familia y amigos.
Tratamientos llevados a cabo:
A continuación, detallamos el tratamiento de hierbas que nos recomendó Aleix Pàmies:
Vaso en ayunas de ARTEMISIA ANNUA (1 cucharada de postre por elvaso de infusión).
Durante el día beber de 0,5L a 1L de la mezcla para el cáncer (ortiga, caléndula y milenrama).
Graviola (en lugar de infusión se las toma en capsulas, 3 al día).
Una cápsula de Cardo mariano.
Cataplasmas de COLA DE CABALLO y arcilla en la zona afectada.
SEMILLAS DE ALBARICOQUE: 2 mañana y 2 tarde.
Mi nombre es Maite, tengo 69 años (enero 2020) y vivo en Hendaya (País Vasco Francés).
Quería contar el testimonio de un amigo de 43 años que le costaba orinar. Me dijo que le costaba un poco empezar a orinar y luego iba normal, sin molestias. Le pregunté si se tomaría una infusión de unas plantitas para probar si le solucionaba y me dijo que sí, así que le recomendé que tomara una mezcla con: lepidium, harpagofito, caléndula, cola de caballo y diente de león.
A los cuatro días de empezar a tomar, me llamó diciendo que, había empezado a orinar bien. Tomó dos infusiones al día durante unos dos meses. Hoy por hoy se toma una en ayunas. No le ha vuelto a pasar.
Mi nombre es David, tengo 67 años (enero 2020) y vivo en Barcelona. Quería dar mi testimonio sobre cómo limpiar los intestinos:
Ponemos en una olla 6 litros de agua, un puñado de sal gruesa marina sin antiapelmazantes + 1 kg de brócoli + 2kg de cebollas + 2 cabezas de ajo y especies como cúrcuma, canela, pimienta negra etc. La ponemos a hervir durante 3 minutos, después, dejarla enfriar hasta los 40º C, siguiendo a fuego lento hasta que con un pincho puedas atravesar la cebolla sin resistencia. Entonces pasaba todo por el colador y la batidora, volviendo a echar el batido en el agua y mezclándolo. Se genera un caldo rico en nutrientes alcalinos que favorecerán la flora intestinal.
Empiezas tomando un tazón, lo que es caliente va al tubo digestivo y lo frío se queda en el estómago; y cada 10-15 minutos otro tazón, al 4-5-6º tazón vas al baño y limpias de forma natural y sin peligro de deshidratación, al tiempo que alimentas al cuerpo con una digestión muy fácil ya que es caldo cremoso. Hay personas que en 1 sólo día han eliminado 1,5 kilos de heces acumuladas, pero como la limpieza viene desde arriba hacia abajo, proceso natural no genera molestias. Si esto se repite 1 vez a la semana, el intestino acabará pudiendo hacer los movimientos peristálticos al tiempo que reduciremos volumen abdominal.
Cuando el intestino está limpio, el cuerpo rescata las toxinas del cuerpo y las elimina por el mismo. En mi caso, a la 5ª semana me desperté por la noche y fui al baño, a pesar de que era primeros de febrero con 4º C, tenía calor y me quedé en calzoncillos respirando el aire fresco con la ventana abierta de par en par; esto fue ocasionado por haber vaciado los divertículos, que es una fuente de digestión perpetua y putrefacción, con la consiguiente liberación de oxigeno que es energía.
Un año y medio antes, a pesar de estar vestido y abrigado, caminaba por casa envuelto en una manta. Esta es una forma sencilla de limpiar nuestro sistema digestivo favoreciendo la flora intestinal de forma natural; hay que hacerlo un día que estés en casa, porque irás al baño cada dos por tres. Hay que beberse los 6-8 litros.
Si esto se sigue haciendo por 6 meses los divertículos se atrofian y desaparecen, el intestino recobra su tamaño más original desapareciendo el vientre hinchado y volumen abdominal.
Mi nombre es Joan, tengo 73 años (julio 2018) y vivo en Agulló (Noguera- Lérida). He aprendido a cuidarme con las hierbas de Pamies Vitae gracias al libro de María Treben "La botica del Señor”.
Cuando tengo molestias en el hígado tomo la mezcla de: alcachofera, diente de león, desmodium, boldo y stevia, para el riñón la mezcla de: vara de oro, ortiga muerta y galio.
Si tengo dolor de garganta tomo infusión de Agrimonia y a veces la mezcla de: agrimonia, erísimo, flor de malva, hojas de salvia, flor de saúco y parte aérea de tomillo.
Cuando tengo molestias o dolores en algún lugar del cuerpo tomo la mezcla de: milenrama, caléndula y ortiga y además tomo una hoja de Kalanchoe en la ensalada.
Cuando tengo llagas en la boca me enjuago con salvia.
Si tengo procesos de inflamación de los epidídimos, tomo la mezcla de: ortiga, saúco, maravilla, celidonia, galio, ulmaria, milenrama, verónica, hipérico y raíz de diente de león.
En los momentos en los que siento molestias en la zona de la próstata utilizo el epilobio.
Para las alergias tomo la perilla en infusión o en comprimidos. Utilizo la mezcla de: melisa, hierbaluisa, salvia, flor de manzanilla, menta, raíz de malvavisco para mejorar las digestiones y la mezcla de: sauce, melisa, tila, stevia, verbena y artemisa para las migrañas.
Este es mi botiquín personal. Con pocas infusiones (entre 1 y 5), generalmente desaparecen los síntomas. Si en alguna ocasión el botiquín no lo solucionara, entonces consultaría al médico, tal como aconseja María Treben.
Mi nombre es Elena, tengo 49 años (enero 2020) y vivo en Sevilla. Deseo compartir mi experiencia con respecto a un diagnóstico de periodontitis.
Fue en en febrero de 2018. Me tuvieron que extraer un diente del maxilar superior y me insistieron que tenía que hacerme cuanto antes un curetaje. Como estaba mal de dinero y este costaba 90 euros por maxilar, decidí hacerme el de arriba y dejar para más adelante el otro. La periodontista insistió en que antes de semana santa tenía que hacerme el otro. Empecé a hacer oil pulling, una técnica india. Consiste en que en hacer enjuagues en ayunas durante 20 minutos con aceite o bien de coco o de sésamo (este es el más efectivo), aunque el de oliva por lo visto también vale, pero no con tan buenos resultados. El aceite, debe ser ecológico y, a ser posible, prensado en frío.
La misma vez, tomaba 1000 mg de vitamina C al día, la estaba tomando para una depresión, pero la persona que me lo dijo insistía en que la vitamina era muy beneficiosa para los dientes. Tengo que decir que me he quitado dolores de muelas tomando vitamina c (unos 4 o 5 mg/día), pero esto lo comprobé después de haber solucionado mi problema con la periodontitis. Si lo llego a saber antes, lo hubiera tomado también. Comento lo de la vitamina C porque creo que debo dejar claro todo lo que estaba tomando.
Como estaba agobiada con el tema de los dientes, quería hacerme el curetaje en la parte de abajo, así que busqué un dentista más barato. Me vio en mayo y la dentista que me vio me dijo que tenía muy poca, que no corría prisa y que podía esperarme hasta hacerme de nuevo la de arriba, que, según ella, no tenía por qué ser a los seis meses, sino al año. Yo me sorprendí, ya que tendría que pasar un año del diagnóstico para hacerme el maxilar de abajo. En ese momento pensé que la primera dentista había exagerado, después ya no.
Después me enteré de que en la facultad de odontología te veían los estudiantes así que pensé que sería más barato allí (luego resultó ser que no). Cuando me vieron (creo que fue en octubre), la cureta no entraba más de 3 mm, por lo que me dijeron que no veían periodontitis. El profesor lo revisó y así era. Cuando comenté lo del oil pulling y la vitamina C y sugerí que sería una buena tesis me dijeron que los estudios que no generan beneficios no te los respaldan.
Tengo que contar también que utilizaba cepillos interdentales con bicarbonato, por las noches hacía enjuagues con caléndula, malva y agrimonia y me cepillaba siempre justo después de comer, aunque estuviera fuera.
Mi nombre es Javi, tengo 37 años (enero 2020) y vivo en Olesa de Montserrat (Barcelona). Llevo con sabañones desde los 14 años, y cada año sufriéndolos sin encontrar algo que me los mejorara de verdad.
Un acupuntor me aconsejó que utilizara el jengibre, y he de decir que es una auténtica maravilla.
Lo que hago es rallarlo y untármelo en las manos o pies que es donde me salen.
El año pasado tenía el dedo meñique de la mano izquierda muy mal y empecé a aplicarme el jengibre y me desapareció todo.
Si están muy mal puedes aplicártelo 2 veces al día y verás cómo mejoran.
Una cosa a tener en cuenta es que cuando te pongas el jengibre, hasta que no pasen mínimo unos 30 minutos no frotarse los ojos (lo comprobé sin darme cuenta) o tocar partes sensibles del cuerpo porque escuece mucho.
Otras cosas que a mí me van bien, es usar (en época de frío) guantes, tanto en casa como en el trabajo, de estos típicos pequeños negros, cortándoles la punta de los dedos para que no me molesten para hacer las labores. Y cuando salgo a la calle ponerme unos guantes gordos que abriguen.
De verdad que esto funciona.
Me llamo Begoña, tengo 43 años (enero 2020) y vivo en Asturias. Quería contaros el testimonio de la curación de una lesión en la piel que tenía mi abuela en la frente. Empezó como una manchita oscura que fue creciendo y engordando. Decidimos llevarla al dermatólogo y le diagnosticaron queratosis actínica bowenoide. La solución que nos daban era una operación de cirugía para extirpárselo. Nos explicaron que le quitarían un trozo más grande, teniendo que hacerle injertos de piel. Decidimos no hacerlo, ya que ella tenía en ese momento 93 años y nos parecía bastante agresivo para su edad.
Empecé a tratarla con jugo de celidonia. Aquí, en Asturias esta planta es muy abundante. Se lo echaba todos los días procurando impregnar toda la lesión. Al cabo de cinco meses aproximadamente la lesión se fue desprendiendo y cayendo a cachos. Os adjunto fotos para que veáis la evolución.
Mi nombre es José y escribo desde Córdoba (España). Quería compartir el testimonio de Antonio, un hombre de 82 años con un diagnóstico de cáncer de próstata y metástasis en huesos. Los médicos decidieron no darle tratamiento por la edad (gracias a Dios). La familia, al mismo tiempo tampoco le dicen a él nada sobre su enfermedad y comienzan a darle tintura de kalanchoe (2 gotas de tintura 5 veces al día) y flores de Bach: mezcla de Remedio Rescate, Mimulus y Castaño blanco (4 gotas, 4 veces al día) para tratar algunos problemas emocionales que tenía. Toma todo esto durante 3 meses.
Cuando empezó a tomar todo esto llevaba bolsa para la orina y hacía 3 meses que no salía a la calle por la dificultad de la bolsa y por el cansancio físico que tenía.
A día de hoy (agosto 2019) está totalmente recuperado. Hace vida normal, no toma nada alopático ni natural, pues su familia, al ver la mejoría no quiso darle más tintura de kalanchoe.
Tanto la familia como yo comentamos que, si no fuera porque los médicos decidieron no darle tratamiento por el estado avanzado de la enfermedad y por su edad, hoy no estaría con vida.
Siempre he tenido la piel muy blanca, y nunca me protegí debidamente del sol, al menos durante mi niñez y adolescencia. Hace un par de semanas noté una mancha cutánea de unos 5-10 mm de diámetro aproximadamente, creciendo en relieve a un ritmo vertiginoso en mi espalda, de color oscuro. Me asusté, evidentemente, y acordé una visita a mi dermatóloga, que aplazó el encuentro unas semanas, por tener su agenda llena. Este descubrimiento de la mancha tuvo lugar a la par que otra mancha con relieve que tenía en el hombro, más pequeña pero que también crecía con rapidez, comenzó a sangrar, probablemente por el roce de la ropa.
De modo instintivo, tomé una solución alcohólica (tintura) de própolis, de un color casi negro, y la apliqué con un algodón. Lo lógico hubiera sido desinfectar únicamente con alcohol, pero al ir a buscarlo encontré casualmente la tintura de própolis, y sentí que sería un remedio aún más eficaz para desinfectar la zona. Sabía que el própolis de las abejas tiene propiedades antibacterianas, antifúngicas y antivíricas. Las abejas, además, me caen bien, son unas trabajadoras incansables que fabrican miel, polen, própolis y jalea real y constituyen una fábrica biológica magnífica. Al día siguiente repetí la operación, en realidad sin entender muy bien por qué lo hacía, al menos de modo consciente. Procedí de este modo durante 3-4 veces, lejos de esperar lo que sucedería más tarde.
Cuál fue mi sorpresa cuando la pequeña protuberancia oscura se cayó, así, literalmente. Ahora mismo no queda ni rastro, sólo un ligerísimo color rosado y un relieve casi imperceptible. En cuanto a la de la espalda, también comenzó a caerse con el roce de la toalla después de la ducha, por lo que seguí aplicando el própolis, esta vez dejando un algodón con el líquido, sujeto con un esparadrapo hipoalergénico, gracias a lo que también ha (casi) desaparecido. A veces el instinto nos guía, los perros toman hierbas del campo sin saber muy bien por qué, lo hacen, y eso les ayuda a purgarse. Supongo que actué con el instinto de un perro, lo cual en cierto modo me enorgullece.
Lo acontecido me ha llevado a querer profundizar en la naturaleza de las verrugas cutáneas y en propiedades del própolis. El virus del papiloma humano (VPH) es un virus que está implicado en neoplasias benignas y malignas. Las verrugas suelen eliminarse mediante terapias destructivas tales como ácido salicílico, ácido tricloroacético, crioterapia (congelación mediante nitrógeno líquido), etc. ¿Podría ser que el própolis ayude a eliminar el virus de las verrugas?. No he encontrado ninguna publicación que describa el tratamiento de las verrugas cutáneas mediante própolis por vía externa (también llamada vía tópica). Sin embargo, sí que he encontrado un estudio clínico del 2009, de una duración de tres meses y publicado en el “International Journal of Dermatology”, en el que se evaluó el efecto de própolis o equinácea, administrados de forma oral, para combatir las verrugas. Se investigaron el própolis y la equinácea, por ser inmunomoduladores seguros y con propiedades antivirales. En pacientes con verrugas planas y comunes tratadas con própolis, en un 75% y 73% de los casos, respectivamente, desaparecieron las verrugas. Estos resultados fueron significativamente mejores que los obtenidos con la toma de la planta equinácea (que estimula el sistema inmunitario) o un placebo (control). Los autores concluyen que el própolis constituye una terapia segura y efectiva para el tratamiento de las verrugas (Zedan, 2009).
Me ha sorprendido no encontrar más datos científicos publicados sobre la eficacia del própolis para el tratamiento de las verrugas, así que he decidido extender mi búsqueda a otro tipo de virus que afectan a la piel, como el virus del herpes simple (herpes simplex virus, HSV), causante de herpes labial. En un estudio realizado por investigadores del Departamento de Virología de la Universidad de Heidelberg (Alemania) en el 2010, se analizó el efecto del própolis in vitro (es decir, en estudios que no se realizan en animales ni humanos, sino en células), contra el virus del herpes simple tipo 1 (herpes simplex virus, HSV-1). Los autores concluyen que los extractos del própolis podrían ser adecuados, mediante aplicación tópica, contra la infeción cutánea por el virus del herpes (Schnitzler, 2010).
Otro estudio, realizado mediante una colaboración entre varios Departamentos de Dermatología de Hospitales de Eslovaquia y la República Checa, en condiciones “doble ciego” (en los que ni los pacientes ni los médicos saben qué producto se está aplicando, hasta después de analizar los resultados), se probó una crema de labios con extracto de própolis a una concentración del 0,5% y esta crema resultó más eficaz que una crema que contenía 5% de aciclovir –el antivírico convencional para el tratamiento del herpes labial- para el tratamiento del herpes labial en fase vesicular (Jautová, 2018). Resultados similares fueron encontrados por otros laboratorios, para tratamiento del herpes labial en el estadío eritematoso-papular (Arenberger, 2017).
Esta es una pequeña incursión en la vasta literatura científica que demuestra los efectos antivirales del própolis. Las abejitas no dejan de sorprendernos, cuidémoslas más de lo que lo hacemos, evitando en el planeta el uso de insecticidas que las dañan y las están diezmando.
Este relato no pretende sustituir la opinión médica, por favor, visite su dermatólogo con regularidad para evitar y tratar las afecciones cutáneas.
Bibliografía
Arenberger P, Arenbergerova M, Hladíková M, Holcova S, Ottillinger B.
(2017). “Comparative Study with a Lip Balm Containing 0.5% Propolis Special Extract GH 2002 versus 5% Aciclovir Cream in Patients with Herpes Labialis in the Papular/Erythematous Stage: A Single-blind, Randomized, Two-arm Study.” Curr Ther Res Clin Exp. 14;88:1-7.
Jautová J, Zelenková H, Drotarová K, Nejdková A, Grünwaldová B, Hladiková M. (2018). “Lip creams with propolis special extract GH 2002 0.5% versus aciclovir 5.0% for herpes labialis (vesicular stage) : Randomized, controlled double-blind study.” Wien Med Wochenschr. Nov 7.
Schnitzler P, Neuner A, Nolkemper S, Zundel C, Nowack H, Sensch KH, Reichling J.
(2010). “Antiviral activity and mode of action of propolis extracts and selected compounds.” Phytother Res. 24 Suppl 1:S20-8.
Zedan H, Hofny ER, Ismail SA. (2009). “Propolis as an alternative treatment for cutaneous warts.” Int J Dermatol. 48(11):1246-9.
Mi nombre es Elisabet, tengo 64 años (abril 2019) y vivo en Manresa (Barcelona). Hace alrededor de 2 años me detectaron un adenocarcinoma de 9 cm en el pulmón con ganglios afectados en el mediastino y en la cavidad abdominal y metástasis en el cerebro y en el colon. Era cáncer en estadio IV. El pronóstico no era muy reconfortante: no me daban más de 1 año de vida.
Empecé el tratamiento con quimioterapia. Después de 6 sesiones tuve que dejar el tratamiento, pues me causaba anemia. El tumor había reducido 2 cm. Fue entonces cuando empecé a seguir los consejos del señor Pàmies tomando kalanchoe todos los días, infusiones de la mezcla de: hojas de ortiga, flores de caléndula y flores de milenrama, infusiones de Artemisa annua. También tomaba cápsulas de cúrcuma (500 mg).
Cambié completamente mi alimentación, eliminando los fritos, los productos procesados, las carnes rojas, reduciendo a 2 días por semana la ingesta de carnes blancas o pescado, tomando agua de mar y extracto de cannabis. Pasé a una alimentación alcalinizante.
La metástasis del cerebro desaparició y también las adenopatías. La metástasis del colon se resolvió con cirurgía y me recuperé de la anemia. El tumor primario fue reduciendo de tamaño. En cada tomografía se detectaba una reducción de 1 a 2 cm. hasta que llegó a medir 2,5 cm. En este momento se decidió eliminar lo que quedaba del tumor mediante radioterapia.
Después de más de 2 años de finalizar los tratamientos, el cáncer no se ha vuelto a manifestar. Sigo con la alimentación alcalina, las infusiones , los baños de sal y los productos ecológicos, intentando eliminar al máximo los tóxicos. También sigo tomando kalanchoe, alternándola con infusiones de graviola.
Recomiendo al cien por cien la medicina natural y complementaria, no como sustituta de la convencional, sino como una ayuda muy valiosa que, junto con una dieta correcta, ejercicio físico y una actitud positiva, pueden ayudar a la recuperación e incluso la curación de enfermedades para las cuales la medicina convencional no ofrece resultados definitivos. Estoy convencida de que los consejos de Pàmies y su equipo me han ayudado mucho en este sentido.
Mi nombre es Agustina, tengo 43 años (abril 2019) y vivo en La Sénia (Tarragona). Quería dar a conocer mi testimonio de cómo superé una bronquitis muy fuerte gracias a leer testimonios de vuestra web y gracias a vuestras recomendaciones. Cogí una bronquitis. Tenía mucha tos y mucho moco en el pecho que me provoca ahogo, no pudiendo estar acostada.
Al ir al médico me recetó cortisona, me puso una mascarilla en el centro de salud y para casa me recetó inhaladores. No notaba mejoría, incluso noté que tenía más tos y que ésta iba a más.
Leí un testimonio parecido al mío que decía que tomaba infusión de llantén, stevia y tomillo. Tengo que decir que me quedé muy sorprendida cuando a la primera infusión noté mucha mejoría: podía respirar mejor, me sentía el pecho más ligero y la tos iba a menos.
Durante un mes (ya no tomo nada), tomé tres infusiones diarias y cada vez estaba mucho mejor. Dejé la medicación en seguida.
Agradezco vuestro trabajo y la difusión de testimonios que me ayudaron mucho.
Mi nombre es José Luis, tengo 44 años (septiembre 2018) y vivo en Algeciras (Cádiz). En junio de 2014 cuando tenía 40 años, al salir de trabajar noté algo de frío, como cuando te vas a poner malo, con fiebre. Durante 3 días tuve fiebre, pero no notaba ningún síntoma. Al ver que no bajaba acudí al médico, el cual me dijo que todavía no había dado la cara lo que fuese y que probablemente sería un virus.
Después de ir a urgencias 5 veces con fiebre alta, deciden ingresarme para hacerme pruebas. Me diagnostican tuberculosis miliar. Una tuberculosis que ataca a los órganos internos por la sangre, pero que no es contagiosa. Me afectó a los pulmones. Estuve ingresado 20 días, después de este tiempo me dan el alta con una medicación fuerte. Tomaba 10 pastillas al día.
Un mes después vuelvo a ingresar por náuseas y hepatoxicidad. Debido al tratamiento tenía los niveles 3 veces los niveles por encima de lo normal. Suspenden el tratamiento y me recetan otro más tolerable.
Al cabo de dos meses vuelvo a ingresar, pues tenía mucho dolor de espalda que se extendía hacia la barriga. El médico me manda a hacer una ecografía y se visualiza granulomas en el bazo y en el hígado. Con un TAC me lo confirman, pero dudan si es sarcoidosis, una enfermedad del sistema inmunitario. Me hacen una broncoscopia y consiguen coger un granuloma, pero siguen como siguen dudando después de los resultados me envían al hospital de Cádiz para hacerme una biopsia de pulmón.
Estaba muy asustado porque veía que no se aclaraban entre ellos y me di cuenta que la medicina estaba a años luz de como yo me la imaginaba. Yo no quería operarme, dentro de mí había algo que me decía que no y quise una segunda opinión, pero pusieron todo tipo de trabas y al final decidí operarme. Me arrepentí porque no fue determinante para nada, sólo querían saber que era, pero para mí tratamiento no era necesario. Me comentaban que lo que me pasaba a mí nunca antes lo habían visto en los años que llevaban trabajando.
Recuerdo que fue una recuperación muy dolorosa, pues lo que iba a ser sólo una operación con laparoscopia acabó siendo una operación a cielo abierto. Me cortaron dos trozos de pulmón, debido a una complicación. Durante un mes estuve durmiendo boca arriba y a día de hoy la parte izquierda de mi espalda casi siempre me duele de las cicatrices.
El diagnóstico fueron dos enfermedades difíciles de diferenciar, por una parte sarcoidosis y por otra tuberculosis miliar. No ponen tratamiento a la sarcoidosis porque, según ellos, está parada. Sí pusieron tratamiento para la tuberculosis. Durante un año (que fue muy duro), perdí 12 kilos, me quedé sin fuerzas, me cansaba con sólo subir las escaleras de mi casa. Tenía que acostarme, me dolía también todas las articulaciones, me dijeron que no volvería a recuperar la masa muscular, pero lo fui consiguiendo poco a poco, haciendo mucho ejercicio, comiendo sano y con mucha fuerza de voluntad. Sólo así fui mejorando muy poco a poco.
A los 3 años, en mi última revisión, me llamaron directamente de cirugía torácica para darme cita. Me quedé de piedra, les reclamaba una explicación y no podían dármela, sólo que mi médico me había derivado allí. Fui a buscar a mi médico para que me explicara qué pasaba y me explicó que me habían detectado un nódulo en el pulmón derecho y que los cirujanos hablarían conmigo para ver qué hacían. Se me vino el mundo encima. Después de pasar la crisis y rebeldía de por qué de nuevo a mí, decidí que tenía que hacer algo. La alimentación me había ayudado y pensé empezar por ello como terapia.
En la cita con el cirujano torácico me explicó que me tenía que operar porque era un nódulo de 14 mm que no tenía nada que ver con las enfermedades que había tenido anteriormente. Me explicó detalladamente que biopsiarían el nódulo allí mismo, en el quirófano, y quitarían una pequeña parte de pulmón. Si era benigno se quedaría así, pero si no tendrían que quitar casi la mitad de pulmón. También me dijo que antes me harían un PET TAC para ver si era maligno o benigno, aunque con las dos enfermedades que tuve, podía dar un falso positivo. Cuando me llamaron para darme el diagnóstico no tenían claro si era benigno o maligno. Aun así, me aconsejaron que me operara ya. Después de hacerle varias preguntas decidí no operarme. Lo había pasado muy mal en la anterior.
Cuando llegué a casa me puse a investigar por internet todo tipo de remisiones por tumores. Mucha de esta información la encontré en la página de Josep Pamies en Dulce revolución y otros sitios más.
Mi terapia consistía en:
MMS (empecé con 2 gotas y fui subiendo hasta 30), dieta alcalina, dejé el azúcar, harinas refinadas, lácteos, carne y pescado. Tomaba licuados de frutas y verduras. En una semana ya había adelgazado 7 kilos por la depuración.
Tomaba también un hoja de kalanchoe, aceite de onagra, infusión de té verde añadiéndole jengibre, cúrcuma, canela, clavo, tomillo y alcachofera. Me hacía baños de sal cada 2 días y cataplasmas de arcilla. Así estuve un par de meses hasta que leí el testimonio de Sofía sobre su linfoma, en la página de dulce revolución (que es un auténtico milagro). Contacto con ella y añado a mis tomas sus recomendaciones. Empiezo a tomar también uña de gato, infusión de graviola y unas ampollas para las defensas que ella me recomienda.
En la última revisión con TAC, en abril, cuatro meses después de empezar con los remedios naturales, recibo una carta de mi diagnóstico en la cual dice que el nódulo está más difuso que la vez anterior, y que no hace falta operación. Me dan revisión para 6 meses.
A día de hoy, la tuberculosis miliar desapareció, no tomo ningún tipo de medicación para la sarcoidosis. Todas las secuelas del hígado y bazo se han recuperado y regenerado por completo. El nódulo pulmonar pasó de medir 14 mm a 4 mm. Sigo cuidando mi alimentación, hago deporte, intento comer cosas ecológicas y una vez al mes hago baños de sal. Sólo os puedo decir, desde mi experiencia, que la alimentación y las terapias naturales funcionan.
Mi nombre es Santi, tengo 34 años (julio 2018) y vivo en Sabadell (Barcelona). a raíz de un golpe en el ojo le salió una mancha de sangre roja a mi mujer, ocupaba un 50% de la parte blanca del ojo. Siete días más tarde del incidente, el ojo seguía igual, así que decidí ayudar aplicando el líquido naranja que sale de la planta celidonia (también conocida como hierba verruguera o hierba de las golondrinas, ya que éstas la usan para curase los ojos). Apliqué el líquido puro poco a poco alrededor del ojo a unos 3 milímetros del mismo. Técnicamente hay que diluirlo un poco con agua o saliva, ya que es un poco cáustico.
Al ponérselo se rascó el ojo un poco y empezó a picarle mucho, seguramente el líquido entró dentro. Era tarde y nos fuimos a dormir. A las 8 de la mañana la mancha se había reducido un 60 por ciento en sólo una noche. Ya no volvimos a aplicar más y la mancha desapareció totalmente al tercer día.
Esta planta potencia, desinfecta y activa el sistema de limpieza propio del ojo. También la usé en una verruga que crecía hacia dentro y con 7 aplicaciones desapareció.
Mi nombre es Fran, tengo 52 años (julio 2018) y vivo en Vilagarcía de Arousa (Pontevedra). Yo padecí colon irritable durante años, el primer año y medio fue horroroso: dolores, diarrea, sensación de hinchazón y una necesidad constante de tener cerca un wc (esto fue lo peor). Después de ese primer año y medio donde la medicina oficial y convencional no tenía nada que hacer me fue pasando y solo a temporadas he ido más o menos llevándolo.
Siempre se me agravaba cuando tenía que viajar, o por reuniones de trabajo etc… Hace unos 7 meses descubrí por casualidad una especia que se llama cúrcuma y que me ha curado totalmente. Tomo esto de una manera muy sencilla: a una o dos cucharaditas de cúrcuma le espolvoreo una cantidad generosa, pero inferior, de pimienta negra molida y a este polvo le añado un poquito de aceite de oliva virgen. Con esto hago una masilla, a esta masilla le añado un poco de zumo de naranja y me lo bebo. Así de sencillo. Esto me ha curado. Puedo comer de todo y, sobre todo, estoy totalmente despreocupado de esta dolencia de la estoy convencido estar totalmente curado.
Mi nombre es Sandra, tengo 45 años (junio 2018) y vivo en Olot (Girona). En el año 2016, después de que me despertara muchas noches con la mano dormida y con dolor, el traumatólogo me pidió un electromiograma. El diagnóstico de la prueba fue síndrome de túnel carpiano severo. Me recomendaba una intervención inmediata. Me quería operar la semana siguiente, después de la visita, para comentar los resultados, pero yo decidí que quería esperar. Él me dijo que cuanto más tardase era más perjudicial, pues el nervio estaría mucho peor y entonces también iba a ser más difícil la recuperación.
Empecé acupuntura, y el acupuntor, cuando ya llevábamos 6 o 7 sesiones, me recomendó biodescodificarlo. Me decía que estaría muy bien saber, a nivel simbólico, a qué me aferraba o qué no quería soltar.
Tuve la suerte y con una sola sesión de biodescodificación encontré lo que daba sentido a este dolor y ahora, ya hace más de un año que la mano no se me duerme y no tengo nada de dolor.
Me llamo Ángela, tengo 61 años (mayo 2018) y vivo en Huelva. Aunque mi padre falleció en octubre de 2015, con 86 años, quiero dejar constancia de su testimonio con la planta llamada paletosa (Inula viscosa o Dittrichia viscosa, de la familia de las Asteráceas) que lo curó de pólipos sangrantes en el estómago cuando él tenía 60. El médico le decía que su estómago parecía un volcán en erupción. Todos los meses iba al hospital y le quitaban un pólipo por endoscopia.
Un día, yendo a su campo, en Valverde del Camino, provincia de Huelva, se encontró con un señor que, al parecer, curaba las dolencias con plantas. Se sacó del bolsillo una planta con raíz y le dijo que la plantara en su campo y que cuando creciera, cortara todos los días, seis hojitas frescas, que pusiera 250 ml de agua a hervir, le echara las hojas, la tapara y dejara reposar durante 5 minutos y después se la tomara, sin echarle azúcar, ni miel, ni otros condimentos.
Mi padre así lo hizo durante 1 año. Todos los días se tomaba su infusión en ayunas y cuando fue de nuevo al médico, al mes siguiente, para quitarse otro pólipo, éste quedó sorprendido al comprobar que no había ningún pólipo, ni existía cicatrizaciones de todos los que ya le había quitado. El estómago estaba completamente normal. No daba crédito a lo que estaba viendo. Mi padre también padecía de colitis ulcerosa y diverticulitis y con la toma diaria de esta infusión, todos estos padecimientos se le quitaron y nunca más tuvo problemas del aparato digestivo. Aun así, se la tomaba de forma esporádica cuando tenía digestiones pesadas o alguna molestia abdominal o estomacal. El malestar cedía de inmediato.
La paletosa es una planta silvestre y existen varias clases o variedades. Pero ésta, solo crece en Valverde del Camino, provincia de Huelva. También es muy eficaz para las hemorroides, las gastritis, las úlceras y los dolores de estómago.
Mi nombre es Isabel, tengo 57 años (mayo 2018) y vivo en Mollet del Vallès (Barcelona). Tengo artritis reumatoide desde hace 20 años y debido a que he tomado a lo largo de mi enfermedad tanta medicación (aún sigo tomando) mi hígado está mal.
Hace dos años las analíticas salían siempre muy alteradas, hasta el punto que mi reumatóloga me dijo que mi hígado estaba a punto de enfermar de hepatitis (eso que soy una persona sana. Nunca he fumado ni bebido y cuido al máximo la alimentación).
Fui a visitar a Aleix Pàmies lo antes posible y me hizo varias recomendaciones:
• Tomar 3 veces al día infusiones de Artemisa Annua mezclada con la mezcla de: diente de león, alcachofera, desmodium, boldo y stevia. Que la tomara hasta mejorar la analítica, y que después siguiera tomando Artemisa Annua mezclada con la mezcla de: cola de caballo, diente de león, marrubio, ortiga, té verde y stevia.
• Cuidar la alimentación evitando lácteos, carnes rojas, bollería…
Mi gran sorpresa fue que, al cabo de un mes de seguir las pautas, la reumátologa me hizo una analítica y me dijo: “Tu hígado está casi bien”.
Le dije el motivo y me animó a seguir en mi línea.
• Actualmente sigo cuidando mi alimentación y hago tomas esporádicas de Artemisa Annua y la mezcla de cola de caballo, diente de león, marrubio, ortiga, té verde y stevia.
De esta manera puedo ir resistiendo la medicación que me dan para la artritis.
Mi nombre es Vicente, tengo 61 años (abril 2018) y vivo en Madrid.
En septiembre de 2015, tras una biopsia y analítica con PSA de 9,35, me diagnostican un cáncer de próstata. Un mes después, en una revisión del cáncer que padecí en 2011 (linfoma del manto folicular grado 4) me detectan una recaída.
La medicina oficial me propuso lo siguiente: tratar primero el linfoma con quimioterapia y autotrasplante y realizar un bloqueo hormonal temporal del cáncer de próstata hasta ver la evolución del linfoma. Inicialmente me planteo renunciar a la medicina oficial y hacer sólo un tratamiento desde la medicina complementaria, pero finalmente decido hacer las dos cosas.
El tratamiento desde la medicina oficial lo realicé entre noviembre/2015 y marzo/2016. Para paliar los efectos secundarios de la quimioterapia, que fueron muy potentes, asesorado por una terapeuta floral tomé marihuana en diferentes preparados y, cuando el malestar digestivo me lo permitía, infusiones de una mezcla de plantas (té verde, uña de gato, ortiga, caléndula, milenrama, graviola, vara de oro y alcachofera).
En otoño de 2016 conozco información de Josep Pàmies y de la Dulce Revolución a quien solicito asesoramiento. Me proponen un tratamiento que inicio en diciembre/2016 y continúo en el momento de escribir este testimonio abril/2018.
Durante estos 17 meses he tomado:
Un aspecto muy importante, desde mi punto de vista, a tener en cuenta cuando hay enfermedades graves es la resolución de conflictos emocionales y la reestructuración de creencias negativas, por lo que trabajé y sigo trabajando con ambos aspectos.
Para resolver los conflictos emocionales realicé, durante 8 meses, terapia y, actualmente, cuando tengo una alteración emocional me autoaplico EFT.
Para reestructurar las creencias negativas me formé en el Método Integra y lo utilizo periódicamente.
Periódicamente recibo sesiones de terapia craneosacral biodinámica para potenciar los mecanismos de autoregulación y autosanación de mi organismo.
Todos los días me autoaplico Reiki.
La situación actual es que:
Agradezco a Josep Pàmies y a Dulce Revolución su lucha y dedicación en defensa y promoción de las plantas medicinales y animo a todo el mundo a incorporar las plantas en su dieta habitual y, por supuesto, a utilizarlas como tratamiento en el caso de padecer alguna enfermedad. Eso sí: sin prisas, sin expectativas y con mucho agradecimiento.
Mi nombre es Núria, tengo 53 años (abril 2018) y vivo en Cornellà de Llobregat (Barcelona). Hace aproximadamente tres años entré en menopausia. Lo comento porque realmente no sé si tuvo algo que ver. Empezaron a aparecerme unas manchas de color rosa en las piernas y pensé que era debido a sequedad en la piel. Intenté localizar los mejores dermatólogos de Barcelona y sólo conseguí gastar un montón de dinero sin tener ningún tipo de solución. Tuve que ponerme cremas con corticoides que lo único que hacían era tapar el problema, pero no lo solucionaban.
El brote de psoriasis que me apareció al año siguiente (2016) fue espectacular: cabeza, brazos, espalda, piernas, pecho.... estaba desesperada. No entendía nada. Nadie en mi familia había sufrido de psoriasis, y pasé una temporada realmente dura. No podía vestir ropa oscura. En el coche era horrible ver cómo toda la tapicería se llenaba de blanco. Me hablaron de Josep Pàmies y en julio de 2017 visité a Aleix Pàmies. Él me recomendó tomar infusión de Artemisa Annua y, si lo necesitaba, añadir la mezcla de plantas relajantes (lavanda, melisa….). Así lo hice. Lo tomaba unas 2 horas después de la comida y unos 20 min antes de la cena. Preparaba la infusión con una cucharada del tamaño de la de postre de cada infusión. Al cabo de dos meses, la psoriasis había desaparecido por completo. Actualmente sigo tomando el mismo tratamiento, sólo descansé un mes.
Además de las infusiones sigo las pautas de alimentación alcalina que me dio Aleix.
Sólo puedo agradecer a la familia Pàmies todo lo que están haciendo por todos nosotros.
Mi nombre es Mercedes, tengo 43 años (abril 2018) y vivo en Madrid. Mi padre de 76 años de edad, enfermó en el año 2015 de cáncer de próstata. El tumor era muy agresivo. No quisieron operarlo. Sólo le radiaron, ya que toma sintrom y tiene muchos antecedentes. Aparentemente estaba controlado hasta que hace unos meses se observa que de un 0,3 de PSA se eleva a 12.
Deciden hacerle muchas pruebas médicas y biopsias. En el PET TAC se vio una metástasis de huesos (pelvis y vértebras, principalmente la L5) originada por la próstata. En el transcurso de todo esto su PSA se elevó a 500. Nos comunican que solo le podían radiar la vértebra L5 como tratamiento paliativo más unas pastillas hormonales para frenar la enfermedad, ya que no tendría cura y sus efectos se verían a largo plazo. Afortunadamente un buen amigo mío me ha ido enseñando y hablando de remedios naturales por lo que yo también me puse a estudiar sobre el tema. Mi padre ha comenzado una dieta alcalina, toma stevia y bebe agua de mar y no solo eso, desde hace un mes y medio le estoy dando el MMS. Antes de dárselo a él lo tomé yo y al ver que no me hacía daño se lo empecé a dar a él.
La dosis que está tomando es la siguiente:
Primero una gota, después dos, y por último tres gotas, dos veces al día, media hora antes de cada comida. Como es un hombre que toma sintrom, se le alteraba mucho así que se lo bajé a dos gotas dos veces al día. Su sintrom sigue normalizado.
Al mes de tomarlo nos han comunicado que la próstata esta curada y su PSA ha bajado 500 a 11. Se pueden imaginar la gran sorpresa que nos llevamos, la extrañeza de los médicos y lo que anímicamente esto le ha supuesto a mi padre. Ahora quiere seguir luchando. Recientemente se ha hecho otra analítica y estoy deseando que me avisen para los resultados. Mientras tanto sigue con la misma dosis.
Vamos a incluir en la dieta la kalanchoe.
Yo de algo estoy segura y es que las casualidades no existen y sé que mi padre algún día fallecerá, pero no será el cáncer quien se lo lleve, así que seguiré luchando a su lado. Mi próximo testimonio será para comunicaros que está curado totalmente.
Me llamo Carmen Marrero García, tengo 68 años (febrero 2018) y vivo en Tenerife. En el mes de mayo de 2016, tanto en un centro oftalmológico de mi ciudad, como en un prestigioso hospital oftalmológico a nivel internacional, ubicado en Oviedo, me diagnosticaron unas cataratas. En los dos me informaron que debía ser operada por el estado de las mismas. Además, como información complementaria, en mi ojo derecho tuve un desprendimiento de vítreo (se manifiesta en la visión como unas manchas oscuras que se mueven en el campo visual), lo cual me dificultaba aún más mi visión, ya que esta dolencia que me la catalogaron como incurable, la iba a tener para toda la vida.
A mí me cuesta tomar decisiones con urgencia en temas de salud, salvo que, lógicamente, el caso lo requiera, pero en cuanto a mi relato en particular, tuve una dosis de paciencia y no me precipité a la hora de operarme, aunque si era cierto el grado de cataratas que tenía y, de hecho, tenía los billetes de avión comprados para irme a Oviedo y fecha concreta para la operación.
La decisión por parte de los médicos de operarme, precipitó en mí un importante estado de ansiedad que venía fraguándose, en menor medida anteriormente, por diversas situaciones familiares y tuve que suspenderlo y posponerlo, siguiendo las instrucciones del citado hospital, ya que supondría un riesgo para la pretendida operación. Ahora, aunque suene a contradictorio y haberlo pasado muy mal con la ansiedad, que la superé, puedo dar las gracias a que no me operara por este motivo.
Por recomendación de mi hijo, seguidor habitual de Josep Pàmies, contacté con él y su equipo, vía correo electrónico, para que me recomendara algo natural para poder mejorar el estado de mis ojos. Me indicó que utilizara la Celidonia, aplicándola en los ojos. Esa planta en Tenerife, en ese momento, me resultaba imposible encontrar y tampoco podían enviarla fresca por correo. No obstante, mi hijo que es una persona inquieta sobre el uso de todo lo natural y ecológico, se desplazó a las instalaciones de Pàmies Hortícoles en agosto de 2017, para conocerlas y también informarse de todo el proceso.
Él pudo traer plantas para poderlas mantener, aunque aquí es un poco difícil. He tenido la suerte de utilizar esa planta de forma continuada durante meses, incluso seca en infusión y, además, posteriormente, mi hijo ha conseguido localizar a una persona que las está cultivando.
Me la aplicaba de la siguiente manera:
Mientras no pude tener la planta fresca, utilicé la planta seca. Hacía infusiones concentradas y con un algodón me la pasaba por los párpados dos veces al día en cada ojo. Cuando tuve las plantas naturales, cogía varias hojas, las estrujaba con los dedos y me las pasaba también dos veces al día por los párpados, tal como lo decía Josep Pàmies en un vídeo.
Comencé a hacerlo en septiembre de 2017, hasta finales de diciembre. Ahora estoy pendiente de conseguir la planta y reiniciar el tratamiento.
La utilización continuada de la Celidonia, ha tenido en mis ojos unos resultados sorprendentes. Recientemente, me he hecho unas pruebas oftalmológicas y me han indicado que las cataratas han desaparecido y que no tiene una explicación científica, no se lo podían creer y, además, las manchas del desprendimiento del vítreo se han aclarado bastante. Mi agudeza visual en su conjunto ha mejorado desde todas las perspectivas y, aunque sigo con mis gafas, me han cambiado las dioptrías y veo un 120 % mejor. La mejoría ya la notaba antes de hacerme las pruebas, pero la confirmación técnica me la dieron recientemente y, por ello, quiero compartirlo. Estoy muy agradecida.
Me llamo Liliana, tengo 48 años (enero 2018) vivo en Santa María de Palautordera (Barcelona). Tenía un quiste en un ovario que no paraba de crecer. La última ecografía, hace unos 5 meses, todo el ovario era quiste, es decir era más grande el quiste que el mismo ovario. Todo apuntaba a una intervención para quitar el ovario, pero es el único que tengo. No quería hacerlo porque esto sería forzar y anticipar la menopausia con todas las consecuencias que esto conlleva.
Durante estos meses he estado tomando 1 litro diario de infusiones de milenrama y bolsa de pastor, como me va recomendar Josep Pàmies.
Después de este tiempo, me han hecho una ecografía y no hay quiste, no lo ven por ninguna parte. Me han dicho que me vaya tranquila que estoy muy bien. Sigo tomando la misma infusión, pero menos cantidad. Estoy tan emocionada que no me lo puedo creer.
Me llamo Enrique, tengo 47 años (enero 2018) y vivo en la provincia de Barcelona.
Hace 13 años (2004), tuve varias crisis mentales y me ingresaron varias veces en el Hospital de Bellvitge de L'Hospitalet, en psiquiatría.
Estuvieron investigando mi caso todo ese tiempo. Inicialmente no sabían qué tipo de enfermedad mental tenía y qué medicamentos darme.
Un mes después me dieron el alta, diagnosticado con la enfermedad: Esquizoafectivo. Tomando 6 pastillas diarias (2-2-2).
A partir de ese momento, me introduje en estudiar/conocer las distintas terapias naturales que existen y su influencia en erradicar la enfermedad que tenía, o al menos, mejorar la calidad de vida.
Me informé y tomé Homeopatía. Tuve mejoría, pero no sanaba de la enfermedad. Así seguí con todas las demás terapias naturales, unas estudiándolas como Reflexología Podal, Nutrición Ortomolecular, Kinesiologia, E.F.T. y otras como agua de mar como plasma sanguíneo, Reiki, etc.
Finalmente estudié Flores del Dr. Bach y entendí el porqué de la enfermedad en la vida de las personas.
Estaba enfermo y como las pastillas que tomaba me paliaban, pero poco, empecé a preescribirme las Flores de Bach que consideraba idóneas y me las tomaba juntamente con la medicación.
Noté una mejoría, pero como mi enfermedad mental era profunda, no resolvía ni sanaba la enfermedad.
Estuve desesperado pero al final descubrí el Elixir de Hierbas Suecas.
En mi continua investigación y búsqueda de terapias, conocí (por los vídeos de Youtube) al Sr. Josep Pàmies y su gran labor en el estudio y divulgación de los beneficios de las plantas medicinales de todo el mundo para sanar enfermedades. En mi primer pedido, Octubre de 2016, junto a la compra de Stevia y otras plantas medicinales, adquirí el libro Salud de la Botica del Señor de Maria Treben y una botella de Elixir de Hierbas Suecas de 700 ml.
Aunque en el libro NO pone que el Elixir sirve para erradicar enfermedades mentales profundas, me lo tomé. Tomaba, en ayunas, medio vaso de agua con un taponcito de Elixir. No notaba mejoría en mi estado mental, pero acabé el frasco. Compré otro en mayo de 2017 y lo seguí tomando, aunque el efecto seguía siendo nulo.
El día 20 de Noviembre de 2017, quedándome ya poco, de forma intuitiva me tomé el líquido de una forma distinta. Tomé el vasito de agua y el taponcito del Elixir de una forma distinta: "a sorbos" Noté que me hizo efecto, me equilibré un poquito. Entonces empecé a tomar sorbos cada varios minutos e iba mejorando.
Experimenté también poniéndome 2 compresas pequeñas con Elixir en la cabeza; una en la frente y otra en la nuca. Las mantuve con una venda y me las puse durante toda la noche. A la mañana siguiente vi que las compresas tuvieron un efecto potente. Me la fui poniendo los días siguientes y noté bastante mejoría en mi estado mental (y también emocional).
Al estar tan descompensado, tanto emocional como mentalmente; la relación de beneficios que he obtenido con la toma del Elixir de Hierbas Suecas son muchos:
1.- Aumento o recuperación de la memoria perdida.
2.- Mejora la coordinación (habla, etc.).
3.- Existencia de menos pensamientos.
4.- Más confianza en mí mismo.
5.- Menos miedo.
6.- Aumenta y mejora la concentración.
7.- Mejora los traumas antiguos y presentes.
8.- Conecta con la sabiduría que tenemos cada uno en nuestro interior.
9.- Paz interior, tanto mental como emocional.
Otro dato a tener en cuenta es que no es necesario tener una enfermedad grave para utilizarlo. Todos pasamos en la vida por malos momentos: malas noticias, muertes de seres queridos, etc. Por lo que se puede utilizar para mejorar nuestra calidad de vida.
Si alguien desea más información sobre cómo utilizar el Elixir de Hierbas Suecas para paliar estas enfermedades se pueden poner en contacto en este correo electrónico.
Mi nombre es Juan Pedro, tengo 36 años (agosto 2017) y vivo en Murcia. Me diagnosticaron tiña o una especie de tiña, pero que no se contagia, si no que la pillas cuando tienes un bajón de defensas. La tengo desde 2011 y he comprobado lo que me dijo el médico, que es muy difícil quitar del todo. Sobre todo en verano, ya que sudo mucho. Llegué a tenerla por toda la espalda, brazos, pecho y nuca. Ahora mismo sólo en los brazos y un poco en los hombros y nuca. Me recetaron un spray, un gel para la ducha y unas pastillas.
Las pastillas casi no las tomé porque me fastidiaban el estómago, el spray y el gel no llegué a terminarlos porque funcionaban, pero iba muy lento. Busqué un poco y encontré un remedio que iba bastante mejor: poner a cocer la medida de dos tazas de agua hirviendo, durante 10 minutos, un limón partido a trocitos con piel y todo, mucho romero y una cabeza de ajos majados.
Lo utilizaba como aliño de ensaladas, además de ponérmelo en la piel. Dejé de usarlo porque se te queda el olor en la piel y al ser fisioterapeuta y trabajar con gente, pues molestaba el olor. Al final, estuve echándome sólo limón recién exprimido, que va muy bien, pero escocía mucho. Lo malo de todos estos remedios (y también pasa con el CDS y el aloe, que es lo que estoy probando ahora) es que hay que ser verdaderamente constante porque si paso 2 o 3 días sin echarme o tomar el CDS, el aloe o lo que sea, los hongos vuelven con fuerza y se extienden rápidamente.
La mejoría con el CDS la vi en apenas dos días. Me tomaba 10 ml diarios y también me ponía externamente 2 o 3 veces al día.
En cuanto a la alimentación intento alimentarme bien. No estoy comiendo carne, sólo pescado, verduras, fruta etc.
Hace tiempo que no tomo azúcar o apenas tomo. Leche tampoco, pero al ser medio francés, los quesos me pierden. Una vez al año intento hacer alguna dieta depurativa y 2 o 3 veces me hago enemas para limpiar el intestino grueso. También (cuando me acuerdo, ya se sabe “en casa de herrero”...) me hago acupuntura para subir las defensas y algún baño de sal (pongo 2 o 3 kg de sal en la bañera con agua caliente y estoy un rato).
Mi nombre es Adriana, tengo 57 años (enero 2018) y vivo en Turín (Italia). Deseo dar a conocer mi experiencia para que sirva de estímulo a otros. En un control de salud encontraron la glucemia a mi marido (61 años) a 140. Repitieron otras dos veces el examen y llegó a 150. Lo declararon diabético y quisieron medicarlo, pero les pedí unos meses para probar alguna solución natural. Gracias a la Dulce Revolución, descubrí la stevia. Compré una planta y mi marido empezó enseguida a consumirla fresca. Luego la compramos seca y la incorporamos en nuestro diario "mate" (somos argentinos) junto con las hierbas habituales. Además de mezclarla con el mate, tomaba otras dos infusiones diarias de stevia.
Conclusión: después de dos meses, hemos hecho una infinidad de controles y la glucemia no supera nunca los 100. No toma medicación. ¡La stevia cura!
Ahora que hemos descubierto el enorme poder de las hierbas, estamos decididos a mejorar siempre. En estos momentos estoy comprando otras hierbas para mejorar nuestro colesterol y otras como desintoxicantes. Les agradeceré eternamente.
Me llamo Aurora, tengo 63 años (enero 2018) y vivo en Tres Cantos (Madrid). Os visité la primavera del 2016, para hacer una visita guiada por el vivero y luego asistir, por la tarde, a unos talleres. Vine encantada con todo lo que vi, oí y pude aprender. Llevaba mucho tiempo siguiendo a Pàmies, le había visto cuando vino a un pueblo de Madrid. He comprado productos vuestros y seguido muchas de vuestras recomendaciones.
Cuando estuve en vuestras instalaciones, oí varios testimonios de gente que utilizaba el aceite de cannabis para diversas dolencias. Yo lo empecé a tomar, gracias a vuestras recomendaciones, cuando me rompí un hombro y no quería tomar antiinflamatorios ni calmantes. Pude evitar la operación. Cuando acabé la rehabilitación, que duró cuatro meses, el fisioterapeuta me dijo que mi recuperación había sido mejor que la de otras personas con mi misma rotura, debido a no haber tomado antiinflamatorios.
La dosis que tomaba era la siguiente: empecé con 2 gotas tres veces al día, fui aumentando una cada día, hasta llegar a 7 gotas tres veces al día, durante los cuatro meses que duró la rehabilitación, ahora tomo solo 7 gotas por la noche para dormir, porque sufro de insomnio.
En septiembre pasado (2017) se lo empecé a dar a mi madre. Tiene 90 años y un principio de demencia. El tratamiento que tenía le provocaba unas alucinaciones tremendas, agresividad y un malestar que no sabíamos cómo aliviar. La sorpresa fue que, a raíz de empezar a tomarlo, se le han ido retirando las medicinas de la demencia. Ahora está solo con la pastilla del corazón, media para la tensión y una para dormir. No ha vuelto a tener más crisis, está tranquila, sin dolores, porque la demencia le ha provocado que no pueda andar. No la habíamos visto tan lúcida desde hace muchos años. Lo mejor de todo es que está tratable, algo que antes era imposible.
La dosis que le di fue la siguiente: empezó con dos gotas tres veces al día, que fuimos aumentando poco a poco hasta llegar a 10 gotas que toma tres veces al día, actualmente es la dosis que está tomando.
Mi nombre es Vanina Vélez, tengo 43 años (enero 2018) y vivo en Betrén (Lérida). Al año de nacer mi hijo (2010), en un control de ginecología, me aparece que tengo el virus VPH (virus del papiloma humano). Me dicen que tengo que controlarlo una vez al año y que me quedase tranquila. Pregunto si hay algo que pueda hacer o tomar y me dicen que mi sistema inmune se encargaría. En los años posteriores, en otro control, me aparece que el virus ya es de alto grado (grado 2). Me hacen controles cada 6 meses con citología y biopsia.
En 2015 la ginecóloga me habla de hacerme una conización de útero. Al ver que no me quedaba otra, accedo. Me dicen que es rápido, pero fue horrible, me costó muchísimo recuperarme del todo y sentí, durante mucho tiempo, como un ardor de cicatrización por dentro. Seguí con controles cada 6 meses. En julio de 2016 me vuelve a salir otra citología mal. Me hablan de hacerme otra posible conización, pero que esperaríamos a octubre para repetir la prueba con la biopsia ya que el resultado era dudoso. Me aconsejan ponerme la vacuna del papiloma, pero no lo hice, ya que, en mi familia, tengo dos casos que con la vacuna no les fue nada bien: una se contagió igual y tuvo que hacerse conización y otra que, después de ponérsela estuvo fatal e ingresada. Ya no podía más y, gracias a mi marido que me insistió, decido ponerme en contacto con la Dulce Revolución. Me dieron a elegir dos tratamientos:
1. Poner el sistema inmune fuerte.
2. Tomar MMS.
Decido hacer el 1: Como lo más alcalino posible. Fuera azúcar, fuera lácteos, fuera gluten. Me tomo un litro diario de la mezcla de: milenrama, caléndula y ortiga, un litro de preparado de agua de mar, 3 o 4 infusiones al día de Artemisa Annua. Tomo ácido fólico, vitamina E y aceite de orégano.
Durante 3 o 4 meses lo hice con muchísima voluntad y fuerza. Como tuve que hacer un viaje le di largas a mi ginecóloga para que la prueba me la hicieran en noviembre o diciembre. En noviembre quise saber qué tal iba y me fui a un doctor de Lérida (privado) para que me viera. Me hacen una prueba y me confirman que el virus seguía activo y de alto grado (52.58). Ese mismo día llamo a la Dulce revolución y les digo que quería tomar el MMS. Inmediatamente empecé el tratamiento y lo hice según este protocolo:
DIA 1: Una sola toma al día, con una gota de cada (clorito y activador)
DIA 2: Una sola toma al día, con dos gotas de cada
DIA 3: Una sola toma al día, con tres gotas de cada
DIA 4: Una sola toma al día, con cuatro gotas de cada
DOSIS SUAVE
DIA 5: Tres tomas al día, con dos gotas de cada por la mañana (después de desayunar), dos al mediodía y dos por la noche (ambas tomarlas antes de las comidas).
DURACION: Aproximadamente 7 días.
DOSIS MEDIA
DIA 8 (segunda semana) Tres tomas al día, con tres gotas de cada por la mañana, tres al mediodía y tres por la noche.
DURACIÓN: Hasta el final del tratamiento, que fue hasta tomar 21 gotas.
A partir de las 15 gotas mezclar en 1,5 litro de agua (durante siete días).
Luego pasar directamente de 20 a 24 gotas en 1,5 litro de agua ( durante 7 días) .
Tardé un mes en total. A los 20 días de estar tomando el MMS, me tocaba hacerme las pruebas en el hospital: citología y biopsia. Resultado: VIRUS INEXISTENTE. Le muestro a mi ginecóloga el resultado de la prueba anterior y se quedó de piedra y me dijo que era muy curioso, que tendría que hacerme otra citología en tres meses. Me pidió el informe completo de Lérida para ponerlo en el historial de la seguridad social. Creo que alimentarme de forma alcalina me hizo preparar mi sistema inmune y el MMS me quitó el virus en 20 días.
Mi nombre es Rafael, tengo 47 años (diciembre 2017) y vivo en Madrid. Mi madre, que tiene 83 años, se quejaba de una verruga que tenía cerca del ojo. Compramos en Pamies vitae la planta Celidonia (verruguera) y se la estuvo aplicando directamente en la verruga varios días seguidos (menos de una semana). En pocos días la verruga, desapareció y se puso muy contenta. Después de desaparecer la verruga, comenzó a tomar la infusión de la mezcla para las cataratas y glaucoma que compramos en Pamies Vitae.
Ahora, con la misma planta, usa las hojas y el tallo para frotarse en los párpados, pues el médico le ha dicho que, en un futuro no muy lejano, tendrá que operarse de cataratas.
Mi nombre es Rosa, tengo 53 años (diciembre 2017) y vivo en Sevilla. Yo tenía unas grietas en la uña de un pie con un color amarillento. Acudí al podólogo y al dermatólogo. Me diagnostican hongos. Me mandan un medicamento que yo me pongo rigurosamente durante más de un año y no observo mejoría. La dermatóloga me dice que es normal, que tardará en curarse. Vuelvo de vez en cuando al podólogo y recorta y sanea, pero no termina de curarse.
Un día, tomando una infusión de Perilla, recuerdo que es fungicida y se me ocurre ponerme las hojas frescas, resultado de la infusión durante un buen rato en la uña. Lo hago durante unos cinco días y la uña empieza a cambiar de color a mejor y, a medida que fue creciendo la uña, fueron eliminándose las grietas.
De esto hace ya unos cuatro meses y no ha vuelto la enfermedad.
Quisiera dar las gracias Dulce Revolución por su gran labor.
Mi nombre es Brenda Macías, tengo 39 años (septiembre 2017) y vivo en Guanajuato (México), gracias a Dios y a la kalanchoe, soy sobreviviente de cáncer.
Hace dos años empecé con malestar en mi seno izquierdo. Detecté un pequeño bulto, acudí al médico a revisión y después de hacerme un ultrasonido, la doctora determinó que solo era un quiste y me recetó pastillas. Me las tomé durante un tiempo y después dejé de tomarlas pues me causaban bastante malestares: náuseas, me bajaba la tensión….. Cabe mencionar que el bulto se hacía más palpable cuando tenía mi periodo menstrual y al terminar, se hacía pequeño de nuevo. Así transcurrió el tiempo hasta que en noviembre de 2015 comencé con fuertes dolores en la espalda y acudí nuevamente al médico. Me recetaron hormonas. Por fin, decidí acudir a otro doctor en febrero de 2016, ya que el bulto creció y ya no disminuía al terminar la menstruación. Ahí empezó todo. La doctora inmediatamente me envió a un centro médico especializado para un ultrasonido tridimensional y una mamografía. Después de eso me hicieron una biopsia, pero no dio un resultado concreto, ya que la muestra de tejido fue insuficiente. Decidí acudir a un oncólogo particular que me realizó una biopsia abierta. Los resultados dieron: tumor triple negativo etapa 2. Esto fue el 14 de marzo de 2016.
Desde febrero yo había decidido cambiar mi alimentación, eliminar toxinas y empezar a alcalinizar mi cuerpo.
Dentro de todo el shock por la noticia decidí buscar, leer e investigar y fue así que encontré a Josep Pàmies. Le escribí un correo y para mi sorpresa, me contestaron rápidamente con recomendaciones sobre cómo consumir la kalanchoe, así como algunas otras cosas que podrían ayudarme a sanar. Yo estaba un poco angustiada, ya que no encontraba la planta cerca de mi región, pero buscando en facebook, encontré a una persona cerca que, amablemente me donó plantitas, hojas y plantas adultas.
Así inicié mi consumo de kalanchoe tanto cruda, como en infusiones y licuados. También la use en cataplasmas sobre la piel. Inicié quimioterapia el 25 de mayo de 2016 y terminé en septiembre del mismo año.
El panorama que el oncólogo (un segundo doctor) me dio al examinarme por primera vez fue muy desalentador, ya que a pesar de que los estudios previos decían que el tumor estaba en etapa 2, este médico se atrevió a decir que tenía metástasis y que estaba muy avanzado. Me sentí mal, confundida y un poco derrotada, pero no quise hacerle caso y aun así me mandó hacer otros estudios. Los resultados dijeron que el tumor seguía siendo del mismo tamaño y que el cáncer estaba encapsulado.
Cuando tuve la segunda quimioterapia, el tumor empezó a hacerse gelatinoso y la piel dejó de estar rojiza. El tono de la piel empezó a ser normal.
Los médicos estaban sorprendidos y no sabían cómo el tratamiento había resultado tan exitoso llevando solo dos sesiones de quimio (yo sí sabía, fue la Kalanchoe). Mi vida seguía ahí, entre kalanchoe, cúrcuma, moringa y muchos otros súper alimentos. A la tercera quimio yo ya no tenía tumor. Aun así terminé la quimioterapia en septiembre y para el 1 de noviembre fui sometida a una mastectomía del seno izquierdo. En febrero de este año (2017) inicié las radioterapias que terminé el 7 de marzo. Hoy sigo consumiendo la kalanchoe en dosis de 2 hojas crudas masticadas cada mañana durante 30 días y descansando una semana entre la siguiente toma.
Sé que la kalanchoe fue primordial en el éxito de mi tratamiento y sanación así como la alimentación alcalina y la actitud positiva.
Actualmente tengo un grupo llamado Kalanchoe medicinal México y entre una servidora y varios amigos, apoyamos a personas donando plantas, dando nuestro testimonio y canalizándolas con posibles donadores cerca de su región y eso me hace muy feliz. Espero mi testimonio sirve de aliento a muchas personas; que sepan que el cáncer no es sinónimo de muerte, ya no.
Mi nombre es Mariló, tengo 34 años (abril 2017) y vivo en Murcia. Padezco de psoriasis desde los 14 años. Afortunadamente he de decir que solo la presentaba en cuero cabelludo. Al principio, solo la tenía en una parte de la cabeza, pero con los años me fue ganando terreno hasta el punto de presentarse en más de la mitad de mi cabeza. Decidí ponerle remedio, ya que, hasta el momento, tan solo me ayudaba con champús que solo me hacían gastar dinero y no me solucionaban nada. Me negaba a usar corticoides.
Probé toda clase de ungüentos que sólo me hacían desesperarme y gastar dinero. Probé también con la acupuntura, pero tampoco funcionó. Me encontré con la homeopatía y he estado medicándome con ella durante casi 4 años consecutivos día tras día. Me ayudó mucho, pues las grandes costras de psoriasis que presentaba en el cuero cabelludo, prácticamente desaparecieron, pero no acabé de sanar. Seguía teniendo descamación, sintiendo picores y, la enfermedad, aunque más lenta, seguía avanzando poco a poco. Me brotaba ya por algunas zonas de las orejas y siempre tenía que llevar el pelo suelto porque se me veía mucha resequedad y alguna placa detrás de las orejas y sobre todo en la nuca.
En mi empeño por erradicar esta enfermedad seguí buscando algo natural que sabía que podría ayudarme. Fue entonces cuando leí sobre la artemisa annua y sobre sus propiedades para enfermedades autoinmunes y también leí varios testimonios, así que, me decidí a probarla.
Me tomé 3 infusiones al día durante 21 días y descansé 10. Esto lo hice durante 3 meses y ya, no tengo nada. Ni tirantez, ni picor, ni costras, ni heridas. Puedo chocolate de vez en cuando sin miedo a que empiecen los picores o una copita de vino sin que me arda la cabeza. Me he podido recoger el pelo y visto con ropa oscura porque ya no tengo costras que se puedan desprender de mi cabeza.
Mi peluquera la usa para su piel porque a ella le salen unas ronchas y siempre estaba liada con antihistamínicos, sobre todo en primavera que le suelen dar grandes brotes.
Estoy agradecida a la Dulce Revolución porque ya puedo llevar una vida normal. Recomiendo a todo el mundo que sufra una dolencia parecida esta planta al 100%. Imagino que habrá gente muy desesperada como yo y reacia a probar cosas nuevas por miedo a que lo natural sea más flojo o no dé resultado, pero se equivocan!! Les ánimo de corazón y estoy segura que encontrarán en esta planta la solución a su problema.
Mi nombre es Paquita, tengo 43 años (diciembre 2017) y vivo en Lérida. Mi suegra tiene 72 años. En el año 2006 le diagnostican un tumor en el pecho que superó con operación y quimioterapia. A principios de 2017, fallece su marido, por lo que ella lleva una carga importante debido a todo el proceso de la enfermedad e ingreso de su marido. Hay que decir que su alimentación era muy mala: leche, fritos, cerdo, embutidos, vinagre de Módena, leche condensada, poca verdura, todo muy cocido.
Se hace unos análisis de sangre porque hace tiempo que no los hace y le encuentran una anemia. El día 7 de junio le hacen una colonoscopia donde le detectan pólipos malignos. No dudamos en ir a Balaguer. Allí nos atendió Aleix y nos recomendó: kalanchoe, la infusión para el cáncer (mezcla de milenrama, caléndula y ortiga) y cambiar la alimentación.
Ella sigue la recomendación al pie de la letra durante 15 días, hasta la operación que fue el 22 de junio. Una vez la operaron sólo tomaba kalanchoe, ya que la infusión le era indigesta. En la siguiente visita, el 18 de julio, la oncóloga nos dice que no hay que hacer quimio ni radio, que todo ha ido muy bien, que no hay rastros de ningún tumor. Este día ya deja de tomar la kalanchoe. La oncóloga nos comenta que está sorprendida de lo que ha ocurrido, pues normalmente esto no ocurre y hay que dar quimioterapia.
En estos momentos no toma nada, ha mejorado mucho la alimentación y se encuentra totalmente recuperada.
Mi nombre es Ramón, tengo 74 años (diciembre 2017) y vivo en Lérida. He sido agricultor toda mi vida, actualmente estoy jubilado. A lo largo de mi vida he gozado de buena salud, pero desde hace un par de años empecé a sufrir dos pinzamientos o hernias discales en diferentes puntos de la espalda, uno en la base del cuello que me causaba dolor hacia el brazo y me dificultaba mis actividades diarias y otro en la zona lumbar que irradiaba hacia la pierna derecha con ciática, causando también unos calambres dolorosos.
Sufría dolor en la rodilla, sobre todo cuando me agachaba, el dolor era fuerte. Fui al médico y me mandó una radiografía. Me dijo que el pinzamiento en el brazo estaba provocado por una artrosis de columna. En el caso del dolor ciático, no sé por qué no me hizo ninguna prueba. Para la rodilla tampoco me hizo pruebas, pero me dijo que casi seguro se trataba de una artrosis y que eso no tenía cura.
Me recetó analgésico y antiinflamatorio, que no los llegué a tomar. Decidí ponerme en manos de una persona que practica apiterapia en Lérida para que me tratara con picadas de abeja. Por miedo y precaución, primero empecé a tratarme el pinzamiento cervical a pesar de que él me informó que se podían tratar los dos pinzamientos a la vez. Después de la primera sesión sentí que empeoraba el dolor y la inflamación, cosa que me había indicado que podía ocurrir. Estuve a punto de no hacerme la segunda sesión, pero él me convenció.
Después de dicha sesión empecé a sentir algún alivio y, a partir de la tercera sesión, me desapareció casi por completo el dolor y la limitación que me producía el pinzamiento cervical.
Después, ya confiado, me traté la ciática y la rodilla con picaduras de abeja y en este caso, desde la primera sesión empecé a notar la mejoría. En unas pocas sesiones me desapareció casi por completo el dolor y la limitación.
Mi nombre es Juan Enrique, tengo 58 años (diciembre 2017) y vivo en México. Paso a contar mi proceso con el cáncer de riñón que me diagnosticaron el año pasado.
7 de enero de 2016: diagnóstico tumor bipolar de 14 cm en riñón izquierdo, Furhman grado IV con metástasis de 1.2 cm en pulmón derecho.
3 de febrero 2016: operación para extirpar el riñón izquierdo.
07 de marzo 2016: metástasis en pulmón derecho crece 40% a 1.7 cm y aparece otra de 0.5cm en pulmón izquierdo, aparte de 2 ganglios retroperitoneales de 2 cm.
12 de marzo 2016: empiezo con quimioterapia en cápsulas solo una semana. El médico me dice que es solo tratamiento paliativo, que arregle mis asuntos. No me da esperanza de sanar.
19 de marzo 2016: dejo la quimioterapia y empiezo con los tratamientos alternativos.
12 de abril de 2016: desaparece tumor de pulmón izquierdo, y reduce más del 50% el tumor del pulmón derecho. Los ganglios siguen igual.
4 de junio 2016: desaparece tumor del pulmón derecho, ganglios retroperitoneales reducen más del 75%.
6 de septiembre 2016: desparecen todos los tumores.
11 de marzo del 2017: último estudio, libre totalmente de cáncer.
Tratamiento: 3 antígenos por semana a base del sedimento de la orina del Dr. Salvador Capistrán; planta kalanchoe draigremontiana mexicana y gastonis 20 gramos diarios combinadas, té de hoja de guanábana (graviola) una taza 3 veces al día, plantas depurativas, dieta alcalina, no sal, no azúcar, baños de sal 1 vez por semana.
Mantenimiento: sigo con 20 gramos de kalanchoe diarios y 1 antígeno por semana, extracto de plantas depurativas, diente de león, cardo mariano, epilobio, ortiga, stevia.
Alimentación: basada en el tratamiento del Dr. Alberto Martí Bosch, 3 días veganos y los demás igual, incluyendo una comida con proteína animal cada día.
Terapia: acupuntura.
Me llamo Nahuel, tengo 34 años (diciembre 2017) y vivo en Alicante (lo que cuento sucedió en Argentina). Quería dar testimonio de un paciente de 43 años que estaba bajo tratamiento con quimioterapia. Al tener una bajada de glóbulos blancos (neutropenia febril) se suspende el tratamiento, el paciente es ingresado y se le aísla. Aparecen en su garganta, boca y labios, llagas grandes. No puede tragar. Se le suministraba un líquido para sanar, pero no daba ningún resultado.
Al tercer día de sufrimiento, al llegar la noche, antes de dormir preparé un vaso pequeño, lo llené de agua mineral y añadí un tapón de la botella de Hierbas Suecas de María Treben y le sugerí que se enjuagase. Él lo hizo, se enjuagó 2 veces, sin terminar el vaso. Se tumbó a dormir y por la mañana se sintió "MUY" aliviado. Me lo comentaba mientras se terminaba el resto del vaso y me pedía más. Su cara cambió, ya era una cara de alivio, felicidad, respiro, una tregua, una alegría, un triunfo.
Mi nombre es Carmen, tengo 64 años (diciembre 2017) y vivo en Figueres (Barcelona). Con un año y medio de edad contraje el virus de la polio, según mis familiares fueron días de dolores horrorosos, quedé que no me sostenía en pie cuando ya caminaba correctamente. Costó mucho diagnosticarlo, pero al final un médico veterano, lo hizo. Me recetaron una bota, con hierros hasta la cadera, en la pierna izquierda, pero no me la colocaron ni en una ocasión porque me estuvo tratando una terapeuta energética durante 12 años. No me han operado nunca y he vivido como una persona normal, trabajado siempre y sin reconocimiento de minusvalía hasta los 45 años de edad.
A partir de los 55 años empecé a tener molestias, cansancio físico acusado y por las noches, en la cama, empecé a tener leves espasmos dolorosos con sensación de que me estuvieran clavando un cuchillo. Me despertaba con una alerta muy exagerada y se fue agravando con los años. Me recetaron antiinflamatorio y un medicamento que se receta para epilepsias y crisis de ansiedad, pero cada vez eran más frecuentes y dolorosas. Llegué a tener luxaciones articulares debido a los espasmos.
Tuve que asistir varias temporadas a un osteópata para que me pusiera los huesos en su sitio. Mi médico me dijo que tenía que pensar que mejor era tomar mórficos porque los antiinflamatorios me podían dañar el aparato digestivo, que todo venía de la post polio, que al envejecer, el virus que estaba latente en mis nervios se activaba. Me asusté, pues con la edad que tengo he asumido siempre mi enfermedad y he sido una persona activa, buscando siempre la forma de ayudarme.
Un día, una amiga me comentó por qué no tomaba cannabis. Lo consulté con mi neuróloga y me comentó que ella tenía algunos pacientes que lo tomaban y les iba bien. Me puse a buscar información y di con un centro de alquimia que me aconsejó tomar el aceite de cáñamo y … ¡¡ bendita la hora !! El efecto fue inmediato.
La dosis que tomo son 2 gotas 3 veces al día sublingual durante 1 minuto y después 3/4 de vaso de agua. Han desaparecido los espasmos, cuando estoy muy nerviosa por algo emocional, parece que me quiere dar, pero no me dan. Solo tomo algún antiinflamatorio de vez en cuando por la artrosis, pero ya no necesito el medicamento de “epilepsias”. Duermo mejor, las piernas relajadas y sobre todo, el infierno que pasaba, ha desaparecido. La alimentación siempre la he cuidado y he intentado comer una dieta sana.
Mi nombre es Verónica, tengo 33 años (noviembre 2017) y soy de Forlì (Italia), desde los 2 años y medio estoy sorda, no sé por qué motivo. Desde los 5 años tengo la enfermedad de psoriasis grave.
A los 12 años tuve dolores fortísimos, pensé que era apendicitis y fui a urgencias donde me hicieron muchos análisis y pruebas, pero sin ningún resultado. En 2007 tuve el virus del papiloma humano pero, afortunadamente, no fue grave, me operaron y todo fue bien. Después, con el paso de los años, siempre tenía náuseas, cansancio, dolor de espalda, dolor en la pierna derecha y, a veces, dolor en la parte del apéndice y también en el costado derecho tenía pinchazos fuertes. Iba a urgencias muchas veces, pero nadie comprendía cuánto sufría.
He perdido casi 20 años hasta que, al fin, le pedí a mi médico qué debía hacer porque ya no podía más. Me aconsejaron de ir a cirugía general y hacer una laparoscopia para ver qué es lo que no funcionaba. Estaba convencida de que debía ser apendicitis. El 26 de enero de 2015 me operaron en la clínica Villa Serena de Forlì, me dijeron que no era apendicitis, que el apéndice apenas estaba inflamado. Me dijeron que tenía endometriosis, adherencia de 5 cm al lado derecho más 3 nódulos en la parte izquierda, después me quitaron el apéndice.
El médico les dijo a mis padres que me habían diagnosticado endometriosis y nos aconsejaron ir al ginecólogo. Fui a la ginecóloga que me mandó todo tipo de pruebas, me recetó el tratamiento de Visanne durante 3 meses. Pero me sentía cada vez peor y se lo dije a la ginecóloga. Ella me dijo que volviera al cirujano que me operó y éste me dijo que fuera a Bolonia al Centro de endometriosis.
Pedí cita en este centro. El 20 de abril de 2015 me atendieron y me dijeron que no tenía nada, así que me cambiaron el tratamiento y me dieron la píldora Novadien para bloquear el ciclo durante 4 meses; pero me seguía sintiendo mal. No sentía la pierna derecha y tenía fuertes dolores en el ovario derecho y en la espalda. Fui a mi médico de cabecera que me ingresó en el hospital para hacerme todos los análisis. Estuve ingresada 10 días en mayo de 2015. Me hicieron todo tipo de pruebas incluso una colonoscopia intestinal, sentí un gran dolor y casi me perforan el intestino. El doctor me dijo que no habían encontrado nada, faltaba solo la resonancia magnética con medio de contraste. Finalmente me encontraron endometriosis pélvica, así que volví de nuevo a Bolonia el 18 de junio de 2015.
El ginecólogo me dijo que me tenían que operar y me pusieron en la lista para la operación el 8 de septiembre de 2015. Me operaron y fui al control el 13 de octubre de 2015. Estaba bien, cuando en noviembre empecé de nuevo a sentirme mal. El 23 de diciembre fui de nuevo a Bolonia y me recetaron el tratamiento con la píldora Visanne para bloquear el ciclo, en caso de persistencia de la sintomatología después de tres meses me aconsejó cambiar a otra píldora, Loette, por tres meses más. También me dijo que hiciera reflexología plantar y que fuera al gimnasio, pero cada vez me sentía peor.
Así que decidí ir a otro hospital en Negrar el 23 de marzo de 2016. Allí me dieron un folio de preparación para las pruebas y volví el 10 de mayo de 2016. Me encontraron de nuevo la endometriosis con nódulos y adherencias. Me pusieron en lista de espera y el 23 de diciembre de 2016 me volvieron a operar, me encontraron un nódulo de 3 cm en el recto, un quiste de 2 cm a la izquierda, 3 nódulos en el abdomen profundo de 3 cm, focos a derecha e izquierda del útero, y en el ciego adherencias tenaces con fijación del órgano a la pared abdominal. Estadio III (moderado).
El 6 de febrero de 2017 fui a una visita de control en Negrar y me han dicho que tengo focos de endometriosis en el interior del útero más adenomatosis, por lo que continúan los dolores. Me recetan la píldora que debo tomar hasta el próximo control dentro de 6 meses.
De enero hasta abril estaba muy mal, cada vez peor, tenía dolores por todas partes, me sentía muerta, no tenía fuerza, poco movimiento. Estaba para acabar en silla de ruedas, no entendía qué es lo que no funciona en mi cuerpo estaba deprimida, lloraba, pensaba mucho. Reaccioné y fui a internet para informarme, porque sabía que muchos hablaban de la alimentación. Al principio no me lo creía mucho y ni siquiera lo probé, pero, probar no cuesta nada. He visto tantos testimonios de patologías curadas. Alimentación más hierbas.
Primero vi el libro del Doctor Mozzi, me lo leí. Muy bueno, pero no lo entendí mucho, es decir, el libro no me bastaba y quería entenderlo en profundidad. He descubierto al famoso Josep Pàmies (español) que vende hierbas.
El 26 de abril empecé la dieta de alimentación del Doctor Mozzi. Al principio me costó mucho, me quité inmediatamente azúcares, gluten, leche, porquerías cero.
Dos semanas y comencé a sentiré un poco mejor, pero los dolores más o menos, altibajos. Iba a la piscina, al hidromasaje para relajarme, me sentía un poco pesada, es decir, cansada, parecía que hubiese trabajado demasiado. Hice un mes de piscina y después empecé a ir a pilates otro mes, esto fue más duro, pero hay que tener fuerza y poco a poco pero no es que estuviera en forma que digamos. En junio fui a España por tres meses y hablé con los de DULCE REVOLUCIÓN de Josep Pàmies. Le expliqué el problema que tengo. Me dijeron que me comprara el libro Mis Recetas Anticáncer y seguir con la alimentación sana. También tomo omega 3, magnesio en cápsulas, graviola, Artemisia Annua y desde ese momento empecé con todo y me sentía maravillosamente ¡nunca he estado así de bien!
Me tomaba la píldora Kipling pero tuve pérdidas (manchado), como no me iba bien tuve que llamar al ginecólogo que me dijo que suspendiera el tratamiento y que después de un mes lo retomara. Sin la píldora estaba muy bien. Tras un mes empecé de nuevo con la píldora y me sentía muy mal, el vientre se me inflaba y tenía dolores terribles, no sabía que podía ser, me leí los ingredientes de la píldora y vi que contenía almidón de maíz, azúcares y leche. Inmediatamente dejé la píldora. Tenía el colesterol alto y ¡ahora ya no!
Hace seis meses que sigo una alimentación sana. No hay que saltársela, ni pizza ni pan, ni etc, etc. ¡Hay que olvidarse! Voy al gimnasio.
El 4 de octubre fui a la consulta a Negrar. El médico me preguntó que cómo estaba. Le dije que muy bien. Le dije que no tomo más la píldora. Después de la ecografía se quedó sorprendido y me dijo que no tengo nada, que estoy curada. ¡Estoy contentísima! Gracias, de corazón a todos vosotros. Josep Pàmies, no lo dejes nunca, ¡estoy contigo!!!!
Mi nombre es Pere, tengo 71 años (octubre 2017) y vivo en Reus (Tarragona). El año pasado me encontré con el caso de una amiga de la familia, de unos ochenta años, que tenía cálculos en la vesícula biliar. Ya hacía unos años que había sufrido un cólico y ahora volvía a notar síntomas. Y efectivamente, el médico al hacerle una ecografía, le dijo que tenía unos cuántos y la puso en lista de espera para una intervención de urgencia. Como no le hacía ninguna gracia operarse y perder la vesícula, me preguntó por la Limpieza Hepática del Dr. Moritz. Al repasar la información este método fue descartado en seguida, ya que no es adecuado para personas mayores.
Entonces pensé que si sus cálculos eran de oxalato de cal (la mayoría de los casos lo son) y si el Lepidium latifolium (rompepiedras) consigue llegar a la vesícula, esta hierba podría ser la solución. Aceptó enseguida la propuesta y entonces me informó que estaba tomando, recetado por el médico, un medicamento para los cálculos, al comprobar el prospecto se vio que no había ningún peligro de interferencia con la hierba y que este producto solo es eficaz si los cálculos no son visibles por radiografía (no están calcificados). En la herboristería encontró Lepidium latifolium concentrado en gotas (hay varias marcas y cada una ya indica la dosis adecuada a su concentración) e inició a continuación el tratamiento, que siguió durante 7 días (sólo se pueden tomar de 7 a 9 días seguidos y suelen ser suficientes).
En el último día tuvo el susto de notar molestias en la vesícula, pero pronto desaparecieron. Después de estos 7 días, dejó de tomar las gotas de Lepidium, pero continuó tomando el medicamento recetado por el médico durante unos 30 días más hasta que el médico le hizo la ecografía previa a la operación. El resultado fue: Ni rastro de los cálculos. El Lepidium había deshecho la cal y el medicamento había deshecho el resto.
Mi nombre es Paco, tengo 37 años (octubre 2017) y vivo en Alicante. Mi pareja Noelia de 34 años y yo llevamos un tiempo luchando contra un cáncer de huesos que le fue diagnosticado a ella en el mes de febrero pasado. Después de supuestamente haber superado anteriormente un cáncer de mama, aun así los resultados del PET-TAC fueron: metástasis ósea, en pierna, cadera y vértebras.
Después del diagnóstico busqué información en internet y empezamos con una dieta alcalina, además tomaba, 10 g kalanchoe diario, 5 mg de moringa y 2 mg de aceite de cannabis. Asesorado por dos personas de una asociación de cannabis en Murcia, comencé a tener herramientas para poder tener nuestra pequeña plantación y poder hacer nosotros mismos el aceite medicinal.
También le ayudó mucho la terapia técnica zen para trabajar el tema de las emociones. En marzo empezamos con el tratamiento, en el mes de mayo los marcadores tumorales habían bajado algo, en el mes de julio se redujeron a la mitad y hoy, 29 de septiembre, Noelia ha recogido los resultados del último PET-TAC y la oncóloga no entiende nada. Las metástasis han desaparecido y estamos encantados de poder compartirlo con vosotros. Mucha fuerza y optimismo para quien vea un cáncer como algo malo, un cáncer es una especie de enseñanza y cuando lo entiendes y pones medios tu cuerpo se cura. Saludos!
Me llamo Edith, tengo 34 años (marzo 2017) y vivo en Castellbell i Vilar (Barcelona).
Desde que tenía 13 años sufro de rinitis y picor en los ojos por alergia estacional. Me diagnosticaron alergia al polen del pino, probablemente por sobreexposición. Vivo en un lugar completamente rodeado de pinos y, según el alergólogo, podría haber desarrollado una respuesta alérgica por estar demasiado expuesta a ese polen.
El tiempo de polinización de los pinos es de un mes. Concretamente durante el mes de abril. Cada año, se me han ido agravando los síntomas de manera gradual y para mí los meses de abril han sido meses de recogimiento y pocas actividades al aire libre. He tomado diferentes antihistamínicos durante 20 años. Cada dos o tres años, aproximadamente, el médico me cambiaba la medicación cuando yo notaba que dejaba de hacer efecto.
El año pasado leí, por casualidad, algunos testimonios de la web de la Dulce revolución y me puse en contacto con ellos para pedir consejo sobre alguna planta que pudiera ayudarme con la alergia. Empecé a tomar dos infusiones de perilla al día. Una por la mañana con el desayuno o a la hora del almuerzo y otra por la tarde o antes de acostarme.
Tardé aproximadamente una semana o 10 días en notar los efectos que de hecho eran el "no notar nada". Ni alergia ni efectos secundarios. En un par de ocasiones estuve tentada en dejar de tomar la planta porque pensaba que ya había acabado la polinización, puesto que no notaba nada. Sin embargo, el polen amarillo seguía ahí, pegado a todo. Seguí tomando dos infusiones de perilla hasta la primera semana de mayo, cuando no había ni rastro de polen, y seguía sin ningún síntoma de alergia ni efecto secundario.
Este año ya tengo la planta preparada para empezar a tomar las infusiones a finales de marzo o principios de abril.
Me llamo Francisco, tengo 37 años (febrero 2017) y vivo en Granada. Deseo contar mi testimonio que tiene como protagonista la Artemisia Annua.
Hace aproximadamente un año me acosté como cualquier otra noche (me duché y lavé la cabeza sin notar nada raro). A la mañana siguiente mientras me peinaba me noté un pequeño bulto fijo, del tamaño de media canica, sin movilidad, en el interior del cuero cabelludo. Al principio no le di importancia, pero esa misma tarde, asustado, acudí a urgencias.
El médico después de palparlo, presionarlo y comprobar que parecía que estaba fijo al cráneo, me dijo que era probable que padeciera principios de cáncer óseo. Me envió a mi médico de cabecera para que me hiciera un volante al neurocirujano y que éste me hiciera las pruebas oportunas. Así lo hice, fui a mi médico de cabecera que lo primero que hizo fue mandarme una analítica completa. No me la hice, ya que no me hacen gracia las agujas.
Dejé pasar los días y, además de seguir creciendo el bulto inicial hasta el tamaño de media pelota de tenis, se me empezó a abultar también la parte del cráneo, no sé si del mismo bulto inicial o de otro alrededor del primero.
También noté que en la parte superior del paladar, en la boca, apareció otro pequeño. De nuevo me acerqué a urgencias y otro de los médicos me dijo que eso era normal de mi propia fisionomía. Algo que no comparto, ya que nunca antes me lo había notado. Regresé a la mañana siguiente a mi médico de cabecera, pero ya estaba de vacaciones y en su lugar había una sustituta que también me fue diciendo cosas diferentes al anterior. Me preguntó por qué no me había hecho el análisis y me mandó otro para salir de dudas.
Cansado de que cada uno me contara una cosa distinta. Sin ganas de analíticas ni neurocirujanos que hicieran conmigo pruebas de conejillos de indias me dije: “Tengo dos opciones”: Pedirle a Dios (soy creyente cristiano) o buscar una alternativa natural.
Por aquel entonces ya conocía algo la Dulce Revolución y empezaba a ver vídeos de las charlas de Josep Pàmies. Lo primero que hice esa tarde fue pedir a Dios. Por la noche empecé a notar pinchazos y cosquilleos por toda la zona abultada. Al día siguiente me toco y el asunto parecía haber mejorado un poco, pero tan poco que apenas era apreciable.
Como había escuchado hablar tan bien de la artemisia como una planta poderosa contra el cáncer, me decido a salir en busca de la misma por los herbolarios. Decidí por mí mismo, hacerme una infusión diaria, después de las comidas. Después de mes y medio tomando infusiones (lo que me duró la bolsita), poco a poco fue desapareciendo el abultamiento y el bulto (que ya me estaba deformando el cráneo completo).
A día de hoy ya tengo que esmerarme mucho para buscarme la chispa que me sigue quedando. No se nota absolutamente nada ni al tacto. Respecto al bulto del paladar, está a menos de la mitad del año pasado.
La verdad es debería haber seguido tomando otro mes más, pero se me acabó la bolsa y no compré más al verme bien. Realmente no sé si recibí ayuda divina, fue cosa de la planta o ambas cosas. No obstante, la naturaleza en sí misma es obra de Dios. De una forma u otra yo lo he vivido como un milagro.
Por tan sólo 2 euros resolví el 99% de mi problema. ¿Realmente hacen falta gastarse millones en quimioterapias absurdas, que más perjudican que ayudan?
Mi nombre es Jose María, tengo 56 años (junio 2017) y vivo en Valencia. Mi hermana tiene una perrita que hacía seis meses le detectaron diabetes. Ya le estaban dando tres pastillas diarias y una inyección de insulina (dosis que iban a aumentarle a dos inyecciones de insulina al día). Yo le recomendé que le pusiera en el agua de beber, una infusión de estevia.
Así lo hizo. Empezó un martes a dársela y el viernes, cuando le hicieron la analítica, le había bajado de 500 a 100. Solo cuatro días. Además la perrita de vez en cuando, sufría como un infarto y se quedaba como muerta.
Ahora ya no le pasa. Y aunque el veterinario le dijo a mi hermana que la estevia no hacía nada, ya que era un edulcorante, mi hermana sigue dándosela y le va muy bien. Le pone dos y tres hojas frescas en el agua, las deja un rato y las quita. Es decir, no calienta el agua ni nada.
Espero les sirva y pueda ser de utilidad para otros animalitos. Gracias en nombre de mi hermana.
Me llamo Jose María, tengo 56 años (junio 2017) y vivo en Valencia. Mi experiencia ha sido con la planta Celidonia. El pasado 11 de junio, después de venir de una comida familiar, me deje caer en el sofá para hacer una pequeña siesta.
La noche anterior no había descansado demasiado bien, debido al calor. Dormí una media hora más o menos, al despertar noté que el ojo derecho lo tenía raro, un poco seco y la visión borrosa. Fui a lavarme la cara para despejarme y entonces vi que tenía el ojo derecho desde el iris hasta el lagrimal rojo. No me asusté, ya que, no es la primera vez que me pasa y siempre acaba disolviéndose. Así que, no hice nada.
A la mañana siguiente, recordé que había comprado la planta y que Josep Pàmies la recomendaba para cataratas y mácula. También había visto en un video cómo se utilizaba y eso fue lo que hice. Me la puse el lunes a primera hora, a mediodía y por la noche.
El martes cuando fui a lavarme la cara, tuve que “sujetarme para no caer”. No podía creerlo. Apenas quedaba una ligera manchita difuminada al lado del iris. Yo aún estoy asombrado por la rapidez y efectividad de la celidonia.
Mi nombre es Montserrat, tengo 42 años (agosto 2017) y vivo en el Valle de Arán (Lérida). Un buen día me desperté a las 7 de la mañana con unos vértigos impresionantes.
Después de haber ido a un médico Otorrino y Neurólogo donde me hicieron pruebas de todo tipo, el diagnóstico final fue Síndrome de Ménière.
Comencé con medicación en pastillas de 24 mg, dos veces al día y dieta muy baja en sal, pero después de mes y pico, los síntomas no mejoraban y subí la dosis a 3 diarias.
Un mes después, ya me encontraba más estable, pero tenía fatal el estómago y unos gases horribles, entonces fue cuando pensé que tenía que hacer otra cosa a parte de tomar la medicación recomendada por el otorrino.
Me puse en contacto con Aleix Pàmies y él me recomendó tomar muérdago dos o tres veces al día.
Empecé a tomar el muérdago, un poco escèptica, ya que llevaba mucho tiempo con los vértigos sin una solución que no me provocase efectos secundarios.
El muérdago me sorprendió muy gratamente, ya que la sensación de inestabilidad que me provocaba el vértigo, desaparecía al cabo de un rato de haber tomado la infusión, (reduje la dosis de pastillas a dos diarias) y poco a poco me fui encontrando mejor. Después de 4 meses de tomar las infusiones varias veces al día he reducido la dosis a 1 infusión diaria. Espero en breve reducir también la dosis de pastillas. He probado acupuntura, homeopatía y osteopatia, pero con lo que realmente he encontrado una mejora ha sido con el muérdago.
Me llamo Mª Abel, vivo en Miranda de Ebro (Burgos), y puedo presumir de haber vivido mentalmente en el valle de Hunza donde la edad casi sólo es un número. Mi dolencia llevaba 20 años en mi vida, se me presentó cuando, por motivos especiales tuve que venir de Madrid a Miranda de Ebro, después de un catarro sí y otro también.
El diagnóstico fue asma intrínseca y bronquitis crónica, con idas y venidas al hospital e ingresos en éste por neumonías; cansada de vacunas, inhaladores y antibióticos decidí probar con otro tipo de sanación y estilo de vida.
Con algunas plantas encontré alivio, pero no llegué a decir adiós al inhalador. Encontré una receta en la Dulce revolución que me alivió, pero tenía que seguir con el inhalador que, aunque no me era grato, sí hacía más llevadera mi vida. Probé varias cosas, pero no acababan con el asma.
Seguí buscando en lo que las buenas gentes aportaban con sus experiencias y descubrí que el extracto de orégano me iba muy bien y las semillas de albaricoque también me funcionaban perfectamente, ya que, desde el mismo momento de ingerir 3 semillas, he dicho adiós al inhalador.
Mi nombre es Justine, tengo 70 años (junio 2017) y vivo en Barcelona. Desde hace 6 años que murió su mujer, cuido de mi hermano Pepe de 72 años con una diabetes de más de 20 años. Al no alimentarse bien tenía los índices de glucemia altísimos: 300 a 400 llegando a 420 y sin querer ir al hospital. Debido a su rebeldía, tomaba 2 y 3 pastillas al día. Muchas veces, por trabajo estaba fuera de Barcelona y no se cuidaba nada.
Cuando empecé a cuidarle conecté con la stevia y yo creo que eso ha sido la mejor ayuda. Le retiré todos los azúcares que tomaba y mejoré su dieta. Ha sido un largo y duro camino, pero con el tiempo ha mejorado mucho. Ahora está a 130 - 140 con una pastilla para el azúcar al día (1/2 por la mañana y 1/2 por la noche)
No toma la planta de stevia porque no quiere, pero sí stevia líquida, en pastillas y en polvo.
Mi nombre es Angi, tengo 52 años (junio 2017) y vivo en Girona. Durante 4 años he tenido bronquitis recurrentes. Me lo pasaba fatal, me dolía el pecho al respirar, sobre todo en el lado derecho, y tenía mucha tos por las noches y por las mañanas. Los médicos me recetaban aerosoles, antibióticos y jarabes, pero nunca se me terminaba de quitar la tos. Me dijeron que tenía que estar siempre tomándome el aerosol. Estos medicamentos me sentaban fatal ya que, me subían la presión, me dolía la cabeza y tenía náuseas.
En internet descubrí a Josep Pàmies y me interesé por las hierbas medicinales. Empecé a tomar tres veces al día una infusión de: Orégano, Salvia, Tomillo, Romero, Eucalipto, Menta y Stevia. De cada una ponía la cantidad de una cucharadita de café. Al segundo día de tomarme esa mezcla en infusión me empecé a encontrar mejor y así estuve un mes. Esto me ayudó a expulsar todos los mocos que tenía, se me quitó la tos y el dolor en el pecho. Ahora solo me la tomo por las noches y me encuentro muy bien.
Mi nombre es Meritxell, tengo 40 años (junio 2017) y escribo desde Londres. Hace tres años tuve una depresión. Lo primero que hice fue visitar a un psiconeuroinmunólogo. Seguí una dieta muy estricta. No podía comer ningún alimento con histamina y comía la carne hervida (caldos de pescado blanco y de carne) porque tenía poca energía para digerir la comida.
Tomaba probióticos y glutamina. También me recetó infusiones de jengibre para tener más energía. Al mismo tiempo visité a un homeópata. Este me recetó lantánidos (homeopatía) y un extracto seco de hipérico, valeriana y pasiflora (que me va muy bien cuando me siento decaída) y vitaminas. No me he tomado nunca ninguna medicación química para la depresión sino todo natural, porque pensé que yo puedo elegir y esa fue mi decisión.
En estos momentos sólo me lo tomo cuando me siento decaída y cansada.
Me llamo Paco, tengo 36 años (junio 2017) y vivo en Sevilla. El 20 de marzo empecé a tomar perilla, 3 infusiones al día y la alergia desapareció prácticamente desde el primer día. Tenía alergia primaveral, a los perros, gatos, caballos, ácaros del polvo y alguna que otra cosa más. Desde que he empecé a usar la perilla, no sólo estoy sin síntomas alérgicos, sino que puedo estar con animales, salir a la calle los días de viento, y ahora, que ha dejado de llover, lo normal sería que estuviera fatal, pero no es así.
Antes tomaba 20 mg diarios de pastillas para la alergia con todo lo que conlleva: estómago regular, gases…
En abril, por semana santa, me fui a hacer una gran travesía de unos 160 km de senderismo, con todo el campo en flor y con polen como para inundar todas mis vías respiratorias. Tomaba la perilla por la mañana, tarde y noche y no tuve molestias. Al contrario, dos semanas antes de empezar a tomar la perilla, tuve una crisis increíble, de quedarme en la cama ahogado, con los ojos que casi no podía abrirlos, respirando fatal.
He podido estar con perros y he podido disfrutar de los caballos en la Feria de Sevilla (antes era imposible si no me tomaba un antihistamínico) y me he sentido muy bien.
Ya puedo limpiar mi casa sin estornudar debido a los ácaros del polvo.
Además de introducir la perilla he dejado de fumar y el alcohol. He quitado muchos hidratos y los he sustituido por proteínas. Los azúcares por stevia. Hago más ejercicio físico y me encuentro muy bien.
Puedo decir que mi vida ha tenido un antes y un después de tomarme la perilla.
Me llamo Emma, tengo 45 años (abril 2017) y vivo en Valencia. El 12 julio 2016 me decidí a ir al especialista de digestivo, después de haber estado durante todo el año con molestias estomacales que iban y venían y que yo atribuía al stress, al trabajo.
Eran como pinchazos o retortijones. Empecé a preocuparme cuando las notaba cada vez más y en el mismo sitio, en el lado izquierdo. Alguna vez sangraba en las heces.
El 18 julio me hicieron la ecografía y se vio como un tumor, de 9 cm, en el hígado, pero a mí eso no me dolía y el médico dijo que lo del hígado podía ser un tumor benigno y me mandó un TAC.
El 21 de julio me hicieron el TAC y en él, volvió a salir lo del hígado, pero también un engrosamiento de la luz del sigma, y entonces esto ya era el colón, que era donde yo notaba las molestias. El médico me pidió una colonoscopia y resonancia magnética, ambas con anestesia.
En el informe de la colonoscopia ponía neoplasia de sigma y pólipo adenomatoso sospechoso de malignidad. La biopsia confirmó que era maligno: Adenocarcinoma moderadamente diferenciado ulcerado e infiltrante.
Yo no me podía creer que me estuviera pasando esto, era como una pesadilla. Decidí que no era el momento de morirme y que quería ver crecer a mis hijos y conocer a mis futuros nietos.
Me operaron el 6 de septiembre y me extirparon medio colón e hicieron biopsia del hígado, ya que en el último TAC el tumor había aumentado. Estuve 10 días ingresada.
El día 19, en la consulta con el cirujano, me confirmó que tenía metástasis en el hígado.
Antes de empezar con la quimio, en el TAC se veía que el tumor del hígado había aumentado 2 cm medía 12 cm y había satélites.
La única noticia buena hasta el momento fue que el gen no había mutado y dijo el oncólogo que eso era muy bueno. La estrategia era darme 6 sesiones de quimio y ver si el tumor se reducía y se podía operar.
El 5 octubre empecé con la quimio.
Desde que me diagnosticaron el cáncer cambié la alimentación, suprimí los lácteos, azúcar blanca, alcohol, harina blanca refinada… empecé estrictamente una dieta alcalina, que para mí fue el primer descubrimiento importante.
También empecé a tomar la sopa hipócrates y a hacer enemas de café dentro de la terapia Gerson.
Tomaba zumos de frutas, sobre todo uno al día de manzana, remolacha, zanahoria y otro de naranja. Utilizaba cúrcuma en los caldos y en cápsulas también. Jengibre en polvo en las infusiones.
Para las llagas de la boca me fue muy bien enjuagues con infusiones de tomillo.
El segundo descubrimiento fue la planta kalanchoe, que encargué en la Dulce Revolución. Me tomaba en cada comida un trozo de kalanchoe del tamaño aproximadamente de una tarjeta de crédito, en ensalada o mezclada con el zumo de fruta o verdura. La tomé tres meses (octubre a diciembre) y después la sustituí por pastillas de graviola. Tomaba en infusión la mezcla de hierbas para el cáncer (caléndula, milenrama y ortiga), así como la mezcla para el hígado.
Me hacía dos baños de agua caliente con sal marina a la semana para alcalinizar el cuerpo.
A través de los testimonios publicados en la web de Dulce Revolución contacté con varias personas que se habían curado, y esto me animó mucho. Leí el libro de la doctora Odile Fernández “Mis recetas anticáncer”. Sesiones de Reiki, yoga, meditación, terapia mística, baile.
Después del 4º ciclo me hicieron un TAC, el 29 noviembre 2016, y los resultados fueron muy buenos: se había reducido el tumor 4 cm y los satélites que había se habían reducido a la mitad, incluso uno de ellos había desaparecido.
Estaba super contenta porque los cambios en la alimentación, estilo de vida y la quimio habían funcionado.
El 21 diciembre terminé con la quimio y en el siguiente TAC el tumor se había reducido 2 cm más. Ahora media 6.
El 1 de febrero de 2017 me operaron del hígado, me extirparon medio. En el TAC posterior ya no aparece nada malo y analíticas perfectas.
Aun así me van a dar 6 sesiones más de quimioterapia. En la primera analítica de estas últimas sesiones después de la operación, los marcadores tumorales los tenía a 7 y en esta segunda ya me salen a 2 (el 5 es un valor normal). Yo he llegado a tener los marcadores a 5.000.
Ya estoy terminando el segundo ciclo.
Siento que el mejor remedio sin duda es disfrutar de los hijos, la pareja, la familia y amigos.
Así que ánimo a las personas que están pasando por este trance, que con optimismo y fuerza de voluntad se consiguen cosas.
Me llamo Araceli, tengo 44 años (marzo 2017) y vivo en Cornellà de Llobregat (Barcelona). Hace 13 años me diagnosticaron un lupus eritematoso. Mi cuerpo se llenó de manchas inflamadas. El cansancio se apoderó de mi cuerpo y el dolor de articulaciones fue en aumento hasta el límite de no poder ni dormir.
Me recetaron unas pastillas y una crema para las manchas. En ese momento los médicos poco podían saber el origen de mi enfermedad, porque se sabía muy poco de ella.
Durante dos años mi vida se convirtió en un infierno de dolores, mi carácter empeoró y no salía a la calle, a no ser que fuera completamente tapada. Me daba vergüenza las manchas y además, no podía darme el sol.
Cuatro años después sufrí un golpe psicológico con la muerte súbita de mi madre. No pude hacer el luto, porque quedaban a mi cargo mi abuelo y mi tío, ambos enfermos. Esto dio lugar a que no tuviera tiempo para dedicárselo a mi enfermedad, me salté todas las pruebas, hasta que un año después murieron.
Supongo que los mismos nervios taparon un poco la enfermedad, pero unos años después apareció nuevamente y más fuerte que nunca.
Los dolores articulares empezaron a subir de intensidad a pesar de todos los esfuerzos que hacía por hacer algo de deporte. Las manchas aparecían con menos intensidad, pero estaban ahí. Lo peor de todo fue cuando empecé a perder el pelo.
En mayo del año 2016, mi hermana me llevó a charlar con Cande, una colaboradora de la Asociación Dulce Revolución. A partir de aquel día decidí volver a nacer y luchar por seguir adelante. Fueron 4 horas, dónde pude sacar todas mis emociones afuera, por fin alguien con quien compartir toda aquella acumulación que llevaba dentro de mí y que me estaba ahogando.
Me aconsejó tomar el Bitter sueco, agua marina, pastillas naturales y artemisa. También me aconsejo leer un libro (el Creador), un libro que está abriendo mi mente y me demuestra que querer es poder. A los quince días de tomar todo lo que me aconsejó, empecé a encontrarme mejor, las manchas habían desaparecido. Un mes después los niveles en los análisis de sangre habían reducido de forma considerable y tres meses después el pelo empezó a crecer, algo que los médicos creían imposible.
Han pasado 9 meses y todavía es pronto para poder dejar la medicación, aunque sinceramente, sabiendo que todo es natural, no me preocupa en absoluto, además el bitter sueco me da mucha fuerza cada día.
Ahora tengo muchas ganas de vivir y avanzo en mi transformación para reencontrarme nuevamente conmigo.
Me llamo Montserrat, tengo 31 años (febrero 2017) y vivo en Toledo. Toda la vida he sufrido hirsutismo, que más o menos tengo entendido que es el exceso de vello, en cara, piernas, axilas, pechos etc. Es horrible. Los médicos decían que se debía a un desarreglo hormonal y que de ahí, tenía más testosterona de lo normal para ser fémina. Por ello también mis menstruaciones eran irregulares y dolorosas. Tomaba la píldora.
Tuve que gastarme un dineral en: cera, cremas depilatorias, cremas decolorantes, largas sesiones de láser para acabar con el vello. Éstas fueron bastante eficaces, pero dolorosas, sobre todo en la zona facial. Una pesadilla que no se la deseo a nadie.
Un día, tras escribir a la Asociación Dulce Revolución, decidí dejar todo, incluida la píldora. Estaba cansada y, total, me seguía doliendo igual que antes. Comencé a tomarme todos los días la mezcla de plantas (vítex, milenrama y bolsa de pastor) y, en lugar de infusión, me hice un extracto de todas ellas. También tomé magnesio y me hice baños vaginales de artemisa. Bebía agua viva de manantial y una dieta alcalina, sin alcohol, etc… Fui constante y pelo que me quitaba con pinzas, no volvía aparecer, ni siquiera los más gruesos. El resultado es sencillamente INCREIBLE: no tengo apenas vello, podría decir que el problema se me ha resuelto en un 99,9%. La menstruación me viene “como un reloj” y no me duele apenas. Lo que no había conseguido a lo largo de mi vida, lo conseguí en apenas unos meses. No me lo creía. Hubo momentos que lloraba de la emoción.
Y todo gracias a la madre naturaleza y a Dulce Revolución que hacen una labor tan bonita que es digna de reconocer.
He querido contar mi experiencia porque sé que hay muchas chicas que se enfrentan a este problema y es muy duro, crea complejos, traumas, y quien lo vive sabe que es una pesadilla, por eso insisto, gracias a vosotros y a la solución que me ofrecisteis (natural, barata e indolora). He vuelto a ser feliz y a recuperar la seguridad y autoestima que perdí por este problema. Gracias de corazón amigos de Dulce Revolución.
Me llamo tengo 59 años (enero 2017) y vivo en Alhama de Murcia (Murcia). Soy diabético tipo II, diagnosticado en febrero 2016.
El análisis reveló que tenía 332 mg/dl de Glucosa (suero) y 12.7 % de Hemoglobina Glicosilada (HbA1c). En noviembre de 2016 (nueve meses después) tengo: 123 mg/dl de Glucosa (suero) y 6.7 % de Hemoglobina Glicosilada (HbA1c). El médico me dijo que siguiera así, que prácticamente podría decirse que ya no soy diabético.
Desde el primer día que me diagnosticaron la diabetes he tomado dos infusiones diarias de stevia, siguiendo los consejos de la Asociación Dulce Revolución.
He cambiado radicalmente mi alimentación. He tomado las dos pastillas diarias para el azúcar, recetadas por mi médico. Todos los días me he hecho: 1/2 litro de zumo de limón; 1/2 litro de agua de mar; seis cucharadas de copos de avena integral ecológica; cinco nueces; tres manzanas y dos kiwis.
Al mes y medio introduje tres dientes diarios de ajo negro. Al cuarto mes ya pasé de tomar dos pastillas a una sola. En el quinto mes, introduje media cucharadita de canela con los copos de avena. Al sexto mes, empecé a tomar chía cada día. También garbanzos. Al octavo mes empecé a tomar una infusión de cola de caballo diaria y dejé de tomar completamente la pastilla para el azúcar.
Ahora, nueve meses después, tengo controlada la diabetes a pesar de que me he relajado un poco en la alimentación (tomo cerveza y dulces los fines de semana).
Sigo tomando dos infusiones de stevia cada día, ya que, me da la seguridad de que la glucosa se mantiene en los niveles normales, sin tener que tomar pastillas.
Desde mayo de 2016 cultivo diez plantas de stevia que compré en Dulce Revolución. Las plantas de stevia han crecido sin problemas. En noviembre las corté a diez centímetros del suelo, sequé las hojas a la sombra durante tres semanas y las tengo guardadas en botes. Espero que rebroten en primavera de este año. Mi idea es consumir las hojas en fresco hasta noviembre que volveré a cortarlas y guardarlas para consumir en infusión en el invierno.
No entiendo por qué puedo plantar y comprar tomates y no stevia.
Me llamo María Antonia Navarro, tengo 49 años (enero 2017) y vivo en Sant Cugat del Vallés.
Hace unos años me diagnosticaron cáncer de piel. Todo empezó con una especie de burbujita que me salió en el hombro. Llamó mi atención porque empezó a picar mucho y crecer muy rápido. Fui a tres dermatólogos y todos coincidieron en el diagnóstico y en que se tenía que extirpar.
Antes de la operación, supe de los beneficios de las semillas de albaricoque. Encontré en diferentes blogs y webs que era un potente anticancerígeno y que debía tomar 3 semillas cada hora. Así lo hice. Tomé 3 semillas muy masticadas y ensalivadas cada hora. Leí también que, como preventivo podías tomar 6 semillas al día. Como tenía programada la operación no la anulé. Me operaron y, después de la operación y confirmado el diagnóstico al analizar me dijeron que no es un cáncer que haga metástasis, pero sí que era incurable y que irían saliendo más. Lo que si vieron es que estaba en recesión.
Dos años después volvió a salir otro. Esta vez fui de nuevo al dermatólogo y me dijo de hacer una biopsia, pues tenía un buen tamaño (medio centímetro) e iba creciendo con mucha alegría. Esta vez, como ellos ya sabían qué era, me dijeron que seguramente lo quemarían.
Yo por mi parte empecé de nuevo a tomar las semillas de albaricoque y a hacerme cataplasmas con las semillas encima del bultito. Para el cataplasma masticaba una o dos semillas y me las apliqué directamente en el tumor hasta que quedase totalmente cubierto. Le añadía encima una gotita de aceite esencial de clavo. El resultado fue que en unas semanas ya casi no quedaba nada. Cuando volví al dermatólogo, asombrado, me dijo que entonces es que no sería maligno. Yo sé que sí lo era, pues esa cataplasma la había puesto también sobre un nevus benigno y no desapareció ni cambio de forma. Estaba exactamente igual. Después de unas cinco semanas mi piel estaba perfecta.
A partir de esos resultados he seguido haciendo lo mismo con todos los que me han ido saliendo. El cataplasma, dependiendo de dónde esté el tumor, lo dejo secar o lo cubro con una tirita. Es curioso comprobar que si el tumor es maligno, al poco tiempo (segunda o tercera aplicación) empieza a picar y a irritarse. No hay que tener miedo. Hay que seguir adelante. A veces sangra un poco, otras se reseca o se expande. Al final acaba poniéndose rojo, se hace una costra y cae. Si cayendo la costra sigue picando, hay que seguir porque, si lo dejamos, crece rápidamente. Al final no queda nada. Miras y tocas la piel y como si no hubiese habido nada. Da la sensación que cuando escuece va bien. Lo he probado con lunares o tumores benignos y ni se inmutan.
Si el tumor no es muy grande con menos semillas al día (3 semillas unas 5 veces al día) podría ser suficiente. Hay que observarse.
Como casos, conozco un señor que tiene parada una metástasis en el pulmón, él no tiene dientes y se las tritura y se las come muy ensalivadas. Otro que se curó de un cáncer que ya había sido operado y se había reproducido en su oreja (en tres meses sanó).
Un día me asusté al leer en internet que son peligrosas porque contienen cianuro, pero el perro de una amiga de 29 kg se tomó 200g de una vez y el animal empezó al poco a buscar un rincón para morirse, pero al rato, ya en el veterinario empezó a reaccionar, a levantar la cabeza y mover la cola. Sólo le recetaron algo para limpiar los intestinos, pero ni se lo tomó, pues estaba perfectamente.
Así que acabé por no tener miedo y consumirlas con las dosis correctas.
Me llamo Ramón, tengo 64 años (Febrero 2017) y vivo en Cueto (Santander)
Mi gato tenía mucho lagrimeo por lo que acudí al veterinario. Después de pagar una factura importante y darle varias medicinas, al poco tiempo el gato seguía igual.
Fui a otro veterinario, más medicinas. Las terminó y fui a la farmacia a por más, pero no me las quisieron vender sin receta.
Fui a la huerta, cogí un poco de celidonia (Chelidonium majus), también conocida como hierba golondrinera e hice un poco de zumo. Lo mezclé con vino blanco y con infusión de manzanilla. Lo rebajé con agua destilada al 50% y le puse una gota al gato en cada ojo y se le curó.
A los diez días vi que empezaba de nuevo con el lagrimeo por lo que le eché otra única gota de la “pócima” y se le quitó.
Me llamo Álvaro, tengo 42 años (febrero 2017) y vivo en Valdivia (Chile). Mi hijo de dos años fue diagnosticado de una conjuntivitis. La curé utilizando infusión de romero. Hice una infusión con una cucharadita de romero fresco, la dejé enfriar un poco hasta que estuviera tibia y la apliqué en los ojos con un copo de algodón tres veces al día. De un día para otro mi hijo estaba completamente curado. Hay que asegurarse que el agua está perfectamente limpia, así como el romero.
Me llamo Andrés, tengo 54 años (febrero 2017) y vivo en Sevilla. Soy diabético desde los 8 años y, como consecuencia de ello he tenido muchas complicaciones. Hace 15 años me diagnosticaron insuficiencia renal crónica y me prepararon para diálisis.
En ese momento me hablaron de una persona que practicaba la Medicina Tradicional China. Fui a verle, me hizo acupuntura y la capacidad renal paso del 8% al 23% . Estuve así un tiempo. Como también había cambiado de estilo de vida y empezaba a cuidarme pensaba que no había sido la acupuntura solamente. Dejé de ir y la capacidad renal bajo de nuevo, por lo que desde hace 15 años no he dejado la acupuntura. Aún no he probado la máquina infernal. Me tomo todas las pastillas que me mandan en el hospital, pero como dice la doctora, no tiene pastillas para curarme, solo para bajar tensión, fósforo, sodio, pero no para curarme.
Él me habló de la stevia y, desde hace dos años tomo dos infusiones al día. Estoy pensando no ir más al hospital. Estoy muy agradecido, ya que, me dio un infarto y me salvaron la vida, pero tengo demostrado la mafia que hay con las pastillas.
Tengo muchas cosas y no sé si habrá plantas para todo lo mío, pero estoy decidido a dejar las 20 pastillas diarias, porque convencido estoy que no me matarán las enfermedades, lo harán las pastillas. Nadie cree que lleve 15 años con mi diagnóstico y aún no esté haciéndome diálisis. En estos momentos sigo con sesiones semanales de acupuntura y moxibustion. Me encuentro muy bien.
Me llamo Carolina, tengo 45 años (febrero 2017) y vivo en Tercui (Lérida). Me encontraba muy mal, estaba con un cansancio extremo, diarrea, la vista cada día peor, terribles dolores de espalda debido a mi escoliosis, manchitas en la piel, el pelo seco y se me caía mucho, la rodilla derecha no me dejaba subir y bajar escaleras, la regla me venía dos o tres veces al mes, me despertaba por las noches un par de veces, orinaba poco y muchas veces, asma, que tenía desde nacimiento, iba muy mal, con 15 dosis de aerosol diarias. No tenía fuerzas ni ganas de nada. Debido a mi alergia, por las mañanas, me pasaba media hora estornudando y gastaba medio rollo de papel durante 40 años. Cuando fui al médico con mis primeros síntomas me mandaron para casa diciendo que no tenía anemia ni ningún valor alterado de hígado o riñón y que, seguramente, las deposiciones flojas serán debido a mi dieta vegetariana, por lo que me aconsejó comer carne. Al cabo de unos días sentía que me moría. Fui a urgencias, me hicieron una radiografía en el abdomen (lo tenía inflamado y me dolía), pero me dijeron que estaba muy bien, que no tenía nada.
Un amigo me había hablado del MMS por lo que fui pedírselo. Empecé tomando una gota, pero me dio diarrea por lo que empecé por media. Al siguiente día no volví a usar el aerosol, ni en el año y medio siguiente. Tomé MMS durante 4 meses (empecé por media gota y terminé por 10 tomas al día de 4 gotas cada hora). Desde entonces sólo lo he utilizado al cambiar de hemisferio en un viaje y al cambiar de estación (primavera y otoño), que era cuando tenía alguna crisis de asma. Los dolores de espalda ya no eran los mismos. Yo “desayunaba”, “merendaba” y “cenaba” antiinflamatorios y ya no los he vuelto a probar.
El dolor de la rodilla desapareció, las manchas de la piel desaparecieron en un 80%, las encías crecieron, solo quedó un diente moviéndose un poco, pero menos que antes. El resto están muy fuertes y no he sufrido caries. En el tema de la vista pase de usar 2,5 o 3 dioptrías, a usar 2 para leer. El pelo se me puso más brillante y suave, dejó de caer y hasta he visto menos canas. Las deposiciones empezaron a normalizarse. Empecé a dormir de un tirón y mi ansiedad y falta de concentración fueron desapareciendo casi del todo. Mis ojos se volvieron más limpios, me empezó a venir la regla una vez al mes otra vez. Como yo veía todos estos cambios, era indudable que algo pasaba, así que volví al médico a pedirle exámenes y al fin los resultados dieron una hepatitis c, la cual la empecé a atacar con más agresividad con: MMS + DMSO, artemisa annua, cola de caballo (que sustituí por tomillo al tiempo) y cardo mariano.
Hace un año que no tomo nada, me he sentido perfecta de todo. Ahora haré un examen a ver cómo estoy de todo. Tengo que decir que no hice lo del hipoclorito de calcio que está recomendado para estas cosas, ni los baños de MMS porque no tengo bañera y vivo en un pueblo sin agua donde bañarse en bañera es un lujazo. No he vuelto a tener alergias por las mañanas.
Me llamo Francisco, tengo 77 años (febrero 2017) y vivo en Banyeres de Mariola (Alicante). Estoy diagnosticado de Hipertensión Esencial. Empecé a los 50 años a sufrir la dolencia, como durante el primer año, no llegaron a poder controlarme la tensión los médicos me remitieron a nefrología, donde me practicaron un chequeo para ver de qué provenía; el resultado fue negativo, de ahí el diagnostico. Empecé con un comprimido para la tensión que ayudó a que se controlara bastante los primeros 10 o 12 meses, pero tuvieron que recetarme otra pastilla y antes del año aumentaron la dosis de 5 mg a 10. Pocos meses después me añadieron 25 miligramos más de la primera. Con este tratamiento se me controló la tensión durante unos 10 años.
Posteriormente, tuvieron que añadir otro medicamento debido a que entré cuatro veces en urgencias con tensión de 12/22 en el último año mientras tomaba los 3 comprimidos anteriores, y no me bajaba. He estado tomando hasta hace 2 años, 4 comprimidos en total. Esto no me libró de picos de 11/20, aunque eso sí, remitían pronto. A pesar de todo, yo seguía con ansiedad, angustia, depresión, sufrimiento, miedo y desesperanza, sobre todo al caer la tarde. Para paliar este estado me recetaron un ansiolítico, pero eso sirvió para paliar algo. Tengo que añadir que solía sufrir de calambres en las piernas, rodillas y brazos, de forma indiscriminada, y dolores musculares que me dijeron que era artrosis. Para ello tomaba ibuprofeno, paracetamol, pomada, rodilleras, muñequeras, que servían para poco. Estas molestias se acentuaron a medida que me acerqué a los 70 años. También tenía vértigos que sufría desde que empecé con la hipertensión. Tomaba una pastilla para paliarlos. Se me fueron desde que, hace 4 años, empecé con lo natural.
Ante las soluciones que la medicina convencional me ofrecía, opté por bucear por internet buscando en los libros la posible ayuda. En esta búsqueda encontré el libro “La Revolución Verde” de Victoria Boutenko, “La encima prodigiosa” de Hiromi Shimya y “La Dulce Revolución” de Josep Pamies, por este orden. Empecé por prepararme los batidos verdes que resumiré en el que es mi favorito: 100 gr de espinacas (las espinacas las tomo como base durante 7/10dias, cambio a brotes verdes durante el mismo tiempo vuelvo a las espinacas), 150 gr de lechugas variadas, 2 ramas de apio y 1 pera o manzana de buen tamaño, añadiéndole 200 mililitros de agua filtrada.
El resultado son 5/6 vasos de jugo verde. Empecé a tomar 1 vaso antes de las principales comidas, a los 5 días noté que mi energía se había duplicado (actualmente tomo un vaso antes de desayuno y un vaso antes de cena). Siguiendo esta línea deseché comer carne, salvo ocasionalmente cuando alguien me invita. Tomo 2/3 veces por semana pescado, al mediodía una ensalada de pimiento rojo, calabacín, champiñón, zanahoria, brócoli, lechugas, coles variadas, rábanos. Todo esto lo combino según la temporada; legumbres, arroz integral, quinoa, huevos, purés de cebolla/puerro/calabacín. Intento cocinar todo al vapor y el resto de cocinado siempre a fuego muy lento. Mi desayuno: semillas de sésamo, lino, chía, trigo sarraceno, amaranto inflado u otro cereal, y una rebanada de pan de masa madre (el pan lo hago en el horno de la encimera) con algún paté vegetal hecho por mí. Con todo esto me note con más energía y muy sutilmente la hipertensión menos agresiva.
Hace tres años, empecé a tomar carbonato de magnesio, 400 miligramos al día distribuidos en dos tomas, desayuno y cena. A los dos meses noté que los picos de tensión máximos eran de 9/17, mis dolores articulares se habían reducido bastante, mis vértigos ya no eran tan continuados ni tan molestos, hasta tal punto que la pastilla la tomaba ocasionalmente. Las muñequeras y rodilleras ya no me hacen falta. Un mes después añadí colágeno con magnesio en polvo (3 cucharadas de postre, una en cada comida) y la mezcla de hierbas siguiente: espino blanco, diente de león, lavanda y stevia (2/3 infusiones al día).
Desde hace 1 año aumenté la dosis de carbonato de magnesio a 600 miligramos. De una forma lenta, empecé a notar que necesitaba menos medicación farmacológica.
Desde hace 6 meses añadí a todo lo dicho, 3 infusiones de muérdago, y a partir del pasado mes de enero (2017), pasé a 2 infusiones al día. El resultado es que la mejoría se ha acelerado hasta tal punto, que estando como estamos en invierno, con la inestabilidad del tiempo, los restos de vértigos han desaparecido prácticamente, el malestar que sufría sobre todo al caer la tarde apenas lo percibo, y desde hace unos 20 días, tomo para la tensión 1,5 comprimidos al día. Esto me hace pensar que, si sigo así, en 1 año más, puede que ya no tenga que tomar más medicación farmacológica o la mínima expresión.
Soy consciente de que a muchos puede parecerles esto una odisea, pero créanme, a muchos la salud no se nos da en la cuna, hay que ganársela, y en la naturaleza está reservada para todos, respetémosla, porque nos va la calidad de vida en ello. Quiero agradecer a todas las personas que mediante su dedicación a divulgar esta verdad sobre la forma de estar más saludable, han hecho posible que haya podido alcanzar un nivel de calidad de vida muy bueno a mis años, ya que 5 años atrás estaba en estado ruinoso. Sé qué vais contra corriente los que divulgáis esto, pero vale la pena, el mundo es un poco mejor cada día.
Me llamo Francisca, tengo 72 años (febrero 2017), nací en Barcelona, pero llevo muchos años viviendo en Mijas (Málaga). Hace unos 40 años tuve un fortísimo brote debido al estrés (juventud un poco desordenada) y a la falta de atención en la alimentación. El brote me apareció en todo el cuerpo, incluido el cuero cabelludo, con manchas rojas que comenzaron a descamarse y mucha picazón. Tuve varios tratamientos, cremas, pastillas, recetas magistrales, incluso me trataron con metotrexato. Todo esto consiguió aliviar un poco la situación, pero sólo de forma externa.
Con el paso del tiempo y tomando conciencia y haciendo cambios en mi vida, pude llegar a controlarlo bastante teniendo descamación fija en codos, sobre el coxis y pequeños brotes constantes en las piernas, sin llegar a desparecer. Ante cualquier situación de estrés tenía más brotes. Mi trabajo era de responsabilidad y eso me afectaba mucho.
En el mes de septiembre pasado (2016) comenzaron a aparecer nuevos brotes que fueron intensificándose, especialmente en la cara, cuero cabelludo, ojos, orejas, cuello y escote, con la consabida picazón.
El diagnóstico de los médicos fue "brote fuerte de psoriasis, debido seguramente a estrés", porque en mi caso concreto intento cuidar mucho mi alimentación. El estrés provenía parece ser, de exceso de deporte y mi carácter perfeccionista. Nuevamente me recetaron cremas, pastillas, recetas magistrales, etc. tratamiento que en esta ocasión no quise seguir. Entre tanto tuve la suerte de asistir a una interesante charla de Josep Pàmies en la que abrió una nueva posibilidad para mí. Me puse en contacto con la Asociación Dulce Revolución y rápidamente me propusieron tomar Artemisa Annua y me indicaron cómo tomarla, cosa que seguí al pie de la letra.
El 22 de noviembre (2016) comencé el tratamiento:
Infusión de Artemisa Annua 2 veces al día (después del desayuno y cena) durante 9 días y 7 días de descanso. La segunda novena igual. Y la tercera que empecé el 24 de diciembre ya la amplié a 3 infusiones al día (después de desayuno, almuerzo y cena).
Antes del mes de tratamiento ya se notaba la mejoría y al mes y medio, había desaparecido.
Desde el 25 de enero estoy haciendo la quinta novena, porque mi cuero cabelludo está más rebelde, aunque ya está mejorando, pero pienso que quizás si desde el principio hubiera tomado 3 infusiones al día, ya estaría totalmente limpia.
Intento evitar en mi alimentación: embutidos, lácteos, carnes rojas y, por supuesto, dulces. Mayoritariamente consumo frutas, verduras, legumbres, pescado azul, carnes de ave, arroz, huevos. Evito fritos.
Gracias por todo. Eternamente agradecida y siempre apoyando vuestra labor.
Mi nombre es Maribel Carrera, tengo 56 años (octubre 2016) y mi hija Natalia tiene 21 años. Vivimos en Madrid. Mi hija sufrió entre los 11 y los 13 años un proceso de Dermatitis Atópica Generalizada, severa y crónica según nos dijeron. Además de origen idiopático, es decir, no sabían la causa. Ella, hasta ese momento, tenía muy buena salud en general.
En casa, normalmente, tomamos pocos medicamentos porque he procurado prevenir y tratar las dolencias, en la medida de lo posible, con complementos naturales. Soy consciente en relación a la alimentación y la suplementación con fitoterapia u otros complementos.
Durante estos dos años busqué todo tipo de terapias (no alopáticas) para ayudar a mi hija porque su dolencia era generalizada en todo el cuerpo, con grietas, sangrado, descamación, urticaria....en fin, un suplicio para ella. La cortisona que le recetaban solucionaba el problema momentáneamente. Al final estaba ya al borde de la depresión, porque era una edad también complicada, y le creaba problemas de imagen y de relación con otros jóvenes.
Finalmente mi hija se curó con homeopatía. En dos meses dio un cambio radical, y luego estuvo en mantenimiento durante algo más de un año, con revisiones trimestrales. Desde entonces no lleva ningún tratamiento y su sanación es total. Ahora tiene una piel estupenda y también ha sanado incluso su psicología, pues esta terapia actúa holísticamente.
Tengo que decir que, anteriormente a esta doctora homeópata, acudimos a otros dermatólogos, a la Medicina Biológica, el Ayurveda e incluso a otro doctor homeópata, pero en ningún caso tuvimos un resultado tan significativo. Sé que hay un factor también emocional o psicológico, muy personal, que posibilita que los tratamientos funcionen mejor.
Siento un gran respeto por la labor de toma de consciencia de Josep Pàmies y por compartir su sabiduría. La medicina del futuro debe integrar todos los conocimientos y sobre todo dañar lo menos posible a los pacientes.
Me llamo Iván, tengo 38 años (enero 2017) y vivo en Callosa d´en Sarriá (Alicante). Mis dolores de cabeza empezaron cuando tenía más o menos 30 años. Al principio tenía solamente dolores de cabeza de vez en cuando en verano, pero luego, con el tiempo, empezó a dolerme cada vez más a menudo y cada vez más fuerte. Me empezó a doler también en invierno con un total de 2 o 3 veces por semana. Cuando iba al médico me decía que tenía que beber mucha agua, pero así y todo algunas veces me dolía. Al pedirle al médico que me hiciera unas pruebas, pero antes de las pruebas quería asegurarse si eran migrañas o no, por lo tanto, me recetó unas pastillas y me dijo que si me quitaban el dolor de cabeza, era porque tenía migrañas, si no fueran migrañas no se me iría el dolor. Efectivamente al tomar las pastillas, se me fue el dolor de cabeza.
El médico me confirmó que eran migrañas y que no se sabían por qué motivo venían.
Un gran día leí el libro de “La enzima prodigiosa” de Hiromi Shinya y decidí probar uno de sus consejos: beber agua (2 o 3 vasos) de 1 hora a 1/2 hora antes de cada comida y masticar muchas veces cada bocado (como minimo 25 veces). Intentar no beber agua comiendo, en caso de hacerlo, como mucho 1 vaso de agua y una hora después de la comida beber 1 vaso de agua (esto último no lo cumplo siempre).
Desde que hago estos sencillos pasos he conseguido que no me volvieran las supuestas migrañas (antes eran 2 o tres veces por semana, hoy es 1 vez cada dos o tres meses). Yo lo relaciono a la ingesta de embutido y grasas saturadas, por eso también lo estoy evitando. Estoy muy contento.
Esto lo he comentado con alguna que otra persona y también me ha comunicado que funciona. Mi teoría es que toda enfermedad se desarrolla a partir de una causa y no de una "mala suerte o no se sabe". Espero con mi sencillo testimonio poder ayudar a personas que lo necesiten.
Me llamo Sofía, tengo 36 años (enero 2017) y vivo en Madrid. En junio de 2010, con 29 años de edad, me diagnosticaron un Linfoma No Hodgkin de células B, con alto grado de agresividad, y un tumor que los médicos describieron como "enorme, del tamaño de una naranja" en mi pulmón derecho.
La situación era muy grave, eso me dijeron desde el principio. "Estás fatal, tía, vete directa de aquí al hospital, ni pases por tu casa, ya hemos avisado a tu médico" fueron textualmente las primeras palabras que recibí, cuando me hicieron unos rayos-X del pulmón en el ambulatorio, antes de que se supiese aún qué me sucedía exactamente. A mi familia, ya en el hospital, les avisaron de que se preparasen para todo, puesto que yo ingresé un 10 de junio y a ellos les dijeron que yo posiblemente no llegaría a vivir para finales de aquel mes.
Aun así, comenzó a dárseme una quimioterapia que parecía ser muy buena, lo mejor y lo más innovador, para los linfomas de mi tipo, un CHOP-R. Había que esperar a ver cómo reaccionaba aquella quimio en mi cuerpo. De funcionar, las probabilidades de recuperarme podían ser altas, eso dijeron.
Los síntomas que manifesté: Tos persistente desde hacía seis meses (tuve un catarro en Navidades... que yo pensaba no acababa de curarse), sudores profusos nocturnos (hasta tener que cambiar las sábanas por completo tres veces en una noche, pero nunca lo relacioné con la tos, y no sucedía siempre), pérdida de apetito y pérdida de peso, la sensación de una contractura enorme en el omoplato, como si tuviese un puñal clavado todo el tiempo en la espalda. En una ocasión, intenté estirarme en el suelo haciendo unos ejercicios, pero me dio un dolor tan fuerte de repente que tuve que parar de inmediato el ejercicio. Pensé en ir a urgencias aquel día, pero me dolía tanto que no podía moverme. Aquella noche apenas pegué ojo, pero al día siguiente o en algún momento el dolor había cesado o ya no era tan fuerte. Solo fui al médico un día, cuando subiendo una pequeña calle de mi barrio escuché que me silbaba el pecho al respirar. Fui al médico entonces, me habló de hacerme unas pruebas, pero quedamos en que me las haría en unos días, porque yo tenía un pequeño viaje programado para las próximas fechas, así que cuando volviese solicitaría las citas, y mientras tanto me recetó unos inhaladores para el asma. Empecé a usarlos... y a los pocos días acudí de nuevo a mi médico de cabecera porque por tres días seguidos había escupido algo de sangre (cada día un poquito más) al lavarme los dientes, y por más que me revisaba la boca, las encías, no me veía heridas. Fue cuando me remitió al ambulatorio. Y allí la chica joven de rayos X me dijo: Estás fatal...
Durante casi seis meses (la idea era darme la forma de ese tratamiento más agresiva: quimio cada 15 días, pero a veces tenía las defensas tan bajas que se tenía que posponer). Estuve recibiendo los 8 ciclos máximos de esa quimioterapia. Al mismo tiempo, acudía habitualmente a un centro donde me daban reiki, otro grupo de personas a las que no conocía me estuvieron también haciendo reiki a distancia, y un amigo terapeuta comenzó a aplicarme cosas que él había estudiado, kinesiología, terapia de polaridad... me habló de las setas reishi o shiitake, que empecé a tomar, y en algún momento también me remitió a un iridiólogo-homeópata... aunque este me recetó cosas que al final me parece que compré pero ni tomé.
Con la primera quimio que me dieron el linfoma reaccionó y empezó a remitir. Primero de una manera espectacular con lo que empezaron a hablarme de que igual con 6 ciclos de quimio podría ser suficiente. Sin embargo luego decreció más despacio. Y me terminaron dando los 8. Al final de los 8 ciclos el PET seguía dando algo de actividad. Pero no se sabía si la actividad correspondía a tejido cicatricial o a enfermedad activa. La quimio que me habían dado era la mejor, eso decían. Y no se me podía dar más, porque con más me mataban, eso dijeron también. Así que se me dijo que íbamos a esperar a ver qué pasaba, repitiéndome pruebas cada muy poco tiempo.
Las primeras y las segundas pruebas salieron bien. La enfermedad estaba quieta. Y se empezó a hablar de posible remisión en mis informes. Pero en abril de 2011, cuatro meses después de finalizada mi quimio, una de las pruebas PET salió mal. Los índices marcaban una captación SUV máx. de 12,5 (antes 2,7, en el PET anterior) en una zona que afectaba a mi pulmón y mi mediastino. El informe hablaba de alta probabilidad de malignidad. Y aquí empieza la historia que en verdad os vengo a contar...
Se me hizo una broncoscopia. Pero no se alcanzó a confirmar resultados con la broncoscopia. Me dijeron que mi lesión estaba en una zona de muy difícil acceso. Mi caso lo llevaba un equipo médico, que incluía entre otros a una hematóloga, que llevaba mi caso, y algún neumólogo. Me di cuenta de que entre ellos no estaban de acuerdo en cómo proceder ante mi caso. Mi hematóloga solicitaba que se me quitase el pulmón derecho, que se confirmase en laboratorio la malignidad de mi lesión, y una vez confirmado, que se me hiciese un trasplante de médula ósea y se intentase tratar mi caso con una nueva quimioterapia. Ella me explicó que el resto de quimioterapias, estadísticamente, no eran tan efectivas, pero que no se sabía, quizás en mi caso podían funcionar. Los neumólogos opinaban que para ellos la operación no era aconsejable. Era muy arriesgada, la cirugía no es efectiva contra los linfomas. Mi tumor, o mi lesión, afectaban a mi pulmón, a mi mediastino, a mi nervio frénico, al que habían paralizado por lo que la lesión no iba a poder extraerse con una cirugía, y dados los riesgos, para ellos era mucho más recomendable directamente dar quimio sin plantearse más.
Tras 4 meses desde el final de mi quimioterapia, yo ya sentía todos los efectos secundarios en mi cuerpo de ese tratamiento. Entre otras cosas, se me había diagnosticado una enfermedad autoinmune, el lupus, que puede llegar a inflamar cualquier parte de tu cuerpo y ser mortal, y esto como consecuencia de los tratamientos recibidos, los propios médicos lo reconocieron. Además, cómo explicar, la angustia, el pánico, el shock en que te quedas, cuando te dicen que te quieren quitar tu pulmón y que vivas sin él el resto de tu vida. Yo me veía incapaz de afrontar todos esos tratamientos. Si no me mataban los mismos, me iba a morir yo de un simple infarto, del miedo que me daba pensar en todo eso. Intenté que mi hematóloga me explicase por qué la necesidad de operarme, si desde el principio me habían dicho que los linfomas no son operables. Yo quería a toda costa evitar una operación similar. Parece ser que mi doctora estudió mucha medicina, pero olvidó la humanidad por el camino. Y no tuvo paciencia para explicarme. Tu vida en juego, en manos de esa gente, tú, tu familia, sin pegar ojo, a expensas de unos resultados... y esos médicos que no tienen un minuto para darte una explicación. Me negué a operarme, le pedí tiempo, le dije que iba a intentar otras cosas y pedir resultados pasados unos días. La médico me llamó loca. Salí de la consulta avisándole de que iba a solicitar un cambio de médico y ponerle una reclamación, cosa que hice, con lo que me quedé sin médico, y sin explicaciones, en esas fechas... y sin saber los riesgos que asumía, porque no me informó. Los neumólogos, aunque no estaban de acuerdo con operarme, finalmente habían acatado la imposición de mi hematóloga. Ella se negaba a darme más quimio sin previa operación. Yo sentía que no sabían cómo repartirse el muerto los unos a los otros...
Salí de la consulta sin saber qué iba a hacer. Los médicos habían decidido que había que operarme, confirmar los resultados en laboratorio, y hacerme el trasplante y la nueva quimio. Para los neumólogos estaba claro que una operación confirmaría la malignidad, pero bajo su propio punto de vista no la recomendaban. Me dieron unos 15 o 20 días hasta repetirme nuevas pruebas, y se me informó que se me asignaría un nuevo médico. Yo me fui a mi casa en estado de shock, blanca y en alerta, sin saber qué hacer, presa del pánico y también creyendo que había otra solución, otra opción, que tenía que encontrarla. Confiaba en las plantas, no sabía cuál tomaría, tenía que investigar, pero ya había observado para otras dolencias que podían ser mucho más efectivas e inocuas que los fármacos. Y sabía, en lo más profundo de mí, la relación que tiene esta enfermedad con el aspecto emocional, psíquico, vital, energético, relacional, con la toxicidad a veces del entorno y con todas esas emociones que nos permitimos sentir y que no sabemos a veces cómo gestionar. Decidí calmarme, respirar profundo, alejarme de las últimas discusiones familiares que se habían producido y que tanto me afectaban, decidí decirle al Universo que entendía de nuevo su mensaje, que sí, que lo entendía, que había sido un desliz enfrascarme de nuevo en aquellas discusiones, en ese estado. Le pedí al Universo con todo mi corazón que me diese de nueva una oportunidad, le prometí que haría las cosas de otra manera. También asumí que pasaría lo que tuviese que pasar. Y que si era mi hora, alguna vez nos llega, qué triste, pero lo aceptaría en paz. Y decidí meterme en internet en busca de la planta que podría tomar como refuerzo a toda esa comprensión sanadora de las cosas.
Intenté el preparado con Aloe de fray Romano. Licué los ingredientes, lo tomé, lo guardé en la nevera. Pero cuando quise volver a tomarlo... la mezcla había tomado un color negruzco. No supe si se había oxidado, si era normal, si se había dañado. El color era feo, y por miedo, lo dejé de tomar. Descubrí por internet, también,... que en A Coruña tenemos a uno de los mejores equipos médicos de cirugía de pulmón del mundo, que operan con técnicas de cirugía mínimamente invasiva. Solicité una cita con ellos, me atendieron, viéndome dos días. Ellos me indicaron igualmente, que mi situación era muy complicada, mi lesión muy difícil de extraer. Me aconsejaban que se me diese quimio directamente, pero si mi hematóloga se negaba estaban dispuestos a operarme ellos. No podían asegurarme la cirugía mínimamente invasiva, podrían intentarlo, y quizás durante la operación tendrían que abrirme por completo. En A Coruña yo viví de pequeña. Me fui a ver el mar, que siempre me ha sanado. Un mar que me recuerda a mi abuelo, que fue marinero allí. Decidí que de operarme, aquel sería un buen lugar, viendo aquel mar, aquel océano bravío. Que en caso de morir, también allí, sería un buen lugar. Pero aun así, yo no quería operarme. Aunque en todo caso, esta opción me dio tranquilidad.
De vuelta a Madrid, empecé a ver a una terapeuta que me recomendaron. Ella había pasado por un cáncer muy agresivo años atrás. Hablábamos mucho, me hacía reiki, me daba flores, trabajaba con el péndulo, con cuencos tibetanos, me ayudó a resolver uno de mis grandes conflictos vitales, y trabajó aquellos días conmigo intentando hacerme aceptar lo que decían los médicos, convencida de que finalmente yo me tendría que operar...
Un día, entonces... sucedió para mí el milagro. Quedamos una tarde en casa de unos amigos. Mi amiga me preguntó: ¿Cómo estás? En relación a esto del cáncer. Le conté: Los médicos quieren hacerme todo esto, yo he pedido tiempo, pensando en tomar plantas, y aún no sé qué planta puedo tomar. Su novio (cubano) nos escuchaba. Y entonces él me dijo: "A mi padre años atrás le detectaron un cáncer de próstata, le dijeron que le tenían que operar, mi padre le dijo al médico que no se operaba, él conocía el árbol de la guanábana, de hecho tenía uno en su patio y sabía que se utilizaba para curar el cáncer. Empezó a tomar el té de las hojas de la guanábana. Cuando volvió al médico, el cáncer había desaparecido".
Yo no me lo podía creer. Aquello era un testimonio de primera mano, de una persona cercana. No era un testimonio de un desconocido en internet que no sabes ni cómo rastrear. Me quedaban no sé si 7 o 10 días para repetirme las pruebas. Enseguida busqué la planta en forma de extracto en el herbolario. Y empecé a tomar Graviola (Guanábana) 6 cápsulas (500 mg) diarias + Uña de gato 3 cápsulas diarias (antitumoral también, y que regula el sistema inmunitario) + Unas ampollas bebibles que llevaban diversos minerales y vitaminas fundamentalmente y algún componente más. La cuestión era reforzar, fortalecer, el sistema inmune. Porque el cuerpo es capaz de mucho más que las quimioterapias, que se dedican a matar lo que se encuentran por delante.
Cuando volví al médico a por los resultados de mis pruebas, tras el tiempo que me habían dado, tras los 7 o 10 días tomando aquellas plantas, y con el corazón en vilo, el nuevo oncólogo que me vio puso los ojos como platos al verme. Me dijo: "No esperaba verte por aquí". Fue cuando me enteré, a esas alturas, pasados 15 días, me daban por muerta.
Abrimos los resultados de mi PET. La sorpresa fue que tras 7 o 10 días tomando aquellas plantas, más el reiki, más mis conversaciones con el Universo, tras ese tiempo de volver a hacerme consciente de la importancia de la respiración profunda y del sosiego emocional y de tomármelo en serio, porque en ello me iba todo: LA VIDA. La sorpresa fue, que yo solo no estaba muerta a esas alturas sino que la captación en mi PET se había reducido a la mitad. El oncólogo me dijo: "No sé qué estás tomando, pero sigue tomándolo" Yo intenté explicarle: He tomado guanábana y uña de gato, pero ni siquiera me miró, ni apuntó el nombre de las plantas. Seguí tomando las plantas hasta completar los 30 días. Mi enfermedad desapareció por completo. Sin cirugía de pulmón, sin transplante, sin quimio.
No tengo duda, que si me hubiesen operado, alguna célula cancerígena habrían encontrado ahí, que habría justificado toda aquella tortura posterior. En el informe de mi PET, y los distintos neumólogos, tampoco la tenían.
Han pasado casi seis años de todo aquello, desde que en mayo del 2011 se confirmó la remisión espontánea de mi enfermedad. Hace varios años que no he vuelto a pisar el médico y no me hago revisiones. No tengo la menor duda de que hay mil formas mejores, más efectivas y mucho menos dañinas de enfrentarse a un cáncer que someterse a los tratamientos tan agresivos que la medicina occidental propone y que ataca a todo nuestro organismo (lo curioso es que los que hacen estudios en los distintos laboratorios, lo saben de sobra también. Cuando empiezas a revisar estudios en PubMed te das cuenta, cómo uno y otro estudios confirman muchas veces -cuando lo estudian- que la planta es más efectiva que un fármaco concreto). Es estresante de repente darte cuenta de que aquellos en los que confiabas tu salud si algo te pasaba, ya no confías en ellos, en todo este sistema, y ahora depende de ti y de esta increíble naturaleza que nos da todo lo que necesitamos. Por suerte hay apoyos, testimonios, gente, arriesgando mucho, para hacerlo saber. Y lo más difícil, quizás, es creer en uno mismo, no tener miedo, y asumir la responsabilidad de la decisión. Pero yo tengo claro el camino que he tomado. Y ahora sé las emociones y toxicidades vitales que no me puedo permitir y que claramente estuvieron ligadas a la manifestación de mi enfermedad, sé los alimentos y varias de las plantas a los que puedo recurrir en un momento dado. No me permito relaciones tóxicas. El cáncer vino a despertarme para decirme: Ámate, ama la vida, cada segundo, agradece el presente, lo único que existe, este ahora, este cielo, este sol, no albergues victimismos ni emociones destructivas que solo te dañan a ti, despréndete, de todo lo que te hace daño, no te apegues, vive tu vida, toma tu poder, tienes derecho, exprésate, sé, y siéntete conectado a todo lo demás, porque todo es uno, y no te atormentes con tu psique, deja que te guíe el corazón y acalla esa mente que a veces tanto te daña, y esas voces en tu mente que no son tuyas y que te están destrozando, las de aquellos que te hirieron con sus palabras. Tantas cosas se aprenden con un cáncer. Esas, básicamente, son las formas en que sostengo mi salud. Puntualmente, si he manifestado algún síntoma (ganglios inflamados, etc) en alguna ocasión, breve, he tomado plantas otra vez. Es lo único que hago. Eso... y saber, que si mi vida emocional está "tranquila", mi vida celular, sin duda, lo estará también.
Confiad en el Universo, Sentíos, Amaos, Amad la vida, Todo está bien.
Me llamo Ramón, tengo 51 años (enero 2017) y vivo en Lérida. La historia de mi amigo Joaquín (fumador de 2 paquetes / día) y de 43 años de edad, comienza en agosto de 2013 cuando, tras días de fiebres nocturnas (hasta 40º) tratadas con potentes antibióticos, se le declara una disfagia (no puede comer sólidos). A los 10 días y 7 kg menos le hacen un TAC (04/10/13) donde encuentran varios nódulos (más o menos de 1 cm) junto a la arteria aorta, otro en la tráquea y otro en el pulmón izquierdo de 0,7 cm, muy sospechosos. Él es extranjero y, para conservar el trabajo pide el alta y, sin recetarle medicación por petición propia, le programan otro TAC pasadas las Navidades (07/01/14), para ver “si han crecido o están igual”.
Aterrados, él y su mujer me llaman y esa misma tarde, estábamos en la Dulce revolución. Allí hablamos con Josep Pàmies y se tranquilizaron mucho. Decidieron empezar con todo lo que les dijo esa misma noche (16/10/13).
Él tomó durante dos meses y medio los siguientes suplementos:
Gracias a su mujer que le preparaba todo, siguió estrictamente todas las tomas. Al segundo día ya pudo ingerir sólidos y a la semana se encontraba muy recuperado. Redujo el tabaco a 1/2 paquete al día.
Al cabo de los 2 meses y medio le hacen el TAC que tenía programado (07/01/14) y en la visita para conocer los resultados (10/01/14), el médico se pensaba que el nombre del paciente de las imágenes del TAC estaba equivocado, porque todos los nódulos habían desaparecido!! Incluso hizo entrar a dos colegas para que vieran las imágenes, muy sorprendidos preguntaron varias veces si había tomado algún medicamento, cosa que él negó.
Él no dijo nada de lo que había tomado durante estos dos meses por miedo a perder el derecho de futuros análisis…, yo sé cómo funciona la sanidad pública oncológica, cuando no quieres hacer lo que marcan los protocolos, te dejan en la calle, y lo digo por experiencia propia.
Él expresa que los efectos secundarios de todo lo que ha tomado durante estos meses son: dormir como un tronco y despertarse con hambre. Ha recuperado los 10 kg. que perdió y dice que respira mucho mejor. Hay que decir que él, en todo momento, creyó que todo lo que estaba tomando le funcionaba.
No tenemos pruebas de que los nódulos fueran malignos, pero creo sinceramente que el hecho de no empezar enseguida con dolorosas biopsias, agresivas quimios, radios y dar una oportunidad a terapias alternativas y cambios de hábitos, le han salvado la vida.
Me llamo Ramón, tengo 51 años (enero 2017) y vivo en Lérida.
La historia de Mº Rosa, madre de un compañero de trabajo, de 49 años, (fumadora de paquete y medio de tabaco) empieza a finales de primavera de 2016. Tras varias semanas con tos persistente y dolor pectoral, acuden al médico.
18 de Junio: 1er TAC.
25 de Julio: Visita para conocer los resultados. Le dicen haber visto una mancha en el pulmón y le programan un PET-TAC con más definición.
29 de Julio: 2º PET-TAC. Le diagnostican un tumor de 22 mm en el pulmón. Le programan una broncoscopia y una biopsia para determinar si es maligno o no.
10 de Agosto: Le hacen la broncoscopia, pero como la mayoría de médicos estaban de vacaciones, ese día suspendieron la biopsia. La citan para comienzos de septiembre para hacerle la biopsia.
14 de Agosto: Ese día me cuentan la historia y, por la tarde, ya estábamos en la Dulce Revolución hablando con Josep Pàmies. La tranquilizó y esa misma noche empezó a tomar:
1 de Septiembre: Le hacen un 3er TAC para localizar el tumor y para biopsiarlo. Suspenden la biopsia porque el tumor había REDUCIDO A LA MITAD (de 22mm. a 11mm. Llevaba 16 días de tratamiento alternativo). La doctora no se explicaba la reducción y le preguntó si estaba tomando algún medicamento o algo complementario, cosa que ella negó. La citaron a principios de octubre para seguir la evolución.
5 de Octubre: Le hacen un 4º TAC.
24 de Octubre: Resultados EL TUMOR HA DESAPARECIDO “solo se ve una pequeña cicatriz”.
Hasta el día de hoy Mª Rosa está muy bien.
Me llamo Marga, tengo 64 años (enero 2017) y vivo en Getxo (Vizcaya).
En mayo de 2015 me diagnosticaron cáncer de mama, en el mes de junio me practicaron una mastectomía y quince días después tuve una nueva operación, ya que el ganglio centinela había aparecido afectado. Posteriormente rechacé el tratamiento con quimio, no muy convencida accedí a tomar las pastillas antihormonas, pero dado que los desagradables efectos secundarios no se hicieron esperar suspendí la medicación al cabo de un mes.
Lo primero que hice en cuanto recibí el diagnóstico fue buscar ayuda en otras terapias de mi confianza: par biomagnético, homeopatía, neuropatía, y medicina energética. Una de las primeras personas con las que contacté fue con una representante de La Asociación Dulce Revolución en Vizcaya. Desde aquí mi agradecimiento, en todo momento, tanto por teléfono como personalmente, recibí apoyo e información relacionada con mi problema.
He seguido sus pautas para la ingesta diaria de la kalanchoe (dosis: un trozo de hoja tamaño de una tarjeta de crédito), así como del aloe vera, junto con las infusiones de artemisa y la mezcla de ortiga, milenrama y caléndula. He seguido estas pautas durante 21 días, descansando una semana y volviéndolo a repetir.
He cuidado mucho mi dieta, así como el mantener una actitud relajada y positiva en el día a día.
En la actualidad continúo tomando lo anterior, aunque con menos rigurosidad en cuanto a la duración en los plazos. Incluyo días de descanso en los que tomo infusiones y suplementos de selenio, zinc…. Para mantener en buen estado el sistema inmunológico tomo innatia y phitolacca.
A todo lo anterior añadiría también la cúrcuma, los hongos reishi, omega 3,…y de vez en cuando tomo baños de sal.
Sigo con las sesiones de par biomagnético.
En todo momento me he encontrado en perfecto estado, tanto física como anímicamente. Considero importante mantenerme activa y sobre todo con una actitud positiva, relativizando lo que me llega en cada momento y disfrutando de los pequeños detalles.
En la actualidad sigo pasando las revisiones habituales, no hay rastro de enfermedad.
Agradeceros desde aquí la labor que estáis haciendo, ya que para mí ha sido un gran apoyo poder contar con la información y los productos que ofrecéis.
Me llamo María, tengo 55 años (enero 2017) y vivo en Florida (EEUU). Hace unos años sufría de esofagitis por reflujo esofágico. Estuve tomando diferentes medicinas como protectores. Los médicos me dijeron que estas medicinas tenía que tomarlas de por vida. No soy de tomar químicos por lo que busqué otra alternativa. Empecé a tomar lo que me habían recomendado: arcilla bentonita (una cucharadita por la mañana y otra por la noche), al no sentarme bien la de la noche, tomé sólo la de la mañana, hasta que ya puede tomarme de nuevo las dos (mañana-noche). Así lo hice hasta que mejoré, de tal manera que ya no me la tomo.
En mi botiquín tengo: arcilla, tierra diatomeas, clavo-ajenjo-cascara de nuez (que tomo para desparasitarme), limón, ajo, plata coloidal….
He cambiado la alimentación, de vez en cuando hago edemas de café y como comida fermentada y germinados. Desde entonces me encuentro muy bien.
Mi nombre es José Ángel, tengo 39 años (enero 2017) y vivo en Zamora. En el verano pasado, 2016, jugando en la piscina con mi hija, me retorcí el dedo anular de la mano derecha. Tuve una pequeña deformación e hinchazón con un pequeño hematoma en la articulación principal, aunque no fui al médico, los síntomas eran los propios de un esquince. Estuve aplicándole diversos remedios naturales y fue mejorando, pero volvía a tener al poco tiempo un golpe en el mismo dedo y, por circunstancias, no podía guardar mucho reposo para que se recuperara.
Después de dos meses el dedo seguía con dolores e inflamado y tenía que tener mucho cuidado para hacer ciertas cosas.
Había leído en el libro de María Treben “La Salud de la botica del señor” de las virtudes de la raíz de consuelda y preparé una tintura tal como en él se explica. Después de la primera aplicación echándome la tintura en el dedo el efecto fue prácticamente inmediato, el dolor se fue y creo que volví a hacer otras dos aplicaciones más y no he vuelto a tener ningún dolor.
En otra ocasión mi padre tuvo una caída y se torció un tobillo. Tenía dolor, un poco de inflamación y un pequeño hematoma. Después de 3 aplicaciones el dolor desapareció.
También se lo he dado a 2 personas con dolores de rodilla (por problemas en relación con meniscos y ligamentos) y me han dicho que cada vez que se la echan se van los dolores.
La tintura de consuelda ya no puede faltar en mi botiquín, la sigo usando puntualmente cuando tengo alguna contractura o dolores musculares siendo el efecto bastante inmediato.
Gracias a la Dulce Revolución por todo su trabajo de divulgación que nos ayuda a recuperar la salud de forma natural.
Me llamo Carmen, tengo 66 años (enero 2017) y vivo en Zamora. Hace unos años tuve dolores muy fuertes en la zona lumbar-riñones y el dolor pasaba hacia adelante. La primera vez que fui al médico por urgencias, me pusieron una inyección para el dolor, pero a las 6 horas el dolor volvió. Fui de nuevo a urgencias, pero esta vez al hospital y me diagnosticaron arenilla en el riñón y me dieron más analgésicos. Al ver los análisis, el médico de cabecera me dijo que viendo los resultados, tenía los riñones en muy malas condiciones y me mandó hacerme una ecografía a los 3 meses.
A los 8 o 10 días empecé a tomar las hierbas de la limpieza renal de Andreas Moritz (AMRENAVITA): 2 cucharadas soperas al día durante 21 días. Empecé con una alimentación sin productos de origen animal ni productos con conservantes o añadidos químicos, ni café, ni chocolate y bebiendo de 6 a 8 vasos de agua al día. Durante los primeros días la orina estaba muy turbia y con arenillas. Durante este tiempo también salió una pequeña piedra. A partir de los 10 días la orina salía mucho más clara.
A los 3 meses me hicieron la ecografía y el médico me dijo que estaba todo bien en mis riñones.
Volví a hacer la limpieza a los pocos meses otra vez y luego una por año, durante dos años.
No he vuelto a padecer ningún dolor de este tipo y, cada vez que hago la limpieza, bajo de peso.
También comentar que estaba sin fuerzas cuando me daban los dolores y el aceite de comino negro me ayudó a reponerme. Ahora lo uso cada vez que me encuentro débil o siento que me voy a poner enferma (catarros, dolor de garganta, etc). Con una cucharadita de este aceite (una toma al día durante 3 días), mis defensas se activan.
Mi nombre es Daniel, tengo 68 años (enero 2017) y vivo en Zamora. El médico me había recetado pastillas para la tensión que estuve tomando durante 2 años a razón de 1 al día. Antes de que me las recetaran tuve tensiones por encima de 150 y una vez la máxima llegó a 160 y la mínima a 92. Hace 2 años (finales de 2014) mi hijo me recomendó tomar la stevia.
Empecé a tomar dos infusiones al día y dejé la pastilla, y aunque al principio tuve algunas tomas entre 150-160/90, a partir de unas dos semanas de empezar a tomarla, se fue regulando. Ahora tengo unas tensiones de 120/80 y como mucho, alguna vez, a 130 la máxima. Al encontrarme mucho mejor, fui bajando las infusiones a una diaria y actualmente estoy tomando una infusión de stevia cada dos días.
Me llamo Máximo, tengo 60 años (enero 2017) y vivo en Seseña (Toledo). En mayo de 2015 empecé a notar que me costaba bastante orinar. Fui al médico y me hicieron una cistoscopia. Tenía la próstata obstruida y más grande de lo normal. En quirófano me quitan la obstrucción y analizan las muestras (hay un 20% de células cancerígenas). A partir de esto la decisión es radioterapia o quitar la próstata.
Ante esto decidí pedir otra opinión y en el mes de julio fui a otro hospital. En septiembre me hicieron otra biopsia y otra ecografía. El resultado no fue muy malo. Detectaron unos nódulos y me hicieron una resonancia magnética para ver realmente dónde estaban.
En el mes de diciembre, comienzo a tomar mucha fruta, verduras, zumos hechos por mí y un preparado: 200 gr de aloe vera, 200 gr de miel y 2 cucharas soperas de whisky. Todo esto lo bato y tomo 2 cucharas soperas 3 veces al día, ½ h antes del desayuno, comida y cena. Reduzco la ingesta de dulces, azúcar y carnes. Cambio la leche de vaca por leche de almendras.
En junio de 2016, paso de nuevo por quirófano y me hacen otra biopsia. De 24 muestras, 23 dan negativo y solo en una de ellas hay un 10% de cáncer. El resultado es muy bueno.
A partir de aquí la decisión es llevar un seguimiento, ahora en enero de 2017, me toca revisión y analítica. Llevo algo más de un mes sin tomar el aloe vera, pero en cambio estoy tomando la kalanchoe daigremontiana desde hace una semana.
Me llamo Amadeu, tengo 52 años (enero 2017) y vivo en L´Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Durante los últimos años mis marcadores de PSA han sido los siguientes:
2010: 1,23
2012: 1,37
2015: 3,10
En enero de 2016 el marcador subió a 4,53.
Mi urólogo planteaba que me hiciera la biopsia de próstata si los resultados de la analítica del PSA en mayo de 2016, seguían incrementándose, ya que pasaba de 4 y porque había habido un incremento significativo de 2015 a 2016 (se suele hablar de un 0,75 máximo de incremento, por año).
Lo que hice fue tomar, durante los 2 meses anteriores a la analítica, 25 gotas de Epilobium parviflorum (3 veces al día). Josep Pàmies recomienda la infusión, pero como yo no encontraba la planta me dijo que empezara cuanto antes y tomara las gotas.
He de añadir que también he tomado semillas de lino por las mañanas, con el zumo de naranja que bebo, prácticamente, todos los días.
El resultado de la analítica fue de un PSA de 1,70 (casi, mis niveles del año 2010). Estoy contento.
Ahora me planteo descansar de la toma de Epilobium. Hacerme alguna analítica dentro del intervalo de esos 2 años (próxima visita con el urólogo), y según como sean los resultados, volver a tomar el Epilobium.
Me llamo Juan de Dios González Peña, tengo 78 años (enero 2017) y vivo en Roquetas de Mar (Almería).
Me diagnosticaron diabetes hace más de cincuenta años. Estuve tomando medicamentos para ello y haciendo mucho ejercicio.
No tengo estudios porque vengo de familia muy pobre. Desde hace 7 años empecé a aprender a comer bien y a saber el peligro que tienen los fármacos y las farmacéuticas. Desde entonces ya me bajó la diabetes de 180 a 140 aprox., pero aún no conocía la stevia.
La conocí y empecé a tomar a principios del año pasado (2016) y ahora la tengo a 95 de media. En estos momentos me cuesta mucho encontrar la stevia en planta y estoy a la expectativa de a ver qué ocurre, pues yo la necesito. Me gustaría que a este testimonio se le dé toda la publicidad posible, porque es la verdad y porque alguien le tiene que plantar cara a las farmacéuticas.
Mi nombre es Marga y vivo en las Islas Baleares, el año pasado (2015) me operaron de un tumor cerebral y a los pocos meses me recidivó. Las expectativas no eran muy buenas, por lo que decidí ponerme en contacto con la Asociación Dulce Revolución. Ellos me contestaron muy rápido y me puse manos a la obra a seguir sus indicaciones, además de seguir con el tratamiento de quimioterapia.
Lo que me pautaron desde Dulce Revolución fue:
Dieta alcalina y baños de sal (hago un par por semana), agua de mar (voy bebiendo chupitos a lo largo del día), aceite de cannabis (6-6-12 gotas), aloe vera y kalanchoe que tomo con licuados de fruta y verdura por las mañanas. También la mezcla para el cáncer (ortiga, caléndula y milenrama). Me hago un litro diario y voy bebiendo entre las comidas. El cloruro de magnesio no me sentaba bien y lo tuve que dejar.
A los dos meses mi tumor se había reducido casi un 80%, por lo que no puedo hacer otra cosa que felicitarles, agradecerles y animarles a que sigan con sus investigaciones.
Me llamo Javier Miravete Gual, tengo 46 años (enero 2017) y vivo en Castellón de la Plana (Comunidad Valenciana). Soy consumidor de hoja seca de stevia por las diversas patologías que sufro.
Padezco de HEMOFILIA tipo A GRAVE, artropatías, hemartrosis, osteoporosis, artritis, artrosis y fui infectado de hepatitis C. Todo son enfermedades ligadas a la hemofilia, como también lo son la ansiedad, insomnio, falta de apetito y depresión por cuadros adaptativos.
Los hemofílicos somos muy propensos a desarrollar diabetes. Y también debemos cuidar mucho nuestros huesos y músculos, por eso debemos evitar a toda costa los azucares refinados, así como las grasas saturadas.
Otro de los motivos que me afecta en esta enfermedad es en el sobrepeso, por mis patologías en los huesos, músculos y articulaciones he de prestar mucha atención a mi peso. Cuando dejé la silla de ruedas, la stevia fue un gran aliado para recuperar mi peso normal, pues tras unos años tomando antidepresivos y sin poder hacer ejercicio, mi peso aumentó considerablemente (76 kg), logrando rebajarlo a mis 62 kg actuales.
Sufro de colon irritable y hemorroides debido a toda la medicación convencional que he tomado durante años para el tratamiento de mis patologías, sobre todo debido al uso de la medicación para el tratamiento de la Hepatitis C, la cual logré superar paliando los efectos de estos medicamentos con el cannabis medicinal.
Con esta enfermedad lo primero que te desaconsejan los médicos es el azúcar refinado, así como café, alcohol, grasas trans, etc., sobre todo el azúcar refinado por efecto negativo sobre el sistema óseo.
Otra patología es el glaucoma. Al que acompañan miopía y astigmatismo en un grado bastante alto, por si fuera poco, tengo bastantes antecedentes en la familia con degeneración macular avanzada, donde tampoco es nada aconsejable consumir azúcar.
Por todo esto llevo años consumiendo hoja seca de stevia para suprimir en todo lo posible el uso del azúcar refinado y así evitar agravar mis ya difíciles patologías. La utilizo en infusión, como edulcorante en la pasta de dientes que me preparo, en las cremas para nutrir la piel junto con la moringa y la espirulina, así como para el preparado de mis cremas para el dolor e inflamación pues aportan muchos minerales y vitaminas.
CREMA DE STEVIA PARA LA PIEL (nutritiva, hidratante, cicatrizante, bactericida y fungicida)
PROCEDIMIENTO:
1º Colocaremos agua a calentar en el cazo grande para preparar el baño maría.
2º En un bol o tarro de cristal pondremos la stevia pulverizada y la cubriremos con los aceites ya mezclados.
3º Pondremos el tarro al baño maría durante 2 horas a una temperatura de 70-80ºC donde lo iremos removiendo para conseguir una mejor extracción. No calentar más el aceite para no perder propiedades.
4º Filtraremos bien el aceite para separar la stevia y volveremos a calentar el aceite filtrado.
5º Añadimos la cera de abeja (o de cáñamo) cortada en trozos pequeños al aceite caliente 80ºC y la dejamos derretir.
6º En este punto podemos añadir los aceites esenciales (romero, lavanda, menta…) que necesitemos o fragancias que nos gusten sin superar nunca el 2% del total del producto, removemos y al tarro. También se le pueden agregar unas gotas de vitamina E muy buena para la piel y nos servirá de conservante, aunque la cera y los aceites ya lo hacen bastante bien.
Me llamo Carmen, tengo 47 años (noviembre 2016) y vivo en Madrid capital. Me diagnosticaron un carcinoma ductal infiltrante, grado II y hormodependiente, en septiembre del 2014.
Me note un bultito en la parte alta del pecho izquierdo. Me hicieron una resonancia magnética y apareció un segundo bultito en el mismo pecho. Con lo cual, al ser dos, me dijeron que había que hacer una mastectomía.
Al principio, en mayo, cuando me noté el bultito, estaba estudiando kinesiología y me traté con un médico naturista que me dio arcilla (este médico me dijo que no me preocupara que no era nada). En julio me aconsejaron una biopsia y no me la hice, pero ya en septiembre volví a retomar el tema y me hice una ecografía. El bultito había aumentado de 10 a 16 mm.
Tanto el primero como el segundo bulto, no aparecía en las imágenes de la mamografía, sólo aparecieron en la resonancia.
Aquí, en Madrid, intenté contactar con algún médico de la Nueva Medicina Germánica, pero no encontré nadie. Entonces llamé a Dulce Revolución y me tomé la Kalanchoe durante un mes, en ensalada, tal y como me dijeron (octubre de 2014). Me operé en enero del 2016. Resultó afectado un glanglio axilar y me quitaron otros 12 más.
Al analizar el tumor para ver los parámetros, me aconsejaron quimioterapia y hormonoterapia, pero no accedí a ninguna de ellas.
Al mes de operarme contacté con el Dr. Alberto Martí Bosch y desde entonces estoy con él. Me trata con suplementos para alcalinizar el organismo, agua con sal, alimentación alcalina, hierbas suecas de Maria Treben y la fórmula franciscana.
En diciembre de 2015, apareció un nuevo bultito en la cicatriz del pecho, dos nuevos carcinomas locales, muy pequeños, el Dr. Martí Bosch lo achacó a que el cuerpo necesita depurarse y alcalinizarse y no había dado suficiente tiempo a hacerlo. Me volví a operar nuevamente. Los protocolos médicos me recomendaron esta vez quimioterapia, radioterapia, tomar tamoxifeno y quitarme los ovarios con unas inyecciones. Yo, nuevamente no hice caso, pese a la presión médica, que me advirtieron que esto era peor y que me iba a arrepentir.
En todo este tiempo he intentado buscar la causa emocional de la enfermedad, me he sometido a varias sesiones de biodescodificación y en mayo de este año, 2016, estuve haciendo un curso en Peñiscola de Nueva Medicina Germánica con la Dra. Ilari. Sigo formándome en esta última disciplina.
Sigo con mis revisiones médicas, y tomo también Renoven (el antiguo biobac), me hacen reiki e intento hacer meditación y cambiar pautas alimenticias, esto lo llevo haciendo años (no lácteos, azúcar, bollería industrial, harinas), sí verduras, a poder ser ecológicas, granos, algas, etc
La kalanchoe me la tomo de vez en cuando, tengo dos o tres plantas.
Muchas gracias de nuevo.
Me llamo Carlos, tengo 58 años (2016) y vivo en Madrid desde los 6 años. En octubre de 2015, me diagnosticaron Diabetes Mellitus tipo II (causada por una hemocromatosis). Mis síntomas eran, sobre todo, cansancio, todo me costaba mucho. Cuando fui a la consulta del médico de familia, me hicieron una primera analítica y una posterior en un intervalo de unos 10 días y el diagnóstico fue: es usted diabético. Quedé perplejo, no me pareció de rigor la forma de diagnosticar una enfermedad tan seria, y exigí una analítica más exhaustiva. La doctora de familia me derivó a la especialista de digestivo y sí, en este caso, me realizo unos análisis completos, incluído un estudio genético, así como un fibroscan y ecografía.
Se confirmaba la diabetes tipo II, y una hemocromatosis, con una fibrosis grado 3. Me eché a temblar, pero pasado ese primer susto me dije...”esto no va a poder conmigo”...y lo primero que hice fue documentarme. Empecé a estudiar, devoraba todo lo que caía en mis manos. El primer paso fue inscribirme en la asociación de hemocromatosis de Madrid, no estaba por la labor de tomar ese medicamento que recetan: la deferoxamina. Con este panorama seguí estudiando y leyendo cada día un montón de horas, hasta que di con Josep Pàmies y Andreas Kalcker en internet. Me compré el libro de Andreas, (lo leí y vuelta a leer), el libro de la botica del Señor. Conocí la estevia y ataqué con todo lo que estaba en mi mano de una forma natural. Es decir dejé mis hábitos y comencé lo que yo llamo una “vida espartana”, de alimentación, ejercicio y las infusiones de la Asociación Dulce Revolución.
A las 7:00 horas de la mañana, en ayunas: un zumo de limón, una cucharadita de comino negro molido, un ajo crudo y una pizca de cilantro. Añadimos un buen vaso de agua caliente-tibia y para dentro. Es difícil de tomar, pero mi salud lo vale.
Después, camino rapidito 4 km por la mañana y, al atardecer, otros 4 km. Respiro y me oxigeno. Al llegar, en la cocina me espera la batidora en la que echo una manzana, 4 cucharadas soperas de avena ecológica, una de salvado de avena, otra de germen de trigo, otra de levadura de cerveza y día sí y día no, salvado de trigo sarraceno. Añado también una cucharadita de semillas de sésamo, semillas de lino, chia, otra de hierba de trigo (alterno con hierba de cebada) y, de vez en cuando, cúrcuma con su pimienta (no abuso de la cúrcuma). También una cucharada de aceite de lino, una gota de aceite de orégano, maca andina, estevia en polvo (mucha porque soy muy goloso) y, para rematar, espirulina y chlorella en polvo una cucharadita no muy colmada. Luego en el apartado de hortalizas: media cebolla o un cuarto dependiendo del tamaño de la cebolla, zanahoria, rabanitos, apio, un buen trozo de jengibre, pepino... lo que da la huerta. Todo esto lo baño con bebida de avena, o de soja, o de arroz, alpiste (voy alternando).
Al batirlo sale como una especie de “papilla” y me como un buen tazón de unos 400 gramos todos los días. Está deliciosa. A continuación, me tomo una infusión, que ha estado toda la noche macerando con la estevia, con romero, con la mezcla de hígado (alcachofera, boldo y diente de león). Añado cardo mariano y desmodium ascendens y, semana si y semana no, ortiga. Para terminar mi orotato de Calcio, mi orotato de magnesio y más cápsulas de calcio y una capsula de ácido alfa lipoico, (que tengo que comprar fuera de España). Acabo el desayuno a las 8:45. Sobre las 11:30 hago mi primera toma de MMS: 4 gotas activadas por toma. Así he estado durante meses, después mantenimiento 5 gotas en una toma diaria por la tarde, este mantenimiento lo hice durante 2 meses volví a repetir el protocolo 1000, esta vez 2 meses. Ahora estoy haciendo el mantenimiento, pero dentro de unos tres meses volveré hacer el protocolo 1000 para no dejar de estar alcalino, esto formará parte de mi vida.
Cuando me hicieron las analíticas se vieron dos piedras en el riñón izquierdo. Para ello tomé durante 9 días, 3 infusiones de Lepidium (mañana tarde y noche) y al mes otra novena. Nunca más se supo y ha pasado un año. Tampoco sé si fue por el MMS o por el Lepidium, pero padecía de Tinnitus (acufeno) y ya no me molesta el oído.
También me he hecho unos cuantos enemas con MMS y me han ido de maravilla.
Mi dieta se basa en vegetales, no tomo alcohol ni carnes, tampoco lácteos. La única proteína que tomo son tres huevos duros por semana, así como un poco de salmón o sardinas a la plancha. Cremas de avena con todo tipo de verduras, gazpacho a toneladas, ensaladas de todos los colores, algas del mar de todo tipo, setas, una botellita de agua de mar isotónica...en fin he cambiado mi vida, mis hábitos... No paso hambre, estoy nutrido, he recobrado mi lívido.
A día de hoy, con este régimen, tengo unas analíticas para poner en un marco, el hierro está casi en niveles: ferritina 162 ng/ml, transferrina 246 mg/dl cuando hace 4 meses la tenía en 500. Los índices de glucosa no suben de 96. Me siento fenomenal.
Quiero desde aquí invitar a cualquiera que no se dejen comer el coco.
Una vida alcalina, y mucho ánimo...hay que resetear nuestra vida.
El miedo sí que es una enfermedad y además mata, así pues, alegría y ganas de vivir.
Salud para todos.
Me llamo Esther, tengo 45 años (2016) y vivo en La Noguera (Lérida). En el año 2009 me detectaron piedras en la vesícula y la única solución que me daban los médicos era extirparla. No quería que me operaran y realicé el método de Andreas Moritz, desde entonces no tengo piedras.
Es un proceso lento, que requiere mucha paciencia, pero gracias a él no me han extirpado un órgano del cuerpo con la excusa de que no es vital.
A pesar de que me detectaron las piedras en el 2009 no me molestaron hasta el verano de 2013. En ese momento, con un par de las limpiezas propuestas por este método, ya noté una mejora importante. En primer lugar desaparecieron los cólicos, las piedras tardaron casi dos años.
La dieta consistía en estar durante una semana a base de comida vegana y sin grasas ni fritos. Tomaba un litro de zumo de manzana diario separado de las comidas. Después de esa semana, seguía un tiempo con la dieta vegana, además de dos infusiones diarias de hierbas para el hígado (alcachofera, boldo y diente de león mezcladas) y más adelante también infusiones para la limpieza de riñones (vara de oro, ortiga muerta y galio mezcladas). Además tomé sales de Epsom y para los cólicos, infusiones de anís. El anís me ayudaba con las digestiones y me disminuía el malestar de los cólicos.
Tengo que decir que, sin piedras, mi vida en general mejoró, no sólo porque las digestiones mejoraron, sino porque el malhumor disminuyó de forma importante.
Espero que esto pueda ser útil a alguien que prefiera evitar una intervención y todos los efectos negativos para la salud de no tener vesícula.
Me llamo Ferran, tengo 62 años (2016) y vivo en Calaf (Barcelona). Padecía de hipertensión y hacía años que no había manera de bajarla. A pesar de tomarme cada día una pastilla, siempre estaba a 15 o 16 y “pico”.
Por recomendación de Aleix Pàmies empecé a tomar dos tazas de infusión cada día de una mezcla de plantas: menta gatera, melisa, menta, lavanda, hierba luisa y espino blanco. Endulzaba las infusiones con estevia. Además, una pastilla de triptófano con magnesio y vitamina B6.
La tensión me ha bajado a 13. La enfermera me preguntó qué había hecho y le expliqué el remedio natural de la Dulce revolución y le di la web, ya que ella se interesó, al ver los resultados. Estoy muy agradecido.
Mi nombre es Jorge, tengo 57 años (octubre 2016), soy nacido en Uruguay y vivo en Barcelona desde el 2003.
Siempre he tenido muy buena salud, hasta que en marzo de 2015 empecé a notar sangre en las heces. Al ir aumentado el sangrado fui al médico y me hicieron todos los análisis. Me hicieron una colonoscopia y biopsia. Me detectaron un tumor maligno. En octubre de 2015 me operaron y sacaron 15 cm del colon. La operación fue muy limpia según la cirujana. Ésta me pasó al oncólogo y por prevención, me propusieron quimioterapia durante ocho meses. De los 7 ganglios que quitaron solo había uno afectado. Dudé en darme la quimio, ya que en mi familia, ya había habido casos de cáncer de mama (mi madre y mi tía que fallecieron muy jóvenes) y la quimio no les hizo nada sino empeorarlas. Yo sufrí mucho en su momento y aún lo recuerdo. Mis hijos y los médicos me convencieron y empecé el tratamiento, pero no lo soporté por más de dos semanas.
Al ver el panorama entré en internet a investigar sobre mi enfermedad y, casi sin quererlo, encontré a Josep Pàmies, sus conferencias y la Asociación Dulce Revolución. Al descubrir que había plantas medicinales capaces de suplantar a la quimio y sus efectos secundarios, decidí empezar una medicina complementaria como lo indicaban allí.
Informé a la oncóloga sobre lo que estaba haciendo y ella me dijo que hiciera lo que quisiera. Ella seguiría haciéndome exámenes cada tres meses, buscando células cancerosas y viendo la evolución.
Comencé cambiando la alimentación y haciéndola más alcalina. Empecé a comer Kalanchoe draigremontiana, una dosis de hoja (del tamaño de un DNI) por la mañana y otra por la noche. Comía también tres hojas de Estevia por la mañana y tres por la noche. Tomé infusión de Artemisa, Llantén, Ortiga, Diente de león, Manzanilla y Estevia tres veces al día. Esto lo hice durante 3 meses.
La grata sorpresa fue cuando en el primer examen (pasado los tres meses), no habían células cancerosas. Entonces dejé las plantas, seguí con las infusiones y tomé por un mes la receta del P. Romano. Luego, dos meses más de Kalanchoe, estevia e infusiones. Me hice una nueva colonoscopia con biopsia, análisis de sangre y al visitar a la cirujana al año, me dijo que todo estaba bien. Estaba muy contenta.
En un mes tengo visita con la oncóloga, que, al comentarle en la visita anterior que estaba tomando plantas no mostró interés en saber cuáles son.
Sólo puedo decir que, en mi caso, dio resultado el tratamiento. Si los próximos resultados son positivos mi intención es seguir con un mantenimiento de Kalanchoe, infusiones y con una dieta sana, evitando todo lo que sean alimentos industrializados y así hasta los cinco años que me controlará la cirujana y la oncóloga. Ojalá todo siga bien durante ese tiempo.
Doy gracias a Dios por ponerme en el camino de Josep Pàmies y su dulce revolución.
Me llamo Alma, tengo 30 años y vivo en Madrid. Decido contaros mi historia por si pudiera ayudar a otros que sufran algo parecido. Mi segundo hijo, Zacarías, nació el 21 de noviembre de 2014, días después de su nacimiento un constipado pasó por nuestra casa, fue leve para nosotros, pero al bebé le provocó una bronquiolitis grave y le llevó a la UVI. Tras varios días en la UVI, con una terapia de oxígeno, mejoró y nos dieron el alta después de casi 20 días de hospitalización.
En el mes de marzo del 2015, el niño vuelve a presentar dificultad respiratoria, en esta segunda ocasión no necesitó hospitalización, pero sí revisiones en el hospital cada día, y nebulizaciones con un broncodilatador. Le dejaron prescrita una cámara para que yo, desde casa, se lo pudiera suministrar. La bronquiolitis se volvió a repetir en los meses de abril, mayo y junio. En estas últimas ocasiones también le prescribieron corticoides orales para las crisis.
Los pediatras nos explicaban que como tenía asma de bebé, nos daban esperanza de que con el tiempo, y al madurarle los pulmones, fuera mejorando despacio. Nos remitieron al neumólogo, argumentaban que para pasar el invierno siguiente probablemente necesitaría un tratamiento de corticoides de base.
Yo viví este proceso con bastante angustia ya que no veía mejorar al bebé y me asustaba darle tanta medicación durante todo el invierno. Tenía muy claro que suministrar corticoides no significaba que el niño fuera a mejorar…
La neumóloga del hospital en la consulta en el mes de septiembre 2015, me dijo que si le volvía a dar una crisis le tendrían que poner terapia con corticoides orales y corticoides inhalados. Me resistía a pensar en eso.
Decidí no llevarle a guardería por el momento y comencé el tratamiento con Perilla: un cuarto de pastilla concentrada tres veces al día diluida en agua.
Pasaban las semanas y los meses de invierno y el niño no tenía broncoespasmos. Paso varios constipados. En uno de ellos necesitó algunos días del broncodilatador. Llegó la primavera y la neumóloga ¡nos dio el alta médica!, pasó un buen invierno y no necesitó ningún tipo de corticoide.
El pequeño Zacarías crece y sus pulmones se fortalecen. El camino no ha sido fácil, pero hemos aprendido muchas cosas; el respeto a los tiempos necesarios de recuperación del organismo, la admiración por la fuerza de la naturaleza, por la hermosa creación en la que vivimos.
Gracias Dulce Revolución por el trabajo tan necesario que realizáis.
Mi nombre es Claudia, tengo 28 años (2016) y vivo en Madrid. Sufrí de amenorrea. Yo me sentía, desde hacía cosa de año y medio, muy alejada de mi parte femenina; soy activista por los derechos de los animales y ello me supone mucha tristeza y mucho enfado diario. Por todo lo que me he informado y leído, he aprendido que ese estado de alerta, de enfado y de malestar constante pueden derivar muy fácilmente en que el cuerpo deje de funcionar correctamente, mucho más en nosotras las mujeres que tenemos un verdadero aparato de ingeniería dentro.
Por eso entendí la falta de la menstruación en mí. Siempre he creído firmemente que la mente tiene un poder infinito sobre el cuerpo y a mí me cayó todo el peso del estrés que llevaba acumulado. Mi familia también confía plenamente en la medicina que nos proporciona la tierra y en el poder de la mente, así que me animaron a emprender ese proceso de aprendizaje e información en la medicina alternativa.
Los síntomas eran la falta de menstruación desde más o menos abril hasta julio (2016). No tenía dolores ni molestias de ningún tipo, yo me sentía completamente normal.
A principios de junio de 2016 fui a una conferencia de Josep Pàmies en Madrid y en ella, aparte de hablarnos de los beneficios de multitud de plantas, nos recomendó la lectura del libro de María Treben “La botica del señor”. Tenía en casa ese libro y el “Una Dulce Revolución” de Josep. Me leí los dos en diez días y tras leerlos, comencé a tomar vitex y milenrama, para recuperar el equilibrio hormonal y para limpiar y "poner a punto" mi sistema reproductor. Esto, como dije, ocurría a principios de junio, y a mediados de julio me volvió la menstruación, muy flojita, pero ahí estaba.
Tomaba tres infusiones al día de ambas plantas (vitex y milenrama): una cucharita de postre de cada planta en un vaso de agua caliente antes del desayuno, antes de la comida y después de la cena. Durante julio seguí con ese protocolo y en agosto, me vino la regla con normalidad; me duró algún día más de lo habitual, supongo que mi cuerpo estaba limpiándose (además siempre he tenido reglas abundantes).
Después de tener la menstruación en agosto, reduje las tomas a una sola infusión al día, antes de cenar. En septiembre y octubre he tenido menstruaciones regulares y normales. Durante los días que estoy con la menstruación no tomo las infusiones ni ninguna otra cosa (suelo tomar desde hace años algas espirulinas y colágeno con magnesio).
En cuanto a mi alimentación, soy vegetariana desde hace unos seis años, pero lo cierto es que probablemente mis hábitos no eran óptimos, puesto que debido a mi baja forma mental, había engordado mucho en el último año y medio. Leí y oí muchas veces a Josep diciendo que las plantitas nos pueden ayudar pero que hemos de cambiar nuestros hábitos para mantener alejadas las enfermedades, así que lo he tomado al pie de la letra, puesto que no quiero volver a pasar por estos meses atrás en los que he tenido que informarme mucho para saber qué me pasaba y cómo podía solucionarlo de forma natural; me produjo estrés en cierto momento el ver que pasaba el tiempo y yo seguía sin tener la regla.
Ahora sigo una dieta más equilibrada en cuanto a cantidades. Desde que soy vegetariana lo que más como son verduras y legumbres, pero ahora, además, he eliminado las patatas fritas, las salsas, he reducido muchísimo el consumo de pan en las comidas, no tomo refrescos, evito los alimentos precocinados, no pruebo los dulces, he eliminado completamente el azúcar y además he eliminado el queso de mi dieta. Procuro tomar tres o cuatro frutos secos crudos al día y a veces algo de fruta, aunque no me sienta muy bien, de modo que hay días que tomo un melocotón o un par de rodajas de papaya, y hay otros días en que no tomo fruta, la sustituyo por esos frutos secos. Cuando me apetece algo dulce, me preparo una infusión de estevia. Lo más importante para mí ha sido eliminar de mi vida la ansiedad; eso me está ayudando a sentirme mejor tanto mental como físicamente, y a no comer tanto, sino a comer con sentido.
Por último, llevo un par de semanas yendo de lunes a viernes al gimnasio; hago hora y media de ejercicio cardio. Antes no hacía absolutamente nada, desde que acabé la carrera, me metí en casa a escribir y no me movía de la silla en todo el día. Apenas sí salía a comprar algo de verdura y el pan al supermercado del barrio. He notado una mejoría notabilísima a nivel mental y físico gracias al ejercicio.
Como verán estoy aún inmersa en un gran proceso de cambio de hábitos, y no me extrañaría alguna irregularidad en mi menstruación, pero me siento mucho mejor que antes. Sigo tomando la milenrama y el vitex una vez al día.
Espero que esto pueda ayudar a otras chicas. Me siento agradecida a la Dulce Revolución porque estoy convencida que las plantitas han sido mi curación. Muchas gracias.
Me llamo Núria, tengo 30 años y vivo en Sant Quirze del Vallés (Barcelona) . A los 25 años, en enero del 2012, me diagnosticaron cáncer de colon y decidieron hacerme una colectomía total. Después de la cirugía realicé 8 ciclos de quimioterapia y 23 de radioterapia. Creía que todo se había terminado allí, pero en junio del 2014 en un TAC de control vieron que tenía metástasis en el peritoneo.
Tuve que hacer unas cuantas quimios antes de que intentaran operar con la técnica de Sugarbaker (abrir barriga, quitar el peritoneo, poner una quimioterapia caliente directamente en la zona afectada y volver a coser). Tras realizar siete ciclos de quimioterapia y pasarlo muy mal con una infección en la cara muy aguda, me operaron en diciembre del 2014, pero tal como abrieron tuvieron que cerrar porque la localización de uno de los tumores complicaba las cosas, ya que si me lo quitaban deberían quitar todo el intestino delgado y yo tendría que vivir sin intestinos y sin poder comer ni beber, nutriéndome solamente con alimentación parenteral.
Al día siguiente le preguntamos al cirujano cual era mi pronóstico y me dijo que me quedaban entre unos 4 y como mucho 14 meses de vida. Yo lo veía como imposible, pero al parecer eso es lo que dictaba la ley de la medicina. Le dije al cirujano que tenía previsto casarme en septiembre de 2015 y me recomendó adelantar la fecha. Por suerte, cuando volví a ver al oncólogo, éste me dio un poco de esperanza y a la vez se abrieron muchos más caminos.
Todo el mundo estaba muy preocupado porque no habían podido realizarme esa operación, y yo en un primer momento la verdad es que también. Pero luego pensé que todo eso había pasado por alguna razón. El día que me dijeron que tenía metástasis me encontré con un libro titulado “Mis Recetas Anticáncer” y allí empezó mi “despertar”.
Odile Fernández, una doctora, tenía un pronóstico parecido al mío y se curó. Yo podía hacer lo mismo. Dejé de comer carne, azúcar, leche, harinas refinadas y alimentos procesados. En diciembre, mientras todos mis familiares y amigos estaban desesperados por lo que pudiera ocurrir, me facilitaron el teléfono de Josep Pàmies y lo llamé. No hacía más de dos días que había salido del hospital. Me hizo unas recomendaciones y el sábado me dirigí a Balaguer para ir a la tienda y a una conferencia suya. Me atendió su sobrino y me explicó lo de la dieta, que yo ya hacía desde hace meses.
También me habló de la infusión de milenrama, ortiga y caléndula, del aloe vera, la Artemisa Annua y la kalanchoe, entre otras cosas. Desde ese día empecé a tomar la mezcla de la infusión, graviola y kalanchoe. No me atreví con la Artemisa Annua. El problema que tuve es que con la quimioterapia cogía manía a muchas cosas que comía y bebía, así que tuve que dejar esas tres cosas al cabo de unos 5 meses. Paralelamente, una amiga, que es psicóloga, me habló de la hipnosis y me dijo que probara.
Desde entonces, cada jueves que estoy en casa, voy a Barcelona a hacer sesiones de hipnosis. La quimioterapia me fue mucho mejor con la hipnosis y la verdad es que vivo mucho más tranquila. También fui a una sanadora y a un chico de Sabadell que me ayudó mucho a nivel espiritual, recomendándome esencias de luz. A finales de febrero del 2015 decidí que no quería hacer más quimioterapia, pero no sabía cómo decírselo a mi familia. Aguanté hasta mayo cuando le dije a mi oncólogo que estaba cansada y que quería una pausa. Él me dijo que aguantara hasta junio y así nos asegurábamos que estaría bien durante el verano y también estaría libre de cara a la boda. Acepté y realicé un total de 13 ciclos, desde finales de diciembre hasta finales de junio.
Desde el momento que dejé de hacer quimio toda la presión caía en mí y yo dejaba de depender de los médicos. Esa situación me daba miedo, pero a la vez me motivó mucho. Pasé de ser vegetariana a vegana. Me costó mucho dejar el queso porque me encanta, pero la curación dependía de mí. Me apunté a yoga, caminaba bastante para mantenerme activa. En abril de este año (2016) fui a un psicobiólogo y me fue muy bien, me recetó distintas cosas de homeopatía. Fue una figura muy importante porque gracias a él me di cuenta de cómo actuaba y cómo me estaba perjudicando a mí misma y me dio consejos para intentar hacer las cosas de forma diferente.
Cada dos meses me hacen un tac para controlar cómo está todo. Desde que me lo hacen hasta recibir el resultado, el tiempo se estanca. No quería volver a hacer quimio. Durante un año todo continuó igual. Era increíble. Cada día hacía meditaciones y visualizaciones, teniendo conversaciones con mis defensas. Pero este verano (2016) el mensaje que recibía era que ya no encontraban nada, y yo tampoco lograba visualizar los tumores.
Ahora soy casi crudivegana, tomo muchos extractos de fruta y, aunque a veces no son buenísimos, los bebo pensando en que son mi medicina y más vale eso que un ciclo de quimioterapia. Este verano durante el día, solo tomaba zumos, plátanos, arándanos y almendras, todo biológico. Por la noche, cenaba un gran bol de ensalada, un aguacate y algunas verduras más (a veces cocinadas). También me hacía una infusión de té verde, de té blanco y semillas de hinojo.
En Septiembre (2016) me realizaron un TAC y las cosas han cambiado: los tumores no se mantienen igual, se han reducido hasta tal punto que ya ni los miden.
No tengo ninguna duda: tenemos que cuidar nuestra alimentación, pero también nuestra mente y nuestro espíritu. Tenemos que creer siempre en nosotros y en nuestras posibilidades y por muy oscuros que parezcan nuestros caminos, tenemos que ver la luz en ellos y dejarnos guiar por nuestra intuición. Somos mucho más potentes de lo que creemos.
Voy a resumir un poco lo que he hecho yo durante estos dos años, por si os puede ayudar:
-Alimentación biológica y lo más crudivegana posible, evitando carnes, lácteos, azúcares y harinas procesadas.
-Evitar lo máximo posible los tóxicos en la casa: agua, vinagre, bicarbonato y limón pueden con todo.
-Utilizar cremas sin tóxicos y bio, el maquillaje que sea lo más natural posible.
- Incorporar en la dieta semillas de lino, chía, sésamo, amapola, cáñamo, levadura de cerveza, aceite de lino, vinagre de umeboshi, salsa tamari, tomar infusiones, tomar alga espirulina. Hasta que pude, tomé kalanchoe. Tomar una o dos cerezas umeboshi diarias. Beber un cuarto de vaso de agua de mar.
- Caminar siempre que sea posible, subir por escaleras en lugar de ascensor. Ir al bosque, a la montaña, estar en contacto con la naturaleza, abrazar árboles. Reciclar.
-Vivir como si no tuviera ninguna enfermedad: trabajar, viajar, salir de casa. Intentar no encerrarme en la habitación y sobre todo vivir siempre al máximo haciendo lo que me apetece.
-Hacer hipnosis, visualizaciones y meditaciones, así como oraciones. Ir a Montserrat.
-Leer para aprender sobre alimentación y sobre el poder de nuestra mente. Ir aplicando a mi vida diaria todo lo que leía y ver los resultados en cada una de mis analíticas y TACs.
Y hasta aquí todos los consejos que os puedo dar. Una de las cosas que más me ayudo de la conferencia de Pàmies fueron estas palabras: “Las metástasis también se curan”. Fue la primera vez que alguien lo decía y lo tuve siempre muy presente en mí día a día. Otra de las cosas que me fue muy bien fue ir escribiendo mis experiencias en mi blog desde la primera operación del 2012 y hablar abiertamente de mi enfermedad. Para mí el cáncer no es un castigo ya que es una enfermedad que me ha ayudado a entender el sentido de esta vida.
Mi blog: naimer25.blogspot.com
Muchas gracias y espero que esto os pueda servir de ayuda y sobre todo os llene de esperanza.
Me llamo Jordi, tengo 61 años (2016) y vivo en Sabadell (Barcelona). A principios de 2016 me detectaron, tras una biopsia y un PET-TAC un ganglio malo y otros dos sospechosos en la parte inguinal izquierda y debajo del hombro. Los dos eran pequeños, pero tenían metabolismo activo.
El diagnóstico fue Linfoma No Hodgking Indolente. Como tratamiento me dieron 15 sesiones de radioterapia en la zona del ganglio derecho y nada más.
Paralelamente, visité en Pàmies Hortícoles a Aleix (lo recomiendo). Me aconsejó una alimentación más equilibrada que la que hacía: menos carnes o nada, menos derivados de la leche, más verduras y ensaladas, que sigo haciendo con ciertas “licencias”.
También me recomendó Kalanchoe, semillas amargas de albaricoque, infusiones de galio y una mezcla de caléndula, ortiga y milenrama también en infusión. Para condimentar me dijo que pusiera cúrcuma.
El día 1 de octubre de 2016 tuve revisión y el ganglio, objeto de la radioterapia ya no está y los dos sospechosos, que no me trataron en el hospital, han disminuido muchísimo. Ya no tienen actividad metabólica.
Debo seguir con revisiones, pero de momento ESTOY LIMPIO. No tengo que bajar la guardia, pues mi tipo de linfoma permanece como en “stand by”.
Mi agradecimiento a la gente de Pàmies.
Me llamo Rosa, tengo 60 años (2016) y vivo en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Quería compartir que yo fumo marihuana terapéutica. Padezco muchísimos dolores debido a que tengo varias enfermedades.
Padezco fibromialgia en un grado alto con fatiga crónica. Estoy operada siete veces de la columna a cual peor, operada del páncreas, vesícula y de hígado. Tengo un enfisema pulmonar y por tanto no debería fumar, pero no puedo dejarlo pues es lo único que me calma los dolores. La he solicitado a la Seguridad Social, pero me la niega, ya que tres viales pueden costar unos 500 euros y yo no puedo pagarlo, pero les aseguro que aunque me cueste la vida no dejaré de fumarla, pues es lo único que me alivia los dolores.
Me llamo Verónica, soy de Asturias y me gustaría dejar testimonio de cómo solucioné mi problema de acné de forma natural.
Tengo 33 años (2015) y nunca había tenido problemas de acné. Comencé a tomar la píldora anticonceptiva con 20 años y he estado tomándola casi 10 años seguidos. Cuando decidí dejarla fue cuando surgió mi problema de acné diagnosticado como Acné Papulopustuloso, que cubría la zona superior de mi espalda y la zona de las mejillas de la cara. No era acné severo, pero si doloroso y que deja muchas marcas.
Lo primero que hice fue comprar cremas específicas de farmacia, pero mi problema persistía sin notar mejora, así que decidí acudir a un dermatólogo. Sin análisis de sangre previos, me recetó un medicamento muy fuerte y con muchos efectos secundarios muy graves. Yo ya conocía la fama de esta medicación, pero a veces la desesperación te hace cometer errores. Empecé a sufrir la mayoría de estos efectos secundarios. Los leves como sequedad en los ojos y mucosas, labios, malestar generalizado, y las graves, aumento de triglicéridos, GPT-ALT, GGT, dolor de huesos, etc. Y una de las cosas que me parecen mas graves, debido a que con este medicamento no puedes tomar el sol, mi nivel de Vitamina D 25 bajó de forma alarmante a 14,7 y según me informé a posteriori y por mi cuenta, esto es muy peligroso. Así que a mitad de tratamiento decidí abandonarlo. Lo mejor que hice.
Tras varios meses de investigación a cerca de por qué nuestro cuerpo a veces responde de esta manera, me di cuenta de que este problema era solo una llamada de atención de mi organismo que no se soluciona con los tratamientos estándar que utiliza la medicina convencional: cremas, antibióticos, isotretinoina... así que resumiendo toda la información que recopilé y puse en práctica, dejo un resumen de cómo he conseguido solucionarlo:
1) PROBLEMA HORMONAL: MACA. Al dejar de tomar la píldora las reglas no eran del todo regulares. Aunque me viene cada 28 días y me dura una semana, muchos de esos días es de color marrón. Un indicativo de que no está del todo bien y puede haber un problema hormonal. Ciertamente, en mi caso los análisis me dieron un nivel muy elevado de la hormona androstandiol. Empecé a tomar maca, lo que me ayudó a regularla.
2) ALIMENTACIÓN. A pesar de que la medicina convencional afirma que la alimentación no tiene nada que ver con los problemas de acné, puedo asegurar que en mi caso no es así. Eliminé de mi dieta todo el azúcar y los carbohidratos refinados. Disminuí al mínimo el consumo de granos, cereales, pasta, alimentos procesados, arroz y alimentos que contengan gluten. También lácteos y derivados. Aumenté el consumo de verduras, sin cocinarlas en exceso. También disminuí el consumo de frutas con un alto nivel de fructosa. Consumo alimentos ecológicos, muchas verduras, probióticos, etc.
Además de eliminar mi acné, este cambio de hábito alimenticio me ha traído otras consecuencias muy positivas en mi aparato digestivo, como desinflamación de intestinos.
3) COSMÉTICA: Por supuesto dejé de consumir cosméticos con tóxicos y los he sustituido por los orgánicos y ecológicos. Teniendo en cuenta cosas como que no lleven aceite de coco ya que obstruye los poros, y para una piel con mis problemas no es conveniente.
4) VITAMINAS. Por lo visto cada vez hay mas gente con un déficit de vitamina D. Esto es un problema bastante gordo (por su relación con muchas enfermedades) e influye directamente con el acné. Así que yo personalmente, en los meses de invierno intento tomar Vitamina D3.
5) TRUCO: De vez en cuando me sale un granito, sobretodo cuando me va a bajar la regla. Así que mi truco es echar una gotita de aceite de orégano ecológico en un bastoncillo y aplicármelo en la zona. Cuidado por que en las pieles sensibles puede producir rojez y picos, así que se puede mezclar con agua. Yo por ejemplo lo hago en una proporción 20 agua x 1 aceite.
Me gustaría comentarles el caso de mi madre. Ella tenía una afección en la piel por la que estaba recibiendo tratamiento con lámparas de rayos en el hospital, 3 días a la semana. Para recibir este tratamiento tomaba medicación.
Este problema en la piel lo arrastraba desde hacía 15 años y nunca le dieron un diagnóstico. Tenía dos zonas afectadas, el antebrazo derecho por la parte de interior y la pierna izquierda a la altura del gemelo. Eran como dos óvalos de unos 20 centímetros de largo, aproximadamente. Las "manchas" habían ido creciendo poco a poco. Empezaron a la vez en pierna y brazo. En el brazo se le ponía más irritado y rojo, sin embargo en la pierna era como que se le escamaba la piel. En una ocasión, hace tres años más o menos, una dermatóloga utilizó la expresión "células cancerígenas" para referirse a lo que le sucedía en la piel.. Pero nunca nos dieron un diagnóstico.
Para esta dolencia estuvo tomando artemisa. Un infusión tres veces al día (media mañana, después de comer y a media tarde, sobre las 19h/20h), durante nueve días. Hizo cuatro novenas con una semana de descanso entre novena y novena. Al poco tiempo, un par de semanas más, desaparecieron las marcas en la piel por completo. Actualmente, no tiene nada, absolutamente nada, no se nota que haya tenido la piel mal durante tantos años.
Mi madre tiene el colesterol alto y tomaba medicación. El problema con el colesterol es de hace muchos años, unos diez. Había probado las pastillas pero no le sentaban bien: malestar corporal, dolor de cabeza, dolores en extremidades, náuseas... Las había tomado de manera intermitente dados estos efectos. También tenía la glucosa un poco alta. Los médicos nunca le dieron importancia, la tenía un poco alta, pero nada más...
Para estas dolencias ha utilizado la estevia. Una infusión al día, por las tardes. Al cabo de una semana ya dejó de tomar las pastillas para el colesterol. Al cabo de unos dos meses se hizo unos análisis y el colesterol le había bajado de 287 a 218. Además la glucosa también le había bajado de 113 a 97.
Su médico de cabecera, después de tantos años de intentos por bajar esos niveles de colesterol.... la felicitó, y dijo "no sé lo que habrás hecho, pero felicidades". Lamentablemente mi madre no se atrevió a decirle que había dejado las pastillas y que había empezado a tomar estevia...
Quiero dar mi testimonio personal del uso de la artemisa como profilaxis contra la malaria.
Durante los meses de enero, febrero, marzo y abril 2014 estuve viajando por la India, Malasia e Indonesia. Durante estos 4 meses tomaba un té diario en ayunas con una cucharadita de artemisa annua como profilaxis contra la malaria. A la llegada a España, tomé 15 días más el té diario ya que era la pauta recomendada.
Durante el transcurso de mi viaje, todos los viajeros que conocí tomaban las pastillas químicas que el médico receta (generan efectos secundarios y no es 100% protectora de la malaria). Yo no tuve ningún efecto secundario y estuve bien protegida durante los 4 meses.
Mi hijo de 9 años (septiembre 2016) sufre de alergias a gramíneas desde los 4 años. Cada año la alergia ha ido en aumento. Los síntomas son: mucha mucosidad, picor en los ojos y algún año también problemas de respiración, sobre todo, por la noche.
Como me había enterado de que los productos lácteos pueden crear mucha mucosidad he decidido quitarlos de su dieta desde navidades (2015). De vez en cuando pica algún trozo de queso, pero rara vez algún yogur de leche de vaca.
Este año tardó mucho en tener los primeros síntomas. Tenía la esperanza de que la falta de lácteos en la dieta ya hubiese hecho su efecto. Esta primavera (2016) había llovido mucho y cuando, al final, vino el buen tiempo, a mi hijo le volvieron los mocos y algún picor en los ojos, sobre todo por la mañana. Ha sido menos intenso que en años anteriores, pero lo suficiente para recurrir al médico y pedirle los antihistamínicos que siempre tomaba. Por estas mismas fechas (primavera 2016) me fui a una charla de Josep Pàmies y me enteré de la planta Perilla frutescens. Pedí tanto los comprimidos de Perilla frutescens con Stevia (PERILLA 75% y STEVIA 25%) como la infusión para "Alergias" que también contiene Perilla frutescens.
Empecé a dar a mi hijo una infusión por la mañana y otra por la noche. Como para preparar la infusión, enfriarla y beberla no nos solía dar tiempo por la mañana, pasamos a los comprimidos. Al final se acostumbró al sabor y tomaba comprimidos por la mañana y por la tarde. El efecto lo noté después de pocos días porque la mucosidad disminuía hasta cesar. En toda la primavera le he tenido que poner solamente tres veces unas gotas en los ojos por el picor, pero no le he dado ningún antihistamínico más.
Ahora mismo no está tomando nada. Para el año que viene tendré la Perilla preparada.
Mi conclusión es que dejar los lácteos y tomar los comprimidos o infusiones de Perilla frutescens ha hecho posible de que no haya sido necesaria ninguna medicación química. Además salimos mucho al campo y al bosque no hemos tenido mayores problemas con la alergia.
Me llamo Jaume Mos, tengo 59 años (septiembre 2016) y vivo en Vidreres (Girona). El año pasado, fui al oftalmólogo porque me di cuenta que parecía como si tuviera una tela en los ojos. Me diagnosticaron cataratas y me citaron para dentro de 8 meses y así veían si se habían quedado estancadas o seguían creciendo.
Durante ese tiempo, por las noches, no sé si durante 3 o 4 meses, me aplicaba el líquido viscoso amarillo de la planta celidonia (chelidonium majus) una vez al día, tal como vi en el video de la Dulce Revolución. A veces entraba algo de líquido en el ojo y picaba mucho, pero no pasaba nada. Cuando fui a revisión, la catarata que tenía en el ojo derecho, había desaparecido.
La del ojo izquierdo no tenía importancia. Me han dado hora para dentro de dos años, ya que no vieron ninguna anomalía y no era necesario un seguimiento frecuente. Actualmente, no me la pongo, pero empezaré otra vez en invierno para tratar el otro ojo izquierdo, que se está formando la catarata, pero sin importancia por el momento.
Me llamo Jan, tengo 38 años (septiembre 2016) y vivo en Barcelona. El año pasado tuve experiencias sobre el uso del MMS en dos casos de malaria. Fueron dos personas próximas al barrio donde yo vivía en Ouagadougou (Burkina Faso). Gracias al MMS que me recomendó Javier Galindo de Cultivando Vida.
Los dos casos tenían los síntomas de la malaria. Ellos los conocen, pues son de allí y tienen experiencias de malaria. Les di MMS con agua embotellada: en un vaso seco activé 15 gotas de MMS (15 de clorito y 15 de ácido) y a las dos o cuatro horas la segunda dosis (15 de clorito y 15 de ácido) . Los dos al día siguiente se encontraron perfectamente y pudieron seguir trabajando. Ellos quedaron sorprendidos.
Yo, personalmente tomé para temas de parásitos en el estómago, pero no tanta dosis. También tomé infusiones de moringa y artemisa que me dieron en la Asociación Dulce Revolución. Me encontré fuerte y no tuve malaria.
Mi nombre es Xavier, tengo 52 años (2016) y resido en Barcelona. Os envío el relato de lo que fue uno de los acontecimientos más importantes de mi vida, que, paradójicamente, casi acaba con ella.
El día 2 de mayo de 2009 (el día del 2-6 del Madrid - Barça) al medio día, estaba comiendo con la familia, y cuando salimos del restaurante, noté un fuerte dolor en el pecho, que se extendía en el brazo izquierdo. Ya había tenido dolores varios desde un tiempo antes y había ido al médico, pero me dijo que aquello seguramente era un dolor en la vejiga (hiato) que si bien había que tenerlo controlado, no le parecía grave. Pues al final, aquel dolor, era de una obstrucción en una arteria coronaria y me provocó un infarto. Yo no soy una persona que se queje mucho cuando sufre dolores. Quizás por aquello cuando le dije con la mano en el pecho a mi mujer que nos íbamos al hospital no hizo preguntas, cogió a mi hija y no hablamos del tema hasta el hospital, aunque ambos sabíamos qué podía estar pasando.
En poco tiempo estaba en el quirófano poniéndome un sten. Me costó asimilarlo todo. No me entraba en la cabeza que una persona que había hecho deporte toda la vida le pudiera estar pasando aquello, y con 45 años, si bien era consciente de que llevaba un tiempo descuidando ejercicio y alimentación.
Estuve 3 días en la UCI y luego me enviaron a casa, eso sí, con una lista bastante importante de medicamentos para: colesterol, anticoagulante, tensión arterial. Por un lado, me dijeron que había tenido mucha suerte porque el corazón había quedado casi intacto, sin necrosis. Por otro lado, yo me veía con una vida muy limitada.
Mi recuperación cardiaca la llevaban al Hospital de Sant Pau, que es donde me atendieron. Me visitaba con una enfermera que yo le decía "la sargento de hierro", porque, sorprendentemente, me daba mucha caña a la hora de hacer ejercicio. Empecé suave con la bicicleta elíptica, pero pronto me puso a correr en cinta en el gimnasio, lo que me animó mucho. Le iba con los resultados y me decía que no, que más caña. Me ayudó mucho moralmente, en serio. Yo ya había corrido antes, pero siempre como complemento de otros deportes, nunca había hecho atletismo.
Pasó el tiempo y me dieron el alta. Yo me animé a seguir corriendo en cinta, con precaución. Paralelamente con el ejercicio notaba que me mareaba mucho. También por las mañanas tenía unos calambres en las piernas que cada vez eran más dolorosos. Le comenté al médico y no le dio importancia y me prescribió que siguiera con la medicación.
Pasaron dos años y la cosa iba a peor. Muchos mareos, sobre todo en el verano si iba al gimnasio, lo que me limitaba mucho, porque sufría mucho con una presión muy baja con el calor. Y los calambres en las piernas fueron a más, sobre todo al levantarme. Había investigado sobre los medicamentos que tomaba en internet y vi que esto era muy común y que le pasaba a mucha gente.
A razón de tener más información, y ya que el médico no lo hacía, me bajé por mí mismo la medicación de la presión a la mitad. Pero los síntomas eran los mismos, menos mareos pero todavía la presión muy baja. Incluso los enfermeros cuando me tomaban la presión me decían que la tenía demasiado baja. Yo le comentaba al médico por indicación de los enfermeros, pero ni caso. Y ni caso tampoco sobre las rampas matutinas que tenía, y sobre el edema que tenía frecuentemente en los pies que me hacían dormir con los pies sobre una almohada.
Después de leer mucho por internet sobre todo lo que me estaba tomando, los efectos secundarios, testimonios al respecto, la dudosa necesidad de muchos de ellos, que muchas veces perjudicaban más que beneficiaban, y ver cómo funciona el negocio farmacéutico y sus interacciones con los médicos (estaba cansado de ver a los visitadores médicos en la consulta de mi médico pasando por delante de los pacientes), decidí que ya era suficiente. La conclusión era que me estaban envenenando y que habían creado un cliente fiel de sus potingues.
Así que, no sin cierta incertidumbre, pero con la determinación de estar informado, decidí que un cambio de vida era lo que necesitaba. Empecé a salir a correr a la calle, poco a poco, para probar sensaciones. Me empecé a sentir muy bien, y decidí dar el siguiente paso: todos los medicamentos a la basura. Y a ver qué pasaba.
En las pruebas que me hacían (pruebas de esfuerzo y ecocardiografías) todo me salía muy bien. En las pruebas de esfuerzo me decían que daba registros bastante por encima de la media y que se notaba que era una persona entrenada. A mí me sorprendía porque tampoco es que hiciera demasiado, pero evidentemente bien estaba y era muy agradable oírlo, como que en las ecocardiografías no salían lesiones perceptibles. Pues bien, la presión se mantuvo baja, pero ya no había mareos y los niveles ahora eran razonables. Las rampas matutinas desaparecieron, así como la inflamación en los pies por edema y cada vez podía correr más distancia. Y entonces di el tercer paso en mi transformación.
Yo había sido vegetariano anteriormente, no por motivo de salud, sino para defender a los animales e intentar pasar por la vida haciendo el menos daño posible. Pero en ese momento también podía encontrar una motivación para mi salud. No había parado de informarme sobre todo lo que tenía que ver con la salud cardiovascular, y una de las cosas que ya sabía, pero que me quedó mucho más reforzada por mi experiencia y el interés en tirar por la vía natural para tratar mi salud y prescindir de la industria farmacéutica y de sus productos. Y también en ese momento por una cuestión ya de militancia en contra de una industria que ya consideraba muy perversa por este y por muchos otros motivos. Nos quieren como clientes, y por tanto enfermos. No quieren curar, quieren enfermos para mantener su clientela.
Pues por si no tenía ya suficientes motivos para volver a ser vegetariano viendo el tratamiento que tenía la carne y el perjuicio que provocaba por las personas, por la carne misma y por todas las cosas que les daban a los pobres animales, me encontré otra vez con las motivaciones éticas en un discurso de Yaris Yourofsky (https://youtu.be/ZzvK5uLu7F0), un activista en defensa de los derechos de los animales y difusor del veganismo. Y me llegó muy dentro. Dejé progresivamente de comer carne, de animales terrestres y marinos, y de consumir cualquier producto de origen animal, por una cuestión ética, pero también de salud, por este orden, y también de la mano de mi hija, que en ese momento iba un paso delante de mí en este tema. Y me negué a seguir considerando a los animales como materia prima.
Resultado: he crecido mucho como persona, me ha cambiado la vida para mejor, y me siento mucho mejor de salud, de ánimo y mucho más vital. He perdido 17 kilos y he incorporado el correr, ya no como una actividad deportiva, sino como una filosofía de vida. No corro para ganar a nadie, corro para superarme a mí mismo, porque me gusta, porque me hace sentir bien y para ir incluso más lejos de lo que había ido antes del infarto. Visto así se cumple aquella máxima de que "no hay mal que por bien no venga". Y también la otra que dice "lo que no te mata te hace más fuerte".
Evito la medicina química, porque desconfío mucho de ella (me han dado razones de sobra) y de la industria farmacéutica, y también de los médicos en general (aunque hay honrosísimas excepciones, y no pocas) y procuro utilizar siempre productos naturales. Es por ello que desde que descubrí Dulce Revolución les he seguido muy de cerca y con interés por su inestimable labor, hasta que escribí en un hilo de facebook llamado "El gran engaño del colesterol" explicando un poco lo que me había pasado.
Sigo yendo a ver a mi cardiólogo, que me dice que mi medicación me va muy bien porque todo sale cada vez mejor. Cualquier día le diré lo que hice con los medicamentos, hará ahora (2016) unos cinco años. Si todo va bien, que ya veremos, pues uno ya no tiene 20 años, para mayo del 2017 haré mi primera maratón en Barcelona. Si lo consigo, será un momento muy emocionante para mí para rubricar una etapa de mi vida. El escribirlo ahora aquí me da muchos más ánimos para hacerlo. Salud para todos!
El diagnóstico que tenía mi padre era de un cáncer de piel, a sus 85 años. Le salían costras por toda la cara. En la navidad de 2012 llegó a tal extremo, que no quería salir a la calle para que nadie le preguntara nada.
Lo único que le recetaban eran cremas y geles caros, que no hacían nada, o trasplantes de piel. Es decir, ningún tratamiento interno que curase esta enfermedad. Prácticamente daban a mi padre por desahuciado. No tenían más solución que aportar.
La lástima es que no le hice fotos de aquella época, pero tenía costras hasta en las cejas y por la parte de arriba, no se le veía la piel, sólo las costras. Asustaba sólo de verlo.
Entré a varias páginas de medicina natural y leyendo todas las páginas y los estudios de Otto Warburg, observé que el cáncer se podía curar alcalinizando el organismo y oxigenando.
No tenía nada que perder y mi padre peor no podía estar. Así que le hice una lista de alimentos beneficiosos (alcalinos) y otra de alimentos perjudiciales (ácidos), y decidí comprar un frasco de peróxido de hidrógeno de 250ml para uso alimenticio en una página web.
Me decidí por el peróxido al leer el libro "La cura en un minuto", en el que se explicaba cómo administrar el producto y los efectos que producía.
Empezamos a mediados de enero de 2013 con el tratamiento. Lo importante fue que mi padre se tomó muy bien el tratamiento. Él nos pidió ayuda porque veía que la medicina oficial no daba para más y él quería seguir viviendo con un mínimo de calidad, y por eso recibió tan bien el tratamiento.
También le compré el libro de una médica de familia, para que viese como ella afirmaba que el cáncer se puede curar mediante la correcta alimentación. Así que compramos estevia en lugar de azúcar y frutas, en lugar de leche con galletas. Era la época de las fresas y le dije a mi madre que le comprase fresas y que comiese todas las que quisiera. Qué contento se puso mi padre al saber que podía curarse comiendo fresas.
Respecto al tratamiento con peróxido, lo hicimos como indicaba el libro. Empezamos con 3 gotas diluidas en un vaso de agua mineral y creo que iba aumentando 3 gotas cada 3 días hasta llegar a 25 gotas. Intentando siempre que el estómago estuviera vacío al tomar las gotas y no ingerir nada hasta pasadas 3 horas. Le hice una hoja para que llevase un control del tratamiento.
Pues bien, llegamos a las 25 gotas después de unas 3 o 4 semanas, y mi padre no notaba grandes cambios, las costras seguían ahí y no tenían intención de marcharse. En el libro se indicaba que llegados a las 25 gotas había que reducir la ingesta, puesto que los efectos positivos ya debían de haberse notado.
Hablamos con quien nos vendió las gotas, un naturista de Murcia, y nos comentó que siguiéramos con las 25 gotas todos los días hasta que notásemos una mejoría, ya que el tratamiento no tiene efectos secundarios. Lo que estábamos haciendo era oxigenar todo el organismo, pero mi padre había estado toda una vida acidificando su organismo. Había que tener paciencia.
Después de 2 semanas más tomando 25 gotas, llegaron las magníficas noticias. Las costras se estaban secando y se desprendían de la piel, dejando a la vista una piel que hacía meses que no veíamos.
¡Era cierto! Los estudios de Otto Warburg en 1930 eran verdaderos!!! El cáncer y la mayoría de enfermedades se curan alcalinizando y oxigenando el organismo!!! De modo que la triste realidad es cierta, la medicina oficial no recomienda estos tratamientos porque no se pueden patentar y no se puede ganar dinero! Por un lado mi padre estaba muy feliz, pero por otro se dio cuenta de por qué la medicina oficial lo ignoró completamente.
Soy ingeniero en informática y trabajo como programador siendo funcionario del estado. Pero mi padre, cada vez que voy a su casa me dice que soy el médico de la familia. Todos me piden consejo cada vez que tienen algo.
Después de 2 años mi padre sigue “vivito y coleando”. Con una buena calidad de vida y feliz. Yo me siento satisfecho de poder decir que no he dejado que mi padre caiga en las garras de la mafia médica.
Un saludo desde Valencia (España) y seguir así
Soy una completa enamorada de la llamada “Leche dorada” que en realidad no es leche en absoluto, al menos no en el sentido de lácteos. El fundamento de la leche dorada es una combinación del calentamiento (y del color dorado) de la especia cúrcuma junto con leche de coco y/o aceite de coco (dependiendo de la receta que se prefiera ya que hay muchas variantes según el gusto de cada uno aunque siempre con la cúrcuma de base).
Tras un extenso historial de dolencias tales como repetidas bronquitis de larga duración (la última tres meses y tomando antibiótico), asma crónica (dependiente de broncodilatadores), tendinitis, bursitis, capusilits e intolerancias digestivas al gluten y lactosa, cuando a través de un bonito círculo de amigas con quienes vamos compartiendo cualquier información sobre alimentación saludable y remedios naturales, descubrí las propiedades de la leche dorada.
Puedo afirmar entre otros muchísimos cambios en mi dieta que la cúrcuma ha sido uno de los mejores descubrimientos que jamás hubiera podido conocer. A pesar que hay muchas variaciones en la receta de la “leche dorada”, una de ellas es la siguiente:
La pasta dorada actúa como un ingrediente de "arranque" para mezclar perfectamente la taza de leche dorada. No sólo incluye la cúrcuma y el aceite de coco, sino también pimienta negra, que ha demostrado aumentar la biodisponibilidad de la curcumina en 2.000 por ciento. He aquí una sencilla receta para hacer nuestra propia pasta, cortesía de Health Impact News:
Pasta Dorada
Ingredientes:
Instrucciones:
Una vez hecha la pasta dorada, está lista para hacer la leche dorada.
Leche Dorada
Ingredientes:
Instrucciones:
Sobre la anterior base existen multitud de variaciones y siempre depende del gusto y tiempo que podamos tener. Personalmente y por falta de tiempo mi receta opcional y rapidísima es la siguiente sin la pasta dorada de arranque:
Leche Dorada con Jengibre
Ingredientes:
Puedo confirmar por experiencia propia el poder anti-inflamatorio de la cúrcuma junto con los demás ingredientes desde que el pasado diciembre empecé con síntomas de resfriado/bronquitis como las de cada año, necesitando siempre de antibióticos de larga duración, en esta ocasión decidí no tomar ningún medicamento convencional y probar la leche dorada que tanto había leído de sus maravillas, y efectivamente tomando un vaso cada 4 horas mis síntomas disminuían enormemente, sintiéndome al instante una gran mejoría por lo que seguí con las tomas de leche dorada y en siete días había remitido cualquier síntoma de bronquitis, asma y estado gripal exclusivamente con la magnífica leche dorada.
Desde entonces cada vez que tengo inicio de crisis asmáticas, migrañas, dolores articulares o simplemente para relajarme antes de ir a dormir, me preparo un vaso de leche dorada y me siento de maravilla.
En mi casa han desaparecido los anti-inflamatorias convencionales a favor de lo que llamo mi “bio-botiquin” junto con multitud de plantas medicinales de extraordinaria utilidad, mejorando notablemente mi salud integral y la de mi familia.
Gracias Dolçe Revolució por vuestra gran labor de divulgación!!
Me llamo Virginia y tengo 43 años (2016); tenía una verruga en el hombro que en un principio era un lunar oscuro y que luego comenzó a crecer hasta que tomó la forma de media esfera convexa. Me dolía como si me la estuvieran quemando con un pincho. Busqué en el libro y probé la verruguera, que casualmente crecía cerca de casa, como una mala hierba, pero benditas sean las malas hierbas, no les damos la importancia que tienen. Me la apliqué esporádicamente durante unos 20 minutos, machacada sobre la verruga y tapada con una tirita. Se empezó a secar y se iba cayendo a trocitos cada vez que me aplicaba la planta. Ahora sólo queda un circulito de piel suave y más sonrosada, la verruga no ha vuelto a crecer.
Agradecemos de corazón que existan personas como el Sr. Pàmies y sus colaboradores. El futuro de la medicina está en los remedios naturales y la sanación holística, no en tratar los síntomas sin tratar la causa que genera el desequilibrio, a la vez que se crean efectos negativos colaterales. En bastantes aspectos la medicina ha avanzado, pero aún no es consciente de la verdadera esencia del ser humano ni de cómo restablecer su equilibrio en todos los aspectos.
Nuestra perrita tenía un tumor, era externo y se encontraba en la vulva, medía 4 cm en su zona más ancha. Fuimos al veterinario, le hicieron una biopsia y se diagnosticó como benigno. La única solución que nos ofrecían era extirparlo, debido a su tamaño y a que podría volverse maligno, pero es una perrita pequeña, de edad avanzada y no queríamos hacerla pasar por una operación. Unos meses antes habíamos escuchado un audio de internet sobre plantas medicinales y de esta manera llegamos a saber del Sr. Josep Pàmies y de la Kalanchoe Daigremontiana. Compramos su libro y para cuando le detectamos el bulto decidimos conseguir la planta.
Primero la estuvimos tomando nosotros dos, para ver cómo sabía, cómo nos sentaba, etc. Le estuvimos dando de forma regular la planta, una cantidad proporcional a su peso, hecha trocitos y mezclada con comida (el paté le gusta mucho, y la comida de gato también). Al cabo de un mes el tumor se había reducido a la mitad. Casi no se ve el bultito pero le seguimos dando, más espaciadamente, hasta que ya no le quede nada. También estamos estudiando a qué pudo deberse, para que no le vuelva a aparecer.
Me llamo Leonardo, tengo 44 años (agosto 2016) y resido en Barcelona. Deseo contarles lo que ha vivido mi madre de 72 años. A finales de abril de 2015 le hicieron una biopsia y tomografía diagnosticándole un cáncer de cérvix estadio IV. El cáncer se había extendido a los pulmones, pelvis y colon. Le dijeron que le aplicarían 7 sesiones de quimioterapia paliativa, ya que el cáncer cervical que se diagnostica en esta etapa es, con frecuencia, muy difícil de tratar y sólo un mínimo de las pacientes logra sobreponerse. Nos dieron una esperanza de vida de 1 año. El estado mental y físico de mi madre era muy malo. Físicamente tenía las piernas, vagina y ganglios muy inflamados. Realmente estaba muy mal.
Afortunadamente, en esa misma semana, alguien compartió un enlace en las redes sociales acerca de la Artemisia Annua y el cáncer. Investigué por internet y encontré una lista de publicaciones científicas de los efectos de la Artemisia y su analogía con el cáncer. Leí algunas que realizaron en la universidad de Washington donde explican claramente resultados positivos con estadísticas: http://www.washington.edu/news/2011/04/04/high-dose-of-oxygen-enhances-natural-cancer-treatment/
Después busqué dónde comprarla y cómo tomarla, y terminé leyendo todo lo que se publica sobre la Kalanchoe y Artemisa en la web de la Dolça Revolució y en el blog del señor Josep Pàmies. Para mi fortuna, ahí también tienen publicado los contactos de la gente que las cultiva en América Latina. Inmediatamente contacté con la gente de México que es donde vive mi madre. Conseguimos la Kalanchoe y la Artemisia Annua fresca sin problemas y, también por internet, compramos extracto de Artemisia Annua en pastillas de 400mg.
Mi madre comenzó a principios de mayo de 2015 con la quimioterapia paliativa. Le programaron una quimio cada 3 semanas hasta completar un total de 7 y después le harían un nuevo diagnóstico. Nosotros, al ver el estado físico y emocional de mi madre, y nuestra desesperación, decidimos que tomaría 1 litro de té de Artemisa Annua (preparado con 6 hojas frescas) y que comería 3 hojas de Kalanchoe diariamente. Todo esto durante el tiempo que ella aguantara, ya que no perdíamos nada y podríamos ganar mucho. La meta era mejorar la calidad de vida de mi madre. Ella puso mucha atención en su alimentación, prácticamente dejo de comer carne roja y se dedicó a comer verduras cocidas al vapor y fruta.
Después de las primeras 4 químios (finales de julio 2015), había tenido todos los efectos secundarios de la quimio y cierto hastío hacia la Kalanchoe. Pero, positivamente, ya tenía los ganglios desinflamados y sus piernas tenían un aspecto casi normal, además, su estado de ánimo mejoró muchísimo. Se notaban los resultados muy positivos. En estas fechas decidió hacer una pausa de la Kalanchoe durante 4 semanas, pero siguió tomando la Artemisa, esta vez en pastillas, 800mg diarios (2 cápsulas). Al terminar estas 4 semanas, retomó el Kalanchoe y la Artemisia en té. A finales de octubre (2015) volvió a hacer una pausa de 4 semanas de la Kalanchoe y continuó con la Artemisia en pastillas. Para esas fechas su estado de ánimo era más que normal, se sentía muy bien y ya podía hacer una vida normal, iba sola al supermercado y hacía tareas del hogar. Estas eran las pruebas de que todo estaba saliendo bien y que su calidad de vida mejoraba.
En noviembre de ese mismo año, terminó con las químios y le hicieron finalmente el nuevo estudio para hacer un nuevo diagnóstico. Para sorpresa de todos nosotros y de los doctores, los tumores del pulmón, pelvis y colón habían desaparecido por completo. Además, el tumor del útero se había reducido a un 30% con respecto a su tamaño original. Los doctores dijeron que era un caso único y que no habían visto algo igual, la felicitaron y preguntaron en dos ocasiones si estaba tomando algún tratamiento alternativo a la quimio. En ese momento mi madre no quiso comentar nada sobre las plantas. Los doctores al ver su nueva situación, la dejaron descansar 2 meses y le programaron 25 radioterapias para febrero. Terminó las 25 radioterapias (marzo 2016) y le propusieron aplicarle 3 braquiterapias (abril 2016), una cada semana. Así fue. Mi madre siguió tomando las mismas cantidades de té y de Kalanchoe durante ese tiempo. Finalmente, le hicieron 2 últimos diagnósticos, en mayo y julio (2016). En ambos vieron que todos los tumores desaparecieron completamente. Está limpia. Sorprendidos los doctores, la felicitaron y volvieron a decirle que no habían visto un caso como el suyo, casi como un milagro.
Le han dado el alta y ahora cada 6 meses tiene que hacerse un papanicolau para control. Mi madre se ha recuperado en un año de forma espectacular, tanto emocional como físicamente. La combinación de las plantas medicinales y los tratamientos del hospital, han ayudado a que mi madre salga adelante. También hay que tener muy en cuenta, que el esmero, disciplina, fe en las plantas y ganas de vivir, han jugado un papel vital en la recuperación. Espero que este relato motive a probar el beneficio de las plantas medicinales. Y gracias a todos los que han participado de alguna forma en este sitio web de divulgación.
Tengo 38 años (2016). Mi relación con el mar siempre ha sido muy estrecha. Hace bastantes años que conozco las propiedades y usos terapéuticos del agua de mar a través de un familiar y doctora experta: Mª Teresa Ilari Valenti, quien nos condujo a la Dolça Revolució.
Pero no ha sido hasta hace unos cuatro meses que he empezado a escuchar y leer toda la información recibida a lo largo de los últimos años tras sufrir muchos problemas digestivos, estreñimiento con diagnóstico de colon irritable, intolerancia a la lactosa y al gluten pero sin solución alguna por parte de la medicina convencional, por lo que decidí comenzar a auto-experimentar con el agua de mar, no resultándome en absoluto extraña la relación entre la misma y nuestros fluidos corporales; en concreto, el líquido intracelular.
Desde que tomo agua de mar me siento más saludable y llena de energía. Al comienzo de tomar agua noté de inmediato cambios a nivel de sensaciones en estómago e intestinos. Todo parecía haberse suavizado, lubrificado. En concreto a nivel de colon. Consecuentemente he dejado de padecer problemas de hemorroides que a pesar de ser operada con poco más de veinte años me seguían dando alguna molestia.
La primera vez que la probé ingerí dos vasos seguidos con la consiguiente limpieza intestinal (no acompañada de molestia alguna). Procuro tomar una 1/3 parte de agua de mar con agua filtrada en ayunas y otra toma antes de dormir. A veces por falta de tiempo me tomo chupitos 100% agua de mar.
En el caso concreto de mi hija de seis años se la doy en una jeringuilla de 5 ml sin diluir con agua (es la única manera que se la tome) antes de desayunar y en casos de resfriados me ha dado muy buen resultado, no sabiendo a ciencia cierta si funciona o no pero si puedo confirmar que desde los 4 meses de edad cada invierno ha pasado por una bronquitis con alguna neumonía. La de este año, a pesar que no tuvimos mas remedio que darle medicación convencional para bajarle la fiebre demasiado elevada para su edad, estoy segura que las tomas aumentadas a cada hora de AGUA DE MAR junto con plantas medicinales en concreto infusiones de PERILLA nos evitaron los antibióticos y corticoides habituales cada vez que ha pasado por una bronquitis.
También la utilizamos en la cocina: para hervir pasta y condimentar potajes, etc, así como para hacer gárgaras cuando, alguna vez he tenido molestias en la garganta, y para evitar la tos seca nocturna en lo que parecía una alergia leve. Otra utilidad son los baños con 2 kilos de sal marina para eliminar toxinas, estimular el circuito venoso, linfático y drenar líquidos sumamente importante para la salud. Se ha convertido en una actividad semanal súper esperada por mi hija al hacerlo juntas.
Muchas gracias Dolça Revolució por vuestra valentía y labor de divulgación tan importante e impagable. Espero seguir aprendiendo de vosotros!!!
Mi nombre es Enriqueta Guardiola Escoda, el 27 de diciembre de 2015 cumplí 77 años. A los 52 años me diagnosticaron una angina de pecho, en aquellos años yo tenía mucha actividad y mucho estrés, no recuerdo los nombres de los medicamentos, pero me recuperé bien y pronto volví a la vida activa. Al cabo de varias revisiones, como había mejorado, me quitaron los medicamentos y me recetaron nitroglicerina por si acaso.
En una de las revisiones anuales del trabajo me encuentran la tensión alta, colesterol y triglicéridos, me volvieron a recetar varios medicamentos. Aún así me encontraba muy bien hasta llegar a mi jubilación en 1999. En ese momento comienzan los problemas.
A consecuencia de un granito en el pecho que no se curaba me dice el médico que soy diabética, me receta una medicación para la diabetes y sucesivamente los análisis de sangre reflejan más enfermedades por lo que termino tomando muchísimos medicamentos.
Llego a encontrarme muy cansada.
A principios del mes de marzo de 2015, tomo por primera vez infusiones de Estevia la voy alternando con la medicación para la diabetes hasta que este verano pasado comía las hojas frescas de la Estevia que tenemos en el jardín. Me voy encontrando tan fantásticamente bien que dejo todas las pastillas y me fío sólo de la Estevia. La tomo tres veces al día, después de las comidas.
También he cambiado los hábitos alimentarios. He vuelto a hacer ejercicio y me encuentro mucho mejor que cuando tomaba tantas pastillas.
Mi nombre es Luis, tengo 64 años (2016) y resido en Trapagaran un pueblecito de la provincia de Bizkaia en Euskadi. Soy casado, tenemos cuatro hijos, y soy carpintero jubilado, muy amante de la naturaleza, de los animales, del monte y la montaña, también del mar.
Me detectaron hipertensión en 2012 y problemas en una válvula cardiaca con leve dilatación de la aorta en 2013. Ellos me dijeron que podría ser algo de nacimiento y me dieron una pastilla para controlar la tensión y al año me la cambiaron a otra más fuerte. Ninguna hacia prácticamente nada, salvo producir algunos días, no todos, efectos secundarios como mareos al poco de tomarla que luego se quitaban.
El tema de la válvula cardiaca me causaba algunas fatigas de vez en cuando y un cierto ahogo como cuando tienes el catarro agarrado, también de vez en cuando, pero me iba limitando en mis aficiones montañeras y de andar en bici.
La primavera pasada (2015) le dije a mi doctora que no me gustaba tomar esas pastillas porque me producían esas molestias y que quería dejarlas. Ella me convenció a seguir y que si acaso en verano ya veríamos. Era claro que no quería que las dejara de tomar.
Pues bien, como en mi salud y en mi vida mando yo y como dos años antes yo vivía perfectamente sin esas pastillas y, además estaba convencido que me estaban poco a poco haciendo más daño que beneficio, decidí por mi cuenta eliminarlas y comencé a reducir la dosis de forma gradual para no quitarlas de golpe, durante un par de meses. A día de hoy ya llevo tres meses o más sin tomarlas.
Desde Enero de 2015 más o menos tomo agua de mar, al principio, tomaba poca cantidad por el miedo a lo salado en mis problemas cardíacos, hasta comprender que nada tiene que ver la sal "venenosa" común con la bendita agua marina. Al principio sólo mezclada, isotónica, después ambas. Ahora mi agua habitual es la isotónica 1/3, un litro más o menos y entre horas o cuando me apetece varios chupitos de hipertónica a lo largo del día, algo menos de 1/4 de litro, y mi vida está cambiando.
Padecía también periodontitis en mi boca y me sangraban bastante las encías y ya había perdido algunas piezas. No he vuelto ni a sangrar ni he perdido más piezas. Llevo casi un año sin usar ni pasta dental ni enjuagues de farmacia solo agua pura de mar y en la vida he tenido más salud en mi boca: gárgaras, sorbos nasales y tragar despacito los chupitos de esta agua de vida, ha solucionado mi faringitis crónica granulosa, que así me la diagnostico un otorrino del seguro hace algunos años y sin esperanzas. Para mi hemorroide baños en el mar en verano o asientos de agua marina pura de 15 o 20 minutos en el bidet o en una palangana y ya apenas la noto. Me estaban saliendo hongos en una uña de un pie, uña gruesa, poca cosa, baños de pies en agua marina y ya no hay nada de eso.
Mi otro aliado para el tema de la hipertensión ha sido la Estevia, llevo seis meses tomando infusión mañana y noche. Al mediodía tomo té verde. Se la recomendé a un compañero de trabajo, diabético y la toma también. Éste a su vez la ha recomendado a otros (uno de ellos bajó de 250 a 130 de azúcar en 1 mes). Esto es evidente que funciona.
También he modificado mi dieta, ahora es casi vegetariana, con zumo de fruta o verduras mañana y tarde. Tomo lecitina de soja, avena, canela con miel, semillas de lino, legumbres, algo de arroz, pan integral, etc y he eliminado todos los lácteos y el azúcar blanco y por supuesto, nada de café ni bebidas azucaradas.
Estoy superando un cáncer de próstata con la medicina oficial, radioterapia y hormonas, va para dos años y nunca me ha dado problemas ni la enfermedad ni el tratamiento y tampoco puedo hablar mal del equipo que me está tratando, sería un ingrato si así lo hiciera, porque a día de hoy comprendo cómo funcionan los intereses de la medicina oficial, en las altas esferas, donde sólo se piensa en el dinero, pero abajo, a pie de consulta y de los pacientes, el personal sanitario se vuelca y se desvive por sacarte adelante, al menos en mi cáncer ha sido así.
Pienso que todo lo alternativo que hago también me está ayudando en el cáncer, no me cabe duda, pero en lo que más alivio he notado es en las fatigas y ahogos que me producía el tema cardiaco. El día 12 de noviembre de 2015 tuve revisión con el cardiólogo y me dijo que estaba mejorando mucho y la ecocardiografía anual que me hacia la ha eliminado, pues dice que ya no es necesaria, sólo volver a consulta dentro de año y medio.
Mis lumbalgias, de momento, no han vuelto, anda que no he tomado antiinflamatorios ni nada, tampoco los problemas de rodillas y que a punto estuve de operarme de una de ellas, después de estar tomando durante dos años dos cápsulas diarias. Hoy vuelvo a trepar por los montes y sin ninguna molestia.
Sinceramente no sé si estaré viviendo un sueño o no, pero es la verdad. Todo en mí se está normalizando y creo que debo compartirlo con los demás.
En fin, que todo lo que nos decís en vuestros videos colgados en internet y en vuestros correos, funciona y bien. Por ello en mí siempre encontrareis un amigo y una persona super agradecida por vuestra labor de difusión de la verdadera salud.
Hace cien años no había ni medicamentos, ni coches, ni tantos cacharros, ni tantos potingues como nos quieren hacer consumir ahora. El ser humano ha llegado hasta aquí sin nada de lo que ahora nos quieren hacer creer que es imprescindible, imitemos en algo a los animales que aún están libres y que viven felices sin nada de eso y seremos más felices.
Os envío un cordial saludo.
Mi nombre es Ángeles, tengo 60 años (2016) y vivo en Motril (Granada). Soy veterinaria con 35 años de experiencia. El otro día recogí un perrito que estaba abandonado en la playa, no tenía pelo en toda la espalda, su piel estaba hiperqueratósica y con heridas infectadas. Había más pulgas que perro. Después de descartar que pudiera ser sarna, le di un baño insecticida de urgencia y le puse el ungüento que hago con kalanchoe y aceite de caléndula. Ha pasado una semana y la hiperqueratosis ha disminuido bastante, las heridas están curadas y lo más espectacular es que le ha crecido mucho pelo en todas las zonas afectadas.
Por experiencia sé el ritmo que llevan estos procesos y en este caso ha sido espectacular la recuperación de la piel y la crecida del pelo. Sé que la kalanchoe es la responsable de esta rápida mejoría. Tantos años usando todo tipo de cremas, caras y con excipientes no deseables y con la kalanchoe se podrían tratar todo tipo de dermatitis, incluso las que los médicos denominan dermatitis atópicas, que tratan con corticoides. Está claro que la kalanchoe a nivel externo es un potente regenerador y antiinflamatorio. Me da una pena inmensa pensar que algo tan beneficioso, sea ignorado por el sistema, pero gracias a foros como este, vamos aprendiendo.
Me llamo Emma Nieto, tengo 41 años (2016) y vivo en Sant Cugat del Vallés (Barcelona). En agosto de 2015 me noté unos calambres, junto con un bulto grande en el pecho derecho. A principios de septiembre me diagnosticaron un cáncer de mama inflamatorio. Empecé con tratamiento de quimioterapia, seguido de una mastectomía radical y después de la cirugía, 25 sesiones de radioterapia.
Durante el proceso de la quimioterapia, me ayudó mucho a paliar los efectos secundarios todo lo que comento a continuación:
Después de la quimioterapia, para eliminar la toxicidad acumulada dentro de mi cuerpo hice:
A raíz de lo que me ha pasado, he aprendido que el stress es malísimo y que debemos escuchar a nuestro propio cuerpo para saber cuándo te da avisos.
Mi nombre es Ángeles, tengo 60 años (2016) y vivo en Motril (Granada). Soy veterinaria con 35 años de experiencia. Quería contarles mi primera experiencia con la kalanchoe en una perra con tumores mamarios no operados. La perra llevaba con cáncer de mama muchos años. Se decidió no operar y dejar los tumores, así que la perra llego a los 15 años y en un momento determinado, los tumores se externalizaron. Decidí llevármela a mi casa para cuidarla y sacrificarla cuando llegara el momento.
El estado general era muy bueno y pese a los tumores, la perra estaba estupendamente, aunque las masas tumorales estaban en un último estadio de desarrollo, o sea, carne putrefacta y sanguinolenta. Decidí probar la Kalanchoe, de la cual había tenido noticias y que crecía como planta parásita en mis macetas. Usé el jugo en emplastos y también con eso limpiaba las masas tumorales. No os voy a decir que la perra se curó, estaba en último estadio del cáncer, pero las masas tumorales disminuyeron de tamaño, estaban limpias y no olían a putrefacción; así mantuve a la perra durante dos años más hasta que murió por un fallo hepatorrenal debido a su edad, 17 años. Tuve la oportunidad de comprobar el desarrollo del cáncer mamario cuando no se realiza ninguna intervención quirúrgica ni tratamiento quimioterápico, algo difícil de comprobar en humanos.
Me llamo Mireya, tengo 63 años (2016) y vivo en el Departamento de San José (Uruguay). Quiero compartir mi experiencia, pues padecía rosácea desde hace treinta años sin que los médicos pudieran solucionar mi problema. Probé muchas cremas, todas ellas con corticoides y sin resultado.
Mi mejoría comenzó cuando mezclé, a partes iguales, las tres Kalanchoes: Daigremontiana, Gastonis y Pinnata. Procesé la mezcla y me la aplicaba en la cara una vez al día. Desde las primeras aplicaciones ya noté mejoría, al cabo de tres meses ya no tenía nada.
Hoy, hace más de un mes, me aplico la mezcla una vez por semana como dosis de mantenimiento. La rosácea no ha aparecido más en mi cara.
Estoy muy agradecida a los integrantes de la Dulce Revolución.
Me llamo Cristina, tengo 33 años (2016) y tengo un lupus diagnosticado desde hace 7 años. Me salió cuando nació mi hijo pequeño. Aunque desde que tengo 6 años he tenido síntomas que apuntan a que he vivido toda la vida con él: llagas en la boca, anemia, piel seca, manchas en la cara en forma de alas de mariposa cuando me da el sol.
Hace 3 años que empecé a tomar un tratamiento natural para controlar la anemia. Es un suplemento natural que me lo he tomado durante 1 año y me ha regulado la anemia. Hace dos y medio que ya no tengo.
El lupus en sí no lo había notado mucho, a excepción del tema de la anemia. El médico del Valle de Hebrón siempre me ha dicho que mi carácter alegre y positivo ha hecho que la enfermedad estuviera controlada. Este médico está abierto a alternativas.
El día 1 de marzo de 2016 tuve una pericarditis, enfermedad que me hizo estar de baja 3 semanas. Me recetaron un antiinflamatorio cada 8 horas durante 3 meses. Esto no me gustó nada.
Al cabo de una semana me comenzaron los dolores articulares y el reuma, hasta tal punto que había días que no me podía ni mover del dolor. El médico me recetó corticoides por el dolor, sabiendo que no me gustaba nada tomar corticoides.
El día 14 de abril de 2016, sábado, fui a Balaguer. Expliqué mi caso a Josep y a Aleix y ellos me recomendaron: tomar infusiones de vitex y artemisa annua, carbonato de magnesio y un vaso de agua marina cada día.
El último día que sentí dolor fue el día 22 de abril. A partir de ese día mejoré mucho. Noté reuma en las muñecas, unas semanas después, pero fue después de una exposición de muchas horas al sol.
El día 3 de junio tuve una analítica de sangre y el 22 de junio pasado consulta con el doctor.
Los resultados de la analítica han sido positivos, el factor reumatoide hace 3 meses lo tenía a más de 1.000 y ahora lo tengo a la mitad, sin haber tomado ningún medicamento de los que me habían dicho por supuesto!
Ya casi no tengo dolores y si me salen me duran unas horas, no días, como antes.
Todos los demás resultados han salido positivos. Hace 15 días que no me tomo nada... a ver cómo reacciona mi cuerpo y de momento todo bien.
El sangrado de encías que también es algo que te hace el lupus y que llevaba padeciendo 6 meses, desapareció haciendo enjuagues con MMS en 3 días.
Yo sé que ahora todavía es pronto, pues hace poco hago el tratamiento, pero estoy convencida y con muchas ganas y esperanzas de que algún día el lupus desaparecerá con este tratamiento natural.
Este Testimonio está disponible en AUDIO. Para escucharlo, haz clic aquí
Mi nombre es Ángeles, tengo 60 años (2016) y vivo en Motril (Granada). Soy veterinaria con 35 años de experiencia. Mi enfermedad fue diagnosticada hace 5 años como Pustulosis palmo plantar (Síndrome S.A.P.H.O).
Es una enfermedad autoinmune con síntomas dérmicos y osteoarticulares aunque en mi caso predominaban los síntomas dérmicos en pies y manos (pústulas, hiperqueratosis y grietas). Mi enfermedad se desarrolló como consecuencia de una exposición, repetida en el tiempo, a un insecticida antisárnico, producto que usaba en animales. El tratamiento usado para esta enfermedad consiste en medicamentos inmunosupresores orales y corticoides de alta potencia que a duras penas consiguen frenar el proceso.
Mi experiencia por el momento con el Kalanchoe ha sido su uso tópico, preparado en forma de ungüento con vehículo de vaselina por el efecto emoliente de ésta. Fue tan espectacular el resultado que no he recurrido a la toma oral de la planta. Empecé con el tratamiento hace 8 meses y me lo aplico una vez al día, ahora he cambiado la vaselina por aceite de caléndula o de aguacate. Mis pies, los más afectados, están casi normales, sólo algo secos.
También he utilizado la Kalanchoe de forma tópica en una psoriasis anal-vaginal de mi hija y para el tratamiento postoperatorio de melanomas, con un resultado espectacular. Por el momento, no he experimentado con el Kalanchoe en forma oral, pero estoy segura que su efecto será tan deseable como lo es de forma tópica.
Os agradezco la oportunidad de difundir este tema, es como tener un tesoro gratis y poderlo ofrecer gratuitamente. El clima de esta zona donde vivo, es subtropical, así que las kalanchoes son una plaga en playas y roquedales en donde crece salvaje, cuando los veo es como si viera medicina a disposición del que quiera cogerlo, pero pocos saben de las propiedades de esta maravillosa planta. Para el invierno quiero dejar el tratamiento tópico y tomar el oral, me gustaría comprobar cómo responde mi proceso y no hay otra forma que experimentar con uno mismo. Creo que la kalanchoe puede ser un remedio muy eficaz para el tratamiento de enfermedades autoinmunes de todo tipo.
Gracias de nuevo por vuestra labor divulgadora, un saludo.
Hola a todos, mi nombre es Ángeles, tengo 60 años (2016) y vivo en Motril (Granada). Soy veterinaria con 35 años de experiencia en grandes y pequeños animales. Desde hace unos 20 años llevo utilizando unas cápsulas en concentración de 150 mg. cuyo principio activo es la silimarina (cardo mariano), principalmente en perro y en mí misma, ya que tuve una hepatitis A y desde entonces mi hígado es sensible y a veces me da una advertencia. No sé exactamente cómo me vino la información de este maravilloso medicamento, el cual nunca vi recetar a humanos y que era totalmente desconocido por los médicos, los cuales, al nombrárselo, mostraban un desprecio como si se tratara de una pócima de dudosa procedencia y eso que es fabricado por unos “prestigiosos laboratorios”.
No dejo de preguntarme la razón por la cual, este medicamento o cualquier preparado a base de silimarina, no se usan sistemáticamente en tratamientos crónicos en los que el hígado es literalmente machacado con potentes medicamentos. Creo que es una pregunta tonta, todos sabemos por qué pasan estas cosas.
Este medicamento tiene la ventaja sobre otros compuestos a base de silimarina, en su concentración, 150 mg/cápsula, se empieza con una dosis de ataque de tres cápsulas diarias, después de las comidas y luego se sigue con dos, durante un período de 15 días. Después un período de descanso y volver al tratamiento.
Desde aquí os animo a probar este maravilloso principio: la silimarina y también, si tenéis oportunidad de enseñar a los médicos, ellos también tienen mucho que aprender, sobre todo humildad.
Aprovecho esta oportunidad para agradecer a Josep Pàmies toda su labor, gracias a él descubrí la Kalanchoe Daigremontiana, otra maravilla de la naturaleza.
Me llamo Miguel Ortega, tengo 47 años y soy de Madrid, aunque este último año y medio he residido en un pueblo de Ávila para estar cerca de un entorno natural.
En diciembre de 2014, me diagnosticaron un adenocarcinoma de estómago de células en anillo de sello (biopsiado en una lesión de unos 7 mm). No hubo síntomas. Se detectó en una revisión del aparato digestivo por infección de anisakis en una clínica de Madrid donde me propusieron la extirpación del 75% del estómago para “curarme”.
Inmediatamente después del diagnóstico, inicié una dieta vegetariana orgánica y tomé infusiones de guanábana (graviola) en semanas alternas desde el primer momento. Elaboré también un protocolo complejo de: baños de sal, enzimas, vitaminas, dicloroacetato, magnesio….
En febrero de 2015 acudí a una clínica de Navarra para confirmar el diagnóstico. Allí me propusieron la extirpación del 50% del estómago, de manera preventiva, al no detectarse ya la enfermedad, pero sí una predisposición genética a la misma. Además se analizaron las biopsias obtenidas en la clínica de Madrid y se confirmó que las células cancerosas tenían mi ADN.
Desde junio de 2015 he hecho revisiones cada 6 meses con endoscopia y ecoendoscopia, sin evidencia de enfermedad. Con respecto a la toma de infusiones, hago descansos después de las revisiones con un mantenimiento de un mes y dos de descanso aproximadamente.
En este momento (mayo de 2016) ya no voy a ir cada 6 meses a revisión sino dentro de un año, por lo que aún no he fijado el protocolo exacto. La última revisión de este mes de mayo ha confirmado ausencia de enfermedad.
En la revista de Discovery Salud de este mes de mayo hay un reportaje completo de mi experiencia (obviamente han visto todos los informes médicos que acreditan el caso).
Mi objetivo es compartir la información para que pueda servir a otros, entendiendo que el protocolo que he empleado no tiene por qué tener el mismo resultado en otras personas, entre otras cosas porque el nivel de disciplina que requiere es extraordinario y porque cada tipo de cáncer puede requerir actuaciones diferentes o complementarias. Mi experiencia tiene la particularidad de estar exhaustivamente documentada con informes de centros hospitalarios de máximo prestigio en cuanto a medios tecnológicos de diagnóstico.
Mi nombre es Valentín, tengo 63 años (2016) y resido en Baracaldo (Vizcaya).
Me diagnosticaron desgaste en cervicales y lumbalgias con artrosis en parte derecha de mi cuerpo. Esto me llevaba a tomar una o dos pastillas antiinflamatorias al día. Llevaba así 10 años.
Empecé con un cambio: bebía agua de mar (1 vaso de agua de mar + tres del grifo) que me apetecía durante el día. Esto me ayudó a que se fueran para siempre mis llagas de la boca, que se me iban y volvían y algunas veces no podía comer de dolor.
Los antiinflamatorios, los dejé al segundo día de hacer infusiones con hojas frescas de Llantén mayor tres veces al día, una antes de desayunar enjuagando la garganta y luego tragar, otra después de comer y otra después de cenar. Si me levantaba de madrugada para orinar, tomaba otro vaso (fría).
En un litro de agua hirviendo echaba 5 hojas frescas o recogidas hacía pocos días de llantén mayor, lo quitaba del fuego, lo tapaba y cuando estaba frio lo metía en una botella. Llevo tres meses con el llantén y tengo suerte porque aquí en el norte, lo encuentro muy fácilmente.
La perilla la he tomado unos tres meses, dos veces al día durante tres semanas y una de descanso. Ahora la tomaré una semana al mes. No he vuelto a tener problemas con mi fatiga, no necesito inhalador y mi fuerza pulmonar está mucho mejor. La he sembrado en casa.
Uso la stevia para los cafés que tomo en mi casa. La melisa la utilizo para las cervicales. La reacción es muy buena, me quita el dolor y posibles tortícolis. Hiervo un litro de agua y pongo una cucharada de melisa seca, dejo reposar cuando hierve y después la dejo enfriar. Tomo dos veces al día, una por la mañana, antes de desayunar y otra a la noche, antes de dormir.
Mi más sincero agradecimiento a todos.
Me llamo Carlos Enrique, tengo 60 años y soy de la Ciudad de Mar del Plata, República Argentina. Hace más de dos años cambiamos la alimentación para intentar mantener un cuerpo alcalino, puesto que mi esposa (actualmente con 58 años) sufrió en el año 2010, un sarcoma retroperitoneal, que fue quitado por completo en una operación, y tratado con radioterapia.
Cuando había superado los cinco años de post operatorio, nuestra felicidad de superar el tiempo del protocolo médico duró muy poco tiempo, dado que se descubre un nuevo tumor a través de una resonancia indicada por el oculista. Su ojo izquierdo estaba más hacia afuera por la presión que esa masa ejercía. Los tres cirujanos especialistas más eminentes de nuestra ciudad fueron consultados, con la respuesta negativa, ante la imposibilidad técnica de llevar a cabo la operación en la ciudad.
Fuimos a Buenos Aires la segunda semana, a partir del estudio, y Dios nos puso en manos de un gran neurocirujano, y excelente ser humano, que renovó nuestras esperanzas. Mi esposa fue operada, durante 7 horas y media, el 10 de agosto de 2015, de un sarcoma intra extracraneal, situado detrás de su ojo izquierdo. Pudieron extirpar un 50% del tumor aproximadamente. Al acabar el tratamiento de 31 sesiones de radioterapia de amplitud modulada, de traumática aplicación y resultados adversos dado que no se había logrado detener el crecimiento (estaba 1,5 cm. más grande).
Con un fuerte desánimo y siempre en nuestras cabezas de aceptar el diagnóstico, pero rechazar los pronósticos médicos, iniciamos primero un tiempo de la cura con Aloe o sábila de la receta, del Padre Romano (mientras recibía radioterapia). Habiendo conocido a través de internet, los videos de Josep y los testimonios, intentamos conseguir plantas para para comenzar el tratamiento con Kalanchoe Dragremontiana y Kalanchoe Pinnata (una toma por día de cada una de estas, en la medida propuesta en los videos del tamaño de una tarjeta de crédito). Empezó a tomarlas de forma ininterrumpida, en licuados con algún cítrico el 18 de febrero de 2016.
Licuados:
- 2 cítricos (exprimidos)
- 1 cucharada sopera de Clorofila
- 1 cucharada sopera de Aloe vera envasado (dice su frasco, refuerza las defensas)
- 7 semillas secas de calabaza
- 1 cucharada de semillas de lino
- y con el licuado preparado, toma 2 cápsulas de Spirulina en cada toma (4 por día)
Además y con la esperanza de que todo sume, al mismo tiempo, conseguimos, pepitas de la semilla de damasco (vitamina B17), y está tratando de hacer 4 o 5 tomas de dos semillas por toma de este antitumoral natural. Que, a pesar de su contenido de cianuro, dice que suelta esa molécula en el tumor, lo mata y las enzimas resultantes no afectan en bajas dosis a ninguna célula ni función del organismo.
Con este procedimiento, y la fe y el buen ánimo de mi esposa, conseguimos notar resultados favorables, antes de empezar con la quimioterapia.
Comienza la quimioterapia el 1 de marzo de 2016. Empezaron a verse resultados positivos antes de que la quimio pudiera hacer su efecto. Gracias a la virtud curativa de estas plantas, se notó una mejoría en su voz nasal que tenía en aquel momento. Había perdido la visión de luz o imagen alguna de su ojo izquierdo, hoy fisonómicamente recompuesto, tiene una visión periférica que está dando una esperanza para una mejoría. El día 10 de abril de 2016, después de su segunda quimio, el oncólogo que la atiende, realiza una evaluación con imágenes comparativas, y "por primera vez el tumor, se va reduciendo en tamaño", gracias a Dios. No puedo decir cuánto se redujo, porque no nos informaron, pero era claramente visible.
También decir que gracias a reforzar sus defensas entre la alimentación y los licuados, las quimios fueron toleradas casi perfectamente, sólo un poco de náuseas, cansancio y falta de apetito los dos o tres días después de la aplicación.
Vamos a tratar de implementar lo de los baños de inmersión de agua salada, que a pesar de haber llegado también esa información aún no lo habíamos implementado. También el magnesio.
Nuestro objetivo inmediato es ayudar de todas las maneras posibles al organismo, para que pueda tener las mejores opciones para sanar.
A través de un profesional que reside en Barcelona, pero que da cursos en Argentina, conocimos también la carga emocional de las herencias. Ana, mi señora vivió la fuerte y movilizadora experiencia de un transgeneracional, que ojalá haya podido también, transmutar esas posibles cargas, que puedan haber sido el origen de esta enfermedad, ya que de ninguna manera encontrábamos explicación para desarrollarse, con su modo de vida y alimentación.
Una vez más, un profundo agradecimiento a todos ustedes, los tendremos al tanto del desarrollo de nuestras vivencias y de los resultados después de las seis quimios.
Me llamo Maitane, tengo 29 años (2016) y escribo desde Navarra. Hace un par de años y medio hice un viaje de 5 meses al sur de Senegal. Antes de ir, como suele ser habitual, nos recomendaron unas cuantas vacunas y un medicamento para la malaria (ya que no hay vacuna para ello). Yo no tengo ninguna vacuna y al final me puse la de la fiebre amarilla, ya que me decían que era obligatoria... y para la malaria me llevé MMS, habiéndome informado antes sobre el modo de utilización, riesgos, dosis etc.
El caso es que en un momento dado empecé a tener un leve dolor de cabeza constante (durante una semana aprox.). Decidí tomar una pequeña dosis de MMS (solía tomar de vez en cuando a modo preventivo) y fue en ese momento cuando empecé a vomitar y a sentirme realmente enferma. Parecía como si el MMS me hubiese puesto enferma... vómitos, dolor de cabeza, debilidad, diarrea, poco apetito, no me entraba la comida, incluso simplemente al pensar en ciertas comidas vomitaba.
Estuve así alrededor de una semana. Leí el libro sobre el MMS y vi que si la dosis era algo superior a lo que mi cuerpo podía soportar (o algo así) podía tener algunos de los síntomas que anteriormente he comentado (diarrea, dolor de cabeza), así que por unos momentos pensé que tal vez sería por eso, porque todo encajaba. Sin embargo, al cabo de una semana, empecé a tener los ojos amarillos, orina naranja (casi fosforita), heces blanquecinas; eso ya me empezó a asustar un poco porque estos síntomas no los había tenido nunca.
No me hablaban muy bien de los hospitales de esta zona así que decidí pedirle a mi madre que hablase con la homeópata para saber estos síntomas qué significaban. Sin lugar a dudas me dijo que era infección de hígado, pero que fuese al hospital y me hiciesen pruebas. Para este momento ya tenía fuerzas para levantarme de la cama, fui al hospital y ahí me hicieron análisis de sangre donde el resultado fue... positivo a la malaria!
Hablando con el médico senegalés yo intentaba explicarle que no me dolían las articulaciones (supuestamente síntomas de la malaria) y que en cambio mis ojos estaban amarillos, mi orina de color naranja, mis heces blancas. Nada, le daba igual, con los resultados del análisis todo estaba aclarado.
Los resultados me sorprendieron porque tenía otra idea de la malaria, pero realmente si en los análisis salía positivo, pues la tendría. A parte de eso, yo ya sabía que el hígado estaría tocado por mis síntomas y porque la malaria suele afectar directamente al hígado (por lo que leía en internet).
Estaba bien asesorada en la zona donde vivía porque había un portugués que el año anterior paso unas cuantas malarias y también tenía el hígado muy flojo. Él trabajaba con plantas medicinales así que hice caso a todo lo que me dijo. Tome dos días una dosis alta de MMS (creo q eran alrededor de 15 gotas en un vaso de agua) y durante una semana estuve tomando 1litro de agua al día con MMS (10 gotas). Las dosis no las recuerdo muy bien la verdad. Así que os recomiendo que os asesoréis bien antes de tomar. A parte de esto estuve tomando 3 infusiones al día de "moringa oleifera" (conocida como "never die") durante un mes aproximadamente: antes de desayunar, antes de comer y después de cenar, cuando me iba a acostar. Intenté también, dentro de las posibilidades que tenía ahí, a cuidar la alimentación, nada de frituras, harinas y azúcares refinados... aunque se me hizo muy duro!
El resultado de todo esto fue que cuando llegué a casa y me hice las pruebas de todo no salía ni malaria ni infección de hígado. No sé si mi médico se creería lo que le contaba pero él, como siempre, me aconsejó que si volvía a tener los síntomas de la malaria (ya que era probable que apareciese en algún momento otra vez) tomase lo que él me aconsejaba ya que estaba científicamente probado. Hasta hoy todo genial.
Desde aquí mi más sincero agradecimiento a los dos profesores de la escuela de permacultura en Kafountine (sur de Senegal), quienes hacen un trabajo increíble porque se conozcan los beneficios de muchas plantas y por difundir que la gente de ahí plante en su terreno plantas como la moringa que les puede ser muy útil.
Un saludo a todas las personas que lean esto.
Mi nombre es Daniel, tengo 55 años (2016) y vivo en Buenos Aires (Argentina). Les cuento mi experiencia con esta enfermedad tan mala, pero que con mucha fe y cuidando la alimentación es curable. Hace un año que me diagnosticaron un cáncer en un ganglio del estómago, los médicos me dijeron que no se podía operar porque estaba en una parte muy delicada. Fue muy fuerte para mí y mi familia, pero hay que ser fuerte y pensar en los seres queridos.
Yo pensaba en mis tres hijos. Tuve que esperar cuatro meses para que me dieran los medicamentos. Entonces, empecé a leer sobre el cáncer, porque no quería darle ventaja, quería luchar contra esa enfermedad, para que no le fuera tan fácil. Era una lucha a muerte.
Empecé a leer libros, internet, experiencia de doctores con plantas que combatían el cáncer, leí sobre la comida que están elaboradas con químicos, las gaseosas que son dañinas para el cuerpo humano, y todas esas cosas que se dicen sobre la alimentación y el cáncer. Cuando comencé la quimioterapia a los cuatro meses estaba bien enterado de lo que era el cáncer, y empecé a dialogar con las personas que acudían a ese hospital donde atienden solamente personas con cáncer.
Cuando entré al hospital por primera vez no podía creer ver tantas personas con cáncer, parecía una epidemia, una enfermedad que se contagiaba por contacto, entonces comprendí: Abrí los ojos y me di cuenta que el 90 % de estas personas tenían algo en común: su alimentación. En ese momento dejé de comer todo lo que venía comiendo hacía 55 años: comida elaborada, gaseosas (yo tomaba 2 litros de gaseosa todos los días) y un montón de cosas más. Con todas las personas que hablé sobre la alimentación comían comida chatarra. Hace un año que no como azúcar, ni nada que tenga azúcar.
Como mucha fruta en jugo, poca carne y toda comida natural. Ahora estoy cuidándome. Todas las mañanas: jugo de jengibre, en ayunas. Hago gimnasia, dos veces por semana. El tumor que tenía media 10 cm, ahora mide 1 cm. Yo creo y estoy tan seguro que la comida es el problema, principalmente el azúcar. Si las personas que tienen cáncer quieren curarse y que no vuelva más: NADA DE AZÚCAR. Se puede endulzar con miel o stevia.
Dentro de 20 días me hacen una tomografía para ver cómo va el tumor. Ya les contaré cómo sale todo. Espero que esto les sirva a todos. Prueben a dejar de comer azúcar por un mes y verán cómo cambia todo. No tienen nada que perder. Un beso para todos, mucha suerte en su lucha y crean en Dios.
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Mi primer contacto con la planta Artemisia annua fue hace más de 3 años. Había leído sobre su utilidad en la enfermedad de la malaria y sus efectos reguladores del sistema inmunológico. Fue esto último lo que me llamó la atención y decidí tomar unas infusiones ya que se acercaba el invierno y quería comprobar si podía servirme para prevenir los resfriados. Padezco de psoriasis desde hace más de 20 años y en el momento de tomar Artemisia por primera vez tenía un pequeño brote que me afectaba a manos y brazos, pero no tomé la planta por este problema. De hecho, ni siquiera se me ocurrió que pudiera ser beneficioso para mi problema de piel.
Después de tantos años con psoriasis, ya había probado todo tipo de medicamentos y “remedios” sin buenos resultados, ya me había resignado a convivir con este problema y ni siquiera me acordé de mi psoriasis hasta que no empecé a notar mejoría, unos días después de empezar a tomar las infusiones. Esto lo considero importante porque creo que elimina el posible efecto placebo y cualquier tipo de sugestión por mi parte. La mejoría en mi piel fue una “casualidad”, ya que además, no encontré en ningún sitio que la Artemisia annua tuviera indicaciones directas para este problema. Tomé la planta durante poco más de una semana y me desaparecieron las costras y los picores.
Varios meses después y tras una fuerte amigdalitis, tuve el brote de psoriasis más fuerte e intenso que recordaba.
Aproximadamente el 90 % de mi superficie corporal se vio afectada por costras, engrosamiento de piel, eritemas y por supuesto intensos picores y heridas por no poder evitar rascarme. Tenía afectada la cabeza, el tronco, los brazos, las piernas, los pies… La simple visión de parte de mis lesiones provocaba un enorme asombro y gesto de preocupación en cualquier persona que me miraba, cosa que era totalmente comprensible. Yo imaginaba que a la gente le debía recordar a algún enfermo con algún tipo de lepra. Cómo este brote fue rápido (en cuestión de pocos días), acudí a urgencias dónde me trataron con antibióticos por posibles secuelas infecciosas de la amigdalitis, pero ante la magnitud del problema de piel, me derivaron a consulta de especialista en dermatología.
Tardaron pocos días en darme cita pero cuando acudí, el brote había alcanzado su máxima intensidad. Era como una representación “en vivo” de las fotos más impactantes de los libros de dermatología así que hasta los dermatólogos que me vieron en esta primera visita se sorprendieron del grado de afectación y hasta me pidieron permiso para hacer fotografías. No puse inconvenientes, y hasta me pareció normal como dato médico. Como ya he comentado, tenía prácticamente todo mi cuerpo afectado, por lo que me comentaron que no me serviría ningún tratamiento tópico (pomadas, baños, rayos UVA …) y que tenían que tratarme con inmunosupresores, en concreto con Metotrexato. Debido a las complicaciones que puede tener el tratamiento con este fármaco es necesario realizar una serie de pruebas sanguíneas previas para descartar cualquier tipo de problema antes de iniciar tratamiento así que me hicieron pruebas sanguíneas de todo tipo. Algunos de los resultados tardaban tiempo, así que me dijeron que volviera en 3 semanas y me mandaron a casa sin ningún tipo de tratamiento a la espera de resultados.
En ese tiempo de espera decidí tomar nuevamente Artemisia. El brote actual era descomunal en comparación al que tenía cuando tomé la planta por primera vez, pero no tenía mucho que perder, ya que no me habían puesto tratamiento y el malestar y los picores eran intensos. Pensé que con algo de mejoría, por ligera que fuera, podía valorar no usar el Metotrexato, así que comencé a tomar infusiones de la planta. Al mismo tiempo, realicé un trabajo de investigación buscando artículos científicos que pudieran estar relacionados con el beneficio de Artemisia annua sobre la psoriasis.
La verdad es que me llevé una sorpresa al encontrar cientos de artículos relacionados con esta planta (recomiendo buscar en Pub Med), pero no aparecía ninguno que pudiera darme información sobre el efecto de la planta sobre la psoriasis. Tras varios días de revisiones, finalmente encontré dos estudios que podían relacionar el uso de la planta con los efectos beneficiosos sobre la psoriasis sobre todo uno muy interesante que compara el efecto de la ciclosporina (medicamento que se usa como inmunosupresor para problemas autoinmunes, similar al metotrexato) con el efecto de uno de los componentes químicos de la Artemisia annua. La ventaja es que Artemisia annua no actuaría como inmunosupresor sino como inmunomodulador, con lo cual se evitarían los efectos negativos de una inmunosupresión.
Mientras rebuscaba para encontrar explicaciones científicas, seguí tomando las infusiones. Los primeros días no noté nada de efecto pero a partir del quinto-sexto día la mejoría empezó a ser apreciable y en menos de dos semanas, ante mi perplejidad absoluta, el brote desapareció prácticamente por completo e incluso la epidermis se regeneró completamente sin quedar restos de costras y mostrando la piel incluso un aspecto y tacto suave (fotos) ¡Y todo esto con sólo 9-10 días de infusiones! Lógicamente, desapareció de mi cabeza la idea de tomar metotrexato, pero quedaba la prueba de fuego de volver a la consulta del dermatólogo a por los resultados. Decidí desde el primer momento que iba a ser sincero con el médico y contarle lo que había tomado.
Si su respuesta hubiera sido negativa, habría elegido de todas formas tomar la planta antes que el medicamento, pero a la vez tenía bastante curiosidad tanto por ver su reacción ante mi espectacular mejoría como por conocer su opinión cuando le comentara el uso de la planta. Para ser sincero, esperaba cierto recelo. Mi profesión es la de veterinario clínico y yo también mostraría recelos ante ciertos protocolos que no se ajusten al método científico. Pero si nos ajustamos a la medicina basada en la evidencia, el peso de mi argumento era importante. Aun así llevé conmigo los artículos científicos relacionados que había encontrado por si mostraba interés.
Cuando entré por la puerta, y aunque con la ropa solo podían verme las manos y la cabeza, enseguida se dieron cuenta de que estaba mejor. Al quitarme la ropa, su sorpresa, aunque contenida debido a las circunstancias, fue mayúscula.
-Increíble la mejoría; No te dimos tratamiento, ¿verdad? -Y ¿no has tomado nada?
-Infusiones de una planta
-¡¿Nada más?!. ¿Qué planta es?
-Artemisia annua.
Así comenzó mi charla con el dermatólogo. Ante mi sorpresa, fue tremendamente receptivo con la información que le di (supongo que la rápida e increíble mejoría ayudó bastante…) y mostró interés con la información y los artículos científicos. De hecho, conocía la utilización de la planta en la enfermedad de la malaria y charlamos un rato sobre el tema Me dijo: “obviamente, no te vamos a dar metotrexato”. Reconoció la clara mejoría pero también, creo que con buen criterio, me comentó de la posible toxicidad de ciertas plantas sobre todo a nivel hepático. Surgió para mí entonces una oportunidad inmejorable de tener más datos sobre el uso de esta planta y sus posibles efectos secundarios en mi cuerpo y le propuse al médico la realización de nuevas pruebas sanguíneas justo ahora que acababa de tomar la planta. No había experimentado ningún efecto secundario físico durante el uso de la planta, pero si acompañaba esto con analíticas, me daría más seguridad. Aceptó gustosamente ya que también era de su interés y quedamos en vernos un mes después con los resultados de las nuevas analíticas
Un mes después, acudí a por los resultados. Estaban todos dentro de la normalidad, al igual que los primeros que me habían realizado y lo mejor es que los síntomas de mi problema habían desaparecido. Me citaron para hacerme un seguimiento cada seis meses. Los dos años siguientes he tenido otros dos brotes muy fuertes que también desaparecieron por completo con Artemisia annua. En uno de ellos tuve que tomar tres infusiones diarias de la planta durante un mes entero y no empecé a notar mejoría hasta casi las tres semanas de iniciado el tratamiento. Después la mejoría ya fue más rápida y la desaparición de los síntomas prácticamente total. También le comenté al dermatólogo la larga duración de este tratamiento (otras veces había tomado infusiones durante 10-15 días y no 30 días como en esta ocasión). Su respuesta fue que el tratamiento con metotrexato tiene una duración de meses y que si la planta no me daba problemas de efectos secundarios ni alteraciones en las analíticas, no veía inconveniente en que la usara a modo personal, viendo los resultados obtenidos.
Tengo que agradecer enormemente la comprensión del médico especialista en dermatología que sigue la evolución de mi caso. Comprendo las limitaciones éticas que impone su trabajo y también comprendo que no pueda recomendar el uso de la planta a otras personas ya que su uso no está regulado como medicamento. Además su posición está fuera de toda responsabilidad ya que la decisión de tomar la planta ha sido y es única y exclusivamente mía y es de agradecer el interés mostrado en el seguimiento y los controles periódicos que me realizan. Quizá los datos recogidos en mi historial médico puedan servir como base para el inicio de algún estudio decente. Aunque luego llegarían los laboratorios y eso ya es otro tema a debatir en otra ocasión.
Mi único interés es contar mi historia a modo de información por si a alguien le pudiera interesar. Mucha gente que padezca psoriasis puede leer esto y pensar en un “remedio” más (como me pasaba antes a mí) o por el contrario creer haber descubierto la solución a su problema. En estos dos últimos años conozco casos de gente que ha probado la planta para el mismo problema y hay personas que le ha funcionado muy bien, pero también otras que no han notado mejoría. Como la psoriasis es una enfermedad influenciada por múltiples y diversos factores (estrés, infecciones, alimentación, hábitos de vida…) es posible que para ciertas personas no sea efectivo o que se necesite una mayor duración del tratamiento. Resumiendo, harían falta más datos, más estudios y más experiencias personales antes de poder hacer una recomendación general. Mi caso es particular por no haber encontrado datos previos y por tanto sería un error lanzarlo como “solución milagrosa” pero estoy convencido de la evidencia de los resultados, de que existe explicación científica y de que su uso puede llegar a ser beneficioso no sólo en la psoriasis sino también en otro tipo de enfermedades autoinmunes. Igualmente reconozco que no me ha curado la enfermedad ya que he tenido algunos brotes, pero a efectos prácticos es como si no la tuviera. Ahora la tomo dos o tres veces al año durante un par de semanas como preventivo o en aquellos casos que empiezo a notar ligeros síntomas.
Espero que mi testimonio despierte interés por continuar estudiando y desarrollando los posibles efectos medicinales de esta maravillosa planta, pero si pudiera pedir una sola cosa, sería… ¡por favor, que no me conviertan a mi Artemisia annua en pastillas!
Artículos científicos relacionados:
1 Noori , Z.M. Hassan, B. Rezaei, A. Rustaiyan, Z. Habibi, A. Fallahian, 2008 . Artemisinin can inhibit the calmodulin-mediated activation of phosphodiesterase in comparison with Cyclosporin A . International inmunopharmacology 8(2008) 1744-1747
2 Jacob Golenser, Judith H. Waknine, Miriam Krugliak, Nicholas H. Hunt, Georges E. Grau, 2006. Current perspectives on the mechanism of action of artemisinins. International Journal for Parasitology 36 (2006) 1427-1441
Mi nombre es Oriana Calfui Adriazola, vivo Santiago de Chile y actualmente tengo 39 años (2016). En 2005 me diagnosticaron Alopecia areata. No tenía una causa aparente, me dijeron que era originada por mi sistema nervioso.
Estuve con tratamiento dermatológico durante un año. La doctora me explicó que en algunos pacientes estas crisis se podían volver a repetir y que la calidad del cabello nunca volvería a ser la misma y así ocurrió. Tuve una segunda crisis en el año 2009, que me obligó incluso a usar peluca. Posterior a eso me crecía pelo en unas zonas y se caía en otras. Como trabajo, tenía que hacer milagros para poder tapar mis pelones.
Encontré información sobre las plantas medicinales en la web de Dulce Revolución y tomé 9 días infusiones de ajenjo (artemisa absenta) una por la mañana, en ayunas y otra por la noche. Descansé una semana y lo repetí 9 días más. Y lo maravilloso es que cesó la caída del cabello. Durante este tiempo no tomaba ninguna medicación.
Ahora, después de casi 7 años, estoy pensando de hacer de nuevo el tratamiento. Feliz que mi testimonio pueda ayudar a otras personas.
Soy madre de un niño que actualmente tiene 8 años. Hasta los 3 años era un niño fuerte y sano, que rara vez se ponía enfermo. A sus tres años pasó una Mononucleosis Infecciosa y a partir de entonces ha sido un no parar de enfermedades: tosferina, bronquitis, traqueitis, laringitis y asma.
Algunas de estas enfermedades fueron provocadas por la alergia a los ácaros que le diagnosticaron a los 3 años. Desde el diagnóstico, a temporadas ha estado medicado con corticoides y aerosoles, en momentos de crisis, más de uno. Desde los 6 años le están suministrando mensualmente la vacuna para la alergia a los ácaros.
El verano pasado, a finales de agosto tuvo una reacción alérgica, que le provocó urticaria por todo el cuerpo e insuficiencia respiratoria. Estuvo ingresado en el hospital durante 4 días, lleno de antihistamínicos, corticoides y aerosoles. Al salir del hospital y durante el mes y medio posterior, fue encadenando bronquitis tras bronquitis y la neumóloga nos dijo que era un niño asmático.
Fue entonces cuando una amiga, colaboradora de Dolça Revolució, nos habló de la Perilla. No lo dudamos y empezamos a darle al niño una infusión de Perilla por la mañana y otra por la noche.
Comenzamos el 13 de octubre y estuvimos dándole la Perilla diariamente durante dos meses y medio (con unos días de descanso cada 3 semanas). Todo esto en paralelo con la medicación química (2 puffs mañana y noche de un broncodilatador con corticoides) el niño no volvió a tener bronquitis.
Actualmente hemos reducido la medicación química a la mitad (1 puff mañana y noche) y la Perilla le vamos dando cuando sabemos que puede estar expuesto a más polvo/ácaros, o por ejemplo, cuando salimos a un casa que lleva días cerradas, o se va de colonias... etc.
A día de hoy lleva 5 meses sin bronquitis ni crisis de asma. Solamente ha pasado catarro, con tos de garganta, que tal como vino se fué, sin necesidad de cortisona ni aerosol. Esto antes era impensable, siempre que empezaba con tos se acababa complicando.
Desde que se le diagnosticó la alergia a los ácaros nunca había pasado más de 5 meses sin necesidad de aerosoles, creemos que en gran parte es gracias a la Perilla.
Nuestro deseo es acabar con la medicación química lo antes posible y ver cómo evoluciona solamente con la Perilla en momentos en que sepamos que los ácaros están más fuertes.
Espero dentro de unos meses completar mi testimonio, cuando hayamos quitado la medicación química por completo.
Muchas gracias a Dolça Revolució por su trabajo.
Mi padre, actualmente con 71 años (2016), padecía una hernia de hiato desde los 18 años, causada por la pérdida de su madre. A los 30 años se la diagnostican y tras 40 años de sufrirla, hoy ha desaparecido.
Desde hace 40 años sus síntomas han sido: acidez, ardor, eructos, gases, flujo estomacal….
Durante tres meses, tomó aloe vera 3 veces al día, 30 minutos antes de comer. Es importante que el enfermo compre, pele, lave y tome el aloe vera. Es bueno tener la planta en casa, verla cada día y cuidarla.
Mi padre se ha curado y seguirá tomando hasta la primavera. Los médicos no dan crédito a que le haya desaparecido por completo. GRACIAS A DULCE REVOLUCIÓN.
A disposición y gracias.
Mi nombre es Helena, tengo 60 años (julio 2023) y vivo en un pueblo de Tarragona. Durante mucho tiempo he sido alérgica al polen y he tenido asma alérgico.
A raíz de una consulta que me han hecho, quiero actualizar el testimonio que era del 2016 (han pasado muchos años). Entonces empezaba tímidamente con el MMS y ahora en vez de ese precursor, tomo CDS y en temporada de alergia es un aliado. Lo tomo a diario.
La perilla, al principio, fue más potente. Noté una liberación muy grande ese año, pero después no me fue suficiente, aunque sigo tomándome.
Fui, durante dos años a acupuntura y me ayudó muchísimo. Dio la casualidad que la médica era también homeópata y me recetó bolitas de ambrosía artemisiaefolia 7ch para la alergia al polen y poumon histamine 15ch para el asma alérgica.
Tomé también hongo Reishi.
Sigo haciendo lota (lavados nasales con la jarrita especial) y eso me ayuda mucho a descongestionar. Lo hago con agua templada y agua con sal marina (1/2 cucharadita de moka en 200 ml más o menos) que no esté muy salada, ya que es contraproducente porque irrita. Se pueden hacer con jeringuilla, pero cuidando de no hacer presión porque si se está congestionado da un dolor de oídos que es peor.
Hago respiración consciente por ejemplo el 4-6-8 (respirar en 4, retener 6 y exhalar en 8 tiempos/segundos).
Sigo con las hierbas: perilla, el llantén para dormir y ahora añado artemisa annua. He hecho tinturas de perilla con DMSO (sabe a rayos) y con alcohol (sabe mejor) y me pongo gotas sublinguales. Aceite de Rosa Mosqueta y crema de Caléndula (sin perfumes) para la piel atópica.
Lo que más me molesta ahora son los ojos y los párpados, se me inflama todo con mucha facilidad. Este año probé con los colirios y gel recetado por el oftalmólogo. El colirio alivia pero el gel me dió alergia. Entonces probé a hacer lavado de ojos con mi orina y eso si me ha servido (aunque parece algo sucio, hay que recordar que recién recogida es estéril).
Tengo una máquina purificadora que pongo en la habitación un 2-3 horas por la tarde. No la pongo por la noche porque hace ruido.
Todas las primaveras son distintas, no sabemos cuándo acertamos en los tratamientos, porque es difícil saber cómo está de saturado el ambiente en sitios donde los niveles de polen no se miden cerca. Así que los días de viento me sigo escondiendo y pienso: “que se lleve lo malo y me traiga lo bueno”. Creo que me falta algo por hacer y es tratar lo emocional. ¡A ver cómo!
De pequeña con 12 años ya tenía "fiebre del heno" que le llamaban entonces (alergia a gramíneas), fui vacunada una vez sin mucho éxito eran los años 70. Pasada la adolescencia con unos 18 años se me pasó (una primavera me harté de no disfrutarla y me puse a oler campo). El caso es que con 40 años me volvió con bastante virulencia, fui a una alergóloga y las pruebas me dieron positivo a polen, sobretodo de parietaria, también de gramíneas, años más tarde también a piel de gato, polen de olivo, polvo de papel antiguo...
Los efectos: empiezan indiscutiblemente con picor de paladar, mocos, congestión... picores, lagrimeo, hasta cierto embotamiento y la única solución que me daba la alergóloga eran, antihistamínicos y vacunas pero sólo de un alérgeno. Hice 3 años de vacunas orales contra la parietaria de efectos más que nulos. Me cansé y decidí probar homeopatía, me ayudó a arreglar otras cosas pero no la alergia, además me confundí e intente dejar la medicación con lo cual me encontré con algo que yo no conocía y por sorpresa: una tos seca que yo achacaba a garganta seca por dormir respirando por la boca en realidad estaba denotando asma. Nunca en mi vida había tenido asma y me asusté.
Vuelta a la alergóloga: pruebas de capacidad pulmonar y recetas para el asma que se me presentaba tras 1 mes de alergia. Y el tratamiento ventolín y plumicort.
Mis pinitos para paliar la alergia y retrasar sus molestias más bestias han sido: dormir con mascarilla, ducharme y lavarme o mojarme el pelo con frecuencia, tener más cuidado los días de viento, también los de lluvia o cambios de tiempo. Tomar antihistamínico según los días (uso uno que se llama "flash" que hace efecto más rápido por lo que no hace falta tomar cada día). Así casi resignada empezó este año la primavera y pasó un mes en que todo empezó a saturase y tuve que empezar con el plumicort.
Hasta que leí un post de Josep Pàmies sobre la prohibición de la planta Perilla y me animé a probarla. Compré la mezcla de alergias que tiene Perilla, Malva, Ortiga y Siempreviva y hoja de Perilla, por la parte de la alergia y también Llantén por la parte del asma y Cardo mariano para desintoxicar un poco y por supuesto algo de Stevia para endulzar. Empezé a hacerme un litro de infusión con esta mezcla (alergias+extra de Perilla+Llantén+Tomillo+Cardo mariano+Stevia. *A veces hay unos saquitos de papel para infusiones en un supermercado que se llama "Aldi" que van muy bien para hacer estas mezclas) y a beberla durante el día (recién hecha al desayuno y a temperatura ambiente el resto, aunque a medida que hace calor se ha de guardar en la nevera o cambia de sabor).
Pasada la primera semana empezé a olvidar los "cleenex" poco a poco, en mes y medio casi no me acordaba de cogerlos, pude hacer la visita al invernadero sin una molestia, yo misma tengo jardín y es la primera primavera que puedo disfrutarlo sin "venganzas". Por precaución y por que los corticoides no se pueden dejar de golpe, estiré el tratamiento de plumicor hasta junio, pero el embotamiento, la piel atópica, el lagrimeo y picores habían desaparecido. Y el olfato, EL OLFATO en primavera había vuelto, hacía años que me olvidaba de ese sentido en primavera.
Sin embargo no escribo este testimonio hasta ahora (octubre) ya que por sorpresa en agosto una época totalmente inusual para mi alergia estacional me aparecen un montón de síntomas (sin asma por suerte). El tiempo está loco y nos volvemos locos plantas y personas. Comienzo con la Perilla y el preparado de Pàmies pero no es suficiente, así que sospecho que un resfriado lo está complicando todo (esto nos suele pasar a los alérgicos y la norma es moco/flema blanca alergia, moco/flema verde infección). Hay que hacer limpio. Y recurro al "Producto Censurado" (me es muy efectivo para catarro, pero estoy experimentando, no me atrevo a dar consejos a nadie sobre ello porque lo conozco poco, sin miedo pero con precaución hay mucha documentación en internet quizás demasiada). Una vez separados los temas resfriado y la alergia, el tratamiento de hierbas me vuelve a responder estupendamente, ahora y mientras haya un poco de parietaria desayuno una infusión de alergias algunas hierbas más que me gustan, tengo suficiente.
El año que viene empezaré antes con las infusiones a ver si podemos librarnos del asma también...
Hay plantas que tienen realmente un ciclo de polen muy corto como el olivo, otras que no acaban nunca como la parietaria.
Me llamo Mario y en el mes de abril del 2015 me detectaron 2 tumores grandes en el colon. Tras una colonoscopia me informaron de que eran malignos. En agosto del mismo año me intervinieron, la operación y el postoperatorio fueron un éxito. Tras realizarme un tac, me informaron que tenía metástasis difusa en hígado y pulmón, el oncólogo me comentó con mucha franqueza, que unas expectativas razonables eran aproximadamente unos 2 años de vida y si había suerte con la quimio, a lo mejor algo más de vida llegando a los 5 años en el mejor de los casos.
En mi caso me decidí a presentar batalla a la situación, lo primero que hice fue orarle a Jehová, pues soy testigo de Jehová, para contar con su guía y sabiduría, lo segundo fue investigar la problemática del cáncer por mi cuenta con la ayuda de internet y, lo tercero, acudí a mi médico naturista, aquí en Valencia, al que llegue con un montón de preguntas sobre el mejor tratamiento a seguir.
Entre las medidas a tomar, me recetó la Kalanchoe Daigremontania y entre la Kalanchoe y el tratamiento alternativo, en 2 meses y tras el primer tac que me realizaron para ver el progreso de la quimio, el oncólogo sé quedo alucinando: el nódulo más grande en uno de los pulmones había reducido de 18mm a 15mm, pero lo más asombroso era que había necrosado el núcleo, es decir, que había muerto y el nudillo del otro pulmón no presentaba actividad alguna, pero lo más asombroso según palabras del oncólogo era lo que había sucedido en el hígado, los 6 nódulos presentes habían reducido, el que menos, al 50% y el más grande que media 11mm había reducido a 4mm. Estoy muy feliz.
A continuación os detallo lo máximo posible todas las medidas que he tomado por si alguien se puede beneficiar: quimio, tratamiento de un médico naturista, dieta alcalina, fitoterapia para hígado pulmón y riñón y la kalanchoe.
Empiezo el día con un batido: una zanahoria pequeña, media remolacha, medio pepino, media manzana, una fresa, dos rodajas de jengibre, más una hoja de Kalanchoe Daigremontania de unos 30 gramos.
A parte este otro tratamiento:
Gotas esencia de diente de león, 20 gotas mañana, 20 gotas mediodía, 20 gotas por la noche.
Agua oxigenada neutra estabilizada, el primer día 3 gotas tres veces al día, el segundo día 4 gotas tres veces al día, el tercer día 5 gotas tres veces al día y así hasta las 16 gotas tres veces al día o hasta que toque la quimioterapia, como era mi caso, a partir de los 3 días de la quimio, comenzaba de nuevo en 3 gotas tres veces al día.
Dieta alcalina, introduciendo la dieta mediterránea a mediodía de forma alternativa, tomándome una cucharada de postre por las noches de bicarbonato disuelto en agua o cuando tomaba la dieta mediterránea, paella, arroz al horno, etc., tras la comida.
Fitoterapia para limpiar los filtros, riñón, hígado y pulmón, el intestino ya se limpia con el batido antes mencionado:
Para endulzar las infusiones: xilitol o azúcar de Abedul.
Fruta (entre horas), pan integral, fiambre (sólo ibérico). Las carnes elegidas para consumir proteínas: el pollo de la mejor calidad posible, el pescado: salmón, merluza y bacalao y algunas zonas del cerdo, ya que es carne blanca, como el lomo chuletero o de cinta o quijadas, nada de grasas, salvo la del jamón ibérico o la del fiambre ibérico.
He quitado totalmente el azúcar y para salar, la sal marina.
El agua que bebo es mineral, embotellada, pero tras imantarla en negativo, nunca en positivo, un período mínimo de 12 horas, para que me limpie.
Forma de cocinar: nunca fritos, horno sobre 140 grados y los guisos, siempre a fuego mínimo para no crear moléculas dañinas para el organismo, la plancha nunca a más de 110 grados.
Soy María Laura Sabatier. Tengo 57 (2016) años y vivo en Rosario, Rep. Argentina.
En agosto de 2009 hice una consulta médica por tos y dificultad al respirar. Se me diagnosticó una neumonía, pero al clínico se le ocurrió indicar una TAC (digo que se le ocurrió porque fue cuando ya me estaba retirando). Gracias a eso se detectó un pequeño nódulo pulmonar. En setiembre me hicieron una lobectomía (quitaron medio pulmón izq.) y resultó ser un adenocarcinoma. Me dijeron que había buen pronóstico, dado lo precoz del hallazgo. No me indicaron ningún tipo de tratamiento, sólo controles periódicos (TAC, análisis y examen clínico) que cumplí al pie de la letra.
No obstante, a fines de 2011 comencé a sentir una molestia en el brazo izquierdo. Pensando que podría ser algo circulatorio, consulté y me indicaron una ecografía. En síntesis: una extraña metástasis de partes blandas, o musculoesquelética. Cirugía, 4 ciclos de quimioterapia (8 aplicaciones) y 30 aplicaciones de rayos. La nueva biopsia nos dio una sorpresa: no era un cáncer sino dos en uno. Adenocarcinoma más cáncer de células neuroendocrinas. (grandes y pequeñas). NO hace falta que les diga que el panorama ya no era tan alentador. Es más, recientemente me jubilaron por invalidez, por enfermedad terminal (yo lo quise así, mi trabajo era sumamente estresante).
Todo el tratamiento concluyó en mayo de 2012. En ese momento decidí concurrir a la Fundación Salud, ubicada en provincia de Buenos Aires, dirigida por Stella Maris Maruso (Uds. la mencionan). Hice el Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo (P.A.R.A.) que es una especie de "curso" de una semana, luego del cual me entregaron un plan de salud personalizado. Es difícil de explicar en pocas palabras, pero pueden obtener información en la web.
Allí me enseñaron diversas técnicas para trabajar con las emociones, me dieron herramientas para mejorar mi sistema inmune y también trabajar el plano espiritual, que aún hoy sigo aplicando cada día.
A eso le agregué un cambio en mi alimentación, no demasiado riguroso, pero tratando de alcalinizar. Disminuí la ingesta de carnes, harinas y azúcar refinada, aumenté frutas y verduras, agregué frutos secos, etc. Pero no eliminé totalmente la carne ni azúcar ni harinas, ya que me resultaba demasiado estresante.
Además, hago un tratamiento con un médico antroposófico. Me va dando algunas medicinas naturales según necesidad, pero específicamente para el cáncer me indica inyecciones de viscum album (extracto de muérdago). En este momento, hago un ciclo por año, pero antes fueron más, ya no recuerdo.
Tomé en algún momento una mezcla depurativa y también aloe vera con miel y alcohol.
Me interesó lo de las kalanchoe, ya que el riesgo sigue en pie, por eso me comuniqué con Uds.
Ya conseguí algunas semillitas, hoy mismo las plantaré.
Mi salud actual es extraordinaria. Diría que mejor que antes de enfermarme. Debo mi salud a estas personas que estuvieron cerca, sobre todo a la que me ayudó en el curso que hice. También me ayudaron sus libros. Estoy a su disposición por cualquier inquietud y les agradezco enormemente su atención.
Me llamo Carmen, tengo 69 años (2016) y el 16 de octubre de 2015 me noté un hundimiento en el pecho derecho. El 21 me hicieron una ecografía y seguido una biopsia por alta probabilidad de que se tratara de un tumor.
El 26 me confirmaban que tenía un tumor maligno de 2 cm aproximadamente (índice de reproductividad del 30%).
A partir de aquí pasé 3 semanas en las que me hicieron todo tipo de pruebas para asegurar y saber a ciencia cierta qué tipo de tumor era, dónde estaba, etc.
Me hicieron una nueva ecografía, una resonancia magnética, una grammagrafía ósea, ecografía abdominal y radiografía de tórax. En este proceso descubrieron que tenía otro tumor de apenas 3mm a 2 centímetros de distancia del primero. Todas estas pruebas fueron definitivas a la hora de detectar este segundo tumor, que quizá de otro modo no hubieran visto.
El médico me dijo que tomara un tratamiento hormonal (inhibidor de estrógenos) durante 2 semanas, después de las cuales me operarían y quitarían los 2 tumores. Después ya se vería si necesitaría quimio, radio...
La noticia del CÁNCER (lo escribo con mayúsculas porque cuando te lo confirman es una palabra que pesa mucho y uno no la ve con minúsculas) junto con todas las pruebas médicas, burocracia, desplazamientos, cansancio, tristeza, impotencia y un largo etc... fue algo realmente duro por lo que pasar.
Fue cuando apenas empezaba con todas las pruebas que tuve la suerte de encontrarme con una persona que colabora con la Dolça Revolució. Fue una "quedada" de un par de horas y todo cambió. Me explicaron que había muchas cosas que estaban en mi mano. De algún modo sentí que yo podía ser dueña de mi salud. Y todo cambió:
- cambié mi alimentación a una dieta alcalina: nada de lácteos, carne roja ni azúcar entre otras cosas.
- empecé a tomar 3 licuados al día con diferentes frutas y verduras + cúrcuma, jengibre y pimienta
- graviola, boswellia y alcachofera en cápsulas
- infusiones de ortiga, caléndula y milenrama
- agua de mar (pequeños sorbos a lo largo del día)
- aloe vera puro (mezclado con agua)
El 26 de noviembre me operaron y quitaron los 2 tumores. Una vez que estuvieron los resultados del análisis de los tumores el médico me llamó personalmente para decirme que estaba realmente sorprendido. El índice de reproductividad prácticamente había desaparecido en esas semanas. Había bajado del 30% al 2%. Incluso me pidió que acudiera a un colega para "enseñar mi caso" por lo poco común que era.
Por el hecho de haber tenido 2 tumores me darían radioterapia durante 3 semanas, que era lo mínimo.
El médico me dijo literalmente que me había tocado el gordo. Que era privilegiada y había tenido mucha suerte.
Hoy 2 de febrero de 2016 acabo la radioterapia.
Sigo haciendo una dieta alcalina, tomando todo lo que he indicado arriba y además kalanchoe, magnesio y bitter sueco (en los licuados).
Sé que verdaderamente he sido una privilegiada y he tenido mucha, muchísima suerte de encontrarme con esta familia en el momento en el que más lo necesitaba.
Mi madre tiene 62 años y llevaba un tiempo con dolor de tripa, pero pensaban que eran gases hasta que le hicieron unos análisis y le dieron los marcadores tumorales por las nubes. Nos mandaron al especialista de medicina interna, el cual la ingresó para que le hicieran un TAC y una colonoscopia rápido. Allí fue donde vieron un tumor importante en el colon.
A mí me dijeron que el hígado también estaba bastante afectado. Al día siguiente de la colonoscopia sufrió una peritonitis así que tuvieron que operarla de urgencia. Aunque la operación salió muy bien, el cirujano nos dijo que el pronóstico era muy malo. Después de recuperarse de la operación tuvo visita con el oncólogo y me dijo lo mismo, que, por ser una persona joven le iban a dar quimio, pero que “no había mucho que hacer”. Yo me negué a dejar las cosas así y, más aún al ver unos médicos tan fríos, así que me puse a investigar. Esto me hizo llegar a vosotros y a otra gente que me ha ayudado también muchísimo.
Lo primero que hice, y para mí lo más importante, fue un cambio radical de los hábitos alimenticios. Suprimí por completo el azúcar, las harinas, carnes y leche. Básicamente comía verduras, hortalizas y fruta, algo de pollo, pescado y frutos secos. Por las tardes, hacía un zumo de frutas y ahí metía la kalanchoe (unos 11-15 gr) y añadía una infusión de stevia y por la noche la otra toma de kalanchoe en una ensalada. Dos veces al día 10 gotas de diente de león diluidas en agua. También por la noche tomaba una infusión de stevia y fitoterapia hepática, además de un chupito de agua con magnesio en puro.
Cuando volvimos al médico dijo que le iba a dejar de dar la quimio, ya que no había mejoría, que esperaba otros 15 días a ver cómo la encontraba. Mi madre, en esa temporada, estuvo fatal. Casi no hablaba, no salía de la cama, tenía la cara y los ojos amarillos, las piernas y la tripa hinchadísimas. Poco a poco empecé a ver cómo, de repente, cada día estaba menos hinchada, el color amarillo se transformaba en un color de cara alegre, la energía empezó a subir... etc.
Al volver al oncólogo, éste no creía los resultados de los análisis: había bajado todos los marcadores muchísimo.
Ya han pasado dos meses y cada vez que vamos al médico (cada 15 días) sigue en la misma línea, bajando muchísimo todo. El hígado ha empezado a funcionar (ya que antes tenía una insuficiencia hepática importante). Estamos todos que no nos lo creemos: súper contentos.
Actualmente no le doy kalanchoe, ya que he tomado un descanso y la he sustituido por una pastilla al día de graviola con moringa.
Hoy por hoy seguimos luchando contra esta enfermedad, pero tenemos mucha esperanza y yo sé que va a vencerla. Es largo, pero tenemos herramientas en nuestras manos. Nunca se puede tirar la toalla ni esperar a que los médicos hagan su trabajo mientras nos quedamos cruzados de brazos.
Animo a toda la gente. Y os animo a vosotros a haceros escuchar y seguir dando vida y esperanza.
A mi padre le diagnostican un cáncer de recto a mediados de octubre de 2014 con un estadio IV. En el PET se observan evidencias en hígado, pulmones y ganglios en la zona afectada del recto. El tumor mide unos 4cm.
El procedimiento desde el servicio de sanidad es muy claro y estricto, ya que no se puede operar en ese momento, se opta por aplicar quimioterapia. La quimioterapia llegaría tres meses más tarde. En ese momento mi padre llevaba meses sangrando, y cada vez le costaba más hacer sus necesidades, llegando en última instancia a estar tomando laxantes para poder evacuar. Le preguntamos a los oncólogos si mi padre puede tomar infusiones y kalanchoe a lo que nos responden que no hay problema, que las tome, ya que se trata solo de eso mismo: infusiones y plantas.
En nuestro caso no hemos ocultado absolutamente nada, siempre hemos mantenido informados a los especialistas, los cuales se han portado con nosotros también con una calidad muy humana, ya que ellos son los que han seguido la evolución de la enfermedad.
En la desesperación un familiar se pone en contacto con nosotros y nos habla de "Dulce Revolución", nos ponemos en contacto con ellos, y acto seguido con uno de los testimonios de la web, que nos informa detalladamente de absolutamente todo, dietas, alimentos, infusiones... todo. Esos momentos son de alta desesperación, pero contamos con el apoyo incondicional de este testimonio, la cual estaba a nuestro lado, siempre animando, aclarando dudas y haciendo todo lo que estaba en su mano por ayudarnos y aún continúa haciéndolo.
Desde el primer momento comienza mi padre con kalanchoe, bicarbonato, hierbas para la limpieza de hígado (alcachofera, boldo y diente de león) y hierbas para el cáncer (caléndula, milenrama y ortiga) y la dieta, la cual además de ser una dieta sana y equilibrada elimina por completo azúcar, lácteos, alcohol y grasas.
Pasados tres meses, y justo antes de comenzar la quimioterapia, mi padre no sangra y hace sus necesidades con normalidad. A partir de este momento, mi padre se somete a la quimioterapia y todo el proceso de pruebas y tratamientos que conlleva. La quimioterapia la ha soportado de forma extraordinaria hasta el día de hoy.
Después de unos siete meses aproximadamente en el último PET, el resultado es que no existen evidencias en hígado ni en pulmones, y el tumor se ha reducido a 1 cm.
En noviembre del 2015 le operan para extirpar el tumor, pero hay una mala praxis en la intervención que desemboca, una semana más tarde, en peritonitis aguda. Después de estar en la UCI y una larga estancia en el hospital, afortunadamente mi padre se recupera gracias, según los médicos, a que ha soportado sorprendentemente bien las intervenciones.
En estos momentos, diariamente, sigue tomando unos 10- 15 gramos de kalanchoe, una infusión de ortiga, milenrama y caléndula y otra para el hígado, además de mantener la alimentación.
A día de hoy en las últimas pruebas no se observan evidencias y las analíticas están dentro de la normalidad.
Tengo 41 años (2016) y vivo en Cerdanyola del Vallés (Barcelona). Todo comienza en una revisión ginecológica rutinaria, yo no tuve ningún motivo para ir al médico, fue en la revisión anual. Siempre me hacen mamografía y ecografia. La doctora que me hizo la ecografia me dijo que en ese mismo momento tenía que hacerme una biopsia. Yo no me lo podía creer.
Al cabo de una semana me llamaron por teléfono y me dijeron que lo que tenía era un cáncer de mama y que se tenía que operar lo antes posible. La primera palabra que salió por mi boca fue, NO ME QUIERO MORIR. Creemos que la palabra cáncer es igual a muerte, pero gracias a Dios, esto no siempre es así. Por suerte con todas las pruebas que me hicieron y con el resultado de la biopsia después de operar, no tenía los ganglios afectados.
Antes de comenzar la quimioterapia, una colaboradora de la Dulce Revolución me dio un montón de información, que yo no tenía ni idea. Nos habló, a mi marido y a mí, de la importancia de la alimentación y de un montón de cosas para que durante mi tratamiento de quimioterapia yo estuviera lo mejor posible. La verdad que yo iba simplemente por educación a escucharla, pero no quería saber nada de nada... Salí impresionada, nos habló tan bien, con tanta seguridad, que tenía que probar todo lo que dijo, no tenía nada que perder, pero quizás sí de ganar.
También oí hablar de una médica que había pasado un cáncer y su libro me ayudó mucho. Los batidos de frutas y verduras que tomaba antes de cada comida y la mezcla de hierbas: caléndula, milenrama y ortiga eran mi día a día.
Todo esto hizo que yo, durante la quimio, la gente no se daba cuenta de que estaba pasando por algo así, creía que hacía más deporte ya que tenía una cara magnífica.
Yo a día de hoy no pienso dejar de seguir tomando y haciendo lo que hago, pero pensar que la persona que tengo a mi lado y que ha sufrido toda mi enfermedad, MI MARIDO, también lo hace... y él no ha padecido un CANCER.
Gracias a él todo esto ha sido más fácil.
Me llamo Miguel y soy de Valladolid. En 2013, en una revisión, me encontraron unas piedras en el riñón. Yo pensaba que era una lumbalgia porque me dolía muchísimo la zona lumbar. Me hicieron radiografías y ecografías de esa zona, pero no encontraban nada que me provocase el dolor en la espalda. Sí vieron dos o tres piedras en un riñón y me dijeron que podía ser por eso.
Yo me puse a buscar por internet y encontré la página de la Dulce Revolución y decidí probar lo que allí aconsejan. Estuve tomando gotas de tintura de “Lepidium latifolium” (rompepiedras) 10 o 15 días. Lo tomaba al levantarme, en ayunas y por la tarde. Cuando me volvieron a mirar, las piedras habían desaparecido. Se lo conté al médico y él me dijo que era imposible que ese producto hubiera desecho las piedras. En fin, los dolores lumbares los tuve un poco de tiempo más, pero al final desaparecieron.
Después de todo esto compré la planta y la tengo plantada. Una vez al año voy a hacer el tratamiento de los nueve días que pone en la web por precaución. Ahora estoy bien.
Hace ya un tiempo alguien me dijo que todo ocurría por una razón, en ese momento lo único que pude contestar fue: -Entonces ¿Por qué toda esta mierda me está pasando mi?. No mucho tiempo después, tras una difícil separación, mi hijo fue diagnosticado con TEA, (Trastorno del espectro del autismo, de carácter regresivo calificado de grado medio e importante y con retraso mental)
Mi hijo tuvo un desarrollo normal hasta los 18 meses aproximadamente, hablaba, se reía, respondía a su nombre, decía adiós con la mano... y poco a poco y a partir de esa fecha ocurrió cómo si alguien o algo le borrara la memoria lentamente, dejo de responder por su nombre, dejo de mirar a los ojos, dejó de entender cuando le hablaba, empezó a agitar los brazos, a chillar y a moverse mucho...entre otras cosas.
Los médicos, neurólogos, pediatras, psicólogos por los que pasamos describían lo que le pasaba a mi hijo cómo un trastorno serio en la comunicación, la imaginación y la interacción social, de causa desconocida, aunque supuestamente multifactorial y genética, y sin ninguna cura conocida.
Recomendando muchas horas de psicólogos y logopedia para conseguir méritos.
Esto, para quien lo haya vivido, es algo totalmente devastador. Pero a mi había muchas cosas que no me cuadraban. A mi hijo le había pasado algo y yo tenía que descubrir el qué y recuperarle.
Empecé a indagar en internet, lo primero con lo que me topé fue que hace treinta años había un caso de autismo por cada 10.000 y a día de hoy, en España, hay un caso de cada 150 y va en aumento. Y en países como Inglaterra o EEUU la cifra es todavía más alarmante. Estaba claro, algo estaba pasando.
Después, un cúmulo de cosas me esperaban a un sólo clic, las vacunas cómo causantes del autismo, el thimerosal o metilmercurio que llevan, las dietas libres de gluten y caseína (proteína láctea) que habían recuperado niños milagrosamente, el famoso protocolo DAN. Todo, absolutamente todo, lo estudie al límite y todo tiene su verdad, pero no son verdades absolutas, desgraciadamente las cosas son un poquito más complicadas, pero ahora no tengo tiempo para explicarlo todo.
Así que empecemos con la entrevista y con lo que nos ha traído aquí, el MMS.
¿Cómo llegué a conocer el MMS?
Un día, durante mis largas búsquedas en internet, tuve la “brillante” idea de escribir en el buscador de you tube “curar el autismo”, para mi sorpresa encontré una charla grabada en una pequeña sala. Allí, una mujer Kerri Rivera, explicaba paso a paso y detalladamente los pasos a seguir para curar el autismo: dieta, protocolo de MMS, suplementos etc. La verdad que la primera vez que lo vi no entendí nada, aparte de que me parecía alucinante que alguien explicara paso a paso cómo curar algo supuestamente tan complejo e incurable de una manera tan práctica. Ella, explicaba el autismo cómo un exceso de metales (mercurio), virus, hongos, bacterias y parásitos.
Fue entonces cuando empecé a indagar sobre el MMS, la información que encuentras en internet es totalmente contradictoria: Opción a) Es un producto milagroso. Opción b) Es un veneno mortal.
Para más inri, era un producto ilegal en España, y cómo no, fundamental para el tratamiento del autismo. Las cosas se complicaban, igual que en una película de intriga.
Pero mi hijo seguía loquito, y estancado en algún lugar quien sabe dónde. Y yo no sabía que hacer.
He aprendido a desconfiar de todo y para mí, ni “a” ni “b” eran correctas, así que empecé a preguntar a la gente que tenía a mi alrededor sobre el MMS, y para mi sorpresa, no fue difícil encontrar a personas que lo habían probado, algunos durante meses y con buenos resultados y lo más importante nadie había sufrido ningún daño. Era el momento de pasar a la acción, entonces lo compré y lo probé, lo estuve tomando por algún tiempo antes de dárselo a mi hijo.
¿Estoy proporcionando MMS de mano de algún profesional de la salud?
Busque desesperadamente médicos que supieran sobre todo esto, pero no encontré a nadie de quien realmente me fiara, incluso atravesé alguna mala experiencia.
Mientras, cambié la dieta a mi hijo y empezó a mejorar, le hice unos análisis y comprobé que tenía una contaminación muy alta de mercurio, entre otros metales tóxicos.
Si quería probar con este tratamiento tenía que hacerlo yo misma, así que no me quedo otra que estudiar, estudiar mucho antes de empezar, entender lo que estaba haciendo y porqué. Para ello vi los vídeos de Kerri repetidas veces, la escribí un email y me mando toda la información que necesita gratuitamente y finalmente compré su libro “ healing the symtoms know as autism” (curando los síntomas de lo que se conoce cómo autismo) que en ese momento se acababa de publicar en inglés. Y que es una guía excelente para entender y tratar esta enfermedad a nivel físico.
¿Qué protocolo has seguido y sigues actualmente? ¿Qué dosis y frecuencia aplicaste o aconsejo en mi experiencia?
Yo he seguido el protocolo de Kerri Rivera, que usa el MMS no sólo ingerido, sino también en enemas y baños, cuando lo leía al principio me parecía que podía ser algo agresivo. La dosis ingerida depende del peso, en el caso de mi hijo era de ocho gotas activadas al día (15kg-3años) diluidas en 250ml de agua y bebidas en ocho tomas de 30ml cada hora durante el día. Empezando siempre por una gota y subiendo muy lentamente hasta la dosis recomendada por peso. El protocolo también incluye otras cosas no menos importantes cómo administrar agua de mar para restablecer los minerales y hacer el protocolo de desparasitación de Andreas Kalcker, aparte de la dieta libre de gluten, caseína, azúcar y soja.
Pero vamos, lo que recomiendo y aconsejo por mi experiencia es que no tengan miedo de hacer este tratamiento en casa, pero antes estúdienlo bien, existe una guía completa de cómo hacerlo, como ya he mencionado el libro de Kerri, que está a la venta en amazon y probablemente ya esté disponible en castellano. Yo no conozco a esta mujer, sólo sé que cómo yo, es madre de un niño diagnosticado con autismo y que lleva años trabajando con profesionales en busca de la verdad, que ha dedicado su vida a esto y que gracias a ella hoy mi hijo se está recuperando.
¿Qué mejoras he notado en mi hijo?
Empecé con la dieta hace más de año y medio, ya entonces mi hijo comenzó a mejorar ligeramente y hará unos 10 meses que empecé con el MMS, entre otras terapias que he ido haciendo a la vez.
Creo que lo más alucinante fue cuando empecé con los enemas, lo primero que apareció fue una tenia (solitaria) de unos 12 centímetros, esto te hiela la sangre, y aunque de alguna manera lo esperaba no dejo de sorprenderme incluido a día de hoy; Llevo casi diez meses haciendo a mi hijo enemas a diario con MMS y todavía veo parásitos. Los primeros meses parecía una película de ciencia ficción, todos los días docenas de gusanos e inmensas mucosidades de todo tipo salían del pequeño cuerpo de mi hijo. Algunos de ellos sobrepasaban el medio metro de longitud. Los médicos no le dieron importancia, me recetaron tres día de pastillas y ya. Y desde luego no lo asociaron en absoluto a los síntomas de autismo. Sólo puedo decir que mi hijo ha mejorado enormemente, entiende cuando le hablamos, obedece órdenes sin problemas, empieza a hablar, esta infinitamente más tranquilo, le encanta bailar, reírse, su nivel intelectual es excelente. Todavía queda trabajo que hacer pero sigue evolucionando a buen ritmo y eso es lo importante.
Creo que es hora de explicar lo que para mí es el autismo y cómo sucede. El autismo sucede cuando tu sistema inmune, tu flora intestinal está completamente destruida. Imaginemos un campo de fútbol donde la flora intestinal es un césped perfecto, si este césped por alguna razón se destruye, digamos algún tipo de tóxico cómo el mercurio, todo este campo se llena de malas hierbas y bichos.
¿Qué ha pasado en los últimos 30 años para tener un incremento tan salvaje de esta enfermedad?
Hay varios factores que desde mi punto de vista influyen, las madres de mi generación hemos crecido en un mundo infinitamente más tóxico que nuestros padres y abuelos, luego nuestros hijos ya nacen algo contaminados.
Cuando un niño nace necesita unos tres años para formar su sistema inmune: su flora. Por eso es tan importante amamantar a nuestros hijos hasta esa edad.
En los últimos años la incorporación de la mujer al trabajo ha hecho que los gobiernos obliguen a poner las vacunas mucho antes ya que los niños van antes a guarderías, tanto es así que nada mas nacer ya ponen la hepatitis B, vacuna que contiene aluminio. En 18 meses mi hijo fue inyectado con unas 8 vacunas, siendo varias de ellas triples.
Otros factores importantes son el estrés emocional, la mala alimentación y el exceso de antibióticos.
También cabe destacar que hay niños más sensibles que otros, o quizás, los niños que vienen tengan otra sensibilidad, en muchos sentidos, y esta sea su manera de decir al mundo que no podemos continuar viviendo así.
La contaminación por mercurio y otros metales tóxicos provoca una descompensación bioquímica en el cuerpo brutal, hace que minerales esenciales como el zinc o el selenio, bajen dramáticamente descompensando todo el sistema por completo. La flora queda destruida y en su lugar aparece el hongo cándida, al que le encantan los azucares e hidratos de carbono, convirtiéndolos en alcohol y haciéndote comportarte cómo un autentico borracho (risas locas, descoordinación etc.) Además hace micro perforaciones en el intestino haciendo que moléculas de alimento pasen a tu sangre sin digerir, cómo el gluten y la caseína que llegan al cerebro en forma de morfiáceos (por eso dicen que los niños autistas no tienen sensibilidad al dolor). A parte de la cándida, se crea una mucosidad conocida cómo biofilm, el biofilm es cómo una comuna de virus, bacterias, hongos y metales tóxicos, que se ayudan unos a otros para sobrevivir. Esto es extremadamente difícil de eliminar y es dónde el MMS juega un papel crucial, ya que es tremendamente eficaz. Por último y no menos importante, es la proliferación de parásitos de todo tipo, los parásitos roban los nutrientes de lo que comemos, especialmente la vitamina B6, el hierro y el calcio, entre otros y en su lugar echan a la sangre todo tipo de toxinas similares a diferentes drogas como anfetamina pe. Se hacen muy resistentes con la toxicidad, están por todos los órganos de nuestro cuerpo, rotando para sobrevivir, y ponen infinidad de huevos a diario, es algo terrorífico cuando indagas sobre ello y desde mi punto de vista son causantes de un montón de enfermedades más.
Imaginemos cómo se ha de sentir un niño pequeño, que está empezando a descubrir el mundo, al que no le llegan los nutrientes al cerebro y que está drogado de diferentes maneras continuamente, el resultado es que todo su sistema sensorial cambia. Pe: encienden y apagan luces para autoestimularse por pérdida de visión, andan de puntillas porque sienten su peso al andar, dejan de comer porque su boca se vuelve hipersensible, miran por el rabillo del ojo porque pierden la visión periférica...Hay multitud de combinaciones de un sistema sensorial alterado, esto provoca niños loquitos y ausentes, lo que los profesionales vienen a llamar Autismo o TEA.
¿Qué otras terapias hice y cual aconsejaría ahora para empezar?
Primero tengo que decir que apenas he hecho terapia de logopedia o psicólogos, que no digo que no les ayude pero primero hay que solucionar otras cosas. Con mi hijo empecé una terapia craneosacral y un programa de ejercicios que me mandó una neuróloga especializada conocidos como método Doman, este método requiere mucho trabajo y dedicación y después de un año lo dejé por falta de tiempo y por el estrés que me generaba. Pero creo que tanto la terapia craneosacral como el método Doman han ayudado a mi hijo, sin ninguna duda. La terapia con la que vi un cambio más rápido y sorprendente se llama Bioresonancia magnética junto con flores de Bach, usando la Kinesología se detecta que “cosas” te están afectando negativamente, ya sea física o emocionalmente y la máquina a través de una suave vibración lo corrige (esto es mi manera de explicarlo, nada que ver con la de un experto). La primera vez que lleve a mi hijo a esta terapia comenzó a llorar y llorar, se enfadó, me pegó, llevaba meses sin llorar, sin demostrar que me echaba de menos cuando no estaba, a partir de aquí todo cambió, empezó a entender ordenes sencillas, a mirar más a los ojos, a demostrar emociones, ya he ido unas ocho veces y todavía le llevo...pero el cambio es espectacular. Si tuviera que recomendar una terapia entre todas las que he probado, sería esta sin duda. Pero sin dejar de lado todo el protocolo que he explicado antes. También he probado con otra terapia llamada patrones de resonancia, muy interesante, a la que yo he estado acudiendo. Hay otra cosa que recomiendo cómo súper importante; nuestros hijos son un reflejo nuestro y tan importante es tratarles a ellos cómo a nosotros mismos, esto es algo que nos cuesta mucho, pero cuando nosotros sanamos, ellos sanan. Así que desde mi experiencia es fundamental que madres y padres (aunque, sobre todo madres) busquen su salud y bienestar con la ayuda que necesiten.
¿Qué evolución de vida o conciencia he observado en mí y en mi entorno familiar?
Supongo que si hay que hablar de milagros aquí hay varios y muy importantes. Dada la situación, después de unos 15 años fuera de casa, yo he tenido que volver a vivir con mis padres, no es que tuviera mala relación...pero buena tampoco. A día de hoy, la paz que se respira en mi casa es un milagro y eso es gracias a mi hijo y a las lecciones que ha traído con él. No sólo eso, yo siempre me he considerado muy escéptica y claramente atea. En los últimos meses he vívido y experimentado tantas cosas, que por lógica, no puedo negar más la existencia de lo que somos, por eso es tan importante tratarse y comprenderse de una manera holística. Con todo esto he recibido tanta información y de tantas maneras que efectivamente mi vida y mi conciencia están despertando, cómo para muchos otros, pues es el momento. Tanto es así que hecho un par de cursos de REIKI, entre otras cosas, y me he comprado una camilla, y ahora ando poniendo las manos para sanar, yo la escéptica, ¡que venga Dios y lo vea! Ja ja ja.
¿Qué dosis de mantenimiento le estas dando ahora a mi hijo?
Pues justo ahora estoy haciendo un descanso cómo de un mes, pues ya llevaba casi diez meses dándoselo de seguido y cómo cualquier medicamento creo que el cuerpo necesita descansar. Ahora le estoy dando probióticos, reishi y shiitake, verduras fermentadas hechas en casa, kuzu con umeboshi... básicamente alimentos que promuevan el crecimiento de su flora. Aunque sigo haciéndole enemas casi a diario cómo ya comenté, pues siguen saliendo parásitos. Comenzaré con el MMS en Agosto de nuevo con una gota y subiendo. Respecto a la dosis preguntaré directamente a su cuerpo a través de la kinesología, es algo muy sencillo que todo el mundo puede hacer y muy útil a la hora de administrar medicamentos y sus dosis, o para ver que alimentos nos van bien o no. Si no te ves capaz, y dudas con las dosis busca un profesional que haga kinesología y pregúntale a él, o simplemente sigue las indicaciones del protocolo de Kerri.
Yo todavía sigo en mi lucha y llegaré hasta el final cueste lo que cueste y espero que todo esto que me ha tocado vivir sirva para ayudar a otras personas, porque ahora sé que las cosas si pasan por una razón.
Imágenes de algunos parásitos expulsados:
Soy Rafa, tengo 49 años (2015) y os escribo desde Badalona (Barcelona).
En el otoño del 2011 me aparecieron en los pies un par de granos grandes que parecían eczemas y en las plantas unos granitos muy pequeños y duros. No le di importancia y durante tres años aparecían en otoño y desaparecían en el verano.
En el otoño del 2014 esos eczemas me salieron en el muslo por lo que acudí al médico y me diagnosticó psoriasis en gota. Me recetó varias cremas, ya que, con las primeras que me puse no desaparecían y además iban aumentando hasta el punto que se convirtieron en eczemas de la medida de un euro y con costra.
Se me llenaron las piernas, los pies y los brazos, y de forma aislada por el tronco. Dejé de ponerme las cremas.
Llegó el verano y desaparecieron, pero se podía apreciar unas manchas rojas donde había habido psoriasis.
A finales del verano del 2015 acudí a un quiropráctico neurológico para tratarme la distonía cervical que padezco desde hace muchos años. Me recomendó que, para eliminar toxinas, llenara la bañera con agua caliente y pusiese 200 gramos de bicarbonato y 200 gramos de sal marina, quedándome sumergido hasta la mandíbula unos veinte minutos. Lo hice dos veces por semana durante dos semanas, es decir, cuatro veces. Para que se disolviera la sal y el bicarbonato, movía el agua con las manos. Cuando empecé recuerdo que ya empezaba el otoño y en el brazo derecho comenzaba a aparecer algunos puntos de psoriasis.
En estos momentos estamos a mediados de diciembre de 2015 y ese brazo y el resto del cuerpo están en perfecto estado (el año pasado por estas fechas tenía el cuerpo lleno de costras). Sólo tengo algunos granitos en los pies, pero son diminutos.
Quizás sea casualidad, no lo sé, pero quería explicaros mi experiencia porque es lo único que he hecho que pudiese interferir en la psoriasis. Los baños los hice a mediados de septiembre y actualmente no hago nada. Es algo sencillo y económico.
Un fuerte abrazo.
Me llamo Montserrat Sillero, tengo 50 años (2015) y vivo en Santa Perpetua, Barcelona. Hace muchísimos año sufría del síndrome de piernas inquietas (Gillete de la Tourette), en su momento no había diagnóstico. Hace 10 años probé la marihuana (es el mejor relajante muscular) y noté que me quedaba muy relajada, los tics y las piernas que no paran se tranquilizaban, y por fin, me podía dormir.
Hace 5 años empecé con la menopausia, los sofocos eran horribles, pero por las noches eran más fuertes. Un verano viajé a Canarias y no me pude llevar marihuana, pasé las peores noches de mi vida, dormía empapada en agua, empecé a sospechar que era por la falta de la planta. Lo hablé con la familia de allí y me buscaron y al fin pude dormir.
La marihuana me baja la temperatura corporal, también me favorece en el glaucoma que tengo hace muchos años, pues me bajó la tensión ocular. Podría decir muchos más beneficios de esta planta, pero a mí son estos los q me resultan.
Yo cada noche me fumo dos petas, justo antes de dormir, por el día no la pruebo. Para las personas que no fuman se puede tomar de otras maneras. Ojalá la legalicen pues es muy cara, pero es mi mejor medicina.
Un saludo y encantada de poder ayudar a más personas.
En una revisión de la vista me detectaron hipermetropía. Fuimos a una óptica, que me confirmó lo que me dijo la anterior y me preguntaron si me había mirado alguna vez la tensión ocular. Nunca lo había mirado, así que me la miraron y me detectaron tensión ocular alta, 23 en un ojo y 21 en el otro.
Pedimos cita al oftalmólogo pero teníamos que esperar 4 meses, así es que consulté y nos recomendaron la planta Ginkgo y fenomenal...!! Hace dos días fuimos a la óptica para que me tomaran otra vez la tensión ocular y tenía 17 en uno y 18 en otro.
Me tomé el ginkgo de menos a más. Empecé con 20 gotas en dos tomas: 10 a la mañana y 10 a la noche. Hasta llegar a 40 gotas repartidas de igual manera. Poco antes de acabar el frasquito volvimos a la óptica y tachán!!!
Estamos muy felices, hemos decidido que no iré a la visita que tenía concertada con el oftalmólogo.
Queremos compartir nuestra experiencia con todos aquellos interesados en la curación de un cáncer.
JULIO 2013: Unos síntomas de confusión aguda en nuestro padre (71 años) hacen que vayamos a urgencias. Allí se diagnostican claros síntomas de cáncer originados por el consumo excesivo del tabaco. Tras los análisis y pruebas, el diagnóstico es claro: Cáncer matriz de 3 cm en el pulmón izquierdo en fase de Estadio 4/Irreversible. Metástasis en la glándula suprarrenal izquierda y en el hemisferio cerebral izquierdo (3cm), que es el que provocaba los efectos más palpables de su atrofia motriz, incontinencia urinaria y pérdida del habla y entendimiento entre otros.
AGOSTO – OCTUBRE 2013: Se le realiza una radio-cirugía de 20 minutos en el cerebro que, con éxito, provoca la quemadura del tumor. Se detectan nuevas lesiones en huesos. En estos momentos seguía una medicación a base de corticoides. Posteriormente se extrae en una operación la metástasis suprarrenal con éxito y empiezan las sesiones de quimioterapia cada 21 días.
VERANO 2014: Nuestro padre ya no hace vida normal, totalmente dependiente de terceros y con claros síntomas de desmejoramiento físico y psíquico. Pérdida de reflejos, psico-motriz e ilusión. Por primera vez dice "no quiero comer".
OCTUBRE – DICIEMBRE 2014: Se decide eliminar el tratamiento de quimioterapia porque no hay mejoría de ningún tipo en el tumor y se decide hacer una pausa antes de comenzar otras sesiones con un medicamento diferente para las quimioterapias... paliativas. Físicamente desgastado, moralmente bajo y con la necesidad de ir siempre bajo los efectos del corticoide que le anulan la personalidad, nuestro padre más que vivir, subsiste a la espera de... no sabemos qué.
ENERO 2015: Visitamos la Dolça Revolució en Balaguer y escuchamos la experiencia de terceros con resultados increíbles. Allí se nos sugiere una dieta alcalina (nada de azúcar ni sal, todo integral, nada de carne roja. Sí estevia, carne blanca, un poco de vino tinto y pescado blanco) y baños de sal cada dos días (solo de pies ya que no tenemos bañera).
Durante todos estos meses de tratamiento mi padre ha estado tomando ininterrumpidamente:
A diario:
1- Un macerado de ACEITE DE OLIVA + MARIHUANA: 12 GOTAS AL DÍA (4 después de cada comida) que sustituyen a la perfección los corticoides y sin dejarle efectos secundarios ni el cuerpo hinchado.
2- KALANCHOE 80GR AL DÍA Y unos 30 gr ALOE VERA crudos en una ensalada.
3- Dos pastillas de Omega3
Durante un mes natural, alternábamos:
- Durante 10 días, 2 vasos de infusión de ARTEMISA (3/4 de cuchara sopera) + MUÉRDAGO (1/2 cuchara sopera)
-Durante 20 días, 1litro de infusión de ortiga + caléndula + milenrama (3/4 de cuchara sopera) + MUÉRDAGO (1/2 cuchara sopera)
FEB/MAR/ABR 2015: Desde la primera semana el color de la piel, las ganas de comer y la vitalidad aumentan. ¡¡¡La marihuana+aceite de oliva sustituye a los corticoides... y sin efectos secundarios!!!! Va desapareciendo lógicamente, la hinchazón en su cara y cuerpo. La dieta alcalina junto a las infusiones y el kalanchoe actúan milagrosamente, mejor dicho, naturalmente.
MAYO 2015: Los doctores NO DAN CRÉDITO a lo que ven. Las metástasis óseas se han calcificado. De hecho, antes controlaban el tumor con radiografías y ahora necesitarán PET y TAC para poder hacer seguimiento. La mancha del cerebro ha disminuido un 55% y no saben dar una respuesta. A todo esto, nuestro padre hace ejercicio diario, come con normalidad y sus reflejos mentales están a un 90% como antes de la enfermedad. Nos dan una nueva revisión ¡¡para finales de septiembre!! De revisiones quincenales a revisiones cada 16 semanas.
29 SEPTIEMBRE 2015: Tras la resonancia magnética y TAC pertinentes se observa que ¡¡las lesiones han cicatrizado!! y los doctores comentan que cabe la posibilidad de que se cure totalmente, los mismos que lo desahuciaban 11 meses antes. La lesión cerebral es a día de hoy una cicatriz y la pulmonar también.
Hasta diciembre 2015 mantendremos el mismo tratamiento. A partir de enero tomará lo mismo pero con dosis menores.
Estos son los hechos detallados cronológicamente del caso de nuestro padre. Estamos convencidos de que se han sumado varios factores: Amor, genética, intervención de la medicina tradicional y la dieta + los consejos de Dolça Revolució y su excelente equipo.
También estamos seguros que se podrían reducir sufrimientos, gastos y malos momentos si poseyéramos la información que ustedes proporcionan y que es eclipsada por el sistema médico-capitalista. Es por esto que queremos hacer este testimonio y hacer el desierto menos grande con nuestras predicaciones.
El día 30 de enero de 2015 le hicieron una resonancia a mi hija de dos años, Paula, para descartar que tuviera nada en el cerebro. Nos derivó el oftalmólogo ya que desde muy pequeña ha tenido nistagmus y problemas de visión. Vieron que sí, Paula tiene un tumor en la cabeza en forma de flor y del tamaño de un tomate...
Empezamos tratamiento con quimio en el Parc Taulí de Sabadell con una duración de dos años y medio... No nos quedamos sólo con la quimio y empezamos a investigar otras maneras para ayudar a nuestra hija.
La primera persona que nos informa de otras terapias es la homeópata. La visitamos desde hace casi un año, pues no somos muy partidarios de vacunas y medicina convencional. Ella nos habla de D. Pàmies, alimentación bio y otros.
Paralelamente tenemos la gran suerte de conocer a Jose, nuestro chaman, que nos habla también de las emociones, de la conciencia, la constancia y del amor. Ya sabemos que nuestra niña no nos dejará pero no deja de ser una agonía verla que tan pequeña tenga que sufrir...
Visitamos las instalaciones del Sr. Pàmies, vemos vídeos en los que se habla de las plantas como método de curación efectivo, todo ello nos empieza a interesar mucho. Empezamos a darle a Paula infusiones de Ortiga + Caléndula + Milenrama, Artemisa annua, Kalanchoe, Aloe vera y unas gotitas de aceite de Cannabis.
Preparamos un licuado con los siguientes ingredientes:
- Infusión de media cucharada de café de Artemisa annua + media cuchara de una mezcla de Ortiga + Caléndula + Milenrama. La cantidad de agua es de un litro.
- 9 gotitas de aceite.
- 5 gramos de Kalanchoe.
- Cada 15 días añadimos un poco de Aloe vera (el tamaño de un dedo pequeño).
Todos estos ingredientes los pasamos por la batidora y lo que hago es incorporar este líquido resultante (unos tres sorbitos) en un vaso de bebida de avena con colacao (BIO - lógicamente) Le encanta... Le doy esta bebida cada día por la mañana, junto con la homeopatía que son dos bolitas de phosforus 30 por la mañana en ayunas.
Aparte, de vez en cuando, le pongo un casco de una infusión a base de Cola de caballo. Durante el tratamiento, que son 3 unes seguidos y descansamos 3 semanas, durante las 3 semanas de tratamiento en las duchas le pongo un poco de agua de mar para limpiar, directamente cogida del mar. Lo más importante es que intentamos que esté siempre contenta y feliz, aunque es una niña muy agradable para todos. Cambiamos, en la medida de lo posible, nuestra alimentación a una más sana.
Jose nos visita cada tres / cuatro semanas, le hace imposiciones de manos y, desde el principio, también le estoy dando a Paula un jarabe recetado por él con lo siguiente: 1 bote de 500 de miel, 3 hojas de Aloe Vera, 1 limón exprimido, un poco de canela y 3 chupitos de whisky. Revuelto todo ello, le doy una cucharilla de postre 3 veces al día, 1 antes de cada comida.
Desde que empezamos todo esto, Paula no ha tenido ni una recaída, está muy fuerte, pesa más de lo que pesaba cuando empezamos el tratamiento de quimio, es decir, no ha perdido ni un gramo, no ha perdido el apetito, salta, baila y ríe normalmente. Es una niña muy divertida y animada, le encanta bailar. Sólo se pone malita la noche que le dan la quimio y unos días después está un poco malhumorada, pero ya está, nadie por la calle diría que está con tratamiento de quimio y las analíticas que le van haciendo cada dos por tres son de una niña que no parece que esté haciendo quimio.
Me da mucha rabia ver en el hospital de día cuántos niños lo están pasando mal y no conocen la mitad de lo que conocemos nosotros, que no es nada de lo que existe...
Quiero que mi niña se cure, no puedo imaginarme estar así durante dos años y medio que dura el tratamiento porque, aunque ella no esté muy mal, a mí me duele el alma sólo ver que la noche de la quimio vomita y no descansa... Yo y mi pareja vamos a todas, no dejaremos que Paula caiga y seguimos con fuerza todo lo que vemos que le puede ir bien, siempre bajo información y productos naturales que sabemos que sólo le harán bien.
Aparte de todo esto la visita el cardiólogo, el oftalmólogo, el otorrino, el dermatólogo... está bien de todo... ni una llaga, no le ha caído ni el cabello... Estamos muy contentos.
En julio le hicieron una resonancia a Paula y el tumor había reducido en casi un 20% por todo su alrededor, lo que la oncóloga nos dijo que no había visto nunca en un tumor de las características del de Paula, que redujera tanto y en tan poco tiempo.
La próxima resonancia será en febrero. Sería mucho pedir que hubiera desaparecido del todo pero me conformo con otro 20% más!!
Mi hijo está por cumplir los 15 años (2015) y su problema con el acné empezó con el proceso de su desarrollo hace 2 años. Amanecía todos los días con un acné nuevo en su rostro. Ya no quería ir al colegio.
Probamos la planta que en Panamá conocemos como debaratadora (Drymonia serrulata). Cuando empezó a tomarla, al día siguiente no hubo acné nuevo y continuó tomándola hasta completar los 7 días, que debían alternarse con 7 días de descanso y así sucesivamente, 7 días sí y 7 días no. La hora en que lo tomaba era por la noche, como 1 o 2 horas después de cenar. La dosis es medio vaso, o un poquito menos por día. Se puede tomar antes de acostarse o en ayuna. Para prepararla hay que mezclar 7 hojas grandes para un litro de agua hirviendo y si son hojas pequeñas se le puede agregar unas 4 hojas más. La hemos preparado en infusión y a penas rompe el hervor la apagamos y la tapamos hasta que se refresque y el agua quede de color rojiza. También se usa el tronco de las ramas.
Apenas lo suspendió, apareció nuevamente el acné y se estresaba tanto que no quería dejar de tomarla. Yo no se lo permitía porque no sabía cual podría ser la consecuencia. Así, para ayudarle a balancear esos 7 días, le empecé a dar otros suplementos alimenticios que le ayudan a controlar las hormonas masculinas. Así se mantiene controlando los acnés porque era imparable el brote que tenía.
Investigando me informaron de algo muy importante, que es que no se debe abusar de tomar esta planta porque diluye la sangre, destruye hasta las trombosis. Por eso es importante seguir el tratamiento como debe ser.
Gracias a Dios así lo mantenemos controlado complementando además con limpiezas faciales para las manchas y para nutrir.
Los primeros fueron caros, pero el último costaba 60 dólares y duraba tres días solamente. El doctor me dijo que si ese no le quitaba la tos ya no sabia que darme. Fue ahí cuando una amiga me sugirió darle un jarabe de cebolla rallada con miel. Se coge una cebolla mediana bien triturada o rallada y se añaden dos o tres cucharadas de miel de buena calidad. Se deja una noche al sereno y a la mañana siguiente se cuela.
Se da como jarabe tres veces al dia, se guarda en la heladera (frigorífico) y sólo dura tres días. En esos tres días que le di al pequeño, obligado por supuesto, porque el jarabe no es nada agradable, se sanó. Y gracias a Dios hasta el día de hoy. Hice el tratamiento con mis otras dos hijas cuando empezaron las crisis de tos y no tuve que preocuparme más por ellas hasta el día de hoy. Descubrí que con la tos hay que esperar un poco solamente y jarabe de cebolla.
Espero que les sea de utilidad. Un saludo.
Hace años, y tras muchas pruebas médicas, me diagnosticaron endometriosis. Hay personas que la tienen y ni lo saben, pero yo por desgracia no era una de ellas. Mis dolores eran de tal magnitud, que no permitían hacer vida normal. Me recetaron un anticonceptivo indicándome que debía tomarlo de por vida, que si ya tenía problemas ahora por supuesto imposible tener hijos y que no era recomendable operarme, por una operación previa que me habían realizado y porque no me aseguraban un buen resultado.
Comencé con el tratamiento con anticonceptivo pero tenía vómitos y otros efectos secundarios, sin que el dolor cesara, por lo que decidí dejarlo y buscar otras opciones.Casualmente un familiar me remitió un vídeo de Josep Pàmies y conocí la asociación la Dulce Revolución. Me decidí, cogí un avión a Barcelona, y de ahí me fui en moto un sábado por la mañana para conocerle en persona, contarle mi problema, escuchar el de los demás, comprar semillas y plantas varias.A la vuelta a casa, y tras ver que las 2 plantas de vitex agnus-castus que me había traído, se me terminarían pronto, busqué en herbolario, vitex en cápsulas.
Comencé a tomar 3 cápsulas al principio con 1 de onagra y posteriormente 2 al día de vitex y 1 de onagra, y por último 1 de vitex únicamente de mantenimiento. Los resultados fueron casi inmediatos. En cuestión de días ya noté la disminución de dolor y en 2 semanas no me dolía para nada. Tomaba el vitex y la onagra en ayunas (tal como me indicó el dueño del herbolario donde compro todo). De hecho en el bote indica: tomar 1 ó 2 capsulas al día fuera de las comidas (y recomienda NO superar esa dosis).
Yo tenía tanto dolor, que al principio decidí tomar 3 al día de vitex, pero los resultados fueron tan inmediatos, que, como he dicho, tomé 3 durante la primera semana únicamente.Seguí con éste "tratamiento" hasta diciembre del 2013 en que lo dejé a raíz de una operación. Al poco tiempo me quedé embarazada y hace casi 2 meses que soy mami. No sé si cuando me vuelva la regla, me volverán los dolores, ya que dicen que hay gente que con el embarazo se cura. De hecho, yo me quedé embarazada cuando me habían dicho mil veces que no podría ser madre, incluso antes de saber que tenía endometriosis. Así que gracias a Josep Pàmies, y a toda la gente que hace posible la Dulce Revolución, gracias en concreto al vitex, no sólo cesaron mis dolores de endometriosis, sino que he podido cumplir uno de mis mayores anhelos, ser madre.
Estoy afectado de VIH y dejé la medicación hace aproximadamente dos años y medio porque no conseguía variar los resultados de mis analíticas. Desde julio de 2012 tomo un tratamiento de hierbas medicinales.
La evolución de los resultados de la carga viral (número de copias de VIH por mm de sangre) y CD4 (tipo de glóbulo blanco del sistema inmunitario) han sido:
Las hierbas que tomo diariamente son:
Tomo los ajos crudos o el limón exprimido en vaso de agua.
Normalmente tomo las 6 primeras, con el efecto descrito: está bajando la carga viral.
Para preparar las cápsulas lo que hice fue comprar cápsulas vacías, comprar en farmacias de formulación magistral, moler las hierbas en molinillo y encapsularlas. Reparto las tomas a lo largo del día. También debo decir que hay días que no tomo ninguna, pero no paso más de 2 días sin tomarlas.
El medico me preguntó este mes que tenía control si estaba volviendo a tomar los antirretrovirales, porque le pareció extraño el descenso de la carga viral.
Mi madre tiene 76 años (2013) y padecía una leucemia. Desde hace 4 años aproximadamente se realiza análisis para ver el estado de los leucocitos, pero en marzo de 2012 en uno de estos análisis le dicen que están altos y que en ese instante ha de conectarse a los sueros. Yo la acompañaba y dije: ¿los sueros, eso que es?, en pocos minutos ya lo supe cuando estaba sentada en un sillón recibiendo la quimioterapia. El tratamiento recomendado eran 4 sesiones de quimio (una al mes).
Sabía de los efectos secundarios de la quimioterapia y me propuse ayudar a mi madre. Siempre desde su elección. Me desapegué de su historia y mi relación fue de darle amor e información de que existen alternativas de curación. Hace tiempo que escuché a Josep Pàmies en internet y me resultó muy inspirador para ayudar a mi madre. Siempre he creído en los beneficios de las plantas.
Enseguida comenzó con una dieta alcalina, o prácticamente alcalina, de una forma progresiva. Le ayudé con nuevas recetas. También hacía más ejercicio con los paseos. En pocas semanas también se volvió más positiva y a valorar más la vida, así como la abundancia que tenemos.
En el segundo análisis de sangre de abril 2012 los leucocitos volvieron a unos valores aceptables pero decidió recibir 2 sesiones más de quimio. Al bajar los leucocitos prefirió no tomar de momento las plantas específicas para el cáncer que recomendaba Josep.
Como esperábamos, los efectos secundarios de la quimio llegaron y sufrió una gran trombosis, con riesgo de perder la vida. Fue entonces cuando recurrí al libro de María Treben que me envió Josep: La salud de la botica del señor. El tratamiento para la trombosis fue el siguiente:
- Cada mañana se aplicaba unas vendas o gasas empapadas en las hierbas suecas durante 4 horas aproximadamente. Bien fijadas a las piernas podía moverse con normalidad. Al quitarse estas vendas se echaba una pomada de maravilla o caléndula (al principio la elaboraba yo pero después se adquirió en herbolario).
- Se tomaba al menos 2 vasos al día de infusión de llantén (siempre con limón para ayudar a su dieta alcalina)
Los efectos positivos pudieron verse a los 15 días, pero actualmente sigue con el tratamiento aunque sus piernas están muy bien. En alguna ocasión se hinchan un poquito, pero están desapareciendo hasta las cicatrices de la trombosis y sus tobillos ya no están hinchados. Actualmente sigue tomando la infusión de llantén y las vendas de hierbas suecas, con la pomada de caléndula.
Por lo que respecta a la leucemia, los análisis de leucocitos están en valores normales y ahora no tiene tratamiento médico, tan solo revisiones cada 6 meses. Por tanto la leucemia se podría decir que está curada. Está siguiendo una alimentación alcalina y hace ejercicio.
Quisiera recalcar algunos aspectos que he vivenciado con esta experiencia:
- La enfermedad de mi madre ha sido un aprendizaje para ella, fue ella quién tomó sus decisiones.
- Los familiares y amigos debemos comprender que es bueno desapegarnos de la enfermedad y ayudarles dando amor, así como información para que elijan. Aquí es importante no imponer nada, buscar la forma de que la información llegue sencilla y comprensible.
Me llamo Gertrudis Rubio Carmona y tengo, o más bien tenia, un problema enorme con la tensión y tomaba dos pastillas diarias (parapres y almiodipino). Hace solo dos semanas tuve conocimiento de la estevia y la he comprado en la Llagostera. Llevo dos semanas tomándome dos infusiones diarias y mi tensión se está regulando. La tenia muchas veces a 180-100 y había llegado a 230-100 (tomando la medicación). En este momento solo tomo media pastilla y dos infusiones de estevia y está en 130-80. Para mí es increible.
Me declararon hipertenso hacia el año 2003. En ese momento mi tensión arterial era de 19 y 13. Me recetaron ENALAPRIL, 10 mg al día de por vida; en esos momentos pesaba 110 Kg.
Hacia enero del 2012 vi un documental sobre la planta "estevia rebaudiana" donde explicaban todos sus beneficios, entre los cuales estaba la regulación de la presión arterial y el control del peso. Me puse a investigar un poco más a través de la web y encontré algunas charlas de Josep Pàmies al respecto, lo que me llevó a tratar de conseguir la planta en la provincia que resido, Córdoba (Argentina).
La probé y al principio me costó un poco adaptarme. Comencé reemplazando el azúcar por esta fabulosa planta en la ingesta diaria del mate, por lo que nos destacamos los argentinos, y el cambio se dio en forma paulatina. A los pocos meses me hago un control de rutina y mi tensión arterial se había estabilizado en 14 sobre 8, por lo que dejé de tomar los químicos que me había recomendado el médico; además he bajado de peso y en la actualidad peso 98 Kg y me mantengo.
Tras 10 años de tomar 10 miligramos diarios de un medicamento para controlar la presión arterial, llevo un mes sin tomarlo gracias a dos infusiones diarias de estevia. Tomo una infusión a media mañana y otra a media tarde. Si no tomo una de ellas, mastico cuatro hojas de la planta fresca.
Desde el momento que empecé con las infusiones me controlé la presión con un tensiómetro de brazo, un par de veces al día. De vez en cuando tomaba una pastilla, "por si las moscas", pero, desde hace un mes, las he dejado.
Sigo tomando, al menos, una infusión al día, entre otras cosas porque soy golosa y me gusta.
No puedo estar más agradecida. Contáis con una socia más para la causa.
Mi madre tiene 77 años (2012) y ha regulado su tensión de forma natural tomando estevia que yo le di a conocer y probar. Llevaba 15 años medicándose. Su tensión estaba a 8-9 la baja y 14-15 la alta. Cuando le subía la baja por encima de 9 le bajaba la alta hasta ponerse a la par.
Después de tres meses de tomar estevia su tensión está a 7-7,5 la baja y 12-13 la alta. Ha estado tomando estevia de 3 a 4 veces al día: en infusión (una cucharadita por vaso) y en los yogures (3-4 gotas de edulcorante de estevia). Los médicos que la llevan no salen de su asombro y les cuesta creer que el único cambio de hábito de mi madre haya sido tomar la estevia y que la planta sea la responsable de la regulación natural de la tensión, pero no encuentran otra razón.
Actualmente mi madre está tomando 1 pastilla y media de medicación a la semana, por precaución, cuando antes se había estado tomando una pastilla y media cada día. Ya solo con este cambio le ha mejorado la calidad vida. Ahora lleva 5 días sin tomar la pastilla y cuando ha dejado de tomar estevia le sube el valor de la presión alta.
Les debo mi agradecimiento, una visita para abastecer nuestro huerto y poder así divulgar su experiencia y en la medida que podamos hacernos socios para apoyar tan noble causa. De verdad que muchas gracias por existir.
Luis Hernández
En un análisis de sangre rutinario hace más de 3 años, me aparecieron los glóbulos blancos elevados, en concreto los neutrófilos. Según los médicos la sospecha era alguna infección activa, pero en aquel momento no tenía síntomas de infección por ningún lado así que me remitieron a medicina interna.
Después de más de dos años de distintas pruebas no habían encontrado el posible origen y los glóbulos blancos seguían altos. Valoraron hacerme una punción de médula ósea pero de momento lo habían pospuesto y estábamos pendientes de vigilar la evolución.
Empecé a tomar Artemisa annua porque leí que tenía efectos reguladores sobre el sistema inmune. Como los glóbulos blancos pertenecen a dicho sistema inmune, decidí probar. Empecé tomando 2 infusiones diarias de artemisa durante 9 días, descansamos otros 9-10 días y volví a repetir otros 9 días de 2 infusiones diarias. Hasta que no me han repetido la analítica recientemente no he sabido que mis glóbulos blancos habían vuelto a valores totalmente normales (después de más de 3 años!).
Aunque no sabía la causa de porqué estaban elevados, tenía cierta preocupación y la verdad ahora estoy más tranquila gracias a esta maravilla de planta. En este caso buscaba su efecto regulador sobre el sistema inmunitario y espero confirmarlo del todo cuando me hagan la siguiente revisión sanguínea.
Intentaré a partir de ahora difundir todo lo que pueda las propiedades de esta planta, remitiendo a la gente a la página web de La Dolça para que tenga una información adecuada. Muchísimas gracias una vez más por hacer lo que hacéis y por habernos dado a conocer ésta y otras muchas plantas interesantes.
Mi padre hace más de 15 años que padece de hipertrofia de próstata. Siempre ha sido tratado con pastillas, las cuales al principio le iban bastante bien, pero con el tiempo fue empeorando. Lo pasaba bastante mal porque por las noches se tenía que levantar muchas veces para orinar. El urólogo no aconsejaba operarlo a causa de su edad (va a cumplir 94 años - 2014) hasta que un día dejó de orinar por completo, lo llevamos a urgencias y tuvieron que sondarlo.
Ha llevado la sonda unos 3 años. Hace 2 años intentaron quitársela pero seguía sin poder orinar por sí mismo, así que se la volvieron a poner. En este tiempo ha tenido muchas infecciones y muchos problemas porque se le taponaba y tenían que cambiársela muy a menudo, además de los problemas que le ocasionaba el tomar antibióticos continuamente.
En agosto de 2013 leí sobre el epilobio en el blog de Josep Pàmies y decidí dárselo, pues pensé que no perdía nada con probar.
Se lo compré en extracto, pues las infusiones es imposible de hacérselas tomar. Me es mucho más fácil ponerle las gotas en el café con leche y en el zumo. Se las di durante 20 días, 20 gotas 3 veces al día.
Cómo llevaba la sonda, no pude saber si le estaban haciendo efecto. Hasta que el 5 de diciembre se la quitaron porque se le había hecho una llaga. Pensaban dejarlo unas horas sin sonda para curarle la llaga, pero para sorpresa de todos no han tenido que volver a ponérsela, puesto que ahora orina normalmente, aunque lleva pañal, porque ya no controla la orina.
Ahora le doy un bote de mantenimiento cada mes y medio, más o menos, y sólo le doy 30 gotas al día, pero parece que funciona, pues ya va a hacer 7 meses que no lleva sonda. Esperemos que siga así. Su estado general ha mejorado mucho, está más contento y come mucho mejor, hasta ha aumentado de peso, pues antes perdía el apetito a causa de las continuas infecciones y la consiguiente toma de antibióticos.
Me gustaría dejarles el testimonio de mi padre con problemas de próstata. Hace dos años le detectaron un alto índice de PSA (5,88).
En verano de 2013 mi padre empezó a tomar infusiones de epilobio con estevia. También empezó a tomar palmito en pastillas. El epilobio se lo tomaba en infusión antes de ir a dormir y se tomaba una pastilla de palmito con el desayuno. A los 2 meses, justamente para la revisión en diciembre, la analítica del PSA había bajado a 2,77.
Las revisiones que venían siendo periódicas cada 6 meses ahora se han convertido en anuales. El médico está sorprendidísimo.
En la actualidad sigue tomando la infusión de epilobio por la noche y la pastilla de palmito por la mañana con el desayuno.
Tengo un perro pastor alemán. Tiene más de 9 años (2013) y pesa 45 kg.
Hace unos dos meses y medio empezó a sacar coágulos de sangre por el pene. Eran grandes como mi mano. De momento no hice caso, pensé que quizás se había lastimado con alguna zarza o algo parecido. Pero al ver que a al cabo de unos días no mejoraba, lo llevé al veterinario. Este le hizo un tacto rectal y me dijo que tenía hiperplasia prostática, o sea que tenía la próstata más grande del normal. Me propuso caparlo. Yo le pregunté si había alguna otra solución. Me dijo que habían salido unas pastillas nuevas, que las tendría al cabo de 3 días.
Antes de probar con las pastillas se me ocurrió ponerle a trozos, junto con el granulado, un trozo de hoja de la planta kalanchoe pinnata, tanto por la mañana como la tarde. Le daba sólo una hoja al día. El día siguiente el perro ya no sacaba sangre. Le seguí dando una hoja de la kalanchoe al día, aproximadamente durante un mes y medio.
El perro ya no ha sacado más sangre y orina bien y tiene el pelo reluciente como no lo había tenido nunca. Ahora durante unos días no le doy kalanchoe porque creo que no se bueno darle tan seguido.
Yo no puedo asegurar que la curación sea por la kalanchoe pero sé que no le he dado ningún medicamento, pues ya no fui a buscar las pastillas que el veterinario me quería recetar.
Soy un hombre de 62 años (2012) y hace seis años empecé a notar una reducción del flujo de orina.
Me han estado controlando la próstata agrandada periódicamente desde entonces. En noviembre de 2011, y debido a factores emocionales, sufrí una obstrucción completa de las vías intestinales y urinarias que provocaron que me aplicaran un catéter.
He sido vegetariano desde hace muchos años y desde enero de 2012 no he consumido nada de alcohol, cafeína, azúcar ni edulcorantes artificiales, ningún producto refinado, ni lácteos, ninguna grasa saturada, ni comidas picantes. Sin embargo, ahora estoy tomando la droga Duodart, según prescripción de mi médico. Esto parece tener poco efecto ya que la próstata sigue siendo muy grande y la lectura de sangre de PSA fue de 16 mcg / L.
En los últimos años he estado usando EFT (Técnicas de Liberación Emocional), tapping para aliviar problemas emocionales y la Sanación Reconectiva me ha ayudado a sanar a otros. Todo esto ha ayudado sin duda a mi recuperación.
He cambiado mi urólogo en abril de 2012 porque al primero no le gustaban las preguntas ni ofrecía explicaciones. Fue entonces cuando mi esposa descubrió horticoles Pàmies en Balaguer (Lleida) y los vídeos de Youtube de Josep Pàmies que explican los beneficios de la estevia y del epilobium parviflorum, la hierba de flores pequeñas que ayuda rápidamente a los hombres a recuperarse de los molestos síntomas de la prostatitis.
Después de tres meses de comenzar a tomar infusiones de epilobium (tres veces al día endulzado con estevia), el PSA disminuyó drásticamente y pasó de 8,45 a 5,7 y finalmente a 4,0 mcg / L. Al mismo tiempo, el volumen de la próstata se redujo desde un enorme 107 cc a 35cc, un nivel normal para mi edad.
Creo firmemente que mi progreso, combinado con los ejercicios para aumentar el flujo de sangre a lapróstata y para fortalecer los músculos de vejiga, me permitirá orinar con normalidad cuando me retiren próximamente el catéter.
¡Lo único que lamento es no haber descubierto el epilobium hace seis años! Estoy seguro de que todos estos problemas se habrían evitado si hubiera tomado este agradable té desde el descubrimiento de mi problema de prostatitis.
Actualmente tengo 60 años (2013). En julio del 2008 me detectaron “aumento prostático”. En mayo del 2010 fui al urólogo pues empecé a tener dificultad para orinar. La analítica dio un psa de 18. En febrero del 2011 me hicieron otra analítica y esta dio un psa de 23,1, muy alto. Me cambiaron el tratamiento y me recetaron Duodart. En octubre del 2011 me realizaron otra analítica y el psa había subido aun más: 23,3.
En este punto del tratamiento pienso que la solución, si existía, tenía que buscarla yo, pues mi urólogo me sugería la operación.
Lo primero que hice fue quitarme de golpe leches, yogurt, queso, toda la bollería y todo tipo de azúcar. Después, de forma gradual, dejé de consumir carnes, embutidos, sustituí la comida chatarra de los super por la elaborada en casa (mayonesa, tomates fritos etc.), el pan de plástico de las panaderías (pues a éste le echan manteca de cerdo en polvo, entre otras porquerías, me lo ha confirmado un panadero con el que tengo mucha amistad), por pan integral de espelta y/o centeno. También adapté un poco la dieta de acuerdo a mi grupo sanguíneo.
En esto que, por primera vez, leo las indicaciones del Duoart y veo que tiene el E-110, un colorante tóxico. El E-110 (amarillo anaranjado) puede provocar reacciones alérgicas. En 1984 se le acusó de ser cancerígeno. Lo primero que te preguntas: ¿Qué hace un colorante tóxico en un medicamento? ¿Qué necesidad hay de darle color a una pastilla? ¿Es más efectivo el medicamento con este tóxico? ¿Por qué no un colorante natural, que los hay?
Empiezo a tomar en ayunas epilobio, ortiga, cola de caballo y estevia (una cucharadita de cada hierba) y un buen puñado de pipas de calabaza. Repito la misma infusión por la tarde. Y dejé de tomar el Duodart.
El día 13 de noviembre del 2012 el urólogo me manda otra analítica. En esa fecha llevaba tomando las infusiones unos 50 días. Al abrir los resultados no cabía de alegría, el PSA prácticamente había desaparecido. De 23,3 ahora tenía 0,18.
Cuando el medico vio la analítica me retiró el Doudart (no le dije que había dejado de tomar el medicamento). En su lugar me recetó Tamsulosina Teva. Con curiosidad leo que tiene el E-171 y el E-172. Me informo y resulta del E-171 (Dióxido de titanio, colorante blanco de origen mineral) se ha dicho que puede bloquear la respiración celular, en especial en riñones e hígado. Y del E-172 (Óxidos e hidróxidos de hierro colorante mineral amarillo) se dice que puede resultar tóxico en cantidades elevadas. Tampoco tomé este medicamento. Seguí con mis infusiones y las pipas de calabaza.
Para probar estuve dos meses seguidos sin tomar epilobio, ni estevia: de abril a junio de este año, sin ningún problema. Ahora vuelvo a tomar epilobio, junto con la estevia, porque me ha vuelto a salir el pelo completamente, como cuando tenía 35 años. Pienso que es por el epilobio.
Hago una hora de yoga por las mañanas tres días a la semana y 3 días a la semana me voy a correr unos 18/22 km. Soy prácticamente vegetariano (quitando la paella de los domingos). Me encanta andar y correr por las montañas, no siento ningún cansancio (creo que esto es por los 2-4, a veces 5, dientes de ajo que tomo en el desayuno) y, sobre todo, soy muy feliz de haberme solucionado un buen problema de salud.
Doy gracias a Dulce Revolución, y tantas otras personas, que de forma desinteresada ponen sus conocimientos y experiencias a disposición de los demás.
Hace siete años en un reconocimiento médico de empresa me identificaron un PSA de 4,3. Fui pasando revisiones periódicas, pero al segundo año me detectaron un tumor en el riñón derecho y me tuvieron que quitar el riñón. Seguía con revisiones periódicas y los valores de PSA siempre se mantenían entre 4,3 y 4,8. Cada vez aguantaba menos tiempo sin ir a orinar. En el 2010 me detectaron un quiste en el riñón izquierdo del que me operaron en julio del 2011. Al operarme me quitaron un tumor de dos centímetros de baja malignidad.
Después de la operación el PSA había subido a 9,1. Localicé epilobio y comencé a tomarla de la siguiente manera:
Desde abril de 2011 hasta septiembre la tomé dos veces al día y por novenas (9 días tomándola y 9 días descansando). Entonces el PSA ya me había bajado a 5,4. La dejaba de tomar 10 días antes del análisis de sangre. Desde mediados de septiembre hasta ahora la he tomado todos los días dos veces al día, por la mañana (en ayunas) y por la noche o media hora antes de cenar. Solo he descansado una semana en enero.
Los beneficios que he podido comprobar son que a nivel psicológico me encuentro más tranquilo cuando tomo epilobio y puedo aguantar más tiempo sin pasar por el baño. Además el PSA me ha bajado desde el último análisis a 5,4 (Septiembre). Otro síntoma que tenía, aunque no sé si tiene relación con la próstata, era un dolor al final de la última vertebra que me impedía conducir o estar mucho tiempo sentado y que me desapareció como a los dos meses.
También he comenzado a tomar una vez al día, normalmente por la tarde, una infusión para el ácido úrico, pues lo tengo alto (ortiga, diente de león, cola de caballo y estevia) y un régimen bajo en carne; pero hasta que no pase un mes y me haga análisis no sé sus resultados.
Quiero compartir mi experiencia con las plantas medicinales. A mi hija le salió una verruga en el pie. La llevé a la pediatra para que nos dijera qué teníamos que hacer y me dijo que la llevara al hospital para que se la quitaran. Yo encontré un poco fuerte llevar a la niña a un hospital por este motivo y entonces reflexioné sobre la importancia de ser coherentes con lo que creemos y nuestras prácticas. Cogí la planta verruguera (celidonia) y le puse en el pie el zumo naranja que sale de las ramitas de la planta durante 15 días.
Le ponía un poquito de zumo de la planta por la noche cuando se iba a dormir y por la mañana antes de ir a la escuela. Al final ella salía sola al balcón y rompía una ramita y se la frotaba ella misma en su pie, siempre sobre la verruga y "voilaaaa"!! Así que desapareció la verruga y, además, le he hecho una reflexión a mi hija sobre la confianza que debemos tener en las plantas medicinales para curar nuestra salud y la importancia de aplicar nuevas prácticas en nuestras vidas cotidianas.
Hola, me llamo Quim Vilanó y vivo en Barcelona. Tenía hongos en los pies y lo he solucionado con el vinagre tal como escribió un testimonio en vuestra web de la Dolça Revolució. Puedo dar fe de ello. Los medicamentos como el Mycospor o el Ciclochem no funcionaron. Un abrazo.
Hace tres semanas viajaba con mi hermano mayor que es diabético desde hace diez años. Él conducía y noté que en su mano izquierda llevaba una venda. Le pregunté qué le había pasado y me dijo que se había hecho un rasguño unos días atrás y ahora la herida se estaba haciendo más grande y se estaba infectando.
Hace algunos meses yo le regalé una planta de kalanchoe daigremontiana y le recomendé que la usara. Así lo hizo. Aplicó zumo fresco colocado directamente en la herida dos veces al día. Al tercer día la herida ya había mejorado.
A día de hoy, aproximadamente 16 días después, la herida ha sanado y mi hermano está muy sorprendido. Fue un placer compartir esto. Recibe saludos.
Hola a todos, me he animado a participar para contaros como solucioné yo el tema del pie de atleta. Llevaba 20 años con este problema tratándolo con medicamentos recetados por profesionales de medicina tradicional. Estaba dos temporadas bien y una mal, durante años. Además de las típicas heridas entre los dedos, tenía mucho picor y descamación en la planta de los pies. También tengo atrofiadas las uñas de los pies (prohibidas las sandalias en verano). Hace un par de meses, encontré el remedio más natural, barato y accesible que hay en el mercado: el vinagre. Os cuento el tratamiento que yo hice.
Durante 1 mes, cada día por la noche sumergía los pies en un barreño con vinagre de vino blanco un poco caliente (tibio), unos 10 minutos, y los dejaba secar por si solos. A los 3/4 días empezaron a remitirme los síntomas. Debido a que el problema de las uñas es más persistente, he decidido seguir sumergiéndolos una vez a la semana, durante 3 meses. Espero poder ver una mejoría notable en mis uñas que ahora están negras, medio despegadas y con un sarro blanco por debajo de la uña, aunque cada vez va a menos.
Tengo una amiga que a pesar de tener los hongos controlados sigue bañándose los pies en vinagre una vez al mes y en 3 años no ha vuelto a saber de ellos.
¡Qué rabia me da haber intoxicado mi cuerpo con pastillas y pomadas y haber tenido la solución en mi casa, en el armario de mi cocina!.
Quiero comentar que el árbol del té a mi no me había funcionado del todo. Quizás lo apliqué mal, o no fui lo suficientemente constante.
Saludos.
De niña me salieron verrugas en los dedos de la mano. Mi madre me puso la hoja de epazote y sanó. Epazote o paico, en Canarias se la conoce como pasote (Chenopodium ambrosioides).
Instrucciones:
Llegó a mis manos una de vuestras plantas, la hierba verruguera (así fué como conocí vuestra "dulce revolución"). La probé y la efectividad es total: elimina verrugas y pequeñas acumulaciones de sebo. Respecto a los preparados de farmacia tiene la ventaja de ser menos agresivo con la piel.
La aplicación es fácil: picar al mortero una ramita y aplicarlo en la zona deseada; para reforzar el efecto yo lo fijo con un poco de esparadrapo. Lo he aplicado en zonas pequeñas, una vez al día, unos 30-45 minutos como máximo (porque no tengo más tiempo y el preparado se seca) máximo 2 días. He ido alternando los días, con ningún criterio especial: sólo si tenía tiempo y me era cómodo preparar las hojas y aplicármelo.
No he tenido ninguna molestia, como picor o escozor. Eran berrugas pequeñas, en la cara y cuello. De momento no han vuelto a salir.
Gracias desde Barcelona.
Me llamo Silvia y quiero explicar la experiencia que hemos tenido con el Lepidium Latifolium. Hace tres años mi marido tuvo el primer ataque de piedras en el riñón. Estuvo más de diez días para expulsar a las piedras, y el médico de cabecera sólo le daba antiespasmódicos y analgésicos. Consiguió expulsarla aplicándose electroacupuntura en el meridiano del riñón ya base de reflexología podal que le hacía yo misma (tengo titulación de reflexóloga). Al poco tiempo, buscando información sobre otras plantas conocimos el Lepidium Latifolium a través de la asociación 'Dolça Revolució' y fuimos a buscarla. Así que cuando empezó a sentir que volvía a dolerle y que empezaba el siguiente ataque de piedra, fue directamente a la planta -que está en el patio en una maceta-, limpió una hoja y la fue masticando muy lentamente , y fue bebiendo un poco de agua (porque el gusto es muy picante). Al cabo de un rato hizo la orina bastante oscura y desapareció el dolor.
Después se ha encontrado cuatro o cinco veces más, pero siempre hace lo mismo: Cuando empieza a tener molestias en el riñón o en el conducto urinario toma una hoja de la planta y la mastica lentamente. Siempre ha funcionado y no ha tenido más ataques de piedra. Alguna vez que no se ha ido del todo la molestia, hace una segunda toma al cabo de unas horas y desaparece del todo. El tamaño de la hoja es de unos 8 x 4 cm. (sin contar la cola, que también se come), y si las hojas que tiene la planta son mayores, las parte y deja la otra mitad en el frigorífico por si le hiciera falta una segunda toma. Para amortiguar el sabor picante, generalmente le acompaña de agua o infusión fría de stevia.
También quiero explicaros que el pasado mes de julio mi perro cogió una infección de orina bastante importante. Cuando nos dimos cuenta hacía algo de sangre con el pipí. Empecé a darle infusión preparada con un vaso de agua con una hoja fresca de Lepidium (también 8x4cm. aprox.) y media cucharadita de cola de caballo y media de tomillo (ambas secadas). Es un perro acostumbrado a comer de todo (no le damos pienso) y no tiene problema para bebérselo. Le di la infusión (ya enfriada) en ayunas por la mañana durante 4 ó 5 días, una sola toma. Él iba bebiendo tanto como quería. Al principio se lo bebía todo, y los dos últimos días no lo acababa. Cuando lo llevamos al veterinario para asegurarnos de que ya estaba bien, la infección había desaparecido.
Soy Víctor Montañés, de los Amigos de Cuba de Lleida. Mi caso es muy sencillo, pero contundente. Se trata de la enfermedad conocida como “Queratitis actínica”, que es el endurecimiento de la piel, especialmente la de la cabeza por aquellos que somos calvos, con un poco de irritación, que acaba formando una piel dura encima. Se van formando manchas o plaquetas. Es una enfermedad que su tratamiento es quemar la piel afectada con nitrógeno líquido. He sufrido este remedio y otros, como pomadas que queman estas plaquetas, cremas, etc.
Todo el mundo dice que es un proceso degenerativo de la piel, que forma células precancerosas. Aunque no sea una enfermedad grave sí que molesta, y normalmente va aumentando el número de placas, extendiéndose a la cara.
El remedio, que ya conocía pero que no relacioné con lo que yo tenía, es aplicar la planta llamada llantén. Se encuentra en muchos lugares y es fácil reconocerla. El hecho es que Paulí Boada, uno de los invitados a la Mesa Redonda sobre “Curaciones con plantas medicinales o terapias naturales” en la Feria de Alimentación y Salud de este noviembre 2011, me convenció de utilizarla para mi piel puesto que, a pesar de todas las terapias oficiales, estoy sufriendo esta enfermedad desde hace muchos años.
Es totalmente real que, después de masticar algunas hojas y puesta la pasta encima de las plaquetas, en cuestión de dos o tres noches la piel ha aparecido casi del todo limpia, creo que curada, cuando antes no había manera de curarla. Lo más curioso es que la piel vuelve a adquirir sensibilidad, se vuelve a hacer de carne, y no de piel dura, insensible. Es casi un milagro. Lo hago por la noche, con un esparadrapo cubriendo cada aplicación. No utilizo muchas hojas. A veces con una hay bastante porque las manchas o plaquetas no son grandes. A veces son de 2 o 3 milímetros, las más normales, y una hoja picada casi cubre una zona de 1 cm2. Pero puesto que el remedio es abundante (de hojas tiene muchas el llantén) se pueden masticar 2, 3 o 4 para aplicar a cada punto.
Lo explico por si alguien que tenga el mismo problema lo quiere usar, porque creo que le va a ir bien, muy bien. Un agradecimiento a todos, a Paulí, a Pàmies, y a todos los que hacéis posible que estos remedios y explicaciones lleguen a la gente. En la medida que pueda pongo mi experiencia, pequeña, a vuestra disposición.
Probé todo tipo de fungicidas, en crema y en pastillas, estuve en tratamiento cerca de 4 meses y aquello no pasaba. La solución no fue ningún fármaco, la solución fue: vinagre.
La receta: después de la ducha, en un balde se prepara un baño de la parte infectada en vinagre puro, secándolo suavemente después con una toalla limpia. He de decir que no duele, sólo pica un poco el primer día, después, ni siquiera eso.
Tras 7 días consecutivos con la misma práctica, la infección desapareció completamente hasta el día de hoy. La explicación es que los hongos se establecen en un entorno de pH básico: es su comida; al tratar la parte infectada con el vinagre, la piel se torna 100% ácida, con lo que los hongos simplemente mueren de hambre.
Espero que este fácil método beneficie a muchas personas.
Hola. Es buenísimo el vinagre para el tratamiento de los hongos en los pies. Había gastado un montón de dinero en cremas y ungüentos pero ni se quitaba la picazón ni había mejoría. Desesperada por la picazón y buscando otros remedios encontré la solución del vinagre. El tratamiento fue el lavado de pies con agua con vinagre y compresas una vez al día durante por lo menos 8 días. Después que dejé de hacerme el tratamiento no he tenido molestias y cuando siento que me empieza cierta picanzoncilla vuelvo a hacerme el tratamiento y se me quita.
El resultado es excelente y se explica porque los dermatofitos no pueden vivir en medio ácido y, aunque el pH de la piel es ligeramente ácido, el vinagre ayuda a mantener un ambiente no propicio para su desarrollo. Me han dicho que el limón también es bueno pero con la desventaja que expuesto a la luz puede manchar la piel. Así que yo recomiendo el vinagre, muchísimas gracias por mantener ese sitio en la web. Un dulce saludo de los usuarios de la medicina natural.
Calculo que fue hacia el año 1995 que me empezaron a salir verrugas en los dedos de las manos. Cada vez había más y se hacían más grandes. Fui a varios dermatólogos que me las quemaban con nitrógeno líquido, me recetaban productos de farmacia totalmente inservibles, que sólo hacen que ensuciar.
Cuando ya hacía 5 años desde que me había salido la primera, aquello cada vez iba a más. Tenía una verruga que ocupaba casi toda la tercera falange del dedo índice de la mano izquierda y otras que me tapaban 3/4 partes de las uñas en las dos manos. Era muy desagradable.
Un amigo mío me las vio y me dijo que conocía una planta que las curaba. No anduvimos más de 100m para encontrarla. Se trataba de la Celidonia o hierba verruguera (Chelidonium majus). Pintándome las verrugas de amarillo con esta hierba, fue cosa de unos 3 o 4 meses que un buen día vi que se estaban secando y fueron haciendo una costra y la misma semana cayeron sin dejar ningún rastro!!!!. Os aseguro que aquel día estaba muy contento.
Es difícil decir cuántas veces me ponía, pues cuando marchaba de fin de semana la tenía al lado, porque es fácil encontrarla, pero entre semana en un piso en Barcelona la hierba no vivía.
Los fines de semana me ponía 2 o 3 veces al día. Me traía algunos tallos a Barcelona y las dejaba en un vaso de agua para poderme poner entre semana, pero a veces en invierno me pasaba 2 o 3 semanas sin poder cosechar. El objetivo era pintarme las verrugas siempre que podía.
En resumen, yo lo que hacía era romper el tallo y entonces me pintaba la verruga con el líquido amarillo que sale, cuando dejaba de salir volvía a romper el mismo tallo un poco más arriba y así hasta que agotaba incluso las hojas.
En todo caso, yo creo que aplicándolo una vez al día sería suficiente.
Como estoy haciendo mis pinitos con agricultura orgánica en el jardín, dejo crecer la ortiga por sus beneficios para fortalecer los plantines y así mismo para fortalecer y limpiar nuestro organismo (hemos hecho un grupo de principiantes en horticultura con algún que otro veterano que nos presta su experiencia). Hace dos días me rocé con esta ortiga un par de veces.
Enseguida se me ocurrió que si el aloe era buen remedio para varios problemas de piel, ¿por qué no para el tóxico de las púas de la ortiga? Me unté directamente el jugo de la planta y en seguida empezó a aliviarse y disminuir la sensación de picor. En pocos minutos había desaparecido hasta los sarpullidos y gradualmente la picazón.
¡Cuánta medicina tenemos a nuestra disposición en la Naturaleza!
Un abrazo, y mil gracias por vuestra labor.
Padecí psoriasis durante 12 años. Esta enfermedad cubría todo mi cuerpo, desde los pies hasta la cabeza, mis partes íntimas, en el recto, detrás de las orejas, no había espacio donde no hubiese psoriasis.
Busque solución en la medicina alopática. Los médicos me dijeron, una y otra vez, que no tenía cura, pero yo no me lo creía y para mí decía que sí, que esto tenía cura, y ese pensamiento era firme, consistente, tenia fe absoluta que esto se iría. Al cabo de esos 12 años, un osteópata se cruzó en mi camino y viendo el grado de desesperación que me atenazaba me dijo “Te voy a mandar una flores de Bach que se llaman Rescate”. Me indicó la cantidad que debía tomar y al mes y medio, quizás dos, mi psoriasis me abandonó y dejó mi cuerpo limpio como si no hubiese pasado nada. La dosis era una botella de agua de 1/4 de litro y 4 gotas dentro. Tomaba esa botella a lo largo de todo el día.
Actualmente no tomo nada, es más, cuando desapareció el problema dejé de tomarlas y hasta ahora.
Creo que en mi curación, además de las flores, tuvo mucha importancia mi actitud y un deseo de superar aquello. Cualquier cosa que se manifieste en el plano físico, como la psoriasis y otras enfermedades, tiene mucho que ver con un estado mental muy desordenado y al cual hay que serenar. Para ello, hay que encontrar lo que produce ese desorden. Las causas pueden ser múltiples y algunos casos como el mío, eran varias a la vez.
Saludos
PD. El bote de Las flores de Bach me costo 10€
Os escribo para dejar mi testimonio de cómo he solucionado mi deshidrosis en las manos. He tenido los dedos de las dos manos completamente abiertos. Los médicos suelen dar corticoides - esta vez no los usé. He ido al mar dos veces al día. El agua de mar es lo único que me calmaba el picor, así que me traía agua de mar a casa, e iba poniendo las manos en un balde con esa agua cada vez que sentía el picor (hay que secarse muy bien las manos cada vez que se mojan). Fue la única solución para que no me rascara mientras dormía. También hay que hidratarse las manos con alguna buena crema. Probé muchas, incluso aloe puro directamente de la planta, aún así, no se me cicatrizaban totalmente.
Hasta que por fin di con RESCUE CREAM. Al día siguiente ya no tenía ninguna herida abierta. Sigo cuidando las manos con esa crema y usando guantes de algodón para tocarlo todo, ya que una gran mayoría de personas que tenemos deshidrosis también somos alérgicas al níquel, y el níquel está en casi todos los objetos, llaves, pomos puertas, palo de la fregona, etc...
También me acostumbré a cambiar la mitad del café que tomo por infusiones relajantes como: amapola, tila, estevia y salvia- porque son las que me gustan, seguro que hay muchísimas más relajantes- ya que la deshidrosis se nos suele disparar en situaciones ‘’con los nervios a flor de piel’’. Nunca mejor dicho.
Hacía dos o tres años que me había salido una verruga en el cuello, junto a la oreja, de unos 3 mm de diámetro y un grueso de 1 - 1,5 mm. Durante este tiempo me había caído un par de veces, pero volvía a salir a los pocos días. Siempre tenía el aspecto de estar seca.
Empecé a frotarla con la planta aloe vera, dos o tres veces al día, haciendo presión con un trozo de hoja, a la que previamente le había sacado la piel exterior de una sola cara. Pasaron 6 o 7 días sin que notara ningún efecto. Me cayó sin darme cuenta. Ahora hace ya un mes. De momento no se ha reproducido. Ha quedado sólo una pequeña marca rugosa.
Cuando tenía unos 8 años me empezaron ha salir un montón de verrugas comunes en las palmas de las manos. Al principio tenía pocas, pero al cabo de más de un año tenía las manos llenas. Entonces mi madre me dijo que la planta hierba verruguera (Heliotropium europaeum L.) quitaba las verrugas y empezó a aplicarme las hojas directamente a las verrugas, unas 3 o 4 veces al día.
La planta puede ser venenosa si es ingerida, pero para la piel solo basta con coger unas hojas y refregarte varias veces hasta que suelte un líquido verde. Si se guarda una rama en la nevera se conserva unos 3 o 4 días.
Al cabo de un mes, más o menos, las verrugas habían desaparecido, sin ninguna molestia, y hasta ahora no me han vuelto a salir. Para mí es la mejor manera de deshacerse de este tipo de verrugas, pero no sé si valdría para otros tipos u otros problemas de la piel.
He padecido durante muchos años, en épocas de estrés, de psoriasis en los codos. No es muy fuerte, pero lo suficiente para ser bastante molesta, ya que me pica mucho. Hace unos meses, una amiga mía me habló de una receta del siglo XI, de la farmacopea europea del codex francés, que se llama "linimento oleo-calcáreo". Me mandó un botecito que ella prepara (es monja de clausura y hace jabones totalmente naturales y medicinales con macerados de plantas y una cremita por encargo que vende en su convento) y utilizándolo todos los días, a los quince días me desapareció por completo. Es una receta superfácil. Hay un montón de variantes en un sitio que se llama mendrulandia, en el hilo "crema para encamados". Así es cómo yo he aprendido a preparar la receta básica:
Se cogen 2 recipientes, yo uso los de cristal de mermeladas o de conservas. En uno se echa el agua de cal y en el otro el aceite de oliva con la cera de abejas. Se ponen los dos recipientes al baño maría, hasta que se disuelva la cera en el aceite. No se debe pasar de los 60-70 grados en el caso del aceite de oliva.
Se incorpora el aceite en el agua poco a poco mientras se bate (yo uso una minibatidora de café) hasta que se enfríe. Lo mejor es hacer un baño invertido, que es como el baño maría, pero en vez de calentarlo, se ponen muchos cubitos y agua fresquita. ¡Y ya está!
El agua de cal se hace con unos 20 g de cal viva o apagada en un litro de agua. Se la deja actuar toda la noche y se cuela al día siguiente con un filtro de café para que no pasen los restos.
Este preparado sirve para las quemaduras, psoriasis, dermatitis, piel atópica, para el cambio de pañal en bebés etc... Hay toda clase de información en la página que he dado y por la red.
Aporto una experiencia personal sobre la cura de las verrugas.
Una dermatóloga me diagnosticó una lesión solar en forma de verruga que, según ella, requería tratamiento quirúrgico. Recordando experiencias anteriores con el aloe vera empecé a usarlo sobre la verruga y esta casi desapareció.
Pelaba la hoja de un lado y la aplicaba. La aplicación era varias veces al día, inclusive, cuando podía, dejaba el aloe sobre la verruga. Al principio se produjo una irritación y después empezó a hacerse pequeña. El tiempo total quizás fue alrededor de un mes.
Cuando volví a la dermatóloga, esta miró con cara de incredulidad y dijo que ya no era necesario hacer nada.
La idea de hacer esto surgió de una experiencia anterior. Un día me apareció en el borde de un párpado una bolita dura. Empezó a crecer y fui a la dermatóloga. Ella le dio un nombre que no recuerdo y propuso el tratamiento quirúrgico. Yo quedé de pensarlo. Mientras tanto, todas las mañanas empecé a usar la hoja de aloe pelada y procesada como tónico facial, sin asociar esto para nada a la bolita del parpado.
Pasó un tiempo, no recuerdo cuanto (esto fue hace varios años), y un día me di cuenta que la bolita había desaparecido.
Mi problema empezó en invierno de 2007. Cuando me quitaba los calcetines por la noche sentía un picor entre los dedos índice y corazón del pie derecho. A medida que se acercaba el verano, el picor empezó a ser más insistente. Ese mismo verano acudí por primera vez a la consulta del médico. Me recetó Canespie crema para aplicarme 2 veces al día después de lavar y secar los pies y unos polvos para que los aplicase en los zapatos. En un principio el picor cedió.
Durante ese otoño y siguiente invierno los picores regresaron y sin acudir al médico yo seguí con el tratamiento. Esta vez no hubo ningún tipo de mejoría. Al llegar el verano el problema empeoró, ya que empezó a picarme entre los dedos de todo el pie y al llegar agosto de 2008 la piel se me abría y sangraba. Al mismo tiempo, en las palmas de las manos me salieron unas pequeñas vesículas blancas que también causaban picor. Regresé al médico y me dijo que lo que tenía era deshidrosis, una enfermedad de la piel de origen desconocido que se suponía tenía que ver con el estrés.
Está vez me recetaron una crema con corticoide y al mismo tiempo me derivó al dermatólogo. Las heridas desaparecieron y el picor de las manos también. El picor del pie no era tan agudo. Cuando fui al dermatólogo corroboró el diagnóstico y me dijo que era algo totalmente aleatorio, que tendría épocas mejores y épocas peores, aconsejándome que utilizase la crema corticoide. Pase el siguiente año muy molesta. El verano de 2009 y el verano de 2010 fueron una tortura con el pie lleno de heridas constantemente.
En junio de 2010 me percaté que las uñas de los pies habían pasado a ser oscuras y sobre todo uñas pulgares y meñiques de ambos pies muy oscuras y gruesas y en parte deformadas. Compre por mi cuenta en la farmacia un producto de Dr. School que aplicaba con un pincel en las uñas después de limar la parte superior. Como por arte de magia el picor desapareció. Me duró una semana.
Volví al médico, le comente mi sospecha que tenían que ser hongos. Me remitió a cremas fungicidas una vez más, también me hizo saber que los tratamientos orales para hongos eran realmente dañinos para órganos internos y me lo desaconsejaba totalmente.
Pasó el tiempo, y yo seguía con el pie hecho un verdadero cromo. En febrero de este año un buen día me empezó a picar entre los dedos anular y corazón del pie izquierdo. De la misma manera que en el otro pie, empezaron las grietas en la piel con un picor muy intenso.
Fue así como me puse a navegar por internet hasta dar con la página de Josep Pàmies en la que aconsejaba el vinagre. Empecé el tratamiento con el vinagre en abril y sumergí los pies en vinagre durante 15 días seguidos. Lo primero que noté fue como una sustancia blanca y gelatinosa se iba desprendiendo del pie junto con piel muerta. Creo que toda la zona de los dedos de ambos pies se renovó de piel nueva durante esos 15 días. Ahora, una vez al mes, coincidiendo con corte de uñas, sumerjo los pies en vinagre durante 3 días. Los picores no han vuelto y noto las uñas cada vez más claras y menos deformadas. Lo más oscuro está en la parte superior de la uña. También he seguido el consejo de no cortar demasiado, sobre todo en las esquinas, cortar en recto.
Mi marido también está siguiendo el tratamiento. Sus uñas eran una verdadera catástrofe. Siguen estando feas, aunque parece que poco a poco van aclarando. Para mi lo más importante es que durante más de 5 meses no he vuelto a sentir picor, un verdadero alivio.
Me encontré con mi dermatólogo el cuál al comentarle el tratamiento dijo: "Un ácido..... tiene sentido". También visité a mi médico de cabecera y me agradeció el consejo diciéndome que lo iba a aplicar a su hijo.
VINAGRE, VIVA EL VINAGRE.
Yo tuve un problema con un liquen plano en el pene, por el que una dermatóloga ortodoxa pretendía hincharme a corticoides horrorosos y carísimos. Me apliqué zumo de Kalanchoe dagremontiana, al menos 3-4 horas por día, con un preservativo, renovando diariamente el zumo. En unas semanas acabé con un año y pico de sufrimiento. Los efectos de suavizar la piel eran rápidos, en un par de días. Esto fue en invierno. De uvas a peras todavía lo hago por si se pudiera reproducir y porque todavía me queda alguna señal, un poco rojo.
Hace un tiempo estuve en los invernaderos de Pàmies y me llevé celedonia para una verruga. Os cuento mi experiencia.
Soy una persona muy constante, y esa constancia la apliqué a los tratamientos que seguí con la celedonia.
Con la celedonia, al principio la verruga se me hizo un poco más grande al mismo tiempo que se iba oscureciendo y poniendo dura. Tras unos 10 días parecía como que tuviese una costra o se estuviese secando. Rasqué un poco y se me cayó una capa, parecía una costra. Mi decepción vino cuando comprobé que debajo seguía estando mi verruga, con el mismo tamaño original. Pero como soy persistente, seguí aplicándome el jugo del tallo de la celedonia. Al día 13, más o menos, se formó otra costra y la volví a rascar y se me cayó. Lo que quedó debajo fue una verruga mucho más pequeña que la original y oscura. Así que seguí dándome con la Celedonia hasta el día 15, más o menos. Lo que quedaba se me terminó de caer, y ahora no queda nada. Funcionó!
Tengo 76 años (2014) y un problema de próstata. La oncóloga que me atendió a finales de julio 2014 me había dicho que irremediablemente al cabo de un mes necesitaría radio y quimioterapia sin remisión. El ph, con la tira reactiva, me marcaba 5.
En una visita a la Dolça me aconsejaron el kalanchoe, la dieta alcalina y la bebida de la mezcla de agua de mar + agua normal + zumo de limón + bicarbonato; además de la infusión de estevia, mezcla de hierbas para la próstata y hoja de kalanchoe.
Estuve tomando Kalanchoe dos veces al día, el tamaño de un carnet de identidad cada vez. En mi alimentación introduje el pan integral, elimine las carnes rojas, etc., o sea lo normal para una alimentación sana. El agua de mar hace unos dos años que la tomo, medio vaso normal al día y en ayunas. En cuanto a la infusión, la tomo durante el almuerzo y alguna vez más al día. La compongo de un vaso de agua de mar, cuatro vasos de agua normal, el zumo de dos limones y una cucharadita de bicarbonato. También tomo una infusión de un par de hojas de kalanchoe, una cucharada de las hierbas para la próstata y una cucharadita de estevia. Me reviso el PH con las barritas reactivas, sumergiendo una en la orina. He pasado de 5 a 7.
A finales de julio 2014 la oncóloga, que también es homeópata, se extrañó de que mi estado había cambiado y me mandó solo diez sesiones de radio. Le dije que había tomado kalanchoe y en voz baja me dijo que lo siguiera tomando y me citó para el 20 de octubre de 2014. Ese día me confirmó que el psa se había normalizado casi totalmente y me volvió a citar para dentro de tres meses. Le indiqué que continuaba con el kalanchoe y me dijo que siguiera, que entre eso y la radio estaba todo casi normalizado. La tira reactiva para el pH me marca ahora entre 6 y 6,5.
Este es mi estado y mi historia.
Hace unos meses pedí unas plantas de perilla ya que mi hija tiene dermatitis alérgica. Ella la toma comida en hojas y se la pone en la piel triturada con aloe vera. Le ha ido genial.
También quiero contar que yo periódicamente sufro de cándidas. Pues bien, tan desesperada estaba de que las cremas que me mandan no me hagan absolutamente nada, que probé lo que me comentaron sobre el yogur natural y le añadí perilla. Se me ha curado totalmente. He entrado muchas veces en foros de Internet para buscar solución a las cándidas y he visto la desesperación de las mujeres que las sufren. Debo recomendar la perilla para este problema, ya que para mí ha sido un milagro.
Para el tratamiento de la dermatitis alérgica de mi hija se comía hojas de perilla y se aplicaba un preparado sobre la piel por la mañana y por la noche. Se pelan 5 o 6 hojas grandes de aloe vera naturales (me imagino que también valdrá con gel de aloe vera comprado) y se baten en una batidora junto con 9 o 10 hojas de perilla también grandes. Se cuela y se guarda en la nevera en un tarro de cristal. Últimamente ha dejado de tomar las hojas de perilla comida, ya que le hace más efecto aplicado el preparado sobre la piel. Solo llevamos unos meses haciéndolo y la dermatitis le ha mejorado una barbaridad.
En algunos sitios ya no tiene nada y tenía por casi todo el cuerpo. Los brotes que le han quedado están en los pliegues de brazos y piernas, por la parte donde se flexiona. Estas partes son las primeras que se le afectaron. Cuando empezó con la dermatitis tenía dos añitos, ahora tiene 24 (2012) y ni te cuento los dermatólogos que hemos visitado. Estoy segura que de los pliegues también terminará desapareciendo, pero creo que necesitan más tiempo. En las partes del cuerpo que se le ha ido le queda marca de lo que ha tenido, pero no le rebrota (en estas partes también se sigue aplicando la mezcla). El picor calma enseguida y la inflamación al ratito.
Sobre la perilla en la candidiasis, yo llevaba unos dos años así. Cada cierto tiempo aparece y es un suplicio: escozor, picor, inflamación y una gran cantidad de cremas distintas. Había entrado en muchos foros para saber más sobre el tema y me enteré que, dentro de los remedios naturales, se utiliza el yogur natural y lavados con vinagre y bicarbonato.
Probé con los lavados de vinagre y agua (el bicarbonato en algunos sitios lo desaconsejan por destruir la flora). Me pareció lógico que si la perilla en la dermatitis bajaba el picor y la inflamación, también pudiera tener los mismos efectos en la piel de la vulva.
Por lo que cogí un yogur y cinco o seis hojas de perilla y lo triture y guardé en la nevera.Me hice lavados de un litro de agua en una botella y un buen chorro de vinagre, después me secaba con una toallita limpia y me aplicaba, con un algodón, la perilla y el yogur.
Desde la primera aplicación noté bienestar. El picor se calma de inmediato y la inflamación baja poco a poco. No lo he probado, pero puede ser que la perilla sola triturada y aplicada en la zona sea igual de efectiva. En tres días estaba completamente bien, pero seguí aplicándolo otros tres días más, por miedo a que volviese.
Estoy muy agradecida.
Mi padre tiene 92 años (2013) y hace 4 años le salieron llagas en los pies. Dejó de caminar, con lo cual, al estar encamado o sentado le costó mucho de curar. Se tomó las pastillas que le recetó el médico y con tiempo y mucha paciencia se curó. Fue fundamental disponer de un colchón anti escaras.
Hace un año, aproximadamente, las llagas volvieron a la carga. Probamos con cremas, apósitos de plata, lavado de los pies con agua con sal, etc. Tenía incluso fiebre baja y no terminaba de estar bien.
Mi mujer comentó que en la TV habían explicado que una persona secuestrada en África por terroristas, al recibir un disparo fortuito por un arma, le curaron con miel y se le había curado perfectamente. Yo pensé, con probar no pierdo nada.
Fue ponerle la miel y cesar la fiebre el mismo día. No ha tenido más fiebre desde ese día, y ya llevo 3 o 4 meses, las llagas de los pies están totalmente curadas y la de la espalda con un pequeño agujero casi cerrado del todo, que está limpio y sin sangrar. Lo que es importante en este tratamiento es intentar que no apoye mucho la parte de la llaga en el colchón, aplicar miel y asegurar una buena ventilación. El aire es fundamental, por lo tanto, nada de vendas.
La miel se la apliqué abundantemente, la que admitía la herida, una vez al día. Si se pone mucha no pasa nada, pues el calor del cuerpo la derrite y chorrea. La herida debe quedar bien cubierta. En los pies aún le pongo, pues siempre queda alguna pequeña escama y así cura mas limpiamente. También comía miel en el desayuno con la leche, aunque lo que cura es la aplicación en la herida.
Mi hija llevaba más de 3 meses con un hongo en un dedo de la mano. El hongo parecía un pedacito de coliflor pegado a la uña, un poco áspero. Le molestaba al tocarlo o si algo le rozaba.
Los médicos le daban antibióticos y pomadas, pero no se le quitaba y cada vez le molestaba más.
Un día se puso un algodón empapado de vinagre de manzana encima de la uña y lo dejó toda la noche. Al día siguiente se le empezó como a desmoronar y, para sorpresa de las dos, su dedo quedó como nuevo y su uña se recuperó.
Hasta el día de hoy el hongo no volvió.
A una amiga mía le explotó un termo (aparato para mantener calientes los líquidos). Fue a urgencias y le pusieron una pomada, Silvederma, que en lugar de aliviar el dolor la hizo sufrir mucho.
El médico le había dicho que ella misma se podía curar la herida cada día. Como esta amiga vive ante nuestro centro social, entró a enseñármelo. Tenía una parte de la cara, cuello, el pectoral y los dos pechos con ampollas. Me pidió la pomada de las abuelas que yo hago y se puso en mis manos.
Empecé por lavarlo todo con agua de tomillo, hierba del traidor o consuelda menor (prunella vulgaris) y llantén. Una vez limpio le puse el ungüento poco a poco y encima hojas de llantén escaldadas, que ayuda a cicatrizar. La vendé con ropa de algodón y después le puse un pañuelo en la cara.
Al primer día ya me dijo que se sentía mucho mejor y así lo repetimos durante 13 días. Ahora tiene una cara y pechos sin ninguna señal de nada. Yo creía que en las zonas donde había la piel más levantada quedaría alguna cicatriz. Pero no! Ahora ya vuelve a trabajar en la guardería y estamos contentísimas! Estoy convencida de que el llantén se tendría que conocer más y mejor.
Nuestra pomada se ha heredado de las abuelas, de generación en generación, y ahora la tenemos por escrito para no perderla con el boca a boca. Se prepara de la siguiente manera:
En 1 litro de aceite de oliva de primera prensada añadimos 200 gr. de cera pura. Al baño maría añadimos llantén, hierba del traidor, manzanilla, salvia de los prados, un poco de salvia officinalis, unos cortes de raíz de perejil, unas ramas de tomillo y 3 granos de ajo.
Nosotros añadimos un puñado de lavanda y 11 flores de caléndula. Lo vamos removiendo con cuchara de madera. La cazuela tiene que ser de acero inoxidable o esmaltada, nunca de aluminio.
Después de una hora a fuego lento, se retira del fuego y, cuando no esté tan caliente, se filtra con un colador de ropa y se va removiendo, para emulsionar. Si se quiere se pueden añadir unos gotas de aceite esencial de lavanda. Después se pasa a botes de vidrio, o de plástico, y se puede guardar más de un año.
Es una crema o ungüento fantástico al que, de tanto en tanto, nuestra alquimista añade alguna otra planta, como pétalos de rosas u hoja de parra. Es una manera de ir enriqueciendo un preparado heredado de nuestras abuelas.
Soy José Vera, de la región de Murcia y voy a contar mi experiencia con el Alzheimer y el Parkinson. Mi suegro padece Alzheimer desde hace 20 años, empezó a desarrollar muy joven la enfermedad después de unos períodos de estrés muy fuertes. Hace cosa de un mes realicé un viaje a Lleida y con un amigo me pasé a hacer una visita a Josep Pàmies, que me dio una de las mejores lecciones de botánica aplicada, en solo dos horas, que en mi carrera de ingeniero agrónomo de 5 años nadie me había enseñado. De todo lo que me comentó me impresionó la mezcla de hierbas realizada por Dulce Revolución para el Alzheimer. Después de una semana me hice con un paquete de dicha mezcla.
Mi suegro por esas fechas tenía muchas lagunas mentales, agresividad y paranoias. 6 meses atrás había empezado con los primeros síntomas de Parkinson, pero desarrollándose muy velozmente. Para el Alzheimer está tomando 4-5 medicamentos diferentes al día y en la ultima revisión con el neurólogo probó varios medicamentos para el Parkinson y, todos ellos, le provocaron grandes efectos secundarios sin síntomas de mejoría.
Hace dos meses, empezó el tratamiento de las mezclas de hierbas, con una infusión en ayunas, todas las mañanas. A los tres días mi suegro empezó a pensar que se encontraba mejor, pero se mantuvo cauto. A los 15 días no le temblaban las manos, al mes dejó de tener lagunas mentales y al mes y medio mantiene una conversación normal, además de que se le han ido las paranoias y las obsesiones y está más calmado. Mi suegro empieza a plantearse dejar de tomar ciertas pastillas.
Espero que nuestro testimonio sirva de ayuda a otros pacientes con Alzheimer y Parkinson.
Mezcla para el Alzheimer: Verónica + Cola de caballo + Salvia + Ortiga + Estevia. Dos infusiones al día.
Noviembre 2013
En la revisión anual del neurólogo, hace cosa de un mes, la doctora diagnosticó que el Alzheimer se había estabilizado y no avanzaba. Lo que no le dijimos fue que estaba tomando diariamente una infusión para el párkinson y otra para el Alzheimer. La neuróloga atribuye la mejora a la medicación, que sigue tomando, y al hecho de la sobreestimulación de mi suegro debido a la atención que presta a su pequeña y reciente nieta y al perro que tiene desde hace años.
Del Parkinson también mejoró y ya no le tiemblan las manos, solo cuando se pone nervioso. Ahora ya le han quitado la medicación para el Parkinson.
Me diagnosticaron CIN1 (displasia cervical en grado 1) en una visita al ginecólogo. Es una infección, frecuente en mujeres, con virus del papiloma humano que se aloja en el cuello del útero. Mientras que en el hombre es causante de incómodas verrugas, en mujeres (las cepas más virulentas) puede causar cáncer de cuello de útero. Dijeron que me repetirían el análisis al cabo de un tiempo para conocer exactamente la cepa de virus (HPV) que tenía.
La medicina occidental no ofrece tratamiento para el HPV, sólo esperar y en casos graves hacer una conización (cortar mediante cirugía las partes afectadas del cuello del útero). Esta intervención no ofrece garantías, pues el virus puede reproducirse. Además, la conización puede causar cuello de útero incompetente que es una causa de aborto natural.
Decidí tratarme de tres formas:
1) Busqué en PUBMED (www.ncbi.nlm.nih.gov) y encontré que el Astrágalo (huan qi) había sido probado para esta afección mostrando algún efecto positivo. Tomé astrágalo en decocción (una cucharada grande en medio litro de agua, infusión 5 min, colar y beber), dos veces al día. No se debe tomar si se tiene una enfermedad interna tipo bronquitis. El astrágalo lo compré en la calle Travessera de Gracia 159 de Barcelona (Herboristería Llobet). Se puede leer en este post.
2) Me hice baños vaginales (la ducha vaginal es una bolsa con un tubo que se compra en la farmacia), con zumo de aloe vera comprado en herboristería y un poco de cúrcuma biológica (éste es un remedio que leí se usa en la medicina ayurvédica). El baño lo hacía de pie en la ducha con un vaso de zumo aloe vera a temperatura ambiente y durante cinco minutos. Lo repetí cada día durante tres semanas.
3) Me apunté a danza del vientre.
4) Practico una dieta sana, no fumo (importante) y no uso tampones.
En el siguiente análisis no aparecieron trazas del virus. Nunca más lo han vuelto a detectar. No puedo garantizar que fue el tratamiento natural lo que revirtió la patología, pero pienso que vale la pena intentar hacer el tratamiento pues no tiene efectos secundarios. Además la cúrcuma es un potente agente antiinflamatorio y anticancerígeno, con efectos demostrados en numerosos estudios llevados a cabo por laboratorios internacionales.
En la actualidad conozco un preparado de crema vaginal que lleva, entre otros ingredientes, cúrcuma y que, aunque nunca lo he utilizado personalmente, pienso por mi formación que podría ser una muy buena alternativa y de más fácil aplicación que las duchas intravaginales.
Mi hijo tenía 2 años cuando le llevamos a un control con el otorrino porque le costaba hablar y pensaron que podía ser que oyera mal. Tenía los oídos taponados con moco por una mala ventilación. Esto es algo que va evolucionando con la edad a medida que se desarrollan los oídos, pero en cada niño es diferente.
En ese momento empezaron los tratamientos con antibióticos, cortisona, antihistamínico. Le hicieron una audiometría y tenía una audición del 50% aproximadamente.
Hizo dos de estos tratamientos pero le solucionaban el problema momentáneamente y luego volvía. Ahí el médico dijo que esperáramos un poquito y, si no mejoraba, tocaba operar i ponerle un drenaje en los oídos.
A los 3 años consultamos con un médico higienista y le recetó medicina homeopática y espagírica (Sales calcáreas compositum 1 y 2; Silícea compósitum; Regespag; Vipulam y Argentum). También me dijo que tenía que comer mucha zanahoria y remolacha. Mucho mar. Nada de harinas refinadas ni azúcar. Para entonces en casa ya estábamos empezando a cambiar la alimentación por todo ecológico, sin lácteos, sin trigo, sin conservantes, sin azúcar, sin refinados, etc. Obviamente no volvió a tomar ningún medicamento químico, ni ninguna vacuna más. Ni aún teniendo fiebre le hemos dado nada.
También ha estado tomando un jarabe que preparo yo.
Ingredientes (siempre es mejor si son ecológicos): miel, 1 cebolla mediana, 1 diente de ajo, zumo de limón y un poco de tomillo (además, también se puede añadir orégano y caléndula).
Preparación: En una olla pequeña se ponen unas ramitas de tomillo (y, si se quiere, el orégano y la caléndula) y un poco de agua. Se calienta hasta justo antes de que hierva, se apaga el fuego y se deja reposar hasta el día siguiente. La intención es que quede una infusión muy concentrada.
Por otro lado se pica el diente de ajo y la cebolla y se coloca en un recipiente de vidrio de base ancha. Esto se cubre con miel y se deja reposar también hasta el día siguiente.
Cuando ya ha reposado veréis que la miel está líquida porque el ajo y la cebolla han soltado zumo. Con un colador pequeño y un mortero se cuela presionando bien para que salga todo el líquido.
Para agregar el limón y el tomillo la proporción será: la mitad la miel obtenida, un cuarto de zumo de limón y otro cuarto de infusión de tomillo. Por ejemplo, si obtenemos 1/2 vaso de miel, agregaremos 1/4 de vaso de zumos de limón y 1/4 de infusión de tomillo. Yo preparo un frasco con la maceración de miel y la infusión y luego el zumo de limón lo agrego cada día para que sea recién exprimido y tenga más propiedades.
A mi hijo le encanta. Si queda muy ácido se puede agregar un poquito más de miel. Yo se lo he dado 3 o 4 veces al día y le ha ido de maravilla. Eso si... a lavarse los dientes después de tomarlo porque apesta un poquillo, jeje.
Todo este tratamiento lo ha hecho desde septiembre 2013 hasta junio 2014, ahora tiene 5 años. A finales del año pasado el otorrino dijo que los oídos estaban muy bien y ahora ya habla perfectamente. Ya no necesita operarse.
El doctor nos recomienda este tratamiento hasta los 7 años, que es la edad en la que acaba la primer etapa de desarrollo que está centrada en la cabeza, según la medicina antroposófica.
Bueno, espero haber sido de ayuda.
Estoy operada dos veces de miomas (pequeños quistes benignos en el útero) y de la última intervención ya hace 7 años.
En el mes de enero 2014 sufrí unas hemorragias muy fuertes que me privaban de hacer una vida normal. Fui al médico y, evidentemente, me habían vuelto a salir más miomas, dentro y fuera de la matriz. La única solución posible era una última intervención quirúrgica.
En octubre, en una visita a las instalaciones de la Dulce en Balaguer, vi que vendíais una mezcla de hierbas para miomas, menopausia y reglas irregulares (bolsa de pastor + milenrama) y compré, pero sólo tomé una semana y las olvidé.
Por este motivo, en enero 2014 empecé a tomarlas de nuevo. Desde entonces me hago un litro diario. El primer vaso me lo tomo en ayunas y el resto repartido durante el día.
No he vuelto a tener más aquellas hemorragias tan fuertes y se han ido regulando los períodos, por lo que ahora tengo las reglas menos abundantes y más regulares.
Me he tomado 1 litro diario durante 6 meses, descansando una semana al mes (después de cada regla). Ahora solo tomo una taza en ayunas, ¡pero no las quiero dejar!
Mi calidad de vida ha mejorado en todos los niveles, ya no tengo la inquietud constante de sufrir hemorragias en cualquier momento, no me siento agotada físicamente y puedo llevar una vida normal.
Querría hacer de testigo de la curación de la migraña con hierbas.
Como que no tenía artemisa, me hice una infusión de melisa y tomillo. Con dos tazas noté que me desaparecía la migraña. En mi caso tengo que decir que la melisa me va bien porque mi migraña es de tipo nervioso. También me va bien por el tema de la ansiedad y la calidad del sueño, pero todavía lo estoy experimentando. Creo que la melisa contribuye a hacerme disminuir la ansiedad y a hacerme dormir de un tirón toda la noche.
Un día, debido a los fuertes dolores de cabeza que tenía, la tuvieron que llevar al hospital y allí estuvo todo el día, pero siguió igual con los dolores. Decidió hacer terapia con artemisa. La tomaba tres veces al día, 5 g o media cucharadita por taza.
La dejaba hervir durante 5 min., no más, porque sino las propiedades se pierden. Si la migraña era muy fuerte, la tomaba cada cuatro horas. Primero la tomó durante 15 días, después descansó 8, y la volvió a tomar durante un mes. La tomó durante 3 meses y los dolores desaparecieron para siempre. Todavía la usa para sus hijos cuando tienen dolor de cabeza e incluso para los resfriados.
El caso de mi mujer ha sido impresionante. La mezcla de hierbas para las reglas dolorosas (bolsa de pastor + milenrama) le cambio la vida y ha hecho que todos, mis hijos, mi mujer y yo, podamos tener una vida normal, ya que anteriormente siempre estaba en cama.
Todos los problemas comenzaron justo después de dar a luz a nuestro segundo hijo. El parto fue bastante traumático. Estuvo 36 horas y le pusieron una grandísima cantidad de oxitocina, dos epidurales, más dos refuerzos, que no le hicieron absolutamente nada. La intoxicaron de una manera impresionante. Finalmente le hicieron una cesárea y además se realizó la ligadura de trompas. Desde la tercera semana después de dar a luz comenzaron los problemas. Sufría una debilidad extrema, fuertes dolor abdominales y de bajo vientre. Acudimos al hospital una y otra vez, pero nos decían que no tenía nada.
Cada vez que se acercaba el momento de menstruación y después de la misma se quedaba totalmente incapacitada. No podía levantarse de la cama, tenía muchísimos problemas para caminar, la debilidad era máxima, hasta el punto de necesitar mi ayuda para poder ir baño y salir de él. Las reglas le llegaban a durar 15 días. Tenía tres o cuatro días normales y comenzaba de nuevo el periodo premenstrual. Cada vez se juntaba más dicho periodo con la menstruación y los días de estar bien, si ya eran poco, comenzaban a desaparecer. No podía trabajar. Durante dos años y medio fue incapaz de coger el coche ningún día para poder llevar a nuestro hijo mayor al colegio.
Le hicieron pruebas de todo tipo y no encontraban nada. Lo que nos decían era que la cauterización de las trompas estaba provocando todo este problema al no irrigarse bien los ovarios. Unos ginecólogos decían que lo mejor era quitar todo. Pero nosotros no lo veíamos claro. A nivel intestinal también habían complicaciones debido a que tiene colón irritable. El proceso de inflamación de la menstruación hacia que el intestino también se inflamara y se genera un proceso de muchísimo dolor e incapacidad. Teníamos muchos diagnósticos, ya que no parábamos de buscar una solución al problema.
Fue a finales de julio cuando descubrí la Dulce Revolución y decidí pedir las hierbas para la menstruación.
Comenzó a tomarse las infusiones a principios de agosto de 2013. Se tomaba dos o tres infusiones diarias, siempre fuera de las comidas. Durante este primer mes de agosto comencé a notar que había días buenos. Y progresivamente fuimos viendo que estos días iban siendo cada vez más. El mes de septiembre, cuando comenzó el curso escolar, mi mujer pudo llevar a nuestro hijo mayor al colegio, durante todo el mes, a excepción de tres días. Ya en octubre vi como los días que no se encontraba bien se habían reducido a dos.
A partir de aquí comenzó a realizar una vida totalmente normal. Y hasta el día de hoy. Suele tener dos o tres días que no se encuentra bien, pero como dice ella: es normal. Ahora tiene una menstruación normal con ligeros cambios, como antes de la ligadura de trompas.
Actualmente la dosis de mantenimiento es de dos infusiones diarias. Lógicamente no las quiere dejar. Además se toma la Maca también que le ha ayudado estar con mayor vitalidad.
Quería compartir mi testimonio sobre la combinación de milenrama, bolsa de pastor y estevia para las menstruaciones dolorosas y me funcionó. Normalmente tenía dolores, aunque no muy fuertes, durante la semana anterior y el primer día de la menstruación, tanto en la zona ovárica/uterina como en las mamas.
Tomé la infusión todos los días por la mañana durante 3 meses y al tercer mes desaparecieron los dolores menstruales y de las mamas. La infusión la tomaba en el desayuno, a veces sola y a veces acompañada de alguna fruta o tostada.
Actualmente la tomo regularmente en el desayuno, sólo entre 7 y 10 días antes de la menstruación para que el efecto sea notorio, porque si se toma el mismo día no se percibe mucha diferencia en los dolores. Además, desde que tuve que operarme para extirpar unos miomas en el útero, tuve bastantes molestias y la infusión me ayudó a mejorarlas.
Desde hace más o menos dos años que tenía las reglas muy dolorosas, pero no ponía remedio. En septiembre estuve en una explicación de Pàmies en Balaguer y me recomendaron la combinación de plantas milenrama+bolsa de pastor+estevia. Me tomé una infusión de este preparado por la mañana a lo largo de una semana antes y durante la regla. Así lo he hecho desde entonces y al tercer mes casi no tuve dolor y este mes, que es el cuarto, no sentí ninguna molestia. Pienso continuar unos meses más con estas infusiones porque, además, son muy agradables de tomar y me han resuelto un problema muy importante.
Estoy muy agradecida y confío mucho en las plantas medicinales.
Me gustaría ofrecer mi testimonio acerca de esta dolencia.
Casi desde que comencé mi menstruación, más o menos a los 11 años, he padecido de algunas dolencias típicas de la mujer, por ejemplo, retrasos, dolores... Mis ciclos eran de una media de 45 a 55 días. Todo esto debido a mis ovarios poliquísticos y mis desarreglos hormonales, según mi ginecólogo. Actualmente tengo 29 años (2012).
Hace tres años pasé a hacer una dieta más saludable y mejoré en otros muchos aspectos, pero continuaba con mis problemas menstruales. Hace menos de un año empecé a tomar semillas de lino molido para regular el tránsito intestinal: una cucharada diaria en mi comida. Al mes de estar tomándolo, noté que mi menstruación se estaba regulando. Busqué información acerca de las propiedades del lino y leí cosas parecidas a:
“…usted sufre el síndrome de ovarios poliquísticos… efectos de demasiada testosterona… exceso de estrógeno que puede ocasionar infertilidad e irregularidades en la menstruación… estos desequilibrios hormonales transforman y modifican la producción hormonal de estrógeno, progesterona y testosterona… algunas plantan bloquean las enzimas que convierten testosterona en estrógeno. La planta más conocida que hace eso es la semilla de lino o linaza. Tomar diariamente… aceite de semilla o lino molido ayuda a equilibrar los niveles de estrógeno y ayuda a aumentar la ovulación…
Llevo seis meses con la menstruación regulada y en la última cita con el ginecólogo me confirmó que no tenía ovarios poliquísticos.
Me gustaría que otras personas lo experimentaran para saber que no es algo casual.
Ruego que me escriban o se pongan en contacto conmigo.
Me gustaría dar mi testimonio de como la maca, un tubérculo de origen peruano (Lepidium meyenii), resolvió mi problema de dismenorrea. Antes de descubrir la maca, probé mil y un remedios, como infusiones de salvia o aceite de onagra, que dicen que es milagroso con los problemas menstruales. Y nada. Empecé a tomar la maca por un cuadro anémico que sufría y, como regalo magnífico, me resolvió la dismenorrea al cabo de dos meses de tomarla. Me tomaba dos, una por la mañana y una por la tarde, en ayunas.
Hace alrededor de 5 años algunas de mis encías empezaron a retrotraerse, quedando el ‘hueso’ al aire y provocándome bastante sensibilidad. Después de preguntar al dentista en varias ocasiones me dijo que era consecuencia del bruxismo y que era un fenómeno irreversible.
Hace un mes, siguiendo diversos consejos desde ciertas web, cambié la pasta de dientes normal de super por una hecha por mí. Lo curioso del tema es que sin buscarlo vi que una de las encías volvió a su estado natural, el resto poco a poco van volviendo a su sitio. Después de 2/3 semanas siento los dientes más suaves y las encías super sanas y blanquitas.
Elaboración de la pasta de dientes:
Cojo un bote de cristal de los de “crema-ponds” de toda la vida, bien limpito. Echo sal marina, como cuatro pellizcos y de bicarbonato la misma cantidad que de sal, aproximadamente. Añado un pelín de agua para que se vaya deshaciendo. Una vez se convierte en líquido empiezo a echar la arcilla blanca, poco a poco, y ésta le va dando consistencia. Una vez todo bien mezclado, ya es el momento de los aceites. Suelo echar aproximadamente 3/4 gotas de menta (aceite para el consumo comprada en dietética) y otras 3/4 de aceite de árbol de té. Con esto tengo para aproximadamente dos semanas. Hay veces que se me va un poco la mano de sal y la pasta se convierte en fuerte-fuerte así que procuro fijarme en la cantidad de sal y no poner mucha porque sino no es agradable. Estas proporciones son totalmente variables pero con cuidado de no echar muchas gotas de los aceites esenciales.
Además, las noches que duermo con carilla, por bruxismo, añado dos gotas de árbol del té antes de ponérmela en la boca.
También he de decir que desde hace 3 meses mi alimentación se ha vuelto más, llamémosle, limpia. Por las mañanas tomo una crema de cereales super nutritiva compuesta de avena, quínoa, amaranto, mijo, lino y luego, depende del día, añado pipas, avellanas o algún otro fruto seco triturado. Para hacer esta crema es necesario cocerla durante 20min. con olla a presión, para que el cereal sea fácil de asimilar para el organismo. Yo preparo una vez cada semana un tanque de esta mezcla, que se mantiene en perfectas condiciones en el frigo, y luego cada día voy cogiendo un poco, lo mezclo con leche de soja y lo dejo calentando poco a poco hasta que toma una buena temperatura, y listo para desayunar. Yo que siempre soy muy friolera me hace entrar en calor super rápido.
He contado lo de la crema de cereales ya que en este período de mejora de mis encías he realizado estos tres cambios básicamente y supongo que podría haber intervenido alguno de ellos, o incluso los tres.
Ahora sigo con el mi preparado para los dientes y ya no me paso a la pasta de dientes normal nunca más. Mi hermana está empezando con ello también y dice lo mismo, encías más sanas (blanquitas) y dientes muy suaves. El tema de caries todavía es pronto para decir nada.
Yo creo que nos deberíamos ser más exigentes con lo que nos venden y en caso de que creamos que no sea correcto, buscar alternativas.
Soy enfermero y practico el naturismo como estilo de vida y filosofía. Quiero comentar que en 15 días de mascar estevia y kalanchoe he conseguido paliar el dolor dental que padecía fruto de una agresión con pérdida de piezas dentales.
El otro efecto positivo que he encontrado en esta combinación es la desaparición de los síntomas de una enfermedad intestinal inflamatoria que sufría.
Las dosis tomadas: 2 hojas verdes de estevia + 1 de kalanchoe (2 cm). Mañana / Tarde / Noche (3 veces al día).
No animo a nadie a dejar ningún tipo de tratamiento, y menos si pone en peligro su vida, pero aconsejo probar estos ejemplares botánicos si alguien sufre de algunas de estas enfermedades, que a buen seguro notará la mejora.
Salud y Naturaleza para todos!
En esos momentos, lo único que hacía era beber 1 litro de agua al día. Luego hice un tratamiento durante tres meses con el Dr. Martí Bosch con baños de sal (4 o 5 a la semana) y fitoterapia, homeopatía y naturoterapia. El caso es que no solo no mejoró sino que se mantuvo igual y el colesterol y los triglicéridos, que era otro de los motivos del tratamiento, incluso empeoró. Evidentemente perdí la fe en este doctor y no sabía qué hacer.
Entonces llamé a Josep Pàmies y me mandó las hierbas del Dr. Moritz, las tomé durante un mes pero no dieron resultado tampoco.
Finalmente este último verano fui a Balaguer a ver de nuevo a Josep (en el que sí confío) y me dio unas hierbas para la ATROFIA RENAL para tomarlas en tisanas. Preparaba un litro por día de estas hierbas y lo bebía a lo largo del día. Cuando me hice los análisis al cabo de un mes había bajado TODO.
No ha sido nada espectacular respecto a los valores, pero ya no hay ácido úrico, la urea esta muy bien y la creatinina bajó por debajo de 1 por primera vez en 2 AÑOS!!! Con lo recalcitrante que era.
Los primeros días de tomar las tisanas incluso noté como bajaban por el uréter pequeñas arenillas que solo molestaban un poco sin llegar a doler. A la semana noté mas abundancia de caudal de urea y diferente color y ya hasta el final no volví a notar ninguna arenilla más.
Ahora sigo con tratamiento para el colesterol y voy bebiendo un litro de agua al día (siempre más en verano que en invierno) y espero hacerme otro análisis en abril y ya veremos si se estabiliza o solo fue suerte.....pero yo estoy ENCANTADO.
SEGUIMIENTO SEPTIEMBRE 2014
Como dije, desde un principio me funcionó la mezcla de plantas para la ATROFIA RENAL (vara de oro, galio y ortiga muerta) pero, como soy médico, no me fié de un éxito aislado y me hice otros análisis a los 6 meses (abril 2014) para ver como evolucionaba y me encantó ver que aún había bajado otro poco y además la urea se había vuelto totalmente normal.
Este verano he vuelto a limpiarme con estas hierbas y me he hecho otro análisis de sangre (en septiembre 2014) y los resultados han vuelto a mejorar por tercera vez consecutiva.
La urea sigue anclada en 32 lo que es perfecto (el máximo es sobre 53), el ácido úrico ha vuelto a bajar a 6.2 (por debajo de 7.2 que es lo normal) y la creatinina, que siempre fue lo más rebelde, ha vuelto también a bajar un poco más hasta 1.07, siempre por debajo del 1.26 crítico.
Así que puedo afirmar que un caso tan rebelde se ha mejorado.
SEGUIMIENTO DICIEMBRE 2014
Últimamente he hecho de nuevo un mes de tratamiento para el riñon con las mismas hierbas y he tomado durante tres meses un litro al día de un agua mineral llamada "agua mineral de monchique" con la maxima alcalinidad del mundo (9.5 de ph) que encuentro en un balneario de Portugal.
RESULTADO de los análisis de diciembre:
Han vuelto a subir los parametros renales, aunque de forma discreta, por lo cual descartaré el agua mineral (al ser tan alcalina supuse que me limpiaría el cuerpo de tóxicos) y me vuelvo a centrar en un litro de agua mineral al día (la que sea) y un mes de tisanas con las hierbas para la atrofia.
El colesterol casi lo he dejado por imposible pues me hallo en la encrucijada de quedarme con mi colesterol endógeno o tomar estatinas y, a pesar de que soy médico o gracias a ello, no me parece correcto intoxicarse más con estas pastillas. Así que haré dieta y beberé dos vasos al día de zumo de alpiste que eso sí que me baja los triglicéridos (demostrado), aunque no el colesterol.
Actualmente tengo 64 años (2013) y hacia el año 2000 los médicos se empeñaron en que tenía la tensión alta (en realidad lo que tenía era la vida- laboral, familiar etc.,- muy alta) y me mandaron tomar un medicamento que se llamaba ATACAND. Así estuve más o menos hasta 2010, cuando un día, tras una práctica de kyudo, tuve que ir a urgencias porque se me había puesto un pie como un botijo. El médico de guardia me dijo que era un ataque de gota, y tras un auténtico calvario de análisis y pruebas de todo tipo, concluyeron que tenía INSUFICIENCIA RENAL, CRONICA, PROGRESIVA E IRREVERSIBLE de segundo grado, y que, excluido el factor herencia, ni la alimentación, ni el alcohol ni el tabaco, me dijeron que lo más probable es que el ATACAND habría sido el culpable! Después me he enterado de que, efectivamente, los medicamentos contra la hipertensión tienen multitud de efectos secundarios y que concretamente éste ya no se suministra.
De la insuficiencia renal me está tratando una nefróloga desde hace tres años y medio, con medicación para esta dolencia y con un antihipertensivo, porque dice que la tensión por encima de 13'8 ya es tensión alta y hay que tratarla para contener la insuficiencia.
Los resultados eran desiguales y con altibajos, pero con la constante sensación de cansancio extremo, cabeza embotada y un punto de gota en el pie izquierdo que, con cualquier descuido en la alimentación, se me disparaba.
La culminación del asunto la sufrí en el invierno del año pasado, cuando todos los síntomas antes descritos llegaron al máximo, a pesar de obedecer estrictamente con la medicación y, por supuesto, control de la alimentación. La nefróloga me decía que "esto es así, así y para siempre" porque, según la medicina occidental, la insuficiencia renal de segundo grado, crónica, progresiva e irreversible conlleva la inexorable degeneración de TODOS los órganos, pues falla la limpieza general del sistema, hasta el punto de que se considera un tremendo éxito simplemente contener la enfermedad. Es más, si no obedecía estrictamente me esperaba la máquina de diálisis.
Entonces, tras probar otras vías, fue cuando unos compañeros de kyudo me comentaron que conocían a un médico chino, Chen Chang. Así hace algo más de un año visité al citado médico y comencé a acudir a él una vez a la semana, sin abandonar, por consejo del mismo, la medicina tradicional. A partir de la tercera sesión noté una mejora y, muy poco a poco, he ido mejorando hasta el presente en puedo asegurar que soy otra persona. Estoy disfrutando del simple hecho de levantarme descansado, poder caminar normalmente, practicar kyudo en sesiones que antes me resultaban insufribles y desarrollar labores tanto caseras como intelectuales, cuando antes no podía casi ni enterarme de lo que estaba leyendo.
A pesar de que me encontraba infinitamente mejor, los resultados en las analíticas no daban mejoría "significativa". Así que, hace un par de meses, me enteré de la existencia de nuestro querido Josep Pàmies y su visión de la cuestión médica y farmacéutica, que coincidía al cien por cien con la idea a la que he llegado por mi experiencia. Le escribí contándole y me contestó de inmediato, amabilísimamente, y me recomendó la mezcla Vara de oro, ortiga muerta y galio, además de baños de asiento. Estoy tomando esta mezcla una vez por la mañana en ayunas y otra por la tarde, y también, dos veces al día, estevia para la tensión que, sin que suba mucho nunca, no he logrado más que por temporadas controlar por debajo de 13'8, por lo que no he podido librarme de tomar media pastillita para ello.
Bien, pues, por primera vez, la analítica ha dado un retroceso claro en la CREATININA, que es lo que al parecer mide el grado de funcionamiento de los riñones, lo que ha dejado pasmada a la nefróloga, porque, según la medicina occidental, ESTO ES IMPOSIBLE. De todas formas, creo, es pronto para sacar conclusiones. Hemos de seguir insistiendo.
Llevo muchos años usando la planta unciana y viendo el efecto en las personas a quienes se la doy.
Actualmente tengo 54 años (2012) y sigo la medicina natural por cerca de 30 años. He usado la planta unciana en heridas. En una ocasión me taladré el dedo pulgar con una broca de 4 mm con entrada y salida en la base del dedo. Después de una cura diaria en el centro de salud durante 2 semanas, debido a la gran infección que tenía, ésta no remitía. Hice una infusión de unciana y durante 2 días introducía el dedo en el líquido varias veces al día. Al tercer día la planta había absorbido tota la infección, debido a su poder antiséptico.
Tengo un caniche de 11 años que hace 2 años le salió una calva en el lomo del tamaño de una moneda grande. Lo llevamos al veterinario y nos dijo que era un hongo, nos recetó una pomada y betadine. Transcurridos 10 días la herida seguía igual por lo que opté por curarle con unciana. Después de haber hecho una infusión se la puse varias veces al día sobre la herida empapándola bien. A los 3 días los hongos habían desaparecido por completo.
Hace 5 meses le volvió a salir, pero en esta ocasión los hongos le cubrían todo el lomo, desde el cuello hasta cerca de la cola. En solo 3 días se lo curé con unciana por completo y pronto le volvió a salir el pelo, hasta el día de hoy. Y, por cierto, me ahorré los 25 euros del veterinario, la pomada y el betadine.
Llevo mucho tiempo buscando información por internet acerca de la planta unciana y apenas hay comentarios acerca de sus propiedades, por lo que si alguien tiene experiencia en el uso de esta planta aparte de los que les describo a continuación, le estaría sumamente agradecido de que me lo comunicara para así poder ampliar mis conocimientos y poder ayudar con ello a otras personas.
PROPIEDADES de la planta unciana (dorycnium rectum):
Antiséptica. Para las úlceras de estómago, hernias de hiato, gastritis, heridas.
No es tóxica.
TRATAMIENTO:
Para uso intestinal, úlceras, hernias de hiato, de estómago: Tomar en maceración, dejando en remojo una cucharada sopera de la planta en agua. Colar la planta y beber el líquido resultante de la maceración un vaso por la mañana y otro por la noche.
Podemos acompañar el tratamiento con una infusión (una cuchara de postre de la planta) después de las comidas para acelerar los efectos de curación.
Para uso externo. Preparar una infusión y empapar con ella la zona afectada con gasas o algodones empapados de la infusión. Hacerlo varias veces al día. Si podemos sumergir el miembro afectado (pie, manos ,etc.) en la infusión resultante, mucho mejor.
En estos enlaces hay información de esta planta.
http://www.floravascular.com/index.php?spp=Dorycnium%20rectum
http://herbariovirtualbanyeres.blogspot.com.es/2010/04/dorycnium-rectum-unciana-coronela.html
Empecé con los síntomas de estrés en enero, aparecieron las taquicardias y en marzo me localicé una clapa sin cabello. Contacté con la Asociación de la Dulce Revolución y me recomendaron una infusión de hierbas. Estuve tomando las infusiones desde abril a junio, aproximadamente y las taquicardias desaparecieron. Me recomendaron tomar un litro al día, pero tengo la tensión baja y creí conveniente beber medio litro diario por esa razón. Combiné las siguientes plantas: melisa, menta, hierba luisa, estevia, espino blanco, lavanda y hierba gatera (nepeta cataria).
Justo hasta estos momentos la tomaba solo cuando notaba que algo me alteraba, ahora la vuelvo a tomar a diario con la misma regularidad que al principio ya que no sé explicar porqué, pero han vuelto las taquicardias. Estoy tranquila, sé que puedo remediarlo usando plantas en vez de ansiolíticos y demás porquerías farmacéuticas.
Actualmente sigo un tratamiento de mi dermatólogo para la caída considerable del pelo, aunque hubiera preferido que los recursos holísticos hubieran funcionado. De todas manera continuo utilizando champú de romero sin químicos añadidos.
Yo tengo problemas de ansiedad, que incluyen crisis de falta de aire, y me entran muchas ganas de comer dulces.
Tomé estevia en dos períodos, la segunda vez fue el mes pasado durante 15 días seguidos, mañana y noche. La cantidad que tomé fue una cuchara pequeña para endulzar las infusiones. Al cabo de una semana ya notaba menos ansiedad, menos ganas de comer azúcar y tenía menos molestias y hinchazón en la barriga. ¡Hasta adelgacé un kilo! Cuando tomo la stevia me tranquilizo y tengo más ganas de comer cosas saladas.
Tras unos meses de desesperación, y a raíz del consejo de una vecina, que también sufría la misma enfermedad desde hacía muchos años, me animé a dejar de golpe toda la medicación y empecé a probar con el cannabis. A través de una revista me puse en contacto con un médico que me dio unas pautas para tomar esta planta. La infusión debe hacerse siempre con leche, porque el punto de ebullición del agua destruye el principio activo del cannabis, en cambio con leche se mantienen mejor las propiedades.
Había días en que no estaba bien, y podía tomar de 3 a 4 al día, y días en que aún estando mal, no podía tomar porque o bien no me venía en ganas o estaba tan mareado que volvía a salir. Creo que quien esté dispuesto a probar las infusiones, puede regularse su consumo si ve que el efecto es beneficioso.
Aparte de esto, la principal acción que llevé a cabo fue perder el miedo y aceptar la enfermedad con toda una serie de actividades de introsprección, de trabajo interior y positividad; ayudado por la ingesta de cannabis que me hacía más ligeros el cansancio, los mareos y los vómitos. Después de un año y medio de esta actitud y actividad, me empecé a encontrar mucho mejor, me volví a incorporar al mundo laboral, y ahora tengo una vida normal; el mantenimiento que estoy siguiendo, después de ocho años, consiste en cuidarme psicológicamente, disfrutando al máximo cada momento.
Mi nombre es Monika y en 2012, en el tercer mes de mi segundo embarazo me diagnosticaron diabetes del embarazo. Pesando 57kg y midiendo 1,60 pretendían ponerme una dieta estándar para mujeres obesas embarazadas. En el hospital los mismos me decían que era una locura y que yo tenía que engordar. Mis niveles de azúcar no eran muy altos pero en la prueba salió diabetes y me impusieron el mismo protocolo que a todas.
Sabiendo de Dulce Revolución y de la estevia, investigué todo lo que pude y decidí tomar estevia en vez de ponerme la insulina que me decían que tenía que ponerme. La endocrina me dijo que mi hijo nacería con malformaciones por mi culpa!!
Yo tenía claro que no iba a dejar que hicieran pruebas de medicinas sintéticas con mi hijo o conmigo. Lo bueno es que mi médica de cabecera me apoyó en esta decisión. Mis niveles de azúcar incluso después de comer todo lo que me apeteciera (por ejemplo un bocadillo de nocilla) como mucho era de 160.
Así empecé a tomar infusiones de estevia. Una por la mañana y otra antes de cenar. Me regulé prácticamente desde el primer día. 70 antes de comer y 110-120 después. Engordé 11 kg en todo el embarazo (con mi primera hija engordé más de 25 aunque no me detectaron diabetes) pude hacer una vida tranquila y mi hijo nació sin problemas y con 3.400gr, el 12 de septiembre de 2012.
Desde entonces sigo tomando estevia como edulcorante y en infusión. No tengo diabetes y vuelvo a tener el mismo peso de siempre.
Quiero daros las gracias tanto a los miembros de Dulce Revolución como a todos los que escriben sus testimonios porque dan fuerzas para tomar decisiones como la que yo tomé en su momento.
También quiero dar las gracias a Josep Pàmies por su visita esta semana pasada a Aldea del Fresno. Disfrute muchísimo con su charla. Podéis estar seguros de que estamos montando esa pequeña revolución desde aquí.
Ahora estoy estudiando herboristería y desarrollando mi propio huerto medicinal gracias al cual mis hijos no toman medicamentos y están sanos y mis familiares y amigos van comprendiendo la importancia de la autogestión farmacológica.
Desde el aceite de hipérico a la estevia o el diente de león son parte de la vida de mi familia.
Si alguien necesita o quiere mi ayuda respecto a la diabetes del embarazo se puede poner en contacto conmigo en este mismo correo electrónico.
Una vez más gracias por vuestro trabajo.
Ese día compre estevia seca para infusión y cuatro plantas que he plantado. Desde aquel día, por la mañana y por la noche me la tomo mezclada con hierba luisa, ya que no me acaba de gustar el sabor. No es que sea malo pero le quita intensidad.
He notado una mejora sensible en referencia a mi tratamiento, ya que por la mañana y por la noche me inyecto una unidad menos y he suprimido la insulina rápida que esporádicamente me inyecto cuando como platos más altos en hidratos. No sé si lo estoy haciendo bien o no, y si puedo esperar más de la estevia, o no sé si comiendo una hoja de la planta puedo notar más mejora.
Las plantas aún las tengo pequeñas pero en todo caso sería para más adelante.
Para edulcorar los yogures, infusiones, leche, etc., hago servir desde finales de 2008 extracto refinado de estevia: mezclo 12 cucharadas rasas de café con 33 cl. de agua, a mí ya me está bien, aunque noto el gusto de la estevia y cuando lo dejo probar a alguien que no lo sabe también lo nota. Esto implica que no puedo hacer ninguna aplicación para cocinar cuando todos han de comer lo mismo.
Estoy muy animado con el tema y espero que mi testimonio sirva para todo el mundo a quien pueda interesar, y si alguien sabe otra forma que le vaya bien, me gustaría conocer su testimonio.
En un principio, empecé con antidiabéticos orales (pastillas), pero desde hace aproximadamente dos años, empecé ya a inyectarme Insulina. Mis niveles de glucemia, estaban rondando los 170 - 190 mg/dl (a pesar de las pastillas, la insulina, la dieta y el ejercicio diario) excepto cuando se producían subidas sin saber el por qué, que estos niveles aumentaban y llegaban a superar los 200 y muchos mg. Hace tiempo llegaron a mí noticias sobre la STEVIA, pero no había podido conseguirla.
Hace aproximadamente 20 dias, en un mercadillo ambulante, encontré la famosa hierba dulce, y desde entonces tomo una infusión diaria hecha con la hoja seca y triturada. ! INCREÍBLE ¡ Parece un milagro. Mis niveles de glucemia se han equilibrado y han descendido hasta 114 - 124 mg/dl. Incluso he probado a ir descendiendo paulatinamente la dosis de insulina diaria, y el nivel glucémico se mantiene.
No podía imaginar que los resultados pudieran ser tan positivos y tan rápidos. Por otro lado, con estos resultados tan espectaculares, ¿cómo la burocracia, los grandes intereses de las multinacionales, y las diferentes Administraciones, son capaces de frenar y poner trabas a la expansión y el conocimiento de tales remedios? ¿Hasta dónde nos están engañando, si son capaces de "jugar" de esta manera tan descarada con nuestra salud? Estoy dispuesto a responder a cuantas consultas y preguntas me lleguen.
La utilizo tanto en hoja seca para infusiones, como su esteviósido como edulcorante para postres, desayunos, etc. y el resultado ha sido el no tener que seguir aumentando las dosis de fármacos de forma que el control es mucho más preciso y los niveles desde entonces no han vuelto a subir y de esto hace ya varios años. Un abrazo.
Con el fin de evitar la insulina ahora está en casa, así podemos controlarle los hábitos, por ejemplo: ahora come 5 veces al día, toma infusiones de estevia y eucalipto, y cereales como el mijo. Encima de la mesa tiene una botella con infusión de estevia, o de estevia con eucalipto para variar, para tomar durante el día. La infusión se hace diariamente por la noche para tomarse a temperatura ambiente al día siguiente. Para desayunar toma mijo cocido (una parte de mijo por 6 de agua, se hierve media hora más o menos con un poco de sal marina; se cuece por la noche y por la mañana se toma frío, ahora en verano) con miel, lecitina de soja y levadura de cerveza, o con manzana rallada, o con albaricoques, etc.
En el medidor de glucemia, en tres semanas ha pasado de marcar inicialmente niveles superiores a 300 a marcar ahora 91 por la mañana en ayunas. Esto a mi entender ha sido debido al cambio de dieta (comer poco y a menudo, la fruta únicamente sola a media mañana y a media tarde, poca carne, poca pasta y poco pan, y pocas grasas, aceite de oliva virgen principalmente), infusiones y mijo. Esto del eucalipto y el mijo lo leí en un libro de Txumari Alfaro. La estevia la conocí a través de la Dulce Revolución. En hoja fresca es magnífica, pero yo vivo en Les Garrigues y el clima encuentro que no va demasiado bien para cultivarla en casa. También se la comen las palomas torcaces, de manera que seca y triturada creo que es la mejor opción aquí. O bien cultivarla mejor de lo que hago yo, protegida del sol y de los pájaros...
Durante más de 20 años estuve ayudándome con medicina tradicional, caminar cada día, control de las cosas dulces y cuidado con la alimentación. Tenía niveles entre 110 y 120, que fueron subiendo hasta 150 y 160. Entonces opté por la medicina convencional para regular los niveles entre 100 y 110.
Tomaba una pastilla diaria de por vida. Los efectos secundarios más visibles eran el estreñimiento y como consecuencia las hemorroides. Desde hace unos 2 años estoy tomando únicamente estevia. No tengo estreñimiento ni hemorroides, y estoy en unos niveles de 110. Además la estevia me ha resuelto un problema de hipertensión. Tomaba una pastilla diaria y desde que tomo estevia ya no me hace falta.
Soy una señora de 73 años (2012) que desde el año 1997 estoy en tratamiento por glucosa en sangre con un promedio de 159 mg/dl. Depués de un año de tomar diariamente dos vasos de infusión de estevia, una por la mañana en ayunas y la otra por la tarde, he conseguido bajar a 80 mg/dl de glucosa en sangre y he perdido 5 kg de peso. Todo esto siguiendo los mismos hábitos alimenticios y caminando una hora cada día como he hecho siempre. Estoy realmente contenta de los resultados.
Hace ya trece años que convivo con una diabetes tipo I que me trae de cabeza. Desde el principio se ha caracterizado por unos altos y bajos (muchos bajos) en el nivel de glucemia resistentes al control con insulina y un estilo de vida saludable. Es por eso que llevo una bomba infusora desde hace unos cuatro años que me ha proporcionado unos resultados discretos.
En diciembre pasado conocí esta iniciativa de Dulce Revolución. Enseguida pude contactar con un socio que me facilitó la estevia para hacer infusiones. Es así como la tomo desde entonces, en forma de 3 tazas al día: después del desayuno, comida y
cena.
Los resultados que he apreciado son buenos. En general mis controles son más estables y las hipoglucemias, antes tan frecuentes (aproximadamente 2 diarias, pero había llegado a hacer 4 al día) se han reducido a 1-2 por semana. Seguiré tomando la estevia, ya que además me proporciona la posibilidad de poder probar algo dulce sin necesidad de edulcorantes artificiales que nunca me han gustado. Además no tengo que estar contando los hidratos de carbono que tiene, mi nivel de azúcar actual y la cantidad de insulina necesaria para tomarla.
Mi agradecimiento a Xavi y al equipo de Dulce Revolución para hacerme este descubrimiento.
Hace 9 meses me detectaron diabetes tipo II unido a una grave hipertensión (210-130). Una vez diagnosticado, a través de la prueba de la hemoglobina glicoxilada 9,7 junto con el test de glucosa en ayunas a 180, el médico me despachó en un minuto. Me dijo: "Patatas una vez a la semana, pastas y arroz igualmente, no coma dulces ni azúcar, no coma más de tres piezas de fruta al día, haga ejercicio y, por supuesto, tome la pastilla de metformina. Para empezar, una al día”. Como mi padre también era diabético, todo quedó confirmado.
Soy aficionado al naturismo y no me importaba sacrificarme con una dieta más severa; así que me informé por mi cuenta de los alimentos más beneficiosos y la manera de prepararlos. Durante tres meses estuve manteniendo una dieta bastante severa de 1500 calorías al día, aproximadamente, que aún sigo. La dieta es casi vegetariana con un poco de carne y pescado, huevos y yogurt. Hago caminatas diarias de 45 minutos a paso rápido, aparte de mi trabajo que no es nada sedentario.
Después de los tres meses hice otra vez la analítica y fue un jarro de agua fría: la prueba de la hemoglobina glicoxilada dio 9.3 y la glucosa en ayunas 170. La solución del médico fue doblar la dosis de metformina.
Ya me estaba empezando a mentalizar que en un futuro pasaría a inyectarme insulina. Entonces, un amigo que trabajaba en una ambulancia para transporte de enfermos con necesidad de diálisis me habló de un médico que trataba a diabéticos con estevia.
Hice un pedido de plantas y estevia en polvo a la Dolça Revolución. Dejé de tomar la metformina, seguí con mi dieta y mis caminatas y esperé seis meses a hacer el control de glicoxilada. Mientras y para mi sorpresa, en los controles de glucosa en ayunas veía que cada vez iba bajando un poco hasta llegar a la última que fue de 133. Llegó el día de la prueba de glicoxilada y el resultado fue 7,3. El médico (al que no le había dicho hasta ese momento que había dejado de tomar la metformina) me dijo que siguiera como hasta ahora y entonces le conté que ya no la tomaba. Me dijo que me convenía continuar tomándola para bajar a menos de 7.
Voy a continuar así otros 4 meses (sin tomar la metformina) y os volveré a contar los resultados. Tomo tres infusiones de estevia cada día, una después de cada comida. Aparte también tomo infusiones de diente de león y espino blanco para la hipertensión. En este caso no son suficientes pero me ayudaron a bajar la tensión de 200/110 a 170/100 y puedo tomar sólo una pastilla del medicamento para la hipertensión (ARA II, 16 mg). Espero que le pueda servir a alguien mi experiencia.
Mi padre tiene 86 años (2012) y desde hace tres años tiene las dos piernas amputadas por culpa de la diabetes. Uno de los problemas más grandes con el que nos encontrábamos era que a menudo teníamos que correr por las constantes subidas y bajadas de azúcar y algunas de ellas muy graves. Nos temíamos lo peor. En pocos días podía estar de un máximo de 500/600 a un mínimo de 30/40. Su estado era tan variable que nos hacían mirar el azúcar cada día y según como, dos veces al día.
Le empecé a dar regularmente estevia por la mañana y por la tarde y en poco más de 4 meses se le ha regularizado el azúcar. Ahora ya sólo se lo miramos dos veces por semana y siempre está estable. Entre 80 y 120. Incluso estuve unas semanas sin darle medicación y seguía estando estable, pero el médico me aconsejó que no dejara de darle el Unidiamicron, aunque en una dosis más reducida.
Creo que es bueno que estas cosas se puedan dar a conocer y que otras personas tomen ejemplo y lo prueben. No pierden nada.
Saludos.